Como cuando no sabes que diablos estás escribiendo pero aun así lo escribes (?) Si, ese sentimiento (?)

Esto es como tener relleno sobre el relleno del relleno de Naruto... No estoy en mi mejor época de autora (fanfiquer, pues) Pero en fin, lo que hago es con mucho amor...

Ahora siento que manejé mejor a Haru que a Makoto ... que alguien me recuerde no escribir estas historias en la madrugada. En fin.

Advertencia: Primer fanfic de la Iwatobi no baai, OoC, parejas que pueden agredir a la sencibilidad de los demás. Intentos desesperados de escribir un romance bonito.

Disclaimer: Free! y sus personajes no me pertenecen.

Enjoy please... I think.


Swim in a Dream

- Es la tercera vez que desafinas en esta canción- con una pequeña sonrisa que intentaba disfrazar el cansancio en su rostro, Kisumi soltaba aquella observación. Dejó de tocar su bajo en el preciso momento en que Makoto volvía a desafinar en la misma estrofa. Acto seguido los otros tres chicos pararon. El castaño respiró profundamente, guardando el oxígeno en sus pulmones por algunos segundos y lo dejó escapar lentamente provocando que el micrófono amplificara el sonido de la exhalación.

Era totalmente consiente de su falta, pero por más que quería su mente no estaba del todo en el sótano de los Mikoshiba donde ensayaban diariamente. Existían dos cristalinas razones por las que Makoto se perdía en sus pensamientos, dos zafiros que había observado solo una vez y que ahora ocupaban gran parte de las memorias del vocalista.

Su debut en el pequeño pueblo había sido todo un éxito, ellos habrían esperado poder tocar en la apertura de algún artista famoso o incluso del mismo Nagisa, sin embargo su sorpresa fue mayor cuando su "pequeño debut" se convirtió en un concierto para un montón de jovencitas de edad secundaria; muchas de ellas "Pingüi-fans". Y lo aún más sorprendente fue la aceptación de las chicas que les aclamaban apenas conociéndoles por algunas canciones atrás.

Dos horas de música casi improvisada les había abierto las puertas para que HazuKorp siguiese a su lado como productora. Dos horas en que los cuatro integrantes de "Swim in a dream" dejaron el alma en el escenario, dos horas en las que la principal motivación de Makoto había sido el chico de la fila AT, de cabello negro y ojos azules tan intensos que aun recordándolos le enchinaban la piel.

-Lo lamento - las palabras del chico de ojos verdes sonaban sinceras, en verdad lamentaba el fallarle a los otros tres que daban lo mejor de ellos mismos para hacer realidad su proyecto.

-Será mejor si tomamos un descanso - el moreno del grupo dejó escapar aquellas palabras como una herramienta para escapar del denso ambiente que se había creado - aunque últimamente has estado perdido ¿te sucede algo?

-No, es solo que no he podido dormir bien estos últimos días - con una pequeña sonrisa Makoto respondió, esperando que su mentira fuese un poco más convincente que cualquier otra cosa pero la mirada seria de Sousuke le hacía sentir que podía leerle hasta el alma. Cosa que le daba bastante repelús.

- ¡Mi hermano preparó la cena! ¡Subamos! - para romper un poco más la tensión de la atmosfera restaurada y de una manera más radical el joven cabellos color zanahoria gritó las buenas nuevas en la casa Mikoshiba para después hacer algunos sonidos con la batería, sonidos sin sentido alguno y bastantes estridentes.

Sousuke apartó la fría mirada de Makoto quien seguía sonriendo nerviosamente para posarse en el baterista que turbaba la calma del recinto, acercándose a él para darle un pequeño golpe en la cabeza y así devolver el preciado silencio al lugar.

- En lo que estaba…- la mano que había sido participe de la agresión física hacia el menor de todos ahora se encontraba acariciando las graciosas hebras de cabello naranja que tenía el agredido, como si fuese una disculpa. La mirada aquamarina se volvía a poner sobre el castaño, regresando la fría tensión entre los dos más corpulentos de la banda.

