¡Por fin traigo la segunda parte de esta historia!

La verdad me demoré porque la rehíce varias veces hasta que quedé casi conforme con el resultado. Espero que esta historia sea de su agrado.

IMPORTANTE: para quienes no conocen la temática del omegaverse pueden revisar la "guía omegaverse" de fanworld en letras.

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Siempre había pensado que eso del par destinado no era más que un cuento, historias de personas que creen en el verdadero amor y que inventan algo cursi para mantener esperanzas de que hay algo bueno en el mundo. Había escuchado alguna vez relatos de personas que encontraron a su destinado, pero siempre era algo que le había sucedido al hermano del abuelo del vecino, por eso jamás las creyó. Pero ahora estaba allí, en medio del escenario, sintiéndose sofocado por la mirada de ese hombre, quien evidentemente estaba sintiéndose igual que él. No podía encontrar otra explicación, seguramente era eso.

A pesar de sentirse sorprendido y hasta cierto punto interesado, Rin estaba asustado. Lo que más había temido estaba pasando, entrar en celo en el escenario. Dejó de bailar y corrió hacia los camarines, Sousuke ni siquiera lo pensó y salió tras él. Debía tenerlo, él era suyo, su cuerpo lo estaba gritando.

La música bajó de volumen y el público comenzó a abuchear. El dueño del lugar estaba observando en la sala del DJ y entendió claramente lo que estaba sucediendo. Salió a intentar calmar la situación.

Por su parte Rin ingresaba frenético al backstage, sus amigos y los otros bailarines lo miraron extrañados.

-¿Rin? –preguntó Nitori

-¿Tan corta fue tu nueva rutina?

Rin no respondió

-Hey… ¡él no está bien!

Seijuro se levantó, pudo notar el miedo y la agitación en la cara su amigo. En ese momento Sousuke ingresó. Rin pudo sentir nuevamente ese aroma, ahora era mucho más intenso.

-¿Quién eres tú? –Momo preguntó alarmado.

Pero él no respondió, caminó determinado hacia Rin pero Seijuro lo detuvo, tomándolo de un brazo.

-Este lugar no es para el público. Sal de aquí.

-No me iré si él.

-¿Y quién demonios eres?

-Él es mío –Respondió serio.

-…¿Qué?

Rin estaba paralizado, lentamente se fue desplomando hasta quedar sentado en el piso, respiraba agitado, pudo sentir con claridad como su trasero se estaba humedeciendo por solo sentir el olor de ese desconocido. Sus feromonas comenzaban a llenar el lugar ¿Por qué tenía que suceder justo ahí? Sus amigos se levantaron y lo miraron diferente, a pesar de ser betas también podían sentirlo. Sousuke se alarmó, todos podían sentir el celo de Rin, si permanecían un minuto más en ese lugar todo se saldría de control, debían salir lo antes posible.

-Debo llevármelo.

-¡No te acerques! –Seijuro trato de sujetarlo nuevamente.

-¿Acaso no entiendes? ¡Esta en celo!... ¡por mi culpa él entró en celo y si no lo saco de aquí todos los alfas del lugar van a venir por él… e incluso ustedes!

Rin se alarmó… era cierto, debía salir de ahí. Sousuke lo miró dispuesto a usar su voz. Sabía que los alfa podían usar una voz con la que su omega e incluso betas débiles podían obedecerle sin resistencia, pero él jamás la había utilizado. Tomo aire.

-¡Debemos salir de aquí, Rin!

Por primera vez Sousuke se dirigió a él. Rin se estremeció y dejó salir un pequeño suspiro… levantó la vista y miró a los muchachos.

-Dejen… dejen que me lleve. Ai trae mi bolso.

-¿Qué?

-¡Apúrate por favor!

Le había gritado con desesperación, él salió corriendo e hizo lo que le pidió. Matsuoka dirigió su vista al alfa junto a ellos.

-Tengo mi camioneta allá atrás, las llaves están en mi mochila.

-Ok.

Yamazaki solo respondió eso. Apenas el chico trajo las cosas sacó las llaves, tomó a Rin como si de un saco se tratase y lo puso sobre su hombro izquierdo.

-¿Dónde está el vehículo?

