Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen (si asi fuera Sasuke-kun viviria conmigo, pa quitarle lo amargado xD). Pero el drama y trama de esta historia si, le pertenece a mi loca imaginación.

¡Hola! Aquí estoy subiendo el primer capitulo de esta historia, que en un principio no sabia si subir o no, ya que tengo varias historias comenzadas y la musa inspiradora me castiga, llega me saluda y tan rápido como aparece se va, así sin gracia. Por eso les pido paciencia y motivación, si ven que me tardo un buen en subir el siguiente capitulo, díganmelo, motivenme con su opinión y apoyo, que es la mayor gratificación para un escritor, no importa que no todos los rewies sean para alagar la historia, claro que se aceptan las criticas constructivas, esas que te hacen saber lo que te esta fallado, como puedes mejorar y porque no, si debes dejarla ahi porque ya no tiene arreglo (espero no llegar a eso). A cambio tratare de responder cada uno de sus comentarios.

Comenzando con los primeros de:

gaaabi

laurita261

Karina Natsumi

setsuna17

.Hyuga

A quienes agradezco su apoyo y espero les agrade la historia. Nos estamos leyendo.

Bloody Kisses...Vampirux


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Capitulo I Despertar

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Abrió los ojos lentamente, una cegadora luz la lastimó, tras frotarse los parpados para acostumbrarlos, se fijó en el sitio donde estaba. Las paredes eran blancas, la luz inundaba la estancia, pero no lograba ver la puerta o alguna ventana.

Si que era raro ese ¿hospital?

—No está en el hospitaldijo una voz a sus espaldas, se volteó para hacerle cara a quien quiera que fuera, la sorpresa inundó sus ojos al ver frente a ella a una hermosa mujer de cabellos azabaches y ojos negros—Está en el limbo…

— ¿Disculpe dijo limbo?preguntó incrédula, se le hacía una broma de muy mal gusto. Si era una idea de su mentora para reprenderla la mataría. La mujer la miraba sonriente y serena, algo en ella le recordaba a alguien conocido, pero ¿a quien?Si estuviera en el limbo entonces tendría que estar muer…. Se cayó en seco, recordando.

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¡Tsunade-sama! —gritó la mujer irrumpiendo en el despacho de la Hokage.

¿Qué sucede Shizune? —preguntó la Godaime, la pelinegra le tendió un pergamino.

Es un mensaje del guardián del lado este del bosque, dice que un grupo de ninjas los atacaron y se dirigen a la villa—exclamó conmocionada, la Hokage leía los detalles del pergamino.

¡Sakura!—llamó a la pelirrosa que se mantenía callada en un rincón de la estancia—Ve por Naruto y hazlo venir inmediatamentela chica asintió y se dirigió a la puerta—Shizune manda llamar a todos los jounis disponibles, hay que estar preparados, nos enfrentaremos al Uchiha—la pelirrosa se paralizó en su sitio al escuchar el apellido del poderoso clan casi extinto.

Enseguida Tsunade-sama—murmuró Shizune, pasando por un lado de Sakura, la pelirrosa vaciló un segundo.

¡Sakura…!—le gritó la Hokage pero la kunoichi ya había desaparecido tras la puerta.

Brincaba de techo en techo, para llegar lo más pronto posible a su destino, se detuvo en la entrada del hospital. Pasó veloz por recepción ante las miradas asombradas de los empleados. Entró en la habitación de su compañero de equipo.

Naruto estaba durmiendo a pierna suelta, las heridas de su rostro parecían totalmente curadas, y los vendajes que había tenido toda la semana habían desaparecido, parecía soñar algo muy agradable.

Sakura-chan—murmuró el rubio entre sueños—No más Sakura-chan—agregó con expresión pervertida.

¡NARUTO! —gritó la ojijade haciéndolo pegar un brinco y aterrizar en el suelo—Si serás.

Sakura-chan ¿que haces aquí? —comentó el rubio con expresión inocente, la ojijade lo miraba enfadada, ese Naruto ni porque estaba en el hospital después de haber recibido tremenda paliza de parte de Akatsuki se comportaba.

Vine a verte ¿Qué no puedo? —musitó algo nerviosa, ahora estaba indecisa, su primera intención fue decirle a su amigo que Sasuke venía a la villa, pero conociendo al baka de Naruto, seguro querría salir el mismo a recibirlo y todo terminara peor de lo que podría estar.

El rubio la miraba sonriente, ese Naruto jamás se enteraba de nada.

Un fuerte ruido los hizo voltear a la ventana, había humo por el bosque, y parecía que avanzaba hacia la villa.

