— ¡Tú!, si tú, ya casi cerramos. —, Me grita el cantinero, mientras me sirve otra cerveza.
Estoy sentado en una banqueta sucia, mientras termino la quinta botella de ese día. Mi corbata me aprieta demasiado el cuello, por eso la desamarro y sigo tomando. Mi garganta arde de tanta cerveza ingerida en mi intestino; pero no le hago mucho caso a eso y sólo puedo derramar lágrimas de frustración.
— Bridgette...
Soy un completo imbecil, engañe a la única mujer que he amado toda mi vida. No es que no sintiera nada por Bridgette, pero se me presento delante mío una oportunidad tan jugosa, que mi cuerpo me jugo una mala treta y terminé traicionándola. La gente me critico de todas maneras, fui rechazado hasta por mi hermano menor, todos me vieron con odio y asco, incluso papá.
Todos me dijeron cosas horribles, me golpearon como quisieron, pero...
¿Alguien se tomo las molestias de oír mi versión?
No siempre iba a ser el invencible y fuerte Chat Noir, soy humano. Los humanos pecan, los humanos fornican, los humanos engañan y se dejan llevar por deseos o propuestas indecorosas, aun sabiendo que esta mal.
Soy humano, y se que soy la peor basura que el mundo conoció una vez, pero nadie se tomo las molestias de preguntarme por que lo hice.
Estoy tan mal por haber engañado a Bridgette, pero, no todo fue mi culpa. Me gritaron infiel, infeliz y mal hombre, pero nadie dijo nada cuando ella hacia algo.
Yo quería que tuviéramos una union libre, pero ella me fastidio casi todos los dias para que yo le pidiera matrimonio. Luego de eso le propuse matrimonio, si es que puede ser llamado asi, ella quería la boda lo más antes posible, quería que la embarazará antes de siquiera el compromiso. Jamás pidió mi opinión durante nuestro noviazgo, todo era ella y su obsesión conmigo.
"Félix no seas rudo con Bridgette", "Félix hiciste llorar a Brid", "¿Cómo es que alguien como ella se enamoro de alguien como tú?". Todo era ella, su hermana, sus amigos, todos la apoyaban, nadie nunca me apoyo.
Pero... La semana cuando la había golpeado, ocurrió algo, que me hizo conocer a alguien.
3 semanas antes.
Llegue a casa exhausto por el turno largo que me había tocado cubrir, ser el jefe de la compañía de ropa "Agreste", no era fácil, tenia que hacer todo tipos de trabajos que me agotaban físicamente. Pero llegar a mi hogar era un poco relajante, me hacia sentir cálidamente recibido. Abrí la puerta y busqué con la mirada a Bridgette.
— ¿Bridgette? ¿Estas ahi?
Caminé hasta la cocina y la pude ver, sentada charlando muy alegremente con un pelirrojo al que reconocería en todos lugares.
— Claude... —Bufe con rabia.— Bridgette. ¿Que hace él aquí?
Ella se levanta con una sonrisa retadora en el rostro. Yo mantengo mi expresión y no me dejo amedrentar por ella.
— Félix, él es mi amigo y puede venir aquí cuando guste.
Mi mirada se volvió fría, voltee hacia ella y sentí como un ataque de celos me invadía.
— Siempre y cuando yo este aquí.
Ella pone una mirada de tristeza en su rostro y empieza a llorar primero suavemente.
— ¡Ahora es que no puedo traer a mis amigos aquí! —Lagrimeó. Mientras que Claude la iba a abrazar. — ¡Siempre tengo que vivir encerrada!
Él acaricia su cabello y yo rechino mis dientes. —Ya, Ya, no llores más, Brid.
— Como sea.
Me giro sobre mis talones y regresó hasta afuera de mi casa. Aguantando la rabia que sentía en ese momento, me subí al auto y maneje hasta mi oficina.
Cuando llegue nuevamente, mi secretaria, quien yacía con los pies encima de su escritorio, mientras charlaba animadamente, se sobre salto al verme ahi de nuevo.
— ¡Señor! ¿Pasa algo? —Pregunto asustada.
Caminé hasta mi despacho y cerré la puerta de un golpe.
— ¡Búscame algo que hacer!
Empecé a golpear cosas con mis puños. Rompí varios jarrones de la rabia que tenia por todo eso, Bridgette otra vez se hacia la víctima, ahora quiere que la deje sola en la casa con un hombre, y aparte se pone a llorar. Estoy furioso, otra vez me hace lo mismo, momentos como estos deseo que Plagg estuviera conmigo, el siempre me fastidiaba haciéndome olvidar la impotencia que sentía con sus bromas.
