Hola a todos. Gracias por su interés en esta historia, que creo que aquí hace falta un poco de horror, aunque sea medio ligero. Por otro lado, en el primer capítulo no puse nada, pero es de rigor que se mencione el disclaimer de que Kirito y compañía son creación de Kawahara Reki, y etc., etc.
Aquí el capítulo.
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Capítulo 2 - Restos
5:00 p.m. – Horas antes del incidente
Es de tarde. El cielo está gris, amenazando con una lluvia inminente, pero la gente de la ciudad no se inmuta, cada quien viviendo a toda prisa, atrapado en su mundo particular, respondiendo a sus propias emergencias. Se observan grupos de gente que esperan a que el semáforo cambie para poder cruzar la calle, mientras las colas interminables, pero fluidas, de vehículos avanzan mecánicamente por los caminos de asfalto que atraviesan la ciudad. Gente adulta que carga maletines y habla por teléfono, grupos de estudiantes que van revisando sus celulares, policías que permanecen estoicos, vigilando el orden, o personas que entran y salen de los diferentes negocios. En medio del ritmo mecánico de la ciudad, hay una de tantas cafeterías donde el tiempo parece ir un poco más despacio. En una de éstas, Kazuto Kirigaya está sentado mientras revisa en una tableta algunos datos de su proyecto de realidad virtual. En la mesa hay una taza de café, a la que esporádicamente le da sorbos, absorto en el interés que le genera el documento que lee.
-Yui, ingresa los códigos de la línea cuatro a la ocho y añade el algoritmo que subí a tu memoria hoy en la mañana. –Le indica a su hija electrónica, con la cual interactúa desde su teléfono, el cual está conectado a la Tablet en la que está trabajando.
-Sí papá. –Contesta la inteligencia artificial. –Kazuto observa las modificaciones en el código NoSQL que el input de su hija causa, dejando escapar una sonrisa de emoción.
-Excelente, Yui. Ahora corre una rutina de prueba e ingresa el tera de información, luego mide el tiempo que la información tarda en transmitirse a través del búfer hacia el receptor, utilizando la rutina que acabamos de cargar.
-1.5 segundos, papa. –Responde la voz de la niña. Kazuto le da otro sorbo a su café, totalmente absorto en la pantalla. El héroe de SAO siempre fue un ávido consumidor de videojuegos, pero a su vez, la programación es una de sus grandes pasiones, emocionándose con la idea de algún día crear su propio entorno virtual; con la desventaja de que cada vez que se concentra, existen pocos poderes sobre la tierra que logren sacarlo de su zona creativa.
Uno de esos poderes es Asuna Yuuki.
-¿Kirito-kun? –Asuna está sentada junto a él, con un té chai caliente entre las manos. El humo de la bebida se hace visible con el frío del ambiente, mientras la taza de café negro de Kazuto está distintamente helada, habiendo sido servida desde hace un rato, pero consumida muy lentamente.
-Ingresa los cálculos que acabo de subir a la consola, Yui. –Indica el joven luego de digitar unos datos sobre la pantalla.
-Listo, papa. –Responde la niña. Asuna le da otro sorbo a su té y lo mira con ojos entrecerrados, levantando una ceja.
-¿Kirito-kun? –Lo llama de nuevo Asuna. En el celular que sirve como terminal para Yui aparece un cronómetro que empieza a contar hacia atrás desde 10.
-Ahora conecta los nodos de recepción de información con el procesador virtual, y aumenta la memoria de la partición para que soporte la carga de información.
-Listo, papa. –Responde la niña de nuevo. El cronómetro llega a tres, dos, uno…
-Kirito-kun. –El tono de Asuna es serio, mientras su rostro es sonriente. Al escuchar su tono de voz, el chico inmediatamente cesa toda actividad; vuelve su rostro hacia ella y la toma de las manos, mirándola fijamente.
-… ¿Asuna…-san? –La mira como quien observa un volcán a punto de estallar. Asuna extiende sus manos hacia él, quien rápidamente las atrapa y las rodea con las suyas.
-¿Kirito-kun?
-Te amo, Asuna. –Su voz ceremoniosa y seria. Asuna asiente feliz y le aprieta las manos también.
-Yo también te amo, Kirito-kun. –Su sonrisa se vuelve normal, brindándole un respiro al joven, quien deja salir un suspiro de derrota.
-¿Estás aquí hace mucho? –Le pregunta mientras le da otro sorbo a su café, dándose cuenta de que está frío, lo que expresa sacando la lengua en disgusto.
-Mama llegó aquí mientras volcábamos el paquete de datos 43343435, papa. –Explica Yui.
-Ooh, con que así es… -Razona él. Asuna vuelve a hacer su sonrisa mortal, asustando tanto a Kirito como a su hija.
