Leyendas del mar

Se quedó estático mirando las estrellas que adornaban el cielo mientras sentía esa brisa marina llenarle de afecto y calidez.

—Tranquilo, Yuri, todo estará bien.—se dijo sí mismo mientras tocaba suavemente uno de sus brazos. ¿Había hecho algo mal? Probablemente muchas cosas por lo tanto lo mejor en todos los casos era regresar a su húmedo hogar. Ya había llegado muy lejos de todas formas.

—Dicen que si miras bien el mar en luna llena puedes ver sirenas nadar.— dijo una voz a sus espaldas.

Yuri pegó un ligero brinco y a su lado se estaba acomodando el príncipe Viktor. Con un calor en sus mejillas desvió su mirada mientras se recargaba en el balcón y miraba el basto mar.

—Y que si atrapas una…te concederá un deseo. —prosiguió hablando de forma amable y calmada.

—¿Cree en esas cosas, majes..tad? —preguntó tratando de calmar sus nervios.

— Soy un hombre del océano.—le dijo con una sonrisa.— Siempre pensé que si no tenía un ángel guardián tendría que ser una sirena.

—Ah…—suspiró mientras pensaba en todos aquellos momentos en que le gustaba mirarlo desde su posición en el agua, pensando que tanto le gustaría estar cerca de él.

—¿No deberías estar trabajando, Yuri? —preguntó con un tono de burla.

Yuri se despegó alarmado del balcón y comenzó a balbucear sin sentido. Viktor no evitó reírse ante tal reacción, en realidad él no era un gruñón. Así que al final le dedicó una bella sonrisa que hizo estremecer al de cabellos oscuros pero a la vez le llenaba de una calidez interminable. el más alto le hizo un ademan de acercarse.

—Puedes quedarte aquí unos minutos.—le dijo Viktor.

Yuri asintió mientras regresaba a su posición inicial y pasó saliva por su garganta.— ¿Le gustaría ver una?

Viktor le miró y después se río.—¿Acaso conoces una , Yuri? Debes tener mucha suerte entonces.

Yuri volvió a alarmarse.— C-Claro que no. —dijo pero aun así sintió una mirada sobre él. — Pero sé que sí comes un corazón de sirena no te vuelves inmortal.

Viktor volvió a reír fuertemente. — ¿Lo escuchaste del cocinero? —preguntó entre risas.— Lamento si molestan con cuentos del mar, debido a que el castillo esta cerca de este mismo muchos dicen haber visto muchas cosas…incluyéndome.

al escuchar esas ultimas palabras Yuri dio un pequeño brinco sorprendido.— ¿Usted ha visto algo?

—Bueno…—dijo con una enorme sonrisa.—Siempre he pensando que es por que bebo mucho y el mar juega conmigo…pero alguna vez he creído ver una cola azul muy bella.

Yuri se quedó intacto.

Viktor se preocupó ante ello y se apresuró.— No es para que te asustes, Yuri. Probablemente no fue real.

—Ah pasado mucho tiempo fuera de su fiesta…—contestó desviando su mirada. —Deben estar buscándolo.

Clavó sus ojos azules ante el bajo mayordomo ante él. Había algo en él que le parecía sumamente enigmático y que una parte de él le decía que no lo soltara o dejara ir. Se dio un minuto para sí mismo y después relamió sus labios para aclararse un poco.

—Si encontrara una… no estaría seguro que deseo pedir. —confesó.

Yuri reflexionó ante esas palabras, la única magia que la sirenas tenían era convertirse en burbujas de mar. La imaginación humana era increíble y terrorífica a la vez.

el príncipe dio un largo y cansado suspiro.— Yuri, en un rato iré a navegar. ¿Quieres venir? Tal vez haga falta un poco de ayuda. —sugirió con amabilidad.— Me encantaría que estuvieras ahí.

