Hanamiya Makoto | Cumplido
...
..
.
Sonreíste. Aunque Hanamiya quisiera actuar cómo si no fuera importante, tú sabías que él no era un adepto a compartir su vida privada. Y, sin embargo, ahí estabas, en su habitación y sentada en la cama junto a él, mirando con curiosidad el lugar. Estaba más ordenado de lo que hubieras imaginado, lleno de libros con títulos complicados. Aunque, si tenías que ser sincera, no tenías ni la menor idea de cómo sería cuando te invitó "casualmente" a pasar a su casa.
Fue entonces cuando tu vista se topó con eso. Una foto. En ella lucía un pequeño Hanamiya de no más de once años, con el ceño fruncido pero una gran expresión de autosuficiencia.
—No debí haberte hecho pasar —comentó, sin su usual sonrisa, si es que acaso podías llamar sonrisa a esa mueca sádica que le daba a los demás. A los demás, no a ti.
—¿Por qué?
—Porque estás prestándole más atención al lugar que a mí.
Acercó su rostro al tuyo, mirándote a los ojos en todo momento, haciendo que la distrancia entre ustedes fuera tan escasa que podías escuchar perfectamente su respiración y aspirar su familiar aroma.
—Eras adorable de pequeño —dijiste, sin darte cuenta de que lo habías hecho en voz alta.
Makoto se detuvo al instante, como si se hubiese quedado congelado en su lugar, y un furioso rubor invadió sus mejillas. "Bueno, también puede ser adorable ahora", pensaste con sorpresa, antes de que él girara su rostro para ocultar la sonrisa que comenzó a formarse en sus labios.