-¡Papa ya te está prestando atención, mama! –Lo defiende la niña desde el teléfono. Asuna sonríe y luego es ella quien deja salir un suspiro. Kazuto detecta que algo no está bien y la toma de la mano, poniendo su palma sobre la de ella en actitud protectora. El sonido de otro relámpago en el cielo les anuncia que la tormenta está cada vez más cerca.
-¿Qué sucede? –Le pregunta con interés, totalmente desconectado del flujo del mundo a su alrededor. Su novia baja la mirada y contesta con una expresión que denota confusión.
-Kirito-kun, ¿sabes? Kou-niisan volverá mañana de su viaje de negocios. –Le informa cabizbaja.
-¿Kouichiro…-san? –Repite Kazuto. Yuuki Kouichiro, el hermano mayor de Asuna, uno de los principales ejecutivos de RECT Inc., la compañía que desarrolló Alfheim Online luego de comprar el código base de Sword Art Online a Argus. Después del escándalo que se desató en los medios y en la cámara de regulación de asuntos virtuales del gobierno luego de que Sugou secuestrase a los trescientos sobrevivientes de SAO, su padre, Yuuki Shouzo, su padre y el de Asuna, dejó su puesto como CEO y se fue al extranjero a dirigir las operaciones internacionales de la empresa, mientras Kouichiro se dedicó a reconstruir la reputación de la corporación como manufacturera de entornos virtuales, asumiendo control financiero y supervisión técnica sobre la división de realidad virtual, enfocándose en el establecimiento de convenios de cooperación y contratos de outsourcing con compañías que aprovecharon el código fuente de la Seed, liberada por Kazuto y Agil en la red, y los recursos de RECT para desarrollar sus propios VRMMORPG. Una de estas compañías es Zaskar, la creadora de Gun Gale Online, juego en el cual Kouichiro es un ávido jugador.
-… Ahh… así que… regresa… -Se rasca la mejilla el joven. Su relación con el hermano de Asuna nunca fue la mejor, especialmente cuando éste comenzó a darse cuenta de que todo juego virtual que empezaba a interesarle, siempre se veía envuelto en un escándalo donde Kirito estaba involucrado, y luego le correspondía limpiar la basura y salvar, una y otra vez, la credibilidad de su empresa.
Ahora que Kazuto lo piensa, de los tres miembros de la familia de Asuna, la madre lo mira como si su hija mereciera algo mejor, su hermano lo ve como una molestia y a su padre le parece medianamente interesante que sea el héroe que completó SAO, pero no se involucra mucho en la vida de su hija igual.
-… sigh… -Deja salir un suspiro. -¿Y qué sucede?
-Que mamá lo irá a recoger al aeropuerto por la madrugada, así que se quedará trabajando en la oficina hasta la noche y luego irá por él.
-Eso quiere decir que… ¿te quedarás sola en tu casa? –La molesta él en tono pícaro. Asuna se sonroja y encoge los hombros, retrocediendo un poco hacia atrás.
-¡Kirito-kun! No te lo digo… por eso… -Niega enérgica al principio y luego termina con la voz en un hilo.
-¿Tienes miedo de quedarte a dormir sola? –Le pregunta de nuevo. Asuna lo mira fingiendo sentirse ofendida.
-Ja, Kirito-kun, ¿Cómo voy a estar yo asustada de…? -Comienza a defenderse en el instante en que un rayo se escucha cerca de ellos, haciéndola saltar del susto. -¡IIIIIIH! –Exclama asustada. –Kirito le hace una mirada de confianza.
-Hoy me toca cocinar a mí. –Le informa él, divertido. Asuna lo mira con ojos temblorosos y brazos cruzados, temerosa de aceptar. En ese momento cae otro rayo.
-¡Vamos pues! –Grita con voz fuerte. -¡Dormiré contigo esta noche! –Informa nerviosa, llamando la atención de todos los clientes de la cafetería. Ambos se quedan sonrojados.
-… está bien. –Contesta él, sonriente.
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En el avión, Kouichiro, cuyo rostro no es visible, trabaja en una computadora. En su boca tiene una expresión de preocupación, mientras indaga algunos datos acerca un proyecto. Abre una base de datos encriptada y teclea cuatro letras.
-STEM. –Luego presiona el botón entrar y varios datos se despliegan a gran velocidad frente a él, uno de ellos es la escuela de supervivientes de SAO.
-Ese desgraciado… -Exclama con furia pasiva. –Asuna… -Luego menciona el nombre de su hermana con preocupación, mientras una fotografía de ella se muestra en uno de los archivos.
