Todo volvió a la biblioteca de la Mansión Malfoy de pronto. Ambos se separaron rápidamente y se miraban con curiosidad ¿qué había sido todo eso? Era primera vez que habían visto esa escena y estaban casi seguros, por todo lo que había provocado en ellos mientras volvían a estar en sus cuerpos de adolescentes, observando y sintiendo lo que parecía un recuerdo.
Draco no estaba seguro lo que había visto o sentido, pero tenía claro que a ella estaba en la misma situación que él, porque parecía como si ella estuviese buscando alguna explicación de lo ocurrido, tenía el ceño fruncido y de vez en cuando decía un par de palabras que solo ella podía oír. Tal vez había sido una mala coincidencia o un mensaje oculto en el giratiempo, pero eso no era posible, sabía que las únicas veces que ocurrían ese tipo de cosas eran al ser recordadas situaciones vivida que un hechizo las había eliminado de la cabeza de una persona.
-Obliviate- escuchó Draco a la castaña que de pronto estaba mirando al rubio con duda. Ella se encontraba al otro extremo de la biblioteca y comenzó a caminar rápidamente hacía la entrada de esta, evidentemente deseaba salir.
- Espera -alzó la voz el hombre, acercándose rápidamente a la puerta, para así cubrirle la única vía de escape, ya que estaba más cerca de la puerta. Al estar frente a ella la miró unos segundos que parecieron horas, confundido por lo ocurrido.
La castaña se detuvo frente a él manteniendo la mirada directo a sus ojos grises que hace unos minutos en el supuesto recuerdo los había sentido hipnotizantes. Hermione no sabía si él había visto lo mismo que ella.
-No te vayas aún-El rubio se sintió por unos segundos en Hogwarts, pero ¿y si ella no había tenido aquella visión extraña? Parecería como si estuviera enamorado de ella o revelaría una situación que veía como embarazosa- mi giratiempo – exigió de manera fría alzando la mano para que se lo entregara.
Ella negó pasando por al lado de él, mientras se colocaba el giratiempo en el cuello. Lo ignoró y eso había molestado a Draco, más que todo por su orgullo, que una vez más había sido afectado. La castaña pasó rápido por la puerta dirigiéndose a la entrada, seguida por el rubio, con cara de no muy buenos amigos, pero Draco se detuvo cuando notó que la hija de Hermione estaba bajando la escalera. Fue ahí cuando recordó que tenía toda una familia con la comadreja y obviamente no iba a querer investigar algo así, tenía mucho que perder averiguando más allá, a diferencia de él.
-Vamos Rose, debo pasar por Hugo- sonrió a su hija, quien se estaba despidiendo de Scorpius con un abrazo que parecía eterno.
Draco se fijó en la mirada de la castaña, mientras su hija bajaba los escalones, se notaba confundida, pero como si deseara salir rápido de allí. Había llegado a la conclusión de que deseaba averiguar que había sido aquello, pero tendría que investigar del tema, que seguramente Hermione estaba evitando.
-Gracias por venir señora Weasley-mencionó Scorpius desde la baranda del segundo piso, mientras Draco fruncía el ceño, pues no le agradaba que la llamaran de esa forma.
-No hay nada que agradecer- respondió Hermione mientras se despedía con la mirada de ambos rubios, pero de manera apresurada.
Camino a buscar al menor de sus hijos, Hermione seguía pensando en que había ocurrido en la Mansión Malfoy, el rubio había actuado bastante normal, por lo tanto, no tenía la certeza sobre si habían visto lo mismo. Tal vez estaba exagerando y fue solo una ilusión absurda que ella había imaginado, pero parecía muy real…
-Mamá…gracias por acompañarme-interrumpió sus pensamientos y la castaña sonrió a su hija- y por no decirle a papá- la pelirroja se encogió en hombros al decir aquello, mientras su madre sonreía de lado colocando una de sus manos en el hombro de su primogénita.
