La mire un instante y comprendí que quizás podía poner a prueba todos mis años de experiencia y así conocer el verdadero pensar de las mujeres, seria mi nuevo proyecto, mi forma de ver el mundo y porque no el controlarlas y de tener todo lo que un hombre puede desear.

Saber como piensan…

La mire a los ojos y sonreí y vi en su mirada tímida que le gustaba, no es algo que uno sepa porque si pero hay ciertos gestos que a uno le dan las pautas y confianza para pensar tal cosa.

Me reí para mis adentros y comencé a jugar con ello.

Volví a sonreírle sin apartar mi mirada de ella, la vi ruborizarse y yo fume mientras mi mirada la recorría entera…por todo su cuerpo, por cada detalle, no la apartaba de ella de cada uno de sus gestos y eso era lo que me servía para mi proyecto.

Tire mi cabeza para atrás y me acomode en el sillón, la miraba fijamente para ver como actuaba, la veía algo nerviosa, mi mirada la ponía de esa forma… y sonreí una vez mas, nunca antes me había dado cuenta del poder que en algunas ocasiones sin proponérmelo podía llegar a tener.

Sonreí para mis adentros, esto me estaba gustando mucho, mis pensamientos no dejaban de divagar. Quería saber de que era capas y ella me lo iba a facilitar.

Sonreí y me di cuenta cuanto me gustaba estar de esta forma…era la mejor manera de ponerme a prueba a mi mismo y a mis encantos por así decirlo, ahora tenia un motivo por el cual seguir aquí, por el cual no irme a ningún otro lado y quedarme para explorar mas y mas… mi proyecto se estaba haciendo mi fundamento.

Tire mi cabeza hacia atrás nuevamente mientras no dejaba de fumar mi puro y sonreírle con descaro.

Levante mis pies al sillón en el cual me encontraba cómodamente sentado y así logre recostarme y tener una mejor visión de sus pantorrillas. No podía dejar de observar la belleza innata que tenia la morena y la timidez que irradiaba me estaba enloqueciendo, o quizás era el vino que tenia en mi mano aun. Lo alce con cuidado y tome un sorbo.

Veía como Elena iba recogiendo las cosas de la sala, ordenándolas. Era una criada que poco después que los elfos domésticos formaran una rebelión y dejaran de servirnos a manos de Dobby mi antiguo elfo domestico, liberado por el mismísimo Potter.

Nos habíamos quedado sin criados a nuestro mando con lo cual optamos por hacer lo que muchos muggles hacían… contratar muchachas que necesitaban del trabajo, claro esta, que no nos poníamos a la altura de los demás. No íbamos a pagarles nada a esas escorias.

No íbamos a pagarles nada a esas muggles ni brujas las cuales no podían tener un trabajo digno, solo le brindábamos la estadía y algo que comer, mientras ellas trabajaban para nosotros.

Mi padre para ese entonces siempre contrataba muchachas hermosas, algunas terminaban en mi cama, para no decir la gran mayoría y otras tantas las despedía por diversión… la variedad había sido abismal. Mujeres de todo tipo habían pasado por mi cama pero jamás me había puesto a prestar intención a esto. A este don que quizás muchos lo quisieran tener.

Sonreí nuevamente para mis adentros, estaba siendo totalmente arrogante y eso me gustaba.

Pase mi mano por mi cabello sonriendo abiertamente intentando leerle la mente, no era algo fácil nunca había sido bueno en Legilimancia.

Note que la muchacha no dejaba de mirarme de reojo eso levanto un poco mas mi estima y me levante de un salto, fumando el puro y mirándola fijamente.

Hice un cordial saludo el cual la muchacha respondió y me acerque a ella.

-Hola – dije sin más

-Hola señor Malfoy – dijo Elena haciendo una reverencia algo torpe. Sonreí por dentro, esto me estaba saliendo mejor que nunca. Pero empezaría de a poco… vería hasta donde era yo capas de llegar, quería aprender…quería ser el mejor, jamás me basto con conformarme siempre quería mas y mas y estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviera en mi alcance para que así fuera.

Levante mi mano lentamente y acaricie la mejilla de la muchacha y pude sentir como estas se encendían al ruborizarse.

-Te vez cansada – dije sin rodeos.

-Lo estoy señor, pero aun me falta para terminar y retirarme a dormir – dijo tristemente.

-Pues puedes terminar e irte a dormir… o dejar eso y complacerme a mí- le dije mientras alzaba su mejilla y le sonreía aun mirándola sin apartar mis ojos de los suyos. Quería saber lo que pensaba, como pensaba… e hice un gran esfuerzo por hacer Legilimancia pero no pude… debía tener en cuenta ese nuevo punto para aprender… seria tener algo mas a mi favor…y no podía desperdiciarlo así porque si…era un buen don para poder seducir y conocer a las diferentes mujeres…y así seria…lo que todos querían…

Estaba decidido a saber todo sobre las mujeres, empezaría de a poco. Elena solo era mi primer paso, aparte que la emoción del momento, el vino que estaba tomando y el puro que fumaba me habían puesto en una situación al limite, mi cuerpo quería poseerla , hacerla mía y lo conseguiría, con solo mirarla podía saber que unos pasos mas y la tendría comiendo de mis pies.

Le convide una copa, aun estaba esperando la respuesta de la pregunta que le había formulado.

-Y ¿que me dices?- volví a interrogarla.

-Bien… quiero quedarme contigo – dijo en un susurro.

No puede más que sonreírle, sabia que no se podía resistir… y reía para mis adentros.

-¿estas dispuesta a servirme? – pregunte mientras pasaba mi mano por mi cabello y caminaba hacia la chimenea que tenia frente al sillón en el cual minutos antes estaba sentado.

-si amo. En lo que usted diga- dijo inocentemente la chica, estaba seguro que no sabía a lo que se estaba exponiendo al dar esa respuesta… no tenia mas que 18 años y yo sabía que mi mente jugaba mucho mas rápido que los sentidos de aquella chiquilla y eso me incitaba a seguir.

Primero la haría sentirse una reina como si ella lo fuera, y luego, el que verdaderamente disfrutaría y el que comenzaría con el real juego seria yo. El rey de las mujeres.

Mis pensamientos eran maléficos pero por un momento me dije que debía dejar de pensar y comenzar a actuar.
Elena estaba muy nerviosa, lo podía notar, sus manos temblaban tan solo con mi presencia y su mirada era cada vez mas tímida, estaba allí parada con su magnifica figura observándome.

-Muy bien… entonces… Mmm, deseo… unos masajes… ¿sabes hacer masajes no?- dije mientras me giraba sobre mis talones y me trasladaba nuevamente hacia el sillón.

CONTINUARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO
BESITOS!!

Guishe