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Tiempo actual
Dolor. Lo que hasta hace un momento era oscuridad profunda se convierte en una intensa ola de dolor que se hace sentir por retorcijones múltiples en los músculos de las piernas y los brazos, como si toda ella fuese un gran calambre viviente. Las sensaciones regresan a sus manos y pies; percibe grietas ardientes por dentro de sus huesos, como si los nervios se asomaran por debajo de sus uñas, expuestos y molidos, como si hubiese recibido martillazos a lo largo de los dedos. Intenta gritar en reacción al cúmulo de sensaciones que la asalta de golpe, pero su voz no sale de su garganta, topándose con un terrible ardor y una sensación de sequedad, como si alguien hubiera restregado una navaja de afeitar por el interior de su garganta. Sus ojos le parecen bolas de vidrio astilladas, sus dientes se sienten como si fuesen a caerse y sus oídos le parecen como si estuviese sumergida en líquido. Sus pensamientos son incoherentes, produciéndole solo imágenes de horror, como si hubiese tenido la más horrible de las pesadillas, solo para despertar a algo mucho peor.
A lo lejos, más allá del líquido que nubla su audición, parece escuchar a alguien decir su nombre.
-… iz…
-… Huh… -La vorágine de dolor que la embarga le hace incapaz de producir otro sonido, sin embargo, contesta en respuesta a la voz que la llama. Pero duele. Estar muerta aliviaría ese terrible dolor, tanto que incluso ese pensamiento es bienvenido para ella. Duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, duele, DUELE. Su mente se olvida de la voz que intentó llamarla, mientras siente como su dolor la devora, como si un grupo de animales le clavaran sus fauces y trataran de arrancarle pedazos. En medio de su caos, observa la figura del joven blanco encapuchado mirándola y sonriendo, pero duele tanto que no intenta, ni puede huir de él. La figura blanca se aproxima, y al hacerlo, ella siente como si eso que la atormenta poco a poco se desvaneciera, como un taladro que se detiene al desconectarlo, y que deja de clavársele en el momento en el que el fantasma la toma entre sus brazos.
-Mi Lisbeth… -Le susurra en el oído. Ella, como un reflejo natural, lo rodea con sus brazos y descansa su cabeza sobre el pecho de la aparición, quien también la aprieta contra él.
-Quédate conmigo, mi Lisbeth… -Le repite de nuevo. Su voz es ronca, como si sintiese dolor al hablar, pero muy parecida a la de Kirito.
-Ki… ri… to… -Alcanza a pronunciar ella, su dolor de garganta menos presente que antes. Reuniendo las fuerzas que poco a poco recupera, abre sus ojos, que lucen inyectados de sangre negra, encontrando su mirada con la del misterioso personaje. Ki… ri… to… -Repite de nuevo, pero sus palabras provocan una mirada de ira en el fantasma, quien la suelta y la empuja hacia atrás, poniéndose en posición agresiva y dejando escapar un rugido bestial, que resuena en diferentes frecuencias, llenando de terror el corazón de Liz.
-¡NO. REPITAS. ESE. NOMBRE! –Le grita furioso. Liz cierra los ojos y se tapa los oídos, y al hacerlo aparece en una playa, acostada sobre la arena. Se levanta asustada, mirando en todas direcciones.
-¡Kirito! –Grita asustada, dándose cuenta del lugar en el que se encuentra. –Kirito… -Musita triste, soltando un suspiro.
-¿Qué? –La voz de una persona conocida la sorprende por detrás. La joven voltea su mirada y encuentra a Kirito, quien traía unos leños para la fogata que ahora se da cuenta de que está junto a ella. Por un momento, Liz asocia el rostro de Kirito con el del fantasma, pero se sacude el pensamiento de la cabeza y deja escapar lágrimas de alegría al verlo.
-¡Kirito! –Intenta ponerse de pie e ir hacia él, pero el dolor de su pierna la detiene, tumbándola en el suelo. Se observa la pierna y mira que parte de su falda está arrancada, así como que tiene un vendaje de tela negra alrededor del muslo. Rápidamente recuerda la persecución del hombre de la sierra y lo que tuvo que luchar para sobrevivir cuando cayó al agua. Toca la tela que recubre su herida y vuelve a ver al chico, que aparentemente ha usado la manga de su camisa para hacer el vendaje.
-¡Liz! –Kirito se inclina junto a su amiga y le ayuda a sentarse bien. -¿Te encuentras bien? –Le pregunta preocupado. Liz, casi por reflejo, abraza a Kirito y comienza a llorar entre sus brazos.
-¡Kirito! Tenía… tenía mucho miedo… -Lo abraza fuerte. Kirito se sorprende, pero comprende la situación y la abraza en silencio. Liz recuerda la horrible sensación de dolor que hasta hace un momento la embargaba, y se extraña de no sentir ahora más que su pierna cortada y una terrible jaqueca; pero Kirito está ahora con ella; sin duda eso hará que las cosas mejoren. De repente se da cuenta de algo y se sonroja levemente.