Hermione adoraba a su familia más que a todo, pero últimamente Ron lo estaba complicando un poco. Desde que se enteró que Rose tenía una relación con Scorpius ha alejado a su hija, de hecho incluso le dijo que estaba decepcionado de ella, porque esperaba algo mejor, provocando que las peleas también se mantuvieran con la castaña, que no entendía el comportamiento infantil de su esposo, en el que incluso hacía que Hugo molestara a su hermana.
-Ya pasará hija-trato de animarla la castaña-sabes que tu padre te adora, solo dale tiempo-le dio un beso en la frente y le sonrió.
-Lo sé, pero no me gusta como me mira, ni como lo hace mi hermano-la castaña notó como los ojos de su hija se colocaban vidriosos-es como si me odiaran- hizo una pausa mirando al suelo-tal vez no valga la pena todo esto…
-No digas eso Rose- tomó la cara de sus hijas con ambas manos, notando como ya le caían un par de lágrimas- una debe luchar por lo que quiere y te he visto con el chico, como se miran…no puedes seguir evitándolo.
-Pero no quiero perder a mi familia por él-ya las lágrimas salían sin reparo mientras miraba a su madre.
-No lo harás hija-le aseguró Hermione-siempre vamos a estar para ti-la chica sonrió un poco-no le des en el gusto a tu padre en esto…eres libre de enamorarte de cualquiera y nadie debe evitarlo-hizo una pausa notando que ya habían llegado a la plaza donde habían quedado de juntarse con Ginny- Si no sigues tus sueños, ahí si vas a tener problemas…en especial conmigo- le giñó uno de sus ojos y se separó notando que se acercaba su mejor amiga con Albus, Hugo y Lily.
Rose se secó rápidamente las lágrimas, pero la corresponsal del Profeta se había dado cuenta, al igual que su primo, el que siempre había sido su mejor amigo, formando un trío junto a Scorpius.
-Má la tía Ginny me hizo lavar trastes al estilo muggle-Hugo se acercó rápidamente a su madre quien le dio un beso en la mejilla.
-Seguramente la tía tuvo excelentes razones para darte esa tarea-respondió Hermione mientras Ginny asentía- ve un minuto con Lily, que con tu tía debemos hablar algo.
El chico de 13 años se alejó al igual que los demás. Por un lado, estaba Lily y Hugo hablando y riendo, mientras que al opuesto, Albus conversaba serio con Rose, tratando de animarla un poco.
-¿El troglodita sigue con lo mismo? – preguntó la pelirroja seria, con los brazos cruzados.
-Si…y lo peor es que hace que Hugo también entre en su juego- explicó la castaña resignada mientras Ginny negaba con la cabeza.
-Le copia en todo a su padre…pero es culpa de Ron-continuaba negando con la cabeza y mirando a su amiga- Rose era la luz de sus ojos, pasaba alardeando de sus logros, mientras dejaba al pobre Hugo a un lado y ahora que Rose hace algo que a él no le agrada, Hugo se acerca imitándolo para ganarse el aprecio de su padre.
-Ya no sé cómo hacer que esto se detenga…pensaba que duraría una semana-la interrumpió la castaña- pero lleva un año y Ron sigue comportándose como un idiota…ni si quiera Malfoy se negó a la relación y eso que es un elitista.
-Sí Harry hiciera llorar a Lily por algo así, duerme de por vida en la cama de Kreacher-Hermione no pudo evitar reír por el comentario-A propósito, hablé con él del tema…me dijo que trataba de evitarlo y que cuando le mencionó que su actitud era absurda, Ron se molestó-Hermione suspiró mirando a su hija de lejos- no han hablado más del tema, por el bien de su amistad.
-Dile que ya no lo siga intentando...no quiero que Ron me juzgue porque ustedes entraron en esto-Ginny reprobó lo que decía con la mirada-hoy tendré que hablar nuevamente con él, es absurdo que tenga que mentirle a mi propio esposo-volvió a pasar su vista por Rose- por la felicidad de nuestra hija.
-Me cuentas que es lo que pasa-le suplicó Ginny tomando su mano-sabes que adoro a mi hermano, pero no es justo para ti todo esto-hizo un silencio e hizo una señal a su amiga para que se acercara-a veces pienso que él no te merece-las palabras de la pelirroja hicieron a Hermione recordar la extraña visión en la Mansión Malfoy.