Sintió latir su corazón con una enorme fuerza, era una oportunidad que no quería peder pero se arriesgaba a tanto y a la vez en nada. Y cuando menos lo esperó se se encontraba analizando la tablas de madera para cruzar y escuchando el sonido del agua chocando con la madera. Si tan solo le tocaba la piel una gota de agua todo se iría a la basura. Sabrían su secreto. Así que tomó una bocanada gigantesca de aire y corrió hacia el metro de la escaleras para subir al barco.

Yuri Plisetsky, el otro Yuri lo miraba con una mirada fina. Le parecía un desperdicio de muchedumbre y empleados. Él tenía el pelo un poco arria de los hombros y una pequeña cola de caballo como peinado mientras también se había quitado parte de su traje para navegar con mayor comodidad.

— ¿Por qué está él aquí? —bramó el rubio.

—Tranquilo ,Yurio.—dijo mientras tomaba la mano del Yuri de cabellos oscuros para ayudarle, causando en este último un gran sonrojo. — Espero no te moleste. dos Yuri podría ser confuso.—prosiguió dirigiéndose al menor.

Claramente le molestó ya que no se calló durante los siguientes 15 minutos.

—Lo siento, no debí haber venido en primer lugar.— se disculpó el príncipe del mar a la vez que admiraba desde la superficie los detalles del barco. En el mar se veía totalmente distinto.

—No te preocupes Yuri. Él a veces hace rabietas. —le consoló Viktor pero después volteó un poco serio su mirada al mar, se estaba agitando el océano y podría ser a la larga peligroso. —Deberíamos regresar.

Plisetsky detuvo sus reclamos y se asomó a ver también el mar y efectivamente se estaba alborotando, no solo si no también el aire lo cual significaría una tormenta. Viktor se movió rápidamente para hace todo el posible y dar un buen regreso cuando estalló un trueno en el cielo. Miro ya había corrido a refugiarse donde al agua no le pudiera tocar dentro de un pequeño armario donde guardaban comida y por unos pequeños huecos observaba la situación mientras se lamentaba sí mismo no apoyar en nada y en sus malas situaciones. Sin embargo ocultarse fue lo mejor que pudo hacer ya que en poco segundos empezó a llover fuertemente.

Todo pasó muy lento ante sus ojos. Todos corrían para ir a sus puestos y para que nada le pasara nadie ni al príncipe Viktor. Repasó su mirada por todos lados y ahí vio al otro ruso que su ropa se atoró con un detalle del barco y resbalaba al agua. Memorizó esa escena en su cabeza. Todos estaban en lo suyo, todos iban de un lado al otro. ¿Nadie lo notaría no era así? Incluyo un buen nadador batallaría en nadar con el mar de tal forma.

Cerró sus puños y salió corriendo hasta el borde y lanzarse a rescatar al rubio amargado. Parpadeó varias veces para buscar su objetivo hasta que a lo lejos que encontró peleando contra el agua hasta finalmente empezar a hundirlo. Yuri nado hasta el otro y lo jaló del brazo hasta llevarlo y poco a la superficie y llevarlo a la orilla.

El rubio entre parpadeos pequeños su vista se nublaba en agua, ¿Alguien? y más agua. Yuri al terminar de arrastrar al otro le acomodó en la orilla mientras de forma nerviosa se pegaba a su cuerpo para sentir si por lo menos seguía vivo.

Unos ruidos de tos le sorprendieron y se hizo a un lado mientras veía que el menos recobraba la conciencia. Unas vez que notaba que comenzaba a observar a su al rededor se apresuró a volver al agua.

Mientras tanto Yurio se presionaba el pecho con fuerza y veía salpicar el agua una bella cola azul imperdible con el obscuro mar y cielo. Después de tranquilizarse un poco y con la mente perdida, se levantó y caminó pensando en lo que había visto al palacio. Cuando llegó todos se le encimaron, le llovieron mantas y bebidas calientes y un abrazo preocupado del príncipe el cuál se lo despegó empujándolo con molestia.

—¿Y Yuri? ¿Lo has visto? —seguía preguntado preocupado.

El rubio solo bufó negando la pregunta contraria mientras veía el rostro preocupado del mayor.