-… ¿Kirito?
-¿Si? –Contesta él, sobándole la cabeza para tranquilizarla.
-… Gracias por vendarme.
-No hay problema. –Le responde con voz serena. Sabe que Liz lo necesita, y, aunque no lo admita, la conoce tan bien como para saber cómo animarla.
-… Kirito… -Liz levanta su mirada y encuentra sus ojos con los de él, ruborizada.
-¿Qué sucede?
-…¿Viste algo? –Le pregunta nerviosa. Kirito se pone nervioso ante el comentario.
-… Puede que haya visto algo amarillo. –Responde pícaro, rascándose la mejilla derecha. –Parecía como si te hubieras hecho p… ñkjdkfladsjñlfkjsñdljafkñlajdj! –Es cortado a media oración por una supercachetada de la chica.
-¡Kirito-idiota! –Grita con todas sus fuerzas, el eco de su voz llegando hasta el cielo azul oscuro que los cubre.
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-Duerme… princesa, duerme en paz… duerme princesa duerme en paz… -Un coro de niñas cantando una canción tradicional la despierta. –Duerme princesa, duerme en paz… -Sus voces repiten de nuevo la frase mientras una pandereta las acompaña. Asuna recupera sus sentidos, su vista se aclara y su piel se eriza al sentir el ambiente del lugar en el que se encuentra. Está tirada en el suelo de madera de una residencia estilo japonés que luce abandonada de varios años. Las paredes mohosas y podridas, el techo cruje con el viento que golpea la estructura desde el exterior, y el piso luce gastado y húmedo. La joven se levanta tambaleante y apoya su mano en una pared, tratando de recordar lo último que vivió.
-¡Asuna! –Recuerda la voz de Kirito llamándola antes de que todo quedara en oscuridad.
-Yo estaba… en la entrada de la escuela… ¡Pina! –A su mente viene la imagen del pequeño dragón que vio entrar por una de las ventanas. Luego de eso sintió un fuerte dolor de cabeza, su mirada se llenó como de interferencia color rojo y frente a ella apareció alguien vestido de blanco extendiendo su mano hacia ella; luego todo quedó en oscuridad. -¿Kirito-kun? –Mira en todas direcciones, pero Kirito no parece estar cerca. Se lleva las manos al pecho, poniéndolas una sobre otra en su corazón, cerrando los ojos y bajando la cabeza, preocupada por él. –De seguro estará bien, él es Kirito-kun después de todo. –Se da confianza. Abre los ojos y mira hacia el frente. Delante de ella está un pasillo oscuro, en medio del cual están colgando varios lazos podridos, los cuales están amarrados de las vigas del techo y cuelgan hacia el piso, llegando hasta casi tocarlo, balanceándose lentos, mecidos por la leve brisa que se cuela por las ventanas. Asuna mira hacia el exterior y se sorprende al ver que algunos copos de nieve se filtran por la abertura. Es entonces que recuerda que tiene frío. Viste un suéter amarillo y un pantalón corto café, con botas café oscuro, pero sus piernas quedan descubiertas, y su camisa no es muy gruesa, por lo que la temperatura del ambiente se cuela hasta su piel, la cual tiembla por reflejo al frío al que está expuesta. Se abraza para ganar calor y cierra los ojos un momento, para concentrarse. Luego los abre de nuevo e intenta ver que tiene detrás, pero solo encuentra una puerta cerrada con un candado oxidado y grueso. –Debo ir hacia adelante… -Se dice mientras da un paso al frente. Al hacerlo escucha de nuevo la canción.
-Duerme, princesa, duerme en paz…
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Kirito y Liz van caminando mientras se alejan de la costa. En la distancia Un faro cuya luz da vueltas e ilumina la región, que parece ser un complejo de bosque y costa. El joven va caminando mientras lleva en su espalda a la chica, quien se limita a abrazarlo con los ojos cerrados, todavía atormentada por el horror que vivió hace poco.
-Lo que sabemos es que estamos en una especie de mundo virtual. –Repasa él. –Recuerda que momentos después de encontrar el revólver, un mensaje apareció frente a él.
-Has adquirido el ítem "Revólver". Tienes 3 "Balas de revólver".
-Supongo que eso es bueno. –Responde Lisbeth. –Aunque eso de volver a estar encerrados en un juego a merced de un tipo loco ya se está volviendo viejo. –Comenta entre irónica y deprimida. Cuando Kirito le comentó el detalle, ambos buscaron el botón de salida, pero tal y como se esperaban, la interacción de usuario está bastante limitada. Fuera de la consola de ítems y de salud, no se puede acceder a ningún otro comando. Por otra parte, sus nombres de avatar son los que aparecen en el registro, pero físicamente se siguen viendo como en el mundo real.