- Ya, ya, todos podemos tener algunos días malos, incluso tú tienes bastantes Sou-chan~ - Kisumi sonreía pícaramente al decir aquellas últimas palabras, observando directamente al dueño del mote "curiosamente" cariñoso. - Así que Makoto está absuelto de sus pecados y subamos a comer la cena que Seijuuro hizo pensando en nosotros.

Una vez más el ambiente regreso a la temperatura ideal. Sousuke y Kisumi guardaron sus instrumentos con el debido cuidado mientras Makoto desconectaba todos los cables de los instrumentos y el micrófono, Momo hacia lo pertinente con su batería. Retirándose del sótano tan rápido como habían llegado, cargando en hombro sus instrumentos de ser necesario.

-Buen trabajo el de hoy - fueron las palabras con las que el hermano mayor de Momo había recibido a los chicos en el comedor una vez que subieron hacia la planta baja de la casa- Sacaron una nueva canción ¿verdad? - la manera de hablar era bastante parecida a la que Momo usaba, las palabras que salían de Seijuuro tenían como diferencia ser un poco más directas y fuertes, pero de ahí en fuera era la misma manera en que "la nutria" de la banda las utilizaba.

-Así es, Sou la escribió ¿apoco no es genial? - sin el mínimo decoro Kisumi fue el primero de los integrantes de SiaD que se sentó alrededor de la mesa, tomando un poco de la ensalada que Mikoshiba Hikaru, la hermana de ambos pelinaranja, le pasaba.

- ¡Ja! Puedo decir que ya me sé la letra de solo escucharlos - Seijuuro pasó el arroz cocido hacia su hermano mientras recibía el pescado de manos de Makoto - Aunque no sé su nombre.

-Ginger Girl - fueron las secas palabras que el autor de la canción que ahora era el tema de conversación eligió para tal respuesta, mientras se servía un poco de arroz y aprovechaba para servirle a Makoto y a Momotarou.

- Genial, aunque el inglés de Makoto debe de mejorar un poco - el comentario de Sei no intentaba ser una crítica para el aludido, pero Makoto no pudo evitar sentirse un poco mal por su pronunciación.

- Si, aún me falta practicar un poco más esas partes - dijo como una defensa un poco torpe, decidiendo mejor por concentrarse en su plato de comida o por intentar concentrarse en el pescado con arroz y ensalada que tenía delante de él.

-Lo que siempre me he preguntado es ¿En quién te inspiraste para componer esa canción? - la malicia de Kisumi podía olerse a kilómetros a la redonda, el chico había recargado su codo en la mesa y tenía entre sus dedos un mechón de cabello que caía sobre su rostro, que acariciaba mientras soltaba las incomodas preguntas

- Es claro que tuvo que ser una chica muy linda para escribir 3 minutos de poesía - pero al parecer el mayor de los Mikoshiba no entendía la maldad del asunto y solo alimentaba la llama de la intriga que había hecho que todos, incluida Hikaru, dejasen de concentrarse en sus alimentos y prestaran total atención a la respuesta del moreno.

- En nadie, solo tomé un tema y lo escribí, es todo - Mirando directamente a Kisumi a los ojos podía sentirse la tensión del asunto, cosa que al parecer solo la chica podía darse cuenta.

-Es cierto Sousuke, nadie puede escribir palabras tan bonitas juntas sin tener una persona como referencia - la venganza perfecta de Makoto parecía ser ese momento, simplemente quería hacer enojar al moreno o por lo menos incomodarlo un poco.

- Además ¿Por qué "Ginger" y no "Brunette" o "Blonddy"? -Kisumi sonreía con maldad mientras observaba como su compañero de banda parecía procesar buenas excusas a su favor.

- Ho! ¿Quieren decir que Sousuke-senpai está enamorado? - y sin esperar más Momo había dicho las palabras precisas, aquellas palabras que hicieron que todos asintieran y que el aludido se hiciera para atrás con la silla, como si fuese un criminal recién capturado. O recién hubiese confesado el crimen del siglo.

