¡Siguiente capítulo!
Disclaimer: Digimon y sus personajes no me pertenecen.
La primera parte (en itálicas) son escenas anteriores al primer capítulo, para entrar en contexto. Después volvemos al apartamento dónde están Sora y Taichi.
Huracán
~2~
«—Hablas mucho para ser un novato.
Rio al notar su semblante molesto, debería ya dejar de incomodarle como los veteranos se mofaban de su juventud. Yamato decía que lo molestaban porque sentían que sus canas ya no tenían el valor merecido.
—Es por eso que habla mucho, por ser un novato. No seas tonto.
Era su segunda reunión tras bambalinas después de un discurso a todas leguas escandaloso e incriminatorio. Ambos hombres, obviamente de la oposición, lo miraban con burla y a la vez con molestia. Se dijo que era algo bueno, aquellas personas casi ni se inmutaban pero allí las tenía frente a él, furiosas.
—¿Estas consciente de lo que estás haciendo?
—Por supuesto que sé que estoy haciendo. Estoy trabajando— contestó. —Si me lo permiten tengo que regresar a mi despacho.
Se abrió camino entre aquellos personajes que tanto dolor de cabeza le causaban y salió de allí. La tribuna calló cuando lo vieron salir de la parte trasera del pódium, obviamente todos hablaban de él.
}ô{
—¡Te dije que tenía sospechas! No era para que lo ventilaras de esa manera.
Koushiro sí que estaba enfadado pues rara vez levantaba la voz de esa manera. Sin embargo Taichi tenía sus razones.
—Le pedí a Ken que investigara y adivina que encontró— colocó en el escritorio de su amigo un pendrive. —Hay contratos disfrazados, borradores de proyectos de maquinaría y de inmuebles, hay incluso en trámite alguna licitación de permiso de uso de suelo —Taichi estaba morado del coraje. —¡¿Cómo carajos procede eso?! Esta tontería que el digimundo le pertenece a todos está volviéndome loco. Es un maldito desastre.
Koushiro observaba con miedo aquel dispositivo electrónico con la información contenida.
—¿Cómo es que logró encontrar todo esto?— preguntó pero al segundo inmediato supo la respuesta.
—Miyako — dijeron ambos al mismo tiempo.
—Obviamente no se iba a quedar atrás. Que su esposa sea una hacker profesional facilita su trabajo bastante, Ken está fascinado.
—Ken sabe perfectamente que evidencia encontrada de manera ilegal no sirve en la corte. ¡¿Qué estaba pensando?!— de nuevo Koushiro alzó la voz.
A Taichi le molestaba que su mejor amigo se hubiese vuelto tan paranoico. Culpaba a ese maldito laboratorio. Allí descubría tantas cosas de las que no debía hablar que seguro le dolían los hombros por tanto peso.
Hacía unos meses le había contado que notó un movimiento anormal de datos en transmisión de un mundo a otro, lo cual significaba que o muchos digimons cruzaban a la tierra o que muchos humanos cruzaban al mundo digital. Mandó a Tentomon a investigar.
"No sabía que estuviesen haciendo un nuevo hotel, aunque no es un lugar muy adecuado. Está en medio de la nada. Pero definitivamente son humanos los que están cruzando."
Le llamó la atención que estuviesen cruzando por una proxy disfrazada y lo que Tentomon había reportado dejaba a lugar a muchas dudas. El investigador tenía un mal presentimiento. Tuvo que comentarle a Taichi para poder volver a conciliar el sueño.
—Kou, lo que ellos hacen también es ilegal y no los veo asustados. Las pruebas están en internet, encriptadas, pero allí están y eso las pone en manos del público en general. Miyako sólo las encontró — Taichi levantó los hombros para restarle importancia a la situación que tenía de nervios a Koushiro. —En el informe presentado no dije nada acerca de los datos que has encontrado tú, si es que eso te pone más tranquilo.
Koushiro asintió pero algo dentro de él le reclamó que no quisiese formar parte de lo que Taichi hacía.
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—Saquearon todo, no dejaron nada.