-Lo que no me termina de convencer es el revólver. –Se queja el chico. –Es decir, por lo menos podría haber sido una espada.
-Claro, señor de las espadas. –Responde Lisbeth. Ambos sonríen un poco y continúan avanzando. –Por cierto, ¿A dónde vamos?
-Todavía no sé qué tipo de mundo virtual es este. Me parece que es demasiado… realista para ser un juego, pero si lo fuera, hay que tratarlo como tal.
-¿A qué te refieres?
-Todos los juegos tienen una estructura similar. Al salir de un calabozo inicial, usualmente se llega al pueblo tutorial, donde recibes información y armas básicas. De ser así, tendríamos que encontrar uno si seguimos por este camino.
-Eso es, si es que esto fuera un juego. –Remarca Liz, todavía desconfiada.
-En eso tienes razón. –Contesta él, dedicándole una mirada amable. En ese momento, Liz detecta un pedazo de cuaderno tirado en el piso. Se acercan a él y Kirito lo recoge, lo toma con ambas manos y empieza a leerlo.
-6 de noviembre de 2022. –Al leer la fecha, ambos se sorprenden, reconociéndola inmediatamente. Kirito toma valor y continúa la lectura. –Una gran figura en el cielo apareció y nos dijo que no podríamos salir del juego. Revisé mi consola y ¡no encontré el botón de salida! Es terrible, ¿Qué hago? Mi familia está afuera, mis amigos, mi vida… tal vez valga la pena que mi familia intente desconectarme a la fuerza. –Termina de leer, recordando que miles de personas murieron el primer día por la desconexión forzada de SAO.
-Esta persona… -Comenta Liz, con mirada triste.
-Seguramente fue una de las tantas que se desconectó. –Reflexiona, mirando el papel. –Sin embargo, ¿por qué está esto aquí? –Se pregunta, cabizbajo, un cúmulo de recuerdos que no quisiera sentir vuelven hacia él. La letra de la carta le resulta conocida; por un segundo le parece ver a una joven de cabello azul corto, con lágrimas en los ojos, que le muestra una sonrisa. -Sachi… -Susurra para sí. Es imposible, pero se parece muchísimo a su letra. En ese momento, su amiga llama su atención.
-¡Kirito, mira! –Le indica Liz. En la distancia observa la luz del faro que los ilumina en la distancia. Tanto ella como él la observan fijamente, casi sintiéndose llamados hacia ella.
-Es como… si…
-Esa luz… -Agrega Liz. Sin embargo, Kirito reacciona y tapa el rostro de Liz con su cuerpo, evitando que siga observando la luz.
-Creo que es mala idea mirar mucho tiempo esa cosa. –Le advierte mientras él mismo trata de evitar contacto visual. Liz asiente, y ambos reinician la marcha. Liz le hace un gesto a Kirito de que puede caminar sola, por lo que él se lo permite, aunque su rostro se muestra culpable cuando la mira cojeando para avanzar. El dolor que la joven siente en la pierna es muy intenso, pero también sabe que necesita sentir que está despierta, aun cuando el dolor sea la única forma de hacerlo. Lucha por soportar gritar cuando pone el pie sobre el piso, pero logra soportarlo y empieza a caminar.
-Camina o yo seré quien te deje. –Le dice la chica. Kirito da un suspiro y camina detrás de ella. El joven se muestra amable con la chica, pero en el fondo también está preocupado por el estado de la mente de Asuna la última vez que la vio. Recuerda que estaba en trance, persiguiendo a lo que, según ella, era Pina.
-Por cierto, Liz. –Inquiere Kirito. -¿Qué pasó con Silica? –Le pregunta con los brazos cruzados. Liz niega con la cabeza y lo mira con una leve aflicción regresando a su rostro.
-No la he visto desde que caí en este lugar. –Le informa mirando hacia el suelo. –Estoy preocupada por ella. –Dice en voz baja. Kirito asiente y camina lentamente, adelantándola hasta quedar de espaldas a ella.
-Lo primero que tenemos que hacer es encontrar a Asuna y a Silica. –Dice determinado. –Luego entre los cuatro podremos escapar de este lugar. –Sus palabras le devuelven la esperanza a Liz, quien se limita a asentir, sintiéndose por primera vez con esperanza desde que llegó a ese lugar, como si Kirito fuera para ella una luz, como la del faro, pero que la guía hacia donde ella quiere estar, un lugar donde…
-… donde tú y Asuna están juntos… y yo no estoy ahí… -Musita con voz casi imperceptible, como si en esa realización se diese cuenta de que tal vez la luz no es a donde ella quiere ir.
