Con el corazón agitado de felicidad Kagome sonrió, finalmente por sus méritos propios había logrado ascender en su trabajo, hacían horas que había salido de Venezuela su país natal para ir a Japón, Kagome era visitador médico y por esta razón constantemente viajaba pero hasta ahora solo había sido de manera nacional, por ello estaba feliz ya que ir a Japón significaba mucho para ella. Realmente le gusta su trabajo aunque para su familia no era de mucho agrado pues casi no iba a casa.

Lo mejor de su trabajo era que podía conocer otras ciudades y países cuando cerrara un trato.

—Señorita Echeverría, hay mucho tráfico por aquí ¿Habrá algún problema si me desvió? –Habló el chófer que habían enviado por ella-.

Negó con la cabeza mirando su celular.

—Muy bien.

Su ceño se frunció al no encontrar señal para su teléfono lo cual era bastante raro porque en Japón había mucha recepción.

— ¡Dios! ¿En este lugar no hay señal o qué? –murmuró fastidiada-.

El conductor rió mirándola por el retrovisor.

Parecía amable, debía tener un poco menos de 50 años.

—No siempre, este lugar es muy lluvioso y la lluvia interfiere...

Kagome por primera vez en todo el trayecto alzó la vista encontrándose con los ojos verdes del conductor quien le sonreía.

—Me gusta la lluvia –mencionó seria como toda ella-, es tan gris, callada y fría...como yo –dijo mirando el cielo gris-.

Una espesa nostalgia la embargó de repente y la envió a cuando tenía trece años y se mojaba en la lluvia, ella había tenido que madurar rápido para cuidar de sus hermanos menores.

— ¿Sabe? Muchas veces el criterio que tenemos de uno mismo es el más perjudicial.

Ella asintió mirándolo, él hombre la veía como si pudiera ver su alma a través de sus ojos, Kag se sintió cohibida pero pronto supo que tenía razón, sin embargo no podía sentirse más afín con la lluvia, pese a que tuviese a InuYasha en su vida una parte en su interior se sentía vacía.

—Eso creo –respondió mediante un susurro-.

El silencio nuevamente se hizo notar entre ambos pero Kagome ya no estaba concentrada en él sino en su alrededor.

— ¿Qué es este lugar? –Preguntó mirando por la ventana del auto-.

Pudo ver un lugar absolutamente lleno de árboles y bosque, el verdor del lugar la dejó maravillada entonces recordó su estado natal, el Amazonas tan parecido a éste lugar que le inspiró nostalgia y casi se sintió como en casa aunque desde que tenía dieciocho años no hubiese pisado Amazonas.

El hombre volvió a sonreír, al parecer se le daba muy bien, cosa contraria pasaba con Kagome.

Bruine, mi hogar.

—Curioso.

— ¿El qué? –Pregunto él perdiendo su tan característica sonrisa y mirándola por el retrovisor-.

—Este lugar, nunca había escuchado el nombre.

El hombre iba a hablar pero el sonido del teléfono de Kagome interrumpió su pregunta.

— ¡Al fin! –Dijo con su voz histérica-, ¿Hola? Señor Stevenson, sí, soy Kagome Echeverría, si, estaré en Tokyo mañana a las 8:30 am...Oh ya veo, cambiaron el sitio, si, espere un segundo...-Kagome sacó una agenda rosa con una pluma del mismo color-, si... ahora puede decirme lo escucho...de acuerdo allá estaré.

—Se ve que usted es muy trabajadora.

—Sí, un poco –suspiró-, mama lo odia –respondió resoplando para después alzar la mirada al retrovisor donde se encontró con los ojos verdes del conductor-, mi trabajo –apuntó-.

— ¿Alguna vez ha pasado navidades fuera de tu casa? –preguntó-.

Kagome frunció el ceño ante la pregunta.

—Si...

—Ahora puedo entenderla, es una de las cosas que nunca puedes hacer a tus padres.

—Eso creo...-dijo quitándole importancia-, tengo mucha sed, ¿Dónde hay un centro comercial por aquí?

Kag buscó con su vista algún local pero miró al frente al escuchar la risa del hombre por milésima vez.

— ¿Centro comercial en Bruine? Tengo que ver eso.

Kagome frunció el ceño.

— ¿Es decir que aquí no hay centro comerciales? ¡Dios! ¡¿Qué lugar es este?! –chilló escandalizada-.

—Un lugar muy pacífico señorita Echeverría.

Volvió a reír.

—Y aburrido –susurro levantando una ceja-.

—Si supiera –susurro de vuelta-.

Kagome pronto frunció el ceño al escucharlo pero simplemente lo ignoró.

—Bueno ¿Y no hay un lugar donde comprar?