-Ginny hay otra cosa que debo contarte-Hermione estaba tensa, se notaba que era algo que le estaba preocupando-tengo la sospecha de que alguien usó en mí legeremancia o me borraron ciertos recuerdos.
- ¿Por qué? -preguntó preocupada la ojí azul- esas son declaraciones muy serias- luego pensó unos segundos-pero Mione tú eres Oclumante, si alguien tratara de entrar en tus pensamientos lo sabrías.
-Tienes razón…tal vez estoy loca-trató de restarle importancia. Había olvidado que sabía Oclumancia.
- ¿Por qué crees que te borraron la memoria? – preguntó nuevamente Ginny.
-Mamá tengo hambre-interrumpió Hugo junto con Lily, mientras Albus y Rose se encontraba atrás.
-Ya vamos cielo- sonrío Hermione a su hijo- hablamos Ginny, Saludos a Harry- Hugo y Rose se despedían de sus primos.
-Pronto, que me dejaste con la duda-mencionó Ginny mientras la castaña asentía- saludos a Crookshanks.
Sabía que Ginny no le enviaría saludos a su esposo, porque tenía un trato mezquino con él desde que ella presenció una escena familiar en la que Ron le decía a Rose que lo decepcionaba. Lo peor es que lo había hecho frente a todos, acción que provocó un gran altercado entre Albus y Ron, quien no le dirigía la palabra desde entonces.
Al llegar a su casa Rose se fue a encerrar a su habitación, mientras Hugo fue en búsqueda de su padre, que parecía haber llegado hace unos minutos. Saludó al chico revoloteando su peinado y se pusieron a hablar de quidditch. Hermione fue a la cocina a preparar la cena para todos y descubrió el desastre que había, al parecer su marido había tratado de preparar algo.
-Ronald-lo llamó algo molesta y él entró a la cocina tranquilo- ¿Por qué no limpias luego de hacerte algo de comer? -se giró colocando ambas manos en la cadera.
-Vamos, no es para tanto- colocó una de sus manos en su nuca-venía cansado del trabajo y bueno como no estabas me hice algo, pero lo limpio en un movimiento…por cierto, Hola Hermione.
-Hola Ron-bufó la castaña-sabes que odio que uses magia para eso-bajó la vista y vio el plato de su gato sin comida ni agua- ¿qué pasó con la comida y el agua de Crookshanks?
-Lo olvidé-reveló el pelirrojo que cerró la puerta de la cocina-y prometo que mañana a primera hora envío la carta a Hagrid.
- ¿lo olvidaste de nuevo? - hizo volar los platos de comida del gato para servirle comida mientras escuchaba lo de Hagrid-Ron…eso te lo pedí hace un mes-se puso frente a él evitando que el pelirrojo la abrazara, pues siempre trataba de arreglar todo así-yo también trabajo y no por eso olvido alimentar al gato.
- ¿Dónde estaban? -trató de cambiar el tema Ron, mientras buscaba acercarse a su esposa-espero que no en la Mansión Malfoy…
-Llevé a Hugo con Ginny porque quería ir con sus primos a jugar quidditch- ella tenía muy claro que se lo había dicho en la mañana-y a Rose la llevé al teatro…te lo dije esta mañana-suspiró Hermione negando colocando una mano en el pecho de su esposo-Si ella me lo pidiera la llevo sin problemas.
-Lo siento, es que tenía el tema del mortifago que estábamos atrapando, pero seguro no recuer…
-Si me acuerdo Ronald, de hecho, hicimos una cena con tu hermana y Harry para desearles suerte-se apresuró a decir negando nuevamente, pues sabía que se hacía la víctima-me acuerdo tan bien como el juicio que tengo pronto que es muy importante ¿recuerdas cuál era?
-No quiero a mi hija en la casa de ese idiota-cambió drásticamente de tema, porque lógicamente no recordaba de qué hablaba- deberías estar de acuerdo conmigo, no puede ser que me ataques así, ambos somos sus padres.