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-Duerme princesa, duerme en paz… duerme princesa, duerme en paz… -Mientras se escucha el coro infantil, Asuna nota que hay luz que sale de una puerta que está más adelante en el pasillo que tiene enfrente. Da otro paso y la madera bajo sus pies cruje. Siente que sus pasos no son firmes, sino como si caminara por un puente colgante.
-Esto… -Es lo único que articula antes de dar otro paso. El frío es sobrecogedor, y después de un instante ya ha empezado a temblar, como si estuviera dentro de un congelador, encontrándose a sí misma deseando estar entre los brazos de Kirito, y a su vez con un impulso silencioso que la hace no querer que él esté en un lugar peligroso. Al acercarse más a la luz, distingue la sombra de lo que parece ser una niña clavando algo, y escucha el sonido de una roca golpeando algo de acero. Los golpes se suceden uno tras otro, en una serie de movimientos casi rítmicos. Se acerca un poco más, y distingue que lo que la figura clava es una especie de estaca sobre un cuerpo inerte, mientras los sonidos del impacto de la piedra contra el acero acompañan la canción que sigue escuchándose en el ambiente.
-Duerme princesa, duerme en paz… duerme princesa, duerme en paz… si tú lloras en el bote irás… -Asuna se agacha y se acerca lentamente hacia el marco de la puerta, tratando de que su presencia pase desapercibida, pero inevitablemente atraída hacia la figura de la niña. Nerviosa, se fuerza a sí misma a controlar el temblor de sus piernas, y, descansando la espalda en la pared, vuelve la cabeza hacia la puerta, asomándose hasta lograr que sus ojos observen lo que hay en el interior. Para su sorpresa, no hay ninguna niña, y la sombra que hasta hace un segundo ya no está, al igual que la canción, la cual súbitamente se ha detenido. En medio del cuarto solo hay una vela encendida, la cual parece cercana a acabar de consumirse. Inspecciona la habitación y solo observa paredes viejas y podridas, como el resto de la casa. Sin embargo, en una esquina, sobre una caja de madera, está descansando un reproductor de cinta, el cual ella solo ha visto en las viejas películas de James Bond que su madre solía ver junto con ella. A Asuna nunca le interesó mucho, pero era una de las pocas cosas que solía compartir con su ella; por lo menos, así lo era antes. Se aproxima al reproductor y observa que está encendido, esperando a que alguien presione el botón de reproducir. La joven, todavía nerviosa, extiende su mano hacia el aparato y pone su dedo sobre el botón, finalmente apretándolo. Los dos carretes de cinta, cada uno casi del tamaño de su mano, comienzan a girar, dejando salir el sonido de la grabación desde la bocina del aparato. Una voz demasiado familiar para ella comienza a describir un procedimiento.
-Experimento número 4, sujetos del cuatro al trece. Actividad cerebral disminuida, pero se ha logrado sincronización. Estos sobrevivientes de SAO sin duda son algo especial. Parece que haber estado conectados tanto tiempo los ha convertido en sujetos ideales para este procedimiento. Ahora los sujetos deberían comenzar a experimentar una conciencia compartida. Experimentos anteriores indicaron un rápido deterioro de la conciencia; sus mentes se volvieron una masa exquisita, una amalgama de horror y sufrimiento. Tendré que conectarme yo mismo si quiero experimentar ese terror antes de que disminuya.
La grabación se termina y los carretes dejan de girar. Asuna nunca entendió mucho las pláticas de Kirito acerca de tecnología, y la psicología tampoco es un campo que le interese mucho, sin embargo, su entendimiento le permite comprender que lo que acaba de escuchar no es para nada bueno. Lo que más le perturba es que la voz que narra la grabación se parece mucho a la de la persona a la que ella más ama.
-No puede ser… pero suena como tú, Kirito-kun… -Se lleva la mano a la boca y da un paso hacia atrás, sin saber qué pensar. Es su voz, pero más ronca y un poco dañada, como si le costara hablar. Da otro paso hacia atrás, retrocediendo de espaldas hacia la puerta de la habitación, cuando se topa con una figura que obstruye su paso en el umbral. Asuna voltea lentamente su cabeza y encuentra su mirada con la del fantasma blanco, cuyo rostro remendado y herido es inmediatamente reconocido por ella.
-¡Kirito-kun… no… no es él! –De inmediato gira sobre sí misma y da un salto hacia atrás, corriendo hacia una esquina de la habitación. El fantasma encapuchado entra detrás de ella, y con su sola presencia, la vela que los iluminaba se apaga. Asuna está espantada, pero sabe que debe pensar rápido. Su corazón late rápido mientras escucha golpeteos a su alrededor que marcan los pasos de la aparición hacia ella.