-Al fondo…

Rei respondió casi pasmado… Y los vieron salir por la puerta trasera. Era la escena más extraña que jamás habían presenciado.

Dallas entró desesperado.

-¿Rin?

-S-se fue con un tipo…

-Bien… abran las puertas, prendan el aire acondicionado o no sé, prendan incienso o lo que sea, solo saquen ese maldito olor. John, T, Momo, salgan al escenario e intenten calmarlos, ustedes son los mejores después de Rin.

-¡Sí!

Ellos obedecieron.

Afuera, Sousuke pulsó el llavero y una camioneta negra se activó.

-Mmmm encendido a distancia… nada mal.

Abrió la puerta y puso a Rin en el copiloto. Él subió por el otro lado.

-Vivo en la 17.

-No soy de aquí. Llegue hoy… estoy de vacaciones.

-¿Es broma?

-¿Tengo cara de estar bromeando? Mira solo dime hacia donde debo ir… ya quiero estar sobre ti. Si no te apuras no tengo problema en hacértelo aquí mismo.

Sintió ganas de golpearlo por hablarle de esa manera… lo habría mandado a la mierda si no fuera… si no fuera porque deseaba acostarse con él como no había deseado nada en toda su vida. Optó por ignorar su orgullo.

-Saliendo dobla a la derecha, sigue en línea recta 12 cuadras, luego a la izquierda seis más. La única casa que tiene… rosas afuera.

-¿Rosas eh? …por esos hueles a ellas.

-Tienes el mismo olor idiota.

-Jaja sí… la verdad es que me gustan.

Aceleró, no podía perder más tiempo conversando… su pene estaba como una roca y necesitaba ponerlo en Rin. El pelirrojo por su parte miró hacia afuera… su pecho subía y bajaba rápidamente, estaba sofocado, desató la pañoleta en su cuello. Estuvo a punto de abrir la ventana pero se arrepintió, sabía los estragos que su olor podía causar, no quería más alboroto. Luego volteó a verlo… pensativo. Incluso eso resultó ser cierto… él sabía que cuando un alfa marcaba a un omega, este adquiría su olor, pero en el caso de los destinados ellos compartían el mismo aroma y aparecía en sus cuerpos sólo cuando se encontraban… no imaginó que alguna vez lo comprobaría.

-Tch…

Volteó nuevamente hacia su ventana. Iban a toda velocidad, vio que el desconocido se había pasado varios semáforos en rojo. Pero no le dio importancia, él también deseaba llegar a casa tan pronto como fuera posible. A los pocos minutos Sousuke divisó las flores que habían frente a una casa de color blanco. Se estacionó, bastante mal, y bajó. Rin hizo lo mismo y llegó hasta la puerta, con las manos temblando sacó las llaves, la abrió y entró. Sou lo siguió y cerró de un portazo. Matsuoka pretendía ir a su habitación pero no pudo hacerlo, apenas ingresaron el hombre lo tomó por la cintura y lo puso contra la pared, luego lo tomó por los muslos y lo levantó, dejándolo a su merced, Rin no tuvo más opción que rodearlo por el cuello. Él acercó su rostro y respiró en su boca, estaba mirándolo a los ojos, los suyos eran de un color turquesa profundo. Y lo besó, apoderándose de sus labios como si siempre le hubiesen pertenecido.

Mierda…

Rin solo pudo pensar eso. Ningún beso que diera antes se comparaba a este. Era lo más increíble que había sentido, como si dos masas de fuego acabaran de reunirse. Sousuke mordió su labio con poca delicadeza…

-¡Ouch! Cuidado…

Él sonrió y paso su lengua por el sitio mordido, luego bajó por su cuello devorándolo con fiereza. Rin se sentía como una presa, una presa feliz de haber sido atrapada y estar en manos de su cazador.

-Ah~

Un gemido se le escapó. Sousuke apretó sus muslos y subió una mano hasta su trasero.

-Aaah~ ah

Rin se quejó más fuerte.

-Estás tan húmedo. Le habló con voz profunda, casi ronroneante.

Era cierto, sabía que su cuerpo había reaccionado a penas lo vio, su trasero lubricaba desde ese instante y para ese momento su ropa estaba mojada. Se sintió avergonzado y ocultó su rostro en el cuello del contrario.