-No voy a dejar de lado la felicidad de mí hija por seguir un capricho tuyo- lo empujó para que saliera de la cocina y así comenzar a preparar la cena.
Eso solo había sido el comienzo de la discusión, porque si bien en la cena nadie dijo nada, fue horas después, cuando Hermione se estaba comenzando a desvestir para acostarse, cuando el tema volvió, con un molesto Ron apoyado en la puerta de su cuarto.
- ¿No piensas en Hugo acaso? -preguntó Ron molestó- él detesta al rubio, que cuando era pequeño lo molestaba a todas horas, porque Harry dejó que su hijo fuese amigo de él.
-No metas a Hugo en esto-dijo de manera cortante la castaña-además que a Harry no le importe que Scorpius sea un Malfoy muestra lo maduro que es…a diferencia tuya-sacó su camisa de dormir para luego agregar tranquila-Hugo solo actúa según lo que le dices tú y eso provoca problemas con su hermana.
-Lo siento por ser quien separa a esta familia-ironizó Ron muy enojado, mirando a Hermione y acercándose peligrosamente, pero ella no lo dejó- ¿Ahora no puedo ni si quiera tocar a mi esposa?
-No, hasta que te comportes como un adulto-reaccionó simplemente Hermione, haciendo que el Auror volviera a intentar-Ya dije que no.
- ¿Es que acaso ya no te gusto? -gritó molesto, haciendo que Hermione pusiera un hechizo silenciador. Era cierto que Ron no era el mismo de quien ella se enamoró, incluso físicamente, ya que había ganado peso.
-No puedo acostarme con alguien que incluso hace llorar a mi hija-Ron se quedó helado mientras Hermione le lanzaba su pantalón de pijama-ve a dormir a la habitación de invitados.
-No lo puedo creer-gritó Weasley acercándose peligrosamente a su mujer, pero ella levantó la varita-se lo puedo pedir a cualquiera, Hermione-Se dio cuenta que había cometido un error muy tarde- pero…-se escuchó una sonora cachetada de parte de la castaña.
-Vete entonces y pídeselo a cualquiera, que en esa lista yo no estoy- las lágrimas de la castaña no tardaron en salir, aunque solo se mostraron cuando él ya se había ido.
Al pasar las semanas las peleas habían continuado, tanto así que Ron había hecho del cuarto de invitados el suyo y aunque trataba de deslizarse a su vieja habitación solo recibía negativas por parte de su esposa. Hermione por su parte estaba muy preocupada de su trabajo y los niños, pero había momentos en que recordaba los incidentes y le brotaban un par de lágrimas.
Un jueves se encontraba en su oficina firmando un par de papeles hasta que una lágrima nuevamente salía de uno de sus ojos y fue descubierta por quien ella menos esperaba ver, Draco Malfoy. Había entrado como perro por su casa mientras la secretaría de Hermione iba corriendo tras él, tratando de detenerlo.
Él se sorprendió al ver a la castaña así y cerró la puerta tras de él, excusándose con la secretaría, mencionando que era un amigo de la familia. Se acercó a una Hermione, que se quitaba rápidamente su lágrima, y la miró sentándose frente a ella.
-No son formas de entrar, Malfoy-mencionó rápidamente la castaña.
-No gastes lágrimas en tonterías- se apresuró a decir Draco haciendo que Hermione se sorprendiera, con eso podía dejar en claro que había tenido la misma visión, ya que hasta había dicho lo mismo que en aquel momento.
-Pensé que solo la había tenido yo…-notó como Draco llevaba un libro en una de sus manos.
- ¿Y yo era el egocéntrico? -dijo el rubio mientras ella lo miraba con curiosidad-no sé tú Granger, pero yo quiero saber qué fue eso.
-No es Legeremancia-afirmó rápidamente Hermione- si fuera así yo me habría dado cuenta porque soy…
-Oclumante, al igual que yo- le confesó rápidamente-aunque me parece extraño que lo seas Granger-el rubio colocó su mano libre en su quijada.
- ¿Por qué soy de padres muggles? -preguntó algo molesta la castaña.