Unos toquecitos me sacan de mis pensamientos, abro la puerta dispuesto a gritarle a quien sea que perturbe mi paz, pero ahí encuentro a una chica peli café, con brillantes orbes verdes, vistiendo muy atractivamente, pero con una mirada inocente en su rostro.
— Hola, señor Agreste. Soy Lila, quería pedir empleó en su compañía.
— ¿Lila? —Pregunto con asombro. Ella asiente con la cabeza suavemente, era la misma Lila de la secundaria, los rumores eran ciertos, Lila había cambiado después de todo lo que paso con Volpina. — ¿Te decepcionarías si te digo que soy Félix Agreste? —Indagué fríamente.
— ¿Enserio? ¡Félix! ¿Él mismo de la secundaria? —Ella parecía alegre, eso me levanto un poco el ánimo.
— si, ¿Algún problema? —. Ella suspiro, se le veía divertida.
— Por supuesto que no, sólo que me sorprende que seas el dueño de esta compañía, además quería jugar con mi suerte y pedir empleó como modelo. —Asiento suavemente con la cabeza, suspiró y la dejo entrar a mi despacho. Ella se detuvo en medio de la habitación, se veía asustada por todo el desorden que yo mismo cause.
— Wow, Félix. Lo que hace un hombre sin la compañía de una mujer. —Ella parecía no darse cuenta sobre mi matrimonio —. ¿Necesitas que te ayude a limpiar?
Iba a negarme, en ese momento ella se agacho sin ninguna mala intención y su pequeña falda se levanto, dejando ver sus torneadas piernas.
Detuve el aire unos minutos, en ese momento me había empezado a excitar por la vista que ella me ofrecía. Una pequeña incomodidad se iba formando en la parte baja de mi pantalón.
Ella volteó hacia donde yo estaba, me había quedado inmóvil, como si el mínimo movimiento me fuera a hacer morir.
— Félix Agreste, necesitas una buena esposa para no mantener este desastre. —Río divertida, mientras levantaba los pedazos del jarrón quien sirvió para descargar mi ira. — Como sea, he aprendido a limpiar en mi tiempo como estudiante, ya sabes perder fortuna y eso. —Agacho su vista, tomando los trozos del pequeño adorno.— Siempre quise cambiar pero, la gente no ayudaba mucho ¿Comprendes?, aún asi, quería trabajar de nuevo como modelo. Ya sabes, conquistar hombres como Chloe lo hizo contigo. —Soltó ella para luego explotar en risas desenfrenadas.
— No veo la gracia. —Me di la vuelta cruzado de brazos. Una oportunidad para que no notara mi erección. Ella tiro los desechos en un pequeño contenedor de mi despacho.
— Vale, vale. —Paro de reír con mucho esfuerzo.— Entonces... Respecto al trabajo...
Masajee mi sien y fríamente respondí un "Como sea".
— ¡Gracias Félix! No te arrepentirás.
Se levanto de un salto, me abrazo por la espalda y luego tomo su pequeño bolso, quien había sido lanzado a uno de mis sillones.
— Ven mañana a las 8:00 de la mañana, me encargaré de mostrarte todo personalmente. —Le dije aburrido. Ella dio vuelta y deposito un pequeño beso en mi mejilla.
— Gracias por la oportunidad, enserio, me has salvado de la crisis.
— No hay de que. —Respondo restándole importancia.
— Ah y por cierto, —Señalo los restos de jarrones que ya descansaban en ese pequeño cesto.— Consigue prometida antes que acabes con todo el edificio.
Cierra la puerta al decir esas palabras, si tan sólo se hubiera quedado un segundo más, hubiera notado la sonrisa que se formó a causa de sus palabras.
Me dirigí hasta mi mini bar y saqué una copa y una botella de vino. Me dispuse a beber toda la noche, para ahogar mis penas. Tomé y tomé, sentía mucha calor y me desamarre mi saco y corbata.
Me tire al suelo y comencé a tomar copa tras copa. Al final termine en el suelo de mi oficina, muy mareado. Como pude me levanté y tome rumbo a mi casa, en el camino me recordaba de Claude abrazando a Bridgette, me sentía herido y traicionado, y mientras repasaba mentalmente el plan que tenía.
"Entrar, subir, y olvidarme de todo". Cuando al fin pude ver mi mansión alzándose ante mí, entre a duras penas con mi llave propia, lance la puerta de un portazo y de las escaleras apareció Bridgette.
— Felix.
Voltee hacia ella, sólo para verla enfrente mio, mientras cruzaba sus brazos. Luego seguí mi camino.
— ¿Qué te pasa? ¿Dónde estuviste? ¡Me tenias preocupada imbecil! —
— No es de tu incumbencia, ahora lárgate.