Sakura-san—murmuró una joven de cabello castaño irrumpiendo en la habitación—Están evacuando el hospital, parece que han invadido la villa…

Naruto miró a la pelirrosa, luego sin dudarlo se dirigió a la ventana.

¿A dónde crees que vas Uzumaki? —inquirió Sakura frunciendo el ceño y con un tono profesional.

A defender la villa—contestó un decidido rubio.

¡No iras a ningún lado todavía están convaleciente! —le gritó la pelirrosa, pero el rubio ya había cruzado la ventana.

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Sakura se tocó las sienes ante el recuerdo, si así había empezado todo, después de que Naruto salió por la ventana, ella había decidido ser útil ayudando a evacuar el hospital, y mientras llevaban a la gente al refugio escuchó a unos ninjas mencionar el enfrenamiento que estaba teniendo lugar en la parte sur del bosque, entre el Jinchiruki y el renegado Uchiha.

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Su corazón comenzó a latir descontrolado tras enterarse y decidió ir hacia el bosque, ¿y si llegaba demasiado tarde?

El cielo estaba encapotado, parecía que de un momento a otro caería un diluvio.

Iba lo más rápido que podía, pero sentía que sus pies no le respondían bien. Pasó entre las batallas que tenían lugar en el bosque, apreciando a los valientes ninjas de la hoja que luchaban por defender su villa.

Llegó a una parte del bosque donde la vegetación había desaparecido casi por completo, y ahí en la mitad del claro los vio. Mantenían una incasable lucha.

El pelinegro estaba tranquilo, inmutable, era tal y como Sakura lo recordaba de aquella vez que se toparon en la guarida de Orochimaru, tan dolorosamente guapo como siempre.

El rubio lucia mas exaltado, su expresión era de furia, respondía con coraje a las provocaciones de su amigo y parecía dispuesto a acabar con el que alguna vez fue su compañero de equipo, mientras el moreno manejaba las cosas con calma, con su acostumbrado aplomo, pero no por eso luchaba menos en serio.

Sakura observaba la lucha, con una mano en el corazón. Un Deja-vu la inundó estremeciéndola por completo, cuando sus ex - compañeros crearon técnicas en sus manos. El poderoso rasengan apareció en la mano del rubio mientras el moreno creaba el mortal chidori.

Sasuke y Naruto se miraron fijamente, el zorro luchaba por salir de su Jinchiruki, aumentando el chakra naranja alrededor del rubio, y el sello maldito comenzaba a formarse alrededor del cuello del Uchiha.

Esto tendrá fin hoy, Naruto—murmuró Sasuke con superioridad.

Claro, ¡el fin de un Teme!—gritó Naruto a todo pulmón.

La Kunoichi sintió la necesidad de gritar, de pedirles que se detuvieran, pero por experiencia sabía que eso no pararía a los Shinobis, tal vez el rubio le prestaría atención, distracción que el moreno aprovecharía, cerró los ojos frustrada, era una inútil, vería a su mejor amigo o al que fue el amor de su vida morir frente a sus ojos.

Abrió los ojos decidida, los ninjas avanzaban a toda velocidad con las técnicas en alto, la seguridad se reflejaba en sus miradas.

Corrió como jamás lo había hecho, sintiendo su corazón acelerado, sin siquiera mirar lo que estaba a punto de hacer, se plantó en medio de las técnicas mortales…

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— ¿Yo morí…?—murmuró la Kunoichi asombrada, la pelinegra asintió con pena en la mirada—Pero, pero…

—No se precipite, Haruno-chan—musitó la mujer—Todas sus dudas serán saciadas.

La mujer avanzó hacia ella, y en un extraño acto beso su frente con cariño, luego se apartó para mirarla con ternura.

—Como le dije estamos en una especie de limbo, aunque eso carece de importancia—la mujer avanzó por la estancia—lo realmente importante es mostrarle lo que perdió o ganó, ante su sacrificio.

— ¿Sacrifico?—preguntó extrañada la pelirrosa.

—El salvar a sus compañeros de ellos mismos—la Kunoichi levanto una ceja—Si, mas que salvar sus vidas, salvo…de alguna manera sus almas.

Sakura se levantó de un brinco, mirando intrigada a la pelinegra.

—Venga Sakura, le mostrare.

La pelirrosa aceptó la mano que le ofrecía la mujer, luego caminaron hacia una puerta café, que ella no había visto anteriormente, y antes de abrirla la pelinegra se volteó para mirarla directamente a los ojos.

—Cielo—comenzó en tono dulce y maternal—lo que vera no será agradable, por favor mantenga la calma.

La ojijade asintió desconcertada mientras cruzaban la puerta café.