—Sí, pero muy pocos.

— ¿Puede llevarme? Muero de sed.

—Sí señorita.

Kagome

Llegamos a un pequeño local donde el señor Chad iba a por mí agua, él se había ofrecido a ir por ella así que me quede afuera de la tienda esperándole, con curiosidad miré a un grupo de chicos que pasaban por el lugar, todos era bastante guapos pero era unos niños, a parte por lo que había visto aquel lugar era muy...humilde era la palabra, y no me gustaba este tipo de lugares o por lo menos no ahora.

Metí mis manos en los bolsillos de mi abrigo mientras miraba a mí alrededor el lugar, lo que lograba divisar eran casas lejanas unas de las otras y mucho follaje por doquier, el clima era lluvioso...eso era lo único que me gustaba.

Trate de ignorar al grupo de chicos hace rato mencionado, ellos eran tan vulgares con sus escandalosas voces y risas.

Arrugue mi ceño y saque mi teléfono.

Cero llamada, ¡Este maldito lugar es un infierno!

Trataba de alzarlo lo más alto posible a ver si llegaba la señal pero al parecer lo que hice fue llamar la atención de esos niños y comencé a escuchar sus risas aun más.

— ¿Tacones? ¿En Bruine? ¿Estoy viendo bien? –Soltó una fuerte carcajada-.

¿Qué había de malo en mis tacones negros? A parte no eran tan alto, por el contrario, además combinaban con mi abrigo, ¿Pero qué iban a saber ellos de moda? mi blusa era manga larga y blanca aunque no se lograban ver sus mangas por el abrigo, a parte llevaba una bufanda negra y un blue jeans.

Bastante informal para mi gusto, pero como iría de aquí a la casa que el señor Stevenson me había prestado no me importaba.

—Tan bonita pero debe ser una bruta–rió uno-.

—Típico de una rubia –siguió el otro-.

Muy bien eso si me había enfadado, si bien no era cierto que tenía el pelo rubio natural, tampoco era una tonta y realmente odiaba a esos prejuicios de que las rubias eran estúpidas.

Al momento de voltear para reprender a aquellos malos educados apareció el señor Chad quien me sonrió tranquilizándome evitando que lograra ver a aquellos insurrectos chicos.

—Vamos señorita Echeverría.

Narrador

Kag asintió y lo siguió.

Sin embargo volteó hasta mirar a aquel grupo de rebeldes a quienes les envió una mirada de antipatía.

Los chicos solo se quedaron boquiabiertos ante aquel acto y ella tiro su pelo hasta atrás.

La rubia se montó en el asiento de atrás del auto que se fue con rapidez.

— ¿Te molestaban los chicos? –preguntó sonriendo-.

Kagome giro los ojos fastidiada.

—Son algo... –dijo con aversión-, mastuerzos.

Chad soltó una carcajada ante la actitud tan natural de Kagome.

—Creo que alguien conoce de palabras –volvió a reír-.

Esta vez Kagome lo acompaño con una risita.

Se volvió a concentrar en su celular, no entendía cómo es que no había nada de señal.

Pronto escucho un gruñido fuerte y alzó la mirada para después darse cuenta de que el conductor no estaba en su asiento, la puerta estaba abierta y el auto estaba descontrolándose.

La rubia se asusto entonces se saltó al puesto donde debería estar el conductor, perdiendo toda la delicadeza que la caracterizaba y se sentó frenando de golpe con el corazón acelerado.

— ¡Oh Dios mío! –Chilló-.

Con alucinante rapidez salió del auto apoyando sus manos en las rodillas buscando un poco de aire.

Busco a Chad con la mirada por el largo sendero, casi imposible pero él no estaba por ningún lado, Kagome comenzó a desesperarse y a hiperventilar.

Él no debía estar muy lejos.

Estaba confundida.

¿Qué había pasado?

Por un momento estaba hablando con él, bajó la mirada a su teléfono entonces había desaparecido como si nunca hubiese existido, la embargaron unas inmensas ganas de llorar.

A continuación pasaba por allí una patrulla de policías la cual Kagome se apresuró a detener como loca, estaba desesperada, casi en shock ¿Qué iba a decirle al hombre?

— ¿Qué sucede señorita? –Preguntó el policía saliendo del auto-.

—Mi chófer...ha desaparecido –dijo con dificultad-.

He aquí el primer capí de Delirios Humanos :3

Graciaspor comentar y leer chicas :

ZAKURA NAEIGUINO

BEETH R.A

ADICTASALAMODA

MINIDRACULAURA3

ROSSMYSESS

ALBA SALVATORE

FABY SAMA

ESPERO SIGA SIENDO DE SU AGRADO 3