-Asuna… -Le sonríe mientras extiende su brazo hacia ella. La joven reconoce la expresión de su amado, pero no tiene tiempo de contemplarla. Mira hacia ambos lados e identifica que el invasor se aproxima hacia ella desde el lado derecho, por lo que decide tirarse hacia el piso, rodando sobre sí misma hacia la izquierda, aprovechando que la figura solo se desplaza caminando, lo que lo hace más lento que ella. Salta y sale de la habitación, corriendo a través del pasillo de las cuerdas colgantes, abriéndose paso entre ellas. Vuelve a ver hacia atrás y el extraño Kirito ya ha dejado de perseguirla. Sus pulmones se expanden y contraen a gran velocidad, buscando oxigenar su sangre luego del súbito esfuerzo. Se toca el pecho con las manos y busca tranquilizarse, volviendo a mirar al frente de nuevo, y encontrándose ahora con una mujer semitransparente, vestida con ropa de novicio de SAO, pelo negro largo que cubre todo su rostro a excepción de uno de sus ojos, el cual brilla blanco brillante, mientras abre su boca salivosa, súbitamente saltando sobre la chica, quien siente su corazón estallar de terror al verla.
-¡Ahhh! –Grita saltando hacia atrás. Cae sentada sobre el piso, pero se vuelve a incorporar rápidamente, primero gatea y luego se pone de pie para correr en el sentido opuesto de la aparición. -¡Rayos, rayos, rayos, rayos! –Es el único pensamiento que logra articular, todas sus funciones concentradas en alejarse de la nueva perseguidora, avanzando por el pasillo y pasando de largo el cuarto con la grabación, hasta que llega al otro extremo, donde encuentra un espejo frente a ella, y una puerta a cada lado. La mujer que la persigue continúa acercándose, la joven Yuuki golpea ambas puertas, pero ninguna parece moverse. En ese momento golpea algo con el pie. Lo toma entre sus manos y lo examina.
-… Una cámara… -Musita mientras sonríe acorralada. –Creo que de verdad estoy perdida, Kirito-kun… -Unas lágrimas de nerviosismo se asoman por sus ojos, mientras la aparición se le acerca a pasos torpes y mecánicos, amenazantes y casi humanos, mientras su ojo ilumina a su alrededor, expuesto. -… cámara… -Repite Asuna, ganando confianza, una ida cruza por su mente. Toma el dispositivo en sus manos y se da cuenta de que aún funciona. El diseño del aparato es antiguo, como las primeras versiones de las cámaras de rollo que existieron en los años cincuenta. Se lleva el aparato a la cara lo sostiene sobre sus ojos, enfocando a su enemigo con la lente. –Si puedo deslumbrarla con la luz de la cámara, tal vez tenga una oportunidad… -Piensa mientras toda ella tiembla de terror. Se da cuenta de que el filamento de la cámara reacciona a la presencia de la aparición, y cuando esta se abalanza sobre ella, aprieta el botón obturador, desplegando un flash que ciega a la criatura y hace que se sacuda violentamente hacia los lados. –La dañó… -Observa ganando más confianza. Corre el rollo y le toma otra fotografía, golpeándola de nuevo. –Intenta aprovechar el segundo golpe para dar un tercero, pero al apretar el botón, se da cuenta de que el rollo se ha terminado. Sorprendida, constata que el fantasma todavía no se ha recuperado, toma impulso y tira todo el peso de su cuerpo contra la puerta de la derecha, rompiéndola y entrando a través de ella con el golpe, sin soltar de sus manos la cámara. Un nuevo pasillo se abre frente a ella, en medio del cual se distingue un agujero de ventilación cerca del suelo. La castaña clara gatea hasta él, e introduce su delgado cuerpo a través de su interior, procediendo a quedarse en silencio. Momentos después, la mujer ingresa por el pasillo, mientras Asuna no puede hacer más que verla pasar, esperando a que no la mire.
-… ¿Kirito-kun? ¿Dónde estás, Kirito-kun? –Escucha la voz de la manifestación. –Ya me olvidaste, ¿no es así? Ahora la tienes a ella… ella que es tan fuerte y tan bonita, no una gata sombría y herida como yo… -Sus palabras hacen que Asuna se sorprenda, abriendo los ojos grandes y temblorosos, pero resiste el impulso de su garganta por sacar aire. -¿Kirito-kun? ¿Dónde estás, Kirito-kun…? –Su voz se oye cada vez más lejos, hasta que su presencia desaparece del pasillo.