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Estaban en el despacho de la Hokage, o lo que quedaba de él, había papeles regados por todos lados y botellas de sake vacías sobre el suelo.

Sakura miró con ternura a su maestra, recostada sobre la silla con los ojos cerrados y el cabello rubio despeinado cayéndole desordenadamente sobre el rostro, por primera vez, desde que la conocía, le pareció una anciana.

—Tsunade-sama—irrumpió alguien en la sala, la Hokage se tambaleó en su asiento y miró con desdén a su asistente.

— ¿Qué sucede, Shizune?—preguntó.

—Llegó una respuesta de la Arena—murmuró la morena, su maestra le arrebató el pergamino y comenzó a leer con desgana, frunciendo el entrecejo.

—Estas son las mejores noticias que tenemos en días—comentó sarcástica—Parece que la villa de la Arena también fue atacada, no podrán ayudarnos…

La asistente soltó un gritito de horror, mientras la rubia bebía de una botella que sacó de un cajón de su escritorio.

— ¿Ya está la ceremonia?—inquirió la Hokage mirando por la ventana. Al seguir la dirección de los ojos de su maestra, y ver el horizonte de una Konoha en ruinas, Sakura se horrorizó.

—Si, será algo sencillo, ¿va a asistir Tsunade-sama?—Shizune terminó la oración en un volumen bajo de voz, casi inaudible, pero suficiente para que su Hokage la oyera.

—No, ya no hay nada que pueda hacer por mis Shinobis—contestó la rubia sentándose en su silla—Para que…—apretó la botella de vidrio tan fuerte que la rompió en mil pedazos, de sus ojos miel comenzaron a salir lágrimas traicioneras, y ordenó a su alumna que se marchara.

Sakura miró a Shizune dudar en el marco de la puerta, luego desaparecer tras un portazo. Dirigió su vista a su maestra, y el corazón se le encogió al verla tan…desvalida.

—Tsunade-sensei…—murmuró tenuemente la pelirrosa acercándose a la Hokage, quería abrazarla, consolarla, pasó sus brazos alrededor de ella, pero vio que la mujer ni se inmutaba de su tacto.

—Sakura—la llamó alguien desde la puerta—Debemos seguir.

La chica miró a la pelinegra, luego soltó a su maestra, que bebía otra botella de sake.

—Soy la peor de las Hokages…—escuchó gritar a su maestra, cuando salió por la puerta blanca de la mano de la pelinegra.

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Llegaron a un lugar donde había mucha gente congregada, todos vestidos de negro y con flores blancas en las manos. Sakura reconoció el sitio como el cementerio de Konoha.

La lluvia caía a cantaros, pero la pelirrosa no sentía el helado tacto de las gotas.

— ¡Sakura-chan!—gritó una conocida voz desde lejos con tono desesperado, la pelirrosa caminó apurada entre las personas de negro, era Naruto quien la llamaba y se oía desesperado— ¡Sakura-chan!—volvió a chillar el rubio.

Sakura pudo verlo al fin, ahí en medio de todo, tirado sobre una lapida gris.

—Naruto—murmuró agachándose a su lado.

El rubio golpeaba con los puños la superficie de cemento, los presentes lo miraban tristes, abrumados ante los gritos desconsolados del shinobi.

—Naruto, ya—musitó un pelinegro acercándose al ojiazul—Déjala ir…

El Uzumaki, no se movió, solo dejó de gritar, mientras gruesas gotas saladas se escapaban de sus orbes azules.

—Ella era una gran ninja, de las mejores, no le gustaría verte así—comentó con desgana un hombre con traje verde y cabello negro despeinado.

—Gai-sensei tie-ene razón, Na-aruto—una vocecita aguda se colocó al nivel del rubio—Sakura-chan está en un lugar mejor.

El Shinobi levantó la vista para encontrarse con unas orbes perladas.

—Hinata-chan—musitó echándose en los brazos de la peliazul, la Hyuga lo abrazó con fuerza y acarició su rubio cabello.

Sakura se levantó desorientada del suelo, su amigo lloraba en los brazos de Hinata con desesperación, y ella no podía hacer nada por ayudarlo, llena de impotencia le dio la espalda, no podía consolarlo de su propia muerte.

Caminó hacia las tumbas cercanas, pasando aun lado de Sai, el cual parecía absortó mirando a Naruto, la Kunoichi pudo distinguir una lágrima en el inexpresivo rostro de su compañero de equipo, el chico sin sentimientos lloraba.

— ¡Shikamaru!—gritó alguien desde la multitud, Sakura pudo ver a la rubia Sabaku no Temari correr hacia su dirección, por inercia volteó el rostro para poder apreciar al taciturno Naara, pero no lo encontró por ningún lado, solo se topó con otra lapida gris que rezaba, Shikamaru Naara.