Y aunque la "pequeña broma" de Kisumi hubiese terminado después de que el mismo pelirrosa soltase una gran carcajada y confesara su pecado, para el menor de los Mikoshiba aquella confesión de su senpai había sido más que suficiente para hacer volar su imaginación.

En la canción se hablaba de una hermosa chica, cuya apariencia siempre era energética y radiante, de cabellos hermosos color naranja que iluminaban su preciosa piel incolora, con pequeñas manchas en ella, haciéndola aún más hermosa, más perfecta. Una chica de bellos ojos de tonalidades miel, inocentes y brillantes. Un ángel total…. Y para Momotarou era más que suficiente aquella descripción, él sabía que su mayor estaba enamorado de una sola persona y esa persona era claramente Hikaru, su hermana.

OuO

- ¡Hasta mañana Haru-chan! - con toda la energía que parecía tener guardada Nagisa se despidió de Haruka mientras pasaba los torniquetes de la estación de tren cercana a la escuela. El chico de cabellos oscuros solía acompañar a Nagisa y a Rei a la estación de trenes aunque él jamás lo utilizase, pero mataba dos pájaros de un tiro, sabía que sus amigos estarían en camino a sus casas y se aseguraría de que Nagisa no le siguiera a casa.

Y así, Nanase Haruka emprendía su viaje diario de regreso por el mismo camino por el cual la joven pareja y él habían cruzado algunos minutos antes. Y tal vez su regreso era solitario y depresivo pero para Haru aquello era totalmente lo contrario. Le gustaba estar solo y pensar en sus cosas, reflexionar y las caminatas que muchas veces se convertían en carreras le servían para despejarse un poco de su vida terrestre pues al llegar a casa la bañera le esperaba, el agua le liberaría de ese día.

Sus pasos ese día eran lentos, no tenía prisa para regresar a casa, nadie le esperaba ahí, así que de cualquier manera podía tomarse su tiempo. Se daba el tiempo de sentir el fresco aire que comenzaba a soplar y hacía que las hojas de los árboles se tambalearan, sonaran y las más débiles cayeran. Quizá no era del tipo terrestre pero la calma era indispensable en cualquier momento.

Su mente se encerraba en un solo tema, había pasado más de una semana desde que había acompañado a Rin y a Aiichiro a la no-presentación de Nagisa, siendo desde ese momento en que su pensamiento se encapsulaba solo en el vocalista de la "boy band" o lo que fuese. No podía olvidar los rasgos de esa persona, recordaba perfectamente el momento en que sus miradas habían tenido contacto y la manera en que él había salido del lugar sin siquiera despedirse de Nagisa, Rei, Rin o Ai; ese día no podía estar más abrumado.

Pensó que ese sentimiento no se quedaría mucho tiempo cerca de él, pero se equivocaba, eran casi 2 semanas y Haruka mantenía ese cosquilleo extraño en el estómago que parecía jamás irse. Un cosquilleo poco agradable que ni el agua podía liberarlo de él.

Cuando se dio cuenta había llegado al pequeño centro comercial que existía cerca de la costa turística del pueblo de Iwatobi, la mayoría de las cosas que se podían comprar ahí eran trajes de baño e indumentaria para turistas que llegaban de improviso a aquel lugar o turistas que no esperaban que el pueblecito pesquero tuviese playa turística o algo parecido. Un suspiro salió de los finos labios de Haruka, recordando que había caminado más y que hace bastante tiempo había dejado atrás las escaleras que conducían hacia su casa.

Observó la hora en uno de los relojes de pared que encontró en los locales que daban hacia la calle, ya era lo suficiente tarde como para comprar un poco de caballa fresca y cocinarla, así que optaría por entrar a algún establecimiento de comida y pedir caballa frita para llevar. Entonces aprovecharía su error y le sacaría un poco de provecho.

Entró a paso decidido pero calmado buscando el mejor establecimiento de comida o el que mejor le agradara, observando entre tiendas de ropa, muebles, cosméticos, tecnología, trajes de baño convencionales, turistas que observaban el mapa del pueblo que justo en medio se encontraba, parejas que entraban a uno de los restaurantes más finos del lugar, familias que iban a comprar artículos varios etc. Situaciones que al parecer no le importaban en lo más mínimo.