Ella había sido asi de cruel conmigo. Yo lo seria con ella, para que supiera cuanto daño me hizo. Seguí mi camino como tenia planeado.
— ¿Perdón? ¡¿Quien mierdas crees que soy!?
¿Era ella quien me lo decía a mí?, yo quien llegue y la vi muy tranquila con su amigo. ¿Por qué yo tenia que darle explicación alguna?
— ¡¿Qué quién eres tú!? ¡Eres una zorra que no deja de meterse en mi vida! ¿Sabes que? ¡Púdrete! —. Grite envuelto en rabia y ahogándome en mi propia frustración.
Camino fieramente hasta mí y me lanzo una cachetada. Lo único que me libero de mi rabia fue devolverle el golpe, estaba borracho y no supe controlarme mejor, luego al ver que eso no era suficiente le di una patada en el pie.
Subí corriendo a la habitación, me sentía como un cobarde al haberle pegado a mi esposa. Aunque ella hubiera sido un estorbo y hubiera traído a su amigo aquí, yo no tenia el derecho de hacerle esto.
— ¡Maldición!
Golpee la pared fuertemente con mi puño, y luego vi mis manos, estas temblaban de la adrenalina del momento.
— "Perdón Bridgette".
Me levante del frio suelo y volví a bajar para arreglar las cosas con ella. Al llegar al salón la pude verla mientras dormitaba en el sofá, le di un suave beso en la mejilla donde había sido golpeada.
— Juro que jamás volveré a golpearte.
Con esa última promesa me encerré en la habitación, asegurando que mañana mismo arreglaría este problema.
— ¡Bichito! ¡Boogabo! ¡Por favor mi amor, abre la puerta! ¿Quieres? — Gritaba desde afuera del baño sin éxito alguno.
Seguía intentando disculparme desde que desperté y ella no salía aun.
— ¡Perdóname! No pude controlarme. ¡Fue tu culpa por provocarme! Lo lamento mi lady.
Una lágrima salio de mi ojo derecho y volví a tocar la puerta. Esta vez ella abrió la puerta y Bridgette salio a abrazarme.
— Yo tambien lamento haberte provocado, no lo volveré a hacer.
Le doy un pequeño beso en su frente.
— Todo estará mejor.
No toque el tema sobre Lila, se que a Bridgette no le gustaría mi decisión.
0-0-0-0-0-0-0-0
Llegue al trabajo a las 8:10 de la mañana. Cuando iba a ingresar a mi oficina, alguien se atravesó enfrente de mí, tirando un poco de perfume sobre mi ropa.
— Buenos dias, nuevo jefe.
Di un pequeño respingo por la sorpresa.
— ¡Lila! No te me atravieses así, y... ¿Que es eso? —Toqué el lugar donde fue esparcido el liquidó.
Ella soltó una pequeña risita, y me vio animadamente.
— Lo siento, ¿Me mostraras el trabajo?
Masajee mi sien y comencé a caminar, mientras ella me seguía de cerca.
— Huele a mujer.
Ella suelta un risilla peligrosa y me acompaña hasta donde estan las maquinas de costura.
— Esto es maravilloso.
...
— ¡Oye! Ya es hora de cerrar, ¡Ya veté!
El cantinero me saco de mis pensamientos, rápidamente saque de mi bolsillo un billete de a cien y salí caminando lentamente.
.
¡Bueno! antes que nada explicare algunas cosas que no quedaron claras anteriormente.
1)- Félix no es el malo. ¿Por que razón?, bueno amigos lectores, muchos dicen "Félix desgraciado", "Félix te odió", "¿Como le hiciste eso a Brid?" Pero, nadie dice "¿Tuvo que ver algo que Bridgette hizo?, los prejuicios son fáciles de decir, pero casi nadie se toma el tiempo y amor de comprender el por que, de las cosas. Félix fue un humano, y como todo humano fue imperfecto y cometió algo que le puede pasar a cualquiera, y en este FF explicare muy bien en lo que fallaron los dos.
2)- Esto antes iba a ser un OS pero, creo que cree a un Félix quien parecía perfecto, y que era un total cliché. Me gusta lo original, por eso intentare que entiendan y se sumerjan en los pensamientos de todos los personajes. Por eso decidí que esto fuera un Long fic.
3)- Por ahora no tengo fecha de actualización, por que no se cuando podre actualizar, pero si gustan dejarme un review para animarme un poco en mi animo entonces se los agradeceré mucho.
bueno eso es todo, nos leemos luego y si leíste hasta aquí pues gracias. Me despido hasta el siguiente capitulo.