-Nunca me pasó algo así…

-Es porque no me conocías.

Diciendo esto lo separó de la pared y comenzó a caminar, en cada paso el pelirrojo podía sentir el pene del desconocido chocando contra el suyo, haciéndolo emitir lleves suspiros a cada momento. El alfa divisó un sofá y caminó hacia él depositándolo con sorprendente delicadeza. Esto hizo que Rin se sonrojara… mierda -se sentía en un conflicto interno, jamás se había comportado así, como un maldito omega sumiso, gimiendo y sonrojándose por una estupidez como esa. No podía seguir dejando que ese hombre tuviera el control. Lo hizo alejase un poco, Sousuke lo miró interesado. Matsuoka, se quitó los zapatos y la ropa que aún conservaba, es decir pantalones y ropa interior, luego se ubicó de espalda y abrió sus piernas, enseñándole su húmedo trasero, abriendo sus pliegues con la mano, pasando su dedo medio por sobre su ano.

-Ah… -suspiró, hasta su propio tacto resultaba erótico. ¿Qué esperas? le preguntó desafiante.

Yamazaki se estremeció, era increíble la facilidad con que ese tipo lograba excitarlo con solo un gesto y un par de palabras. Se quitó la camisa dejando a la vista un cuerpo bien tonificado, algunas gotas de sudor se deslizaban por su piel bronceada. Desabotonó sus pantalones y bajó su ropa interior, dejando salir una enorme erección. Rin se sorprendió del deseo impetuoso que sentía al verlo, solo quería tenerlo en su interior. El más alto se posicionó sobre él, poniendo sus manos en el barandal, respirando sobre su rostro y con el miembro apuntando su entrepierna.

-Ah~~

El pelirrojo emitió un jadeo nervioso y lo miró a los ojos con desesperación. Y es que nunca había estado en esa situación. Solo se había acostado con mujeres y hombres beta, jamás en sus días de celo, siempre consciente de lo que hacía y utilizando protección. Esta era la primera vez en que se sentía totalmente dominado por sus instintos, deseando saber pronto lo que se sentía ser penetrado por la verga de un alfa, de su alfa. El más alto hizo presión, deslizándose con relativa facilidad –Dilatado, como se espera de un omega- pensó. Entonces empujó dentro de él con fuerza, ingresando completamente.

-Aaahh~

Ambos gimieron sonoramente. El interior de Rin estaba tan húmedo y caliente, era la sensación más increíble que había experimentado, una mezcla de excitación y felicidad que lo hacía sonreír mientras devoraba su boca, mientras él gemía desesperado contra sus labios. Movió su cadera, sacando su miembro casi por completo y volvió a arremeter con fiereza, haciendo que el hombre bajo él emitiera un jadeo al borde de ser grito.

-mmmm aaaah~

Sousuke apretó sus manos en el barandal, comenzado un frenético vaivén contra el pelirrojo, haciéndolo gemir al ritmo de sus estocadas, mientras este se aferraba a su cuerpo, marcando sus dedos en la piel de su espalda. Posiblemente los vecinos estaban escuchando sus roncos jadeos e incuso el ruido que el mueble hacía con cada arremetida. De alguna manera eso solo lo encendía más. Rin lo tomó por el rostro y miró a los ojos. Su cara estaba roja, sus ojos llorosos y un hilo de saliva corría por la comisura de su boca, tenía una expresión de completa excitación. Acercó sus labios y volvió a atraparlo, iniciando un beso desesperado.

De un momento a otro lo tomó con fuerza, sentándose, dejándolo montado sobre sí. Rin sonrió, mirándolo con lujuria, ahora él tenía el control y pretendía llevarlo al cielo. Se levantó hasta casi sacarlo y volvió a descender con lentitud, luego repitió el mismo movimiento, mirándolo a los ojos mientras se tocaba; cuello, pecho, abdomen y su propia polla, masturbándose mientras subía y bajaba. Sousuke lo admiraba con la boca abierta ¿cómo puede ser tan sexy?... jamás se había sentido tan excitado. El tipo era un puto, claro estaba, pero el mejor que podía existir… y era suyo, solo suyo, esa noche se aseguraría de que así fuera.