-No quiero que suene mal, pero si-Hermione le iba a decir algo pero él se adelantó- La oclumancia es un don que se le da a magos desde pequeños, quienes lo practican a diario-hizo una pausa notando que ella estaba interesada-yo lo heredé de mi madre y lo practicaba a diario con ella desde pequeño y luego con Snape.
-Pero eso no quita que yo la aprendí- lo interrumpió sabiendo que él estaba en lo cierto, pero eso no impedía que la podían aprender.
- ¿Quién te la enseñó Granger? ¿Potter? - Hermione se dio cuenta que no recordaba haber tenido clases con Harry para aprender- Potter aprendió con mi padrino y dudo que haya tenido tiempo o la fuerza necesaria para enseñarte.
-No lo recuerdo- declaró Hermione, notando que nuevamente había olvidado algo que parecía ser bastante importante. No era posible que apareciera de la nada, porque gracias a la Oclumancia había podido defenderse de Bellatrix en la Mansión Malfoy.
-Evidentemente fue un Obliviate- afirmó el rubio haciendo que Hermione lo mirara- no sé tú, pero yo quiero mis recuerdos de vuelta, tal vez cambie algo…-Hermione comprendió que Draco quería saber si seguía quedando como un cobarde y seguramente esos recuerdos faltantes lo ayudarían.
-Malfoy…entiendo tu posición en todo esto, pero…-Hermione por primera vez temía a lo que podía recordar, por algo la habían hecho olvidarlo y de todas maneras ella no quería cambiar nada, después de todo gracias a ese pasado tenía a su familia.
-No me respondas aún- le pidió Draco mientras estiraba el brazo donde tenía un libro-lo encontré en mi biblioteca, quizás haya pociones que hagan este tipo de cosas, para no solo centrarse en que es aquel hechizo.
-Encantamiento- lo corrigió la castaña tomando el libro, pero inmediatamente sintió la otra mano de Draco sobre la suya sin comprender.
Nuevamente entraron en lo que parecía un recuerdo, ella estaba en la biblioteca de Hogwarts tratando de tomar un libro que estaba muy arriba del estante. Estaba todo oscuro, por lo tanto, era de esperarse que estuviera en su ronda de Prefecta. De pronto sintió como alguien estaba tras de ella y alcanzaba el libro sin problemas.
-Justo el libro que necesitaba-era Draco con una sonrisa de burla, dejando a la castaña entre el librero y él-Pociones, como la que seguramente utilizaste en mí- clavó sus ojos fríos en ella.
-Dámelo Malfoy-exigió la Prefecta de Gryffindor posando sus ojos marrones en los grises de él- ¿por qué usaría una poción en ti? -preguntó hasta que recordó lo ocurrido-que tú no quieras aceptar tus actos es una cosa, pero decir que alguien más los provocó es muy cobarde-trataba de tomar el libro sin éxito.
-Por favor Granger no niegues lo obvio-alardeo Draco posando su rostro muy cerca del de ella-te mueres de ganas de besarme y la única forma es un hechizo o en este caso, una poción- de pronto sintió la rápida mano de Hermione en su mejilla, provocando un golpe no tan fuerte como el de tercero.
-No soy como tus perritas, Malfoy-lo miraba llena de odio-de hecho, si no hubiese sido porque llegaste así no me hubiera ni fijado en ti por unos momentos.
-Pero si en una comadreja que solo te saca lágrimas- bufó el Slytherin mirándola indignado-un poco masoquista de tu parte- se burló.
-Sería más masoquista si fueses tú en vez de él- lo retó con la mirada- imagínate una "sangre sucia" se fija en la persona más elitista de todo el colegio.
-Soy mucho mejor que una comadreja pobretona- se comparó Draco alzando más el libro, mientras ella trataba de dar brincos para tomarlo.
- ¿Escucho bien? - se burló la castaña dejando de saltar- Draco Malfoy se está comparando con Ronald Weasley-no pudo evitar soltar una pequeña risa, que al Slytherin le molestó- y lo peor es que el tema era cómo me podía gustar él.