Ken estaba rojo de enfado. A su lado Daisuke tenía un signo de interrogación gigantesco en el rostro. El peliazul acababa de citarlos con urgencia una vez que Wormmon había regresado del digimundo con las malas noticias.
Taichi asintió también con flamas saliendo de sus ojos mientras Agumon se revolvía incómodo. Los últimos meses le habían parecido una especie de realidad alternativa sacada de alguna película pero él lo había visto con sus propios ojos: las villas habían sido desplazadas y el gran agujero podía apreciarse desde el cielo.
—Están sacando el Chrome Digizoid —indicó Koushiro a los demás.
—El Chro… ¿qué? —Jou preguntó, varios igual tenían la misma duda.
—Chrome Digizoid. Es una aleación metálica que solo puede encontrarse en el digimundo.
Takeru soltó un sonido de sorpresa.
La reunión había sido requerida tan repentinamente que no habían logrado juntar a todos los elegidos. Yamato y Mimi se encontraban en América y Sora en un desfile en Seúl.
—¿Qué hay de los digimons? —preguntó Iori. Estaba con una cara de póker y recargado en la pared más lejana.
—La mina se encontró justo donde estaba una aldea de Puroromons. Agumon, Tentomon y Wormmon fueron a investigar. Fueron desplazados unos cuantos kilómetros —explicó Koushiro. —En las inmediaciones del agujero encontraron formas evolucionadas de estos digimons, algunos se encontraban trabajando.
Agumon estaba de brazos cruzados, escuchar lo que Koushiro acababa de decir le calaba en lo más hondo.
—¿Y ese material para que les serviría?— preguntó Jou.
—Es prácticamente indestructible — comentó Koushiro. —Es sumamente resistente, además de ligero y flexible. Puede moldearse a cualquier figura y tiene la capacidad de alearse con el tejido vivo. Las garras y el escudo de Wargreymon están hechos de ese material.
—Metalgarurumon está todo hecho de Chrome Digizoid.
La voz de Yamato hizo callar la pequeña habitación de casa de los Ichijouji-Inoue. Que el candidato a astronauta hubiese llegado de la nada no era lo más impresionante, a su lado Sora se quitaba el gorro de verano que traía puesto.
—Lamentamos llegar tarde.
Taichi no era estúpido. ¿Cómo podían llegar juntos si se supone que estaban en extremos del mundo diferentes? Par de mentirosos.
Bufó. Tenía cosas más importantes en que concentrarse que en el eterno triángulo amoroso que compartía con aquellos dos desde la secundaria. Que más daba.
—Al final hemos podido venir — dijo refiriéndose a Gabumon que ya ocupaba un asiento a lado de Agumon. —¿Y bien? ¿Qué vamos a hacer al respecto?
Taichi compuso su rostro molesto por uno más serio. Él había empezado a ejercer presión desde su trinchera política en la asamblea de las Naciones Unidas. Sin embargo poco le tomaban enserio, todos le restaban credibilidad a su puesto de consejero del Mundo Digital.
—Nada va a proceder mientras el digimundo sea considerado como un territorio compartido con los países del mundo humano —Ken se dirigió a Taichi que seguía pensativo. —Sólo tú puedes hacer algo al respecto.
Esa fue la primera noche en que hablaron de la creación de un acta de independencia del territorio digital. Era controversial pero Taichi estaba dispuesto a intentarlo.»
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Sora estaba tan callada, totalmente concentrada en su misión auto impuesta.
Le había preparado un baño a Taichi, lo cual había sido toda una osadía. No había agua caliente así que se dedicó a calentar agua en el microondas hasta llenar la bañera.
El castaño estaba frente a Sora a lado de la bañera. La pelirroja estaba desabotonándole la camisa destruida. Taichi colocó una mueca en su rostro, la historia con Sora aun le revolvía el estómago pero a ella parecía no molestarle en nada.
Ella era la única mujer con la que había dormido en toda su vida. Lamentablemente no podía jactarse de ser también el único en la vida de Sora; Yamato entraba y salía de su cama constantemente. ¿Quién era el traidor y el traicionado? La línea se había desdibujado desde hacía ya mucho tiempo.