-Ah-Aaah~

El sonido de sus voces se multiplicaba por toda la casa, el eco de sus cuerpos sudorosos chocando y el aire caliente de sus respiraciones se repartía por cada rincón. Rin había comenzado a moverse más rápido, Sousuke lo tomó posesivamente por la cintura y acercó el rostro a su pecho, acariciando su pezón izquierdo con la punta de la nariz, respirando pesadamente sobre su piel… luego lo atrapó entre sus labios.

Profundos gemidos, suspiros, el sonido de dos cuerpos acoplándose. Estuvieron así por largo tiempo, solo sintiendo el inexplicable placer de fundirse juntos por el capricho de su naturaleza. Rin deshizo el beso que ardientemente compartían en ese instante, se levantó, respirando agitado y se puso de rodillas sobre la alfombra, posando el resto de su cuerpo en el suelo, dejando su trasero elevado.

-Ven –dijo provocativo mientras pasaba las manos por sus nalgas.

Yamazaki lo obedeció sin dudarlo, colocándose tras él, acariciando su culo con ambas manos, moviéndolo de manera circular, abriéndolo. Tomo su miembro y acarició el ano con la punta, provocándolo, haciéndolo gemir con desesperación y rogar por ser llenado. Luego ingresó por completo, sintiendo una placentera onda eléctrica recorrer su cuerpo entero. Y comenzó a moverse, de manera violenta, entrando y saliendo con desenfreno, aferrado fuertemente a sus caderas. Rin se sentía en otro planeta, era la primera vez que disfrutaba el sexo de esa manera, la primera en que sentía el placer de su instinto animal desatado. Podía sentir claramente la fuerte respiración del contrario, como cada centímetro entraba y salía de su cuerpo, sus testículos chocando contra los propios, las gotas de sudor cayendo por su piel, como dos animales salvajes.

-Rin –el extraño lo llamó por su nombre al oído –voy a llenarte con mi semen… voy a dejar mi marca en tu cuerpo.

-uh~ nhaah~

Un sonido lleno de lujuria escapó de su boca. Y lo sintió. El gemido placentero de aquel hombre mientras anudaba, presionando su punto dulce, quedando unidos, llenándolo con su esperma. Sintió como acercaba su boca y hundía los colmillos en la base de su cuello, esos que un alfa solo utilizaba para marcar a su omega. Todo el cuerpo del pelirrojo se estremeció, dejándose llevar por el más intenso y placentero orgasmo que jamás había experimentado.

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Abrió los ojos muy lentamente, se sentía terrible, la peor resaca en meses probablemente… la luz del exterior era tan molesta… de pronto abrió sus ojos por completo y con sorpresa, junto a él dormía el stripper de la noche anterior… estaban ¿en su cama?... se sentó con cierta brusquedad al notar que tenía su propia mano puesta sobre el estómago del otro.

-Pero que m…

Y lo recordó… lo que había ocurrido con ese tipo. Sintió que todo le daba vueltas…

-Mi-erda…

Con los movimientos y el volumen alto de su voz, el hombre junto a él también despertó.

Rin se removió en la cama con pereza, se sentía horriblemente cansado… como si hubiese corrido un maratón… estuvo un par de segundos vuelto hacia arriba, con miedo de abrir los ojos y descubrir que lo ocurrido en la noche no había sido un sueño, sino una terrible realidad.

-Oye… mmm ¿Dónde está el baño?

-Oh mierda…! Dijo abriendo los ojos de golpe y mirando al hombre junto a él. Está ahí -contestó apuntando a la puerta al fondo de su habitación.

El desconocido corrió en esa dirección cerrando de un portazo. Escuchó claramente como comenzó a vomitar.

-Ohh maldición….

Rin volvió a cerrar los ojos y puso sus antebrazos sobre el rostro.

-Esto no puede ser verdad… no puede ser cierto… yo… tch…

Volvió a moverse en la cama, buscando una posición para volver a dormirse y escapar de lo que estaba sucediendo. No podía ser cierto que se haya acostado con ese hombre… que… mierda… él había anudado, no una sino varias veces y… oh por Dios…

Se levantó y caminó al baño tan rápido como pudo, entró apresurado mientras el otro seguía vomitando sentado junto al retrete. Rin lo ignoró y se miró al espejo.