- ¿Qué insinúas Granger?- Le clavo una mirada de odio a Hermione.
-Estás celoso de Ron-notó como Draco en cualquier momento se podía desquiciar- puede ser porque tienes fiebre- colocó su mano en la frente de él, pero el Slytherin la quitó rápidamente- o sigues con tus bipolaridades.
- ¿Yo celoso de la comadreja Weasley? – se comenzó a reír por unos segundos- Sabes Granger podría ser- se puso serio y ella se sorprendió- por su increíble intelecto, que lo demuestra con sus superdotadas calificaciones- comenzó con ironía- me encantaría estar en sus zapatos tan caros y seguir a San Potter para todos lados-Hermione bufó molesta- y tener una novia como Brown, que es tan inteligente como él, tal para cual- la castaña debía reconocer que el último comentario le había hecho gracias-Veamos Granger, ¿Quién es la única persona que me supera en calificaciones?
-Harry te superó en pociones este año- se apresuró a decir la Gryffindor, que obviamente sabía que en casi todas las materias él era quien le seguía.
-Potter hace trampa…¿Crees que no me he dado cuenta?- la castaña miró hacia otro lado- es imposible que después de ser un mago promedio en Pociones de un minuto a otro te supera incluso a ti- Hermione no dijo nada al respecto y Draco continuó- ¿Entiendes a lo que me refiero, Granger? Yo tengo todo lo que Weasley seguramente desea, el dinero, las chicas y el cerebro. No tendría por qué estar celoso de él.
-Fue una justificación muy larga Malfoy- bromeó la castaña que ya le había quitado el libro cuando él hablaba sobre Ron-y aun así preferiría a Ron- concluyó hojeando el libro.
-Lástima que él prefiera a Brown-la miró con una sonrisa burlona, mientras a ella eso le había dolido más que cualquier cosa que podría haber dicho.
-Muévete Malfoy y sigue con tu ronda- lo empujaba, pero este no se movía ni un poco.
-Vamos Granger, ya vas a empezar a llorar- él notó como ella bajó la mirada, pues estaba entre triste y enojada por lo sucedido. El slytherin la tomó del mentón para mirarla directamente-ya te dije que no deberías gastar ni una sola lágrima en ese idiota-ella nuevamente se sintió hipnotizada por los ojos grises del chico- eres mucho para él.
-No te entiendo Malfoy…-dijo de manera apenas audible, mientras sentía nuevamente esa agradable corriente eléctrica.
-No tienes que hacerlo-apoyó su frente en la de la chica haciendo que ella mordiera su labio inferior-eres mucho para todos-tomó la mano de la castaña quien dejó caer el libro-incluso para mí.
- ¿Entonces qué debo hacer? - ella cerró los ojos sintiendo el aroma a menta del rubio cuando hablaba. Sabía que estaba mal, pero lo que él estaba haciendo le hacía erizar la piel.
-Solo quererme-sonrió de manera ególatra, con una mano en el mentón de la castaña y otra alrededor de su cintura, acercándose lentamente a los labios de ella.
- ¿Hermione? ¿Estás aquí? - escucharon la voz de Ron Weasley, que estaba muy cerca de ellos. Se separaron y ella aprovechó de tomar el libro, para así salir rápidamente.
-Aquí, Ron- se dejó ver la Gryffindor caminando rápidamente para que él no se acercara, dedicándole una última mirada a Draco- estaba buscando un libro- se apresuró a decir mostrando el libro-vámonos antes que la señora Norris nos vea - guío a Ron hacía otro pasillo, quien ni se dio cuenta de la situación.
Draco se fue al ver que ya no estaban, con cierta molestia de que Weasley arruinara todo, pero confundido con lo que él estaba haciendo. Caminó más lento que los otros dos hasta llegar al pasillo, donde se vieron entre la oscuridad, directamente a los ojos y se alejaron cada uno a sus salas comunes, antes que Filch los encontrara.
Volvieron a la oficina de la Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, sin que el rubio quitara su mano sobre la de la castaña. Esta vez no se separaron, se quedaron mirando como lo hacían en la biblioteca, pero estudiando lo ocurrido.