Sin embargo, en uno de los lugares de ahí había algo que le llamaba la atención a más no poder, podía reconocerle a distancias considerables, sus ojos rápidamente se posaron sobre su "tesoro" , sus piernas respondieron al impulso de hacerlo, de acercarse lo más que podía y así tocarle, deseaba hacerlo, más que nada en este mundo. Su mano derecha se acercó al nudo de la corbata verde que llevaba, era tanta su euforia que sentía que aquello iba a ahorcarle, deshizo el nudo y dejo caer esa parte del uniforme escolar al piso, tenía calor. Se apresuró a desabrocharse la playera, estaba a pocos centímetros de su objetivo, su pantalón estaba siendo retirado, tenía que ser suyo, aquí y ahora, no le importaba qué, si tenía que pagar una multa por daños a la moral no importaba, había esperado demasiado tiempo para su encuentro, nada ni nadie iba a oponérsele, era todo para él.

Un par de brazos le habían agarrado por la cintura en el preciso momento en que Haruka se había decidido a saltar dentro de la pecera del restaurant chino que estaba cerca de ahí, un par de brazos cubiertos por una camisa de franela a cuadros roja que ahora se arrugaba ante su desnudo cuerpo, o casi desnudo pues llevaba su traje de natación siempre debajo del uniforme.

- ¡¿Estás loco?! - la voz se podía escuchar bastante nerviosa, pero Haru luchaba por poder zafarse y lograr zambullir su preparado cuerpo - Las peceras no son un buen lugar para nadar - y de pronto cuando dejó de forcejear sintió que el cuerpo contrario le soltaba, un momento para que con la gracia de un delfín, Nanase Haruka saltara dentro de la pecera del restaurante chino.

OuO

Una toalla de peces en colores naranja y amarillo le cubrían la espalda, todo había valido completamente la pena, por dos grandes razones; la primera había saciado su necesidad de sumergirse en aquel cuerpo artificial de agua, donde habitaban algunos animalitos de mar y la segunda cosa es que se había reencontrado con el vocalista de aquel grupo de pop rock. Ninguno se había reconocido en el ajetreo, fue hasta que obligaron a Makoto a sacar a Haruka de la pecera que ambos reconocieron sus rostros.

A un lado de él estaba su uniforme mojado, pues debido a la escena el agua que salpicó fue absorbida por la tela y él sentado en la oficina de seguridad de la tienda departamental. A pesar de no haber tenido daños graves hacia nadie ambos chicos habían sido llevados al pequeño cubículo para aclarar la situación.

-Sí que están mojadas -comentó el castaño mientras le dejaba un té caliente en las manos a su contrario, mirando la ropa que no iba a secarse en ese momento - pescarás un resfriado si vuelves de esa manera a casa.

Casa, en ese momento Haru recordó que tan lejos se encontraba aquel lugar del centro comercial, soltando un pequeño suspiro que fue a parar al té. Pero tampoco era como si pudiese hacer algo, tendría que regresar con la ropa húmeda y lo más pronto posible pues la tarde habría de enfriarse en pocos minutos. Tomó un poco de la infusión que el vocalista le ofreció.

-Puedes usarla si quieres - con una sonrisa sincera Makoto le extendía su chamarra, quizá no era mucho la diferencia de estaturas pero podía ayudarle a cubrirle lo suficiente de las piernas con el traje de natación. Haruka tomó la chamarra y agradeció en voz baja, levemente avergonzado por todas las caridades que tenía aquel sujeto de ojos esmeralda. Podía darse cuenta que no había pensado mal de él cuando lo describió como un sujeto bonachón. -Vivo cerca de aquí, vamos y te prestaré un cambio de ropa.

Demasiada amabilidad que Haruka simplemente no podía negar o decir algo en general, estaba demasiado perdió entre sus pensamientos y el calor del té. Soltó de nuevo un suspiro mirando al sujeto que le extendía la mano mientras llevaba la ropa mojada en una bolsa plástica.

- Vamos, se hace tarde.


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