Muchas veces se preguntó si sería él pero algo dentro de sí le decía que Yamato no guardaría castidad al otro lado del mundo. Sus entrenamientos en la NASA le requerían pasar varios meses entre Texas y Florida.
Pero cuando regresaba a Japón, igual lo hacía Sora a él.
Terminó de desabotonarle la camisa sucia y le ayudo a pasarla por el brazo lesionado. Taichi sintió un tirón y un dolor muy agudo cuando la tela le rozó la herida.
—¡Lo siento!
Cuando hubo terminado con el torso la pelirroja alcanzó los botones del pantalón grisáceo de Taichi. El castaño la paró en seco.
—Me has ayudado ya suficiente Sora-chan —le lanzó una sonrisa lo más amable que pudo. —Anda espérame afuera.
—Pero... —decidió callar tras la mirada severa de él. Suspiró audiblemente a propósito. —Llámame si necesitas algo.
El asintió y entonces la pelirroja salió del cuarto de baño.
Aprovechó la oportunidad para pasearse por el antiguo cuarto de cuando solían ser universitarios. Le sorprendía que no se hubiese llevado muchas cosas, incluso algunas seguían en el mismo lugar desde hace años.
¿Vendrá aquí a menudo? Se preguntó la pelirroja al momento que tomaba asiento en la mullida cama de la habitación. Justo cuando pidió quedarse pudo notar como Yamato la miró resentido. No era para más pues la noticia del secuestro de Taichi los había sorprendido en un momento importante.
Pensó haber tenido la respuesta al momento de la pregunta de Yamato pero con lo sucedido ya no estaba segura. Decidirse le costaba trabajo, la costumbre de tener a ambos para ella la había aprisionado por mucho tiempo. En algo tenía razón el rubio: no podían seguir así por siempre.
—¿Sora, estas allí? —la voz de Taichi llamándola desde el baño interrumpió sus pensamientos.
Tocó la puerta antes de entrar. Taichi estaba en la bañera con el rostro nervioso aunque el agua turbia fuera suficiente para tapar su desnudez. Él le pidió buscar una toalla o lo que pudiese encontrar en la habitación para secarse.
Regresó a la habitación y removió el armario. Para buena suerte del castaño encontró una toalla con pequeños Koromons estampados, una playera interior de algodón y una vieja pijama.
—Encontré algo de ropa — avisó. Tai sonrió y con la mirada le indico la salida de nuevo. Apenas daba media vuelta cuando escuchó como Taichi caía al agua de nuevo. —¡Tai!
—Es-estoy bien.
Sora colocó la toalla sobre sus hombros y le extendió las manos a Taichi. Se había dado un buen golpe y su brazo herido no podía sostenerle por mucho tiempo. Se tragó aquella incomodidad que sentía y le tomó de las manos para que ella le ayudase a levantarse.
—Sora —ella se había quedado observando su cuerpo mallugado. —Basta Sora, por favor.
—¿Por qué no le dijiste a Jou lo malherido que estabas?
—Son solo golpes —le arrebató la toalla de los hombros y se rodeó la cintura con ella.
—Es que... —no pudo terminar, le dolía el verle así. Ella adoraba ese cuerpo, había disfrutado de él tantas veces que verlo así, simplemente la dejaba sin habla.
—¿Por qué estás aquí en primer lugar? —preguntó Tai ya molesto. —Yamato quería que te fueses con él.
—Tú me necesitas ahora.
—¿Y luego qué? ¿Regresarás a él?
Nunca le había reprochado nada al respecto pero aquella vez lo soltó sin pensarlo dos veces. Frente a él Sora callaba notablemente afectada por sus palabras. Salió del baño para dejarle solo, tomó su bolso de la sala de estar y antes de cerrar la puerta del departamento llamó a Yamato para que acudiese a recogerla.
Cuando Tai salió vestido notó que Sora se había ido pero había dejado una nota en la habitación.
«Te traeré ropa limpia por la mañana.»
Taichi arrugó el papel y lo tiró al suelo. Enfadado se dijo a si mismo que no podían seguir así por siempre. En eso coincidía con Yamato.
Re-edición: 16/05/15 01:14 a.m
