Hola! Gracias por los comentarios, enserio me encantaron! ^^ ojalá comenten harto este también n___n el próximo es el último, les dije que sería un fic cortito.

Algo para acortar la espera del ansiado lunes, jeje :)

COMENTEN!


Perdiendo el control

Cuddy sintió la semana como una cuenta regresiva. Llegado el viernes, House tomaría vacaciones y se iría con Lydia a Arizona. Trataba de olvidar ese hecho, pero resultaba imposible. Cada mañana al llegar se encontraba con la pareja en la entrada del hospital. Por alguna razón House había elegido justamente esa semana para ser puntual, y eso la emputecía.

Por otro lado estaba Lydia. Educada, hermosa, siempre con una sonrisa, siempre abrazándolo, siempre besándolo… ¿¡Qué edad tenían, 15!?

Y otra vez esa sensación de egoísmo. No comía pero tampoco dejaba comer. No quería algo con House, ya no estaba interesada en eso. Tenía novio, una vida feliz. Pero sin embargo ahí estaba cada día, observando en silencio como House amaba a otra mujer que no era ella. ¿Celos? No, ella ya lo había superado, ya se había olvidado de House. Le costó, sí, pero pudo hacerlo.

No olvidaba esas horrorosas noches de angustia los primeros días que House estuvo en Mayfield. No olvidaba como lloraba cada vez que recordaba las palabras de House, todo lo acontecido esos días. ¿Por qué las cosas no habían sido como esa alucinación? ¿Por qué el muy cobarde no se atrevió por un momento a aceptar sus sentimientos y tener algo con ella? Ella quería, ella se lo demostró miles de veces. Ella lo amaba a pesar de sus defectos, de sus errores, de todas las veces que la hizo sufrir. Ella lo amó siempre y él nunca pudo corresponderle. Y ahora, por un momento que cada vez le parecía más pequeño, sintió que dejaba de quererlo. Se sintió libre por fin, dispuesta a comenzar su vida con un hombre bueno, que sin duda la haría muy feliz. Pero ahí estaba la muy condenada, viendo a House besarse con otra y simplemente morirse de rabia.

Estaba en la clínica, fingiendo leer un expediente pero en realidad siguiéndole los pasos a House. Wilson le habló por atrás, asustándola:

-¿¡Quieres matarme!? ¡No me sorprendas así!

-Lo siento, no me imaginé que un expediente te tuviera tan concentrada –Wilson hojeó el expediente, riendo- El expediente de un paciente con tos.

-Todos los pacientes son importantes Wilson.

-¿Más importantes que vigilar a House? –Wilson indicó la sala donde estaba House. Cuddy se sonrojó pero fingió no entender de qué hablaba- Oh por Dios, sólo admite que estás como loca desde que supiste lo de Lydia.

-¿Tú sabías algo de ella? –Ya la habían descubierto, ahora sólo quedaba saciar todas sus dudas- ¿House te la mencionó? ¿Te dijo si estaba enamorado, si…?

-Ya cálmate futura señora Douglas.

-Imbécil.

-No me dijo nada de ella. Yo también me sorprendí cuando me la presentó.

-¿Nada? ¿Él realmente se acostó con alguien en ese lugar y no te lo dijo?

-¿Cuándo aprenderás que House no ventila las cosas realmente importantes para él?

-¿¡Qué!? ¡Practicamente quedaban afónicos de todo lo que hablaban de mí, viejas chismosas!

Wilson sonrió al tiempo que Cuddy se ponía del color de un tomate. Nadie jamás le dijo que ella había sido importante para él, eso lo supuso. No… ella sabía que había sido importante para House, aunque ahora Wilson tratara de negarlo. Dejó el expediente a un lado y pretendió irse, pero Wilson la detuvo, enfureciéndola:

-¡Sí Wilson, me equivoqué al pensar que yo había sido importante para tu estúpido amigo, lo siento!

-House no quería decirme que ustedes se habían besado pero yo lo descubrí –Comenzó a explicar Wilson con una sonrisa de satisfacción- Él trató de todas las formas posibles ocultarme que se moría por volver a besarte y quizás algo más, pero tampoco pudo –Cuddy bajó la mirada al recordar aquella ocasión.

-¡Corrió a contarte que nos habíamos acostado cuando tuvo esa alucinación!