-Esto no puede… ser.

Ahí, en la base de su cuello, estaba la marca de un alfa. La del alfa que estaba en su baño, abrazado a su inodoro. Lo miró con una mezcla de enojo y lástima. En ese momento sintió algo bajando por su entrepierna… -Oh no… dijo sonando apesadumbrado. Por sus piernas corrían restos de semen. Dejó la puerta abierta, el olor que el desconocido estaba dejando en su baño era espantoso, pasó junto a él y se metió a la ducha, no podía quedarse así.

Luego de algunos minutos aseándose, salió con una toalla envuelta en su cintura, miró la marca en su cuello una vez más… y salió dejando la puerta cerrada. Abrió algunas ventanas y fue a la cocina por una botella de agua, lo hecho, hecho estaba… ya nada podía hacer.

Sousuke se sentía tan mal que ni siquiera tenía ánimo de ponerse a pensar lo que había hecho la noche anterior, solo sabía que había bebido tanto que sentía su estómago destruido, había estado tantas horas apareándose con Rin que todos sus músculos dolían. Cuando sintió que había botado todo el alcohol, tiró la cadena y limpió. Luego decidió meterse a la ducha y darse un baño. Abrió la llave, el agua fría se sintió maravillosa. Rin escuchó el sonido pero no dijo nada, fue a su closet, tomó ropa interior, un pantalón deportivo y una polera negra de manga corta. Se vistió y salió al patio, se sentó en mecedora que tanto le gustaba, mirando las nubes pasar.

¿Y qué se supone que haga ahora? Estoy marcado… Ya no podré trabajar con Dallas, no así… ¿Qué voy a hacer?... ¡ni siquiera sé su nombre!... de seguro el querrá irse apenas se sienta mejor… y no pienso detenerlo. Ya veré como soluciono este asunto por mi cuenta…

Tomó un poco de agua y dejó la botella en el suelo, por suerte la noche anterior no había bebido demasiado, sino se sentiría mucho peor que en ese instante. Cerró sus ojos con cansancio, esta situación lo hacía sentir verdaderamente abatido.

Yamazaki por su parte, comenzaba a recuperarse al sentir el agua fresca cayendo por su cara y repartiéndose por el resto de su cuerpo. Suspiró aliviado, luego tomó el shampoo junto a la ventana y continuó con su ducha. Al cabo de un par de minutos salió, buscó una toalla en el mueble, enjuagó su boca con un poco de dentífrico y regresó a la habitación. Luego de secarse salió en busca de su ropa, que estaba repartida en el piso de la sala. Vio que su teléfono estaba descargado, así que fue en busca de algún cargador. Pensaba en Rin mientras hacía todo esto, pensaba en lo que había pasado con él y lo que debía hacer al respecto. El haberlo marcado significaba que ahora compartían un lazo, algo más fuerte que una unión civil, esto era más serio que contraer matrimonio como hacen los betas, era una unión más significativa y compleja, que no puede deshacerse firmando un papel.

Enchufó el aparato y lo encendió, comenzó a sonar de inmediato. Contestó.

-Aló, Minami.

-¡Por fin contestas idiota! Desperté y no habías llegado al departamento ¿dónde estás?

-Estoy en la 17… creo. Pasó un imprevisto, pero estoy bien si es lo que te preocupa.

-Claro que me preocupo… ¿qué clase de imprevisto?

-Es difícil de explicar, hablamos luego.

-¡Oye espera! ¿Vendrás al hotel? ¿O prefieres que vaya a buscarte?

-No estoy seguro, te avisaré más tarde.

-Ok.

Sousuke colgó, termino de vestirse y fue a la cocina en busca de agua. Sacó una botella del refrigerador y bebió hasta saciarse, Rin no se veía por ningún lado. Salió al exterior, buscándolo. Lo encontró sentado en la mecedora, al parecer se había dormido. Caminó hasta él y se quedó mirándolo.

Su rostro se veía tranquilo, su piel pálida y sus largas pestañas le daban un aire principesco. Lindo- pensó. Se acercó a él y lo tomó en brazos, llevándolo de vuelta a la habitación.