-Gata… herida… -Musita Asuna, recordando las palabras de esa cosa. De repente aparece frente a ella una ventana de interfaz de usuario, mostrándole una imagen de la cámara que todavía sostiene entre sus manos.
-Has adquirido el ítem "cámara oscura". Tienes 0 del ítem "rollo espectral".
-Así que… este es en verdad un mundo virtual… -Dice para sí misma luego de salir de su escondite. Frente a ella está la salida de la casa, una puerta de madera sostenida por un tronco. La joven empuja con todas sus fuerzas y abre el acceso de par en par, saliendo a un campo abierto, con un pueblo que se distingue en la lejanía, iluminado por algunas antorchas y un fuego comunal. Asuna da un paso hacia afuera de la casa, sintiendo una presencia que se materializa tras ella.
-Duerme princesa, duerme en paz… si tú lloras, en el bote irás… si la princesa despierta de su sueño, clava sus miembros con estacas… deja que las puertas se abran, y que el sufrimiento se libere sobre todos… -Recita la manifestación blanca con el rostro de Kirito. Asuna se vuelve a mirarlo, pero ya no hay nadie ahí.
-Debo encontrar a Kirito-kun. –Reafirma para sí, para luego sujetar la cámara entre sus manos y dirigirse hacia el pueblo que se observa a lo lejos. A un lado del campo hay un lago, y más allá de este hay un faro de luz brillante. Asuna lo observa unos momentos y sigue su camino. Al pie de la casa que deja a sus espaldas, un nuevo fantasma, esta vez con la forma de la misma Asuna, pero cubierta por su atuendo de Knights of Blood aparece, su mirada vacía y mostrando una gran sonrisa, venas rojas cubriendo su piel gris. Unos segundos después, ha desaparecido.
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Shino está en una ambulancia que transporta a Kazuto y Asuna hacia un hospital, luego de que ambos cayeran desmayados afuera de la escuela.
-Kirito… -Piensa para sí mientras permanece en silencio, observando a sus amigos.
-Descuide señorita, pronto sus amigos estarán muy bien. –La consuela uno de los paramédicos. Shino asiente, mostrando una leve sonrisa. En ese momento pasan de largo el hospital, un detalle que la joven no pasa de largo.
-Oiga… ¿no acabamos de pasar el hospital? –Le pregunta extrañada. El paramédico le sonríe y le hace un gesto afirmativo.
-No es ese el hospital al que vamos. –Le explica en tono calmado. Shino se pone a la defensiva, mientras los otros dos paramédicos que acompañan, rápidamente se ubican a cada lado de ella.
-¿Huh?
-Shino Asada, usuario del Avatar "Shinon" de GGO y ALO, confirmada. –Uno de los paramédicos habla por un radio.
-Su vínculo con Kirigaya es necesario. Conéctenla. –Les comanda la voz que responde.
-¿Conectar? –Dice Shino, asustada. En ese momento escucha la misma interferencia y el sonido agudo que Kirito y Asuna escucharon anteriormente; tan fuerte que la hace arrodillarse dentro de la camilla, mientras siente como si su cuerpo quisiera salir volando. De repente el dolor cesa, y los paramédicos la observan, expectantes.
-¿Cómo se siente? –Le pregunta uno, queriendo examinarla mientras le acerca una máquina. Sinon se hace a un lado e intenta alejarse de él, pero no tiene a donde ir. Toca los lados del vehículo y no ve otra salida más que la puerta posterior.
-Señorita Asada, cálmese. –Le dice otro. Ella se da cuenta de que no está en posición de salvarse ella y a sus amigos, pero si escapa, puede luego rastrearlos. Sin pensarlo dos veces, se arroja hacia la puerta de la ambulancia, abriéndola de golpe y cayendo al piso, rodando. Cuando se logra recuperar del dolor, se pone de pie, mientras distingue que la ambulancia se continúa alejando.
-Debo seguirlos. –Se dice a sí misma, incorporándose. En ese momento escucha el sonido de una pistola a la que le quitan el seguro, quedándose paralizada. –No… no ahora… -Comenta nerviosa. Se da la vuelta y se petrifica al ver que Death Gun le pone el cañón de su arma en la frente.
-Pum. –Comenta él, casual. Sinon no alcanza a reaccionar, sintiendo el calor de la pólvora que calienta el tubo de escape de la pistola. Todo queda en negro.
Continuará.
Próximo capítulo "La horda de los rostros olvidados".
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Este fue el capítulo. Al principio la historia avanza lento, pero es necesario para crear el ambiente de horror, jejeje. Estaré actualizando este fanfic los sábados, espero que en intervalos regulares. Sé que la cantidad de fics de horror de SAO es casi nula, pero si te interesó, déjame saber tus opiniones. Muchas gracias y hasta luego.