-¡Porque quería hacer lo correcto Cuddy! –Cuddy se sintió de lo peor al escuchar eso- ¡Me preguntó qué debía hacer, cómo debía actuar! Él siempre ha sabido cómo tratar a las mujeres cuando no son importantes para él, pero a las que realmente le importan… -Wilson suspiró- Estaba asustado, sabía que cualquier cosa podía acabar con todo y él realmente era feliz –A Cuddy le brillaron los ojos. Wilson se acercó más a ella y le dijo al oído- Él fue feliz al pensar en tener una vida contigo. Créeme, nunca lo había visto así.

-Eso me lo dices para que me sienta mal, para que me arrepienta de no haberle dado otra oportunidad.

-Te lo digo porque es la verdad –La puerta de la clínica se abrió y el paciente se fue, no alterado como era de costumbre, y entró otro. House vio a los dos doctores pero no los tomó enserio y volvió a la sala- Las cosas no son tan malas como crees que son Cuddy. Siempre hay dos versiones de la historia.

-¿Qué quieres decirme con todo esto, a ver? –Cuddy estaba muy enojada, sobre todo porque Wilson había empeorado todas sus dudas- ¿Qué termine con Lucas y corra a los brazos de House, pasando por alto que me hacía miserable?

-Claro que no, tú amas a tu novio ¿No? –Cuddy asintió, pero tanto ella como Wilson notaron que era una afirmación un tanto falsa- Te digo que dejes de ver a House como el antagonista de esta historia, porque sí, ha sido un estúpido, pero no todo es tan malo. Fuiste importante para él, muchísimo más de lo que te imaginas, pero lo pillaste en un mal momento.

-¡20 años no son un mal momento! –Wilson hizo ademán de preguntarle por qué tanto tiempo, ignorando claro Michigan, pero Cuddy lo calló- No puedo pasarme la vida esperando que House esté en un buen momento. Las cosas son diferentes ahora, ya te lo dije.

-Es verdad –Wilson parecía leerle la mente, porque en el fondo no le creía ni una palabra- No deberías estar tan preocupada de Lydia, en tal caso.

-¡No estoy preocupada por Lydia!

-Te he visto Cuddy, a mí no me engañas –Cuddy quiso responde pero Wilson se le adelantó- Está bien, es normal. Vamos… ni yo me creí esto de su relación en un comienzo. Pero… él también tiene derecho a reiniciar su vida, él es diferente y merece otra oportunidad. Si tú no quisiste dársela… al menos esta chica sí.

-¿Crees…que no le hará daño a House? ¿Es una buena mujer?

-Tiene su pasado, claro, pero sí, es excelente. Cenamos juntos casi todas las noches, es muy divertida, le gusta la música tanto o más que House…

-¿Crees que House esté enamorado?

Wilson miró a Cuddy y guardó silencio por unos momentos, tratando de ver algo en la mirada de su amiga que la delatara, y lo consiguió. Pero sabía que convencerla era imposible, por lo que decidió contestar:

-Él nunca me dijo que estaba enamorado de ti –Otra vez la mirada de Cuddy brilló- Y lo estaba. No sé qué sentirá por esta chica, pero sea lo que sea, es mejor que esperarte por siempre Cuddy –Wilson caminó varios metros en otra dirección, pero se detuvo y se dirigió a Cuddy una vez más, con una sonrisa- No quiero sonar inmaduro, pero Lydia está buenísima, si yo fuera tú, haría algo por recuperar lo que es mío.

Cuddy tuvo toda la intención de responderle pero Wilson se fue sonriendo, satisfecho. Cuddy, por otro lado, sintió como si toda esa tormenta que tenía en su cabeza se transformaba en huracán.

¿Y si Wilson tenía razón? ¿Y si de verdad House está enamorado de Lydia? ¿Y ella?

Y así comenzó la semana. Definitivamente algo iba a hacer, no iba a permitir que esa mujer lo besara a antojo en SU hospital.

Partió con regaños, llamadas de atención, lo típico de la jefa.

-Ve a hacer tu trabajo o tratarás a los pacientes tú mismo, estoy hablando enserio House.

-¿No puedes esperar a…?

-No.

Pero luego lo llenó de casos, clínica, pacientes, pacientes y muchos pacientes.