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Cuando Rin despertó sintió un agradable aroma proveniente de su cocina. Miró hacia la ventana, a juzgar por el sol debían ser más de las 7 de la tarde. Se dio cuenta de que se encontraba nuevamente en su cama ¿cómo llegué aquí? Se levantó y fue a ver que sucedía… tal vez Chigusa había llegado y lo arrastró medio dormido a la habitación…

Ingresó al comedor y vio al hombre de espaldas, cocinando.

-¿Tú?

-Oh, despertaste. Estoy preparando la cena, pensé que querrías comer algo ¿no te molesta cierto?

Rin lo miró totalmente desconcertado, estaba convencido de que ese hombre se había ido. ¿Tal vez ahora que lo había marcado pensaba tenerlo como una especie de trofeo?, ¿pensaba maltratarlo… sería humillado como su madre? No, preferiría morir antes que algo como eso sucediera.

-¿Qué haces?

-Cocino ¿no ves?

-No ¿qué haces en mi casa, por qué sigues aquí?

Sousuke apagó el gas y dejó lo que hacía. Caminó hacia él, Rin estaba alerta por si él se atrevía a golpearlo. No se la dejaría tan fácil.

-No voy a hacerte daño.

Ahora que estaban enlazados, Sousuke podía percatarse del miedo y la tensión de Rin solo con sentir su aroma.

-Me marcaste… finalmente Rin decía lo que le atormentaba. Me marcaste y ni siquiera sé tu nombre.

-Me llamo Sousuke, Sousuke Yamazaki.

Rin lo miró sin saber exactamente qué decir.

-¿Por qué lo hiciste?

-Tu nombre es Rin ¿no?

-…Sí.

-Rin ¿lo sabes, cierto? Lo hice porque eres mío. Anoche sentiste que soy yo ¿no?, apenas me viste supiste que yo soy tu destinado, lo sé porque sentí lo mismo. ¿Por qué otro motivo dejarías que un desconocido llegue a tu casa y se acueste contigo?

-No me hables así. –Contestó molesto.

-No estoy recriminándote, solo lo digo porque es inusual, tan inusual como encontrar al destinado… Sousuke miró a un costado. Siempre pensé que eran patrañas.

De alguna manera, eso hizo sonreír al pelirrojo.

-Sí… yo también.

-Pero ahora sabemos que es cierto.

-Supongo…

Se quedaron en silencio. Rin lo miró a los ojos.

-¿Qué se supone que hagamos ahora?

-Te irás conmigo.

-¿Qué… estás loco?

Sousuke lo miró sin signos de retractarse. Rin quería gritarle, increparlo por querer tomar decisiones por él… sin embargo pensándolo desde otro punto de vista, esta era su oportunidad de salir de ahí, dejar de trabajar como stripper y comenzar una vida diferente…

-Rin, no voy a dejar que vuelvas a ese club ¿queda claro?

-No es como si quisiera volver, además ahora tengo una marca, así ya no le sirvo a Dallas.

-Entiendo…

-Además… el pelirrojo tocó su estómago y miró hacia otro lado.

-¿Si? –el castaño lo observó atento.

-Tomo supresores para el olor… pero no uso los que tienen anticonceptivos, son demasiado caros. Además no había necesidad…

-Oye… Sousuke le habló, de manera sorprendentemente tierna. Rin volteo a verlo. No es como si fuera algo malo ¿sabes? De hecho es algo que me alegra.

Lo miró en silencio, este hombre lo sorprendía ¿Por qué tanta amabilidad? Todos los alfa que conocía eran arrogantes y agresivos, sobretodo el que acabó con la vida de su madre. ¿Por qué Sousuke se comportaba así?... ¿Y por qué su actitud lo hacía sentir tan feliz?

-¿Esta casa es tuya? Esa pregunta lo sacó de sus pensamientos.

-No, la arriendo.

-Ok… yo tengo una casa en San Clemente, California. Viviremos ahí.

-Sousuke…

-¿Sí?

Rin no supo que decir a continuación, al verlo dudar, el otro se acercó y lo rodeó por la cintura.

-No podría decirte con claridad porque te propongo todo esto, tal vez sea lo que llaman amor a primera vista, no lo sé, pero cuando te vi anoche quise tenerte conmigo y nunca dejarte ir. Eso es todo, no tengo otro argumento.

