II

HOMBRE EXITOSO, HOMBRE AVARICIOSO


Vernon Dursley era un muggle en todo su tamaño… y no estaba de más decir que era un GRAN tamaño el suyo.

Desde que era bastante pequeño había odiado todo lo relacionado con la magia y, cuando conoció a Petunia, que tenía una hermana bruja, no pudo más que reforzar su odio.

Aunque, en el fondo, su odio no era más que temor a lo desconocido y, como Vernon era un hombre bastante rudo, no conocía otra forma de demostrar su temor o, por el contrario, no demostrarlo.

Habían tenido una vida tan muggle, que él no podía quejarse. Era el director de una empresa de tornillos y tenía, a su parecer, una familia de película. Pero todo esto se truncó cuando una noche apareció en su puerta su sobrino político, que no podía ser otra cosa que un mago.

Petunia y él intentaron erradicarle toda esa ''anormalidad'' del cuerpo no contándole su verdadera procedencia, pero, al final, al cumplir su undécimo cumpleaños terminó echándose a perder todos sus empeños.

Vernon Dursley era ambicioso. Él mismo lo admitía, porque la ambición, para él, era una cualidad primordial en todo hombre de negocio. Dirigía una empresa con mano firme camino del éxito y su hijo no podía ser más que un motivo de orgullo para él. Su pequeño niñito. Desde que había nacido había estado orgulloso de él, pues desde el principio Dudley había demostrado ser como él, y sabía que había aprendido a ser ambicioso desde pequeño por lo que sería un hombre exitoso.

Su familia era magnífica, excepto por Harry, su sobrino. Él siempre era la nota discordante. Había tantos hechos extraños a su alrededor que les era imposible evitar saber que sería como sus odiosos padres, sin embargo, cuando supo que su sobrino podía correr peligro tuvo ganas de, al menos, despedirse de él, pues, aunque fuera odioso, y ellos se hubieran portado de una manera horrible, Harry estaba intentando salvarles la vida.

El mundo mágico seguía siendo motivo de odio para Vernon, pero aun así siempre recibió visitas de su sobrino y aunque Vernon le decía siempre que no necesitaba que les visitara, interiormente le agradecía que viniera, pues Vernon Dursley podía ser muchas cosas, pero también sabía ser agradecido, y él lo estaba con Harry.