-El departamento no ha tenido ni un solo caso en 2 semanas, así que ahora les tocará doble.

-¿¡Doble!? ¿¡Bromeas!?

-No

-Pero…

-Sin peros House.

House no tenía tiempo para estar con Lydia más que en el almuerzo, pero incluso eso Cuddy pretendía quitarle.

-¿Qué pasa Cuddy? ¿Por qué tus grandotes no me dejan entrar? –Indicó a unos guardias apostados en la entrada de la cafetería.

-Porque se los ordené.

-¿Y por qué? –Enojado. Cuddy miró a Lydia, quien lo acompañaba, con recelo.

-Verás… hoy he amanecido poco tolerante y he decidido que pagues a la cafetería todo lo que le debes.

-¿¡Qué!? ¿¡Y cuánto sería eso!?

-Toma –Cuddy le pasó la cuenta y House casi se infartó.

-¡Qué ese idiota no dure lo suficiente en la cama no es mi culpa Cuddy! –Le gritó cuando la decana ya se estaba yendo- ¡Me sale más barato comprarte otro vibrador!

Cuddy duplicó sus labores luego de eso.

La semana pasó así. Hasta que llegó el día viernes, el ansiado viernes, House pensó que se había librado. Muy equivocado:

-House –Cuddy entró a la sala con una carpeta- Antes de que te vayas de vacaciones necesito que hagas los informes de tu personal.

-¿¡QUÉ!? Oh no ¿Bromeas?

-NO, toma.

Cuddy se dio media vuelta pero House la volvió a llamar.

-¿Qué demonios te pasa Cuddy?

-¿Pasar? ¿Por qué me tendría que pasar algo?

-Me tapas con el trabajo que no pediste en todo un año, me vigilas hasta cuando voy al baño, te apareces cuando estoy con Lydia y evitas que estemos juntos ¿Celosita, jefa?

-¿De ti? Ya supera lo nuestro House.

-Tú eres quién no lo ha superado.

-¿Perdón?

-¿Crees que no lo sé? Estás como loca desde que supiste lo mío con Lydia.

-No hables estupideces House ¡Soy feliz con Lucas! ¿Por qué me ha de importar lo que tú y esa alemana hagan?

-No lo sé, eso te lo pregunto yo –Se acercó- ¿Por qué no soportas ver que estoy con otra mujer?

-Estás equivocado ¡Me alivia que estés con otra mujer!

-Porque así te dejaré seguir viviendo tu linda historia de amor con Douglas ¿Verdad?

-Exactamente.

-Entonces vive tu linda historia de amor y déjame en paz.

-¿¡Qué te crees House!? –Cuddy se acercó más, enojada- ¿¡Qué te da la remota impresión de que me gustas, que dejaría a Lucas por ti!? ¡Sé feliz con Lydia, enamórate de ella y hagan una vida juntos! Sólo te pido que no me molestes.

-¿Molestar? –House rió- Desde que estoy con Lydia que no te dirijo la palabra –Le aclaró- Desde que estoy con Lydia no me importas Cuddy, no más de lo que me importaría cualquier mujer con ese trasero.

Cuddy sintió que se desvanecía. Jamás pensó lo doloroso sería escuchar que a House ya no le importaba, que ya no sentía nada por ella. Sabía que probablemente sólo estuviera alardeando, pero la mínima posibilidad de que esto fuese cierto la volvía loca. House se acercó tanto que podía sentir su respiración:

-Supérame Cuddy.

-Ya te superé House, te superé hace muchos meses.

-Superaste al idiota que te rompió el corazón –House sonrió- Y eso te molesta. Odias ver que he cambiado y no le he hecho contigo… –Tocaron sus narices- ni para ti.

-Tú no has cambiado –Su corazón estaba que explotaba. Cómo quería besarlo en ese momento, olvidarse de todo y sólo besarlo. Besarlo y besarlo una y otra vez hasta quitar a esa mujer de su vida- Tú nunca cambiarás.

-Sabes que sí –Tan sólo un centímetro separaba aquellos labios- Y por eso mueres por besarme Cuddy.

Le había dado en el blanco. Cuddy se olvidó de todo, de absolutamente todo. Cerró sus ojos y ambos labios se juntaron, pero alguien los interrumpió.

Continuará.