Luego lo besó. Rin volvió a sentir el fuego crecer en todo su cuerpo¿Cómo es posible que me encienda con apenas tocarnos, con apenas un beso? Sousuke sentía lo mismo, con solo ver sus expresiones, con solo sentirlo cerca quería volver a hundirse en él una mil veces. Lo tomó por los muslos y lo elevó. Comenzó a caminar con él en brazos igual que la noche anterior, en medio de ardientes besos, esta vez hacia la habitación. Comerían más tarde, ahora solo querían hacer el amor.

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-Mi madre me despidió.

Rin sonrió mientas el viento jugaba con su pelo, mientras caminaba por la arena y el oleaje llegaba suavemente a sus pies. Sousuke estaba un poco más allá, sentado en la arena, mirándolo divertido, parece que a su chico realmente le gustaba el mar.

El día anterior, luego de horas de pasión, de compartir, de comer juntos y de hablar en calma, se habían dado cuenta de que ambos querían estar juntos. Amor o instinto, no estaba claro, simplemente no deseaban separarse, ambos sentían que habían encontrado esa pieza que faltaba en sus vidas. Ese día durante la mañana, Rin se despidió de Las Vegas, de su trabajo, de sus amigos, terminó el contrato de arriendo, empacó sus cosas y partió con Sousuke, a su nuevo hogar.

-¿Te despidió? Jajaja es divertido saber que un alfa trabajaba para su madre… y que lo haya despedido.

-No te rías de mi desgracia. –contestó con una media sonrisa.

-¿En qué trabajabas?

-Ella tiene una galería de arte, le ayudaba con sus cuadros y los de otros artistas. También he hecho algunos, pero según ella no son suficiente, nunca dejo que exhibiera alguno de mis trabajos.

Rin recordó un cuadro al fondo de la casa de Sousuke, era un árbol de cerezo, los pétalos parecían volar con la brisa y se espacian por todo el lienzo.

-El cerezo ¿lo hiciste tú?

-¿Eh? Así que lo viste –contestó un poco avergonzado. Sí, es mío.

El pelirrojo lo miró serio.

-Tal vez solo estaba celosa de ti. Ese cuadro es hermoso, uno de los mejores que he visto.

-¿Te gusta el arte?

-Sí… y conozco a un par de personas que pagarían un muy buen precio por una pintura como esa.

Sousuke se levantó y caminó hasta él, Rin lo miraba con una sonrisa en el rostro. Él lo besó en la frente, en la cara y finalmente de manera dulce en la boca. Después de eso lo rodeó y lo abrazó por la espalda, acariciando su vientre.

-Encontrarte ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

Esas cálidas palabras estremecieron el corazón del pelirrojo. Estar junto a ese hombre, ser tratado tan tiernamente, ser abrazado con sinceridad, escuchar esas palabras, la posibilidad de estar esperando un hijo… todo eso llenaba su espíritu, todo el vacío que veía en su existencia se había esfumado. Sousuke era como una luz brillante y cálida, como la luz del sol.

Sonrió mientras algunas lágrimas caían por sus mejillas.

-No llores, Rin.

Sousuke le habló mientras acariciaba sus manos. Pero la verdad es que compartía su emoción. Estar junto a él hacía que quisiera dar lo mejor de sí mismo, convertirse en la persona responsable y exitosa que antes nunca le interesó ser. Realmente él llenaba su vida.

Rin volteó y lo tomó por el cuello. Comenzaron un beso lento y suave, queriendo demostrar en él los sentimientos que florecían y eran tan difíciles de explicar con palabras.

El futuro se presentaba como algo incierto, su relación que apenas comenzaba posiblemente tendría altos y bajos, habría momentos buenos y malos… pero de algo estaban seguros: nada ni nadie los separaría jamás.

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Fin.

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"You are my sunshine"- Rin, drama cd: Iwatobi Junior High School Swimming Club Activity Log.

"Es porque el corazón de Sousuke es tan grande que puede hacer eso y más, los momentos en que Rin es capaz de descansar y olvidar completamente los problemas, han incrementado con la presencia de Sousuke" –Mamoru Miyano. Mook Sousuke&Rin. Extracto.

Estas palabras vinieron a mi mente cuando terminaba de escribir esta historia. Espero que les haya gustado.