—Es una pena—murmuró alguien entre los congregados—Todos eran jóvenes y valientes Shinobis.

Sakura observó las demás lapidas, temiendo lo peor. A lado de la de Shikamaru, se encontró con la de Chouji Akimichi y del otro lado con…Ino Yamanaka, el equipo 10 había perecido.

Siguió su recorrido, entre las sencillas sepulturas, encontrándose con la tumba de Kakashi- sensei, Rock Lee, Kiba Inuzuka… ya no podía continuar, era demasiado doloroso, su corazón no soportaría más.

—Sakura—le llamó una tranquila y dulce voz desde el otro extremo del cementerio—debemos ir a un ultimo lugar…

—Yo…—la pelirrosa intentaba negarse, no se sentía capaz de enfrentar otro golpe emocional como ese, pero algo le decía que debía ser fuerte, ¿A que peor situación podía enfrentarse?

Echó una última ojeada a la desolada escena y siguió a la pelinegra adentrándose en el bosque.

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El edificio gris, se alzaba majestuosamente entre la espesura del bosque. Sakura sabia que era, había tenido que ir un par de veces ahí, y aunque lo odiara no podía evitarlo al ser la aprendiz de la quinta Hokage, debía intervenir en los interrogatorios y revisar a los presos. Estaban frente la cárcel de máxima seguridad de Konoha. El sitio donde se encontraba toda la escoria que caía en manos de los ninjas de la aldea oculta de la hoja.

—Sakura-san…—la kunoichi miró a la pelinegra y su mano extendida, sin saber muy bien porque, se aferró a ella antes de cruzar la puerta de metal.

En el salón marcado con el numero 3, estaba llevándose a acabo un interrogatorio, Sakura lo pudo deducir por los gritos que salían de dicho lugar, pero el sitio al que se dirigieron fue el marcado con el numero 4, el conocido entre los ninjas como salón "Saigo". No había individuo que sobreviviera a la condena máxima de Konoha, la muerte…

Sakura jamás tuvo la necesidad de presenciar tal acto, por eso no pudo evitar sentir el estomago revuelto cuando cruzaron la puerta. Cerró los ojos con fuerza, cayendo en cuenta que no tenía idea de quien estaba ahí esperando respirar su último aliento, y prefería no averiguarlo, porque sus sospechas eran devastadoras.

—Uchiha Sasuke, se le acusa de alta traición, intento de destrucción hacia la aldea de la hoja y asesinar a cientos de ninjas de Konoha…Su condena será morir a manos del keiri, que cortará cada uno de sus puntos vitales con delgados bisturí de chakra.

Sakura abrió los ojos para toparse con la figura del moreno, sentado en una silla de metal, con las manos encadenadas y el cabello azabache despeinado. Su vista estaba clavada en la nada, y parecía ausente. El hombre que había dictado la sentencia se dispuso a guiar al preso a una camilla de metal, donde lo hizo recostarse, Sakura no pudo evitar llorar y soltarse de la mano de la pelinegra para correr hacia Sasuke, se colocó a su nivel y puso su mano en la frente del moreno.

—Sasu-ke-kun—murmuró entre hipidos, el Uchiha cerró los ojos.

—Mi pobre niño—susurró la pelinegra acercándose a la camilla—Lo que no saben es que murió en el momento que lo perdió todo…—Sakura observó a la serena mujer, ¿entonces ella era...?—Hemos acabado pequeña, debemos regresar.

La pelirrosa miró de nuevo al Uchiha, beso su frente con cariño y tomó la mano que le ofrecía la pelinegra.

Antes de cruzar la puerta, lograron escuchar solo un breve grito ahogado.

—Que Kami-sama se apiade de ti Uchiha—musitó el verdugo.

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Sakura se dejó caer en el blanco suelo de la habitación, sentía que el corazón iba a salírsele del pecho, y los hipidos no la dejaban respirar, había presenciado cosas que jamás deseo ver, no tenía fuerzas para levantarse, se sentía devastada.

—Sakura…—le reprimió la morena—Mírame pequeña— la kunoichi clavo sus orbes jade en ella, la mujer le tendió la mano y tras dudar un par de segundos la joven terminó por aceptarla, no pudo dejar de pensar en lo mucho que se parecían, y otro sollozo se escapó de su garganta.

—Él, Naruto, todos…exclamó entre sollozos, la señora Uchiha la abrazó con fuerza.

—Lo se mi niña—susurró en tono maternal, calmando poco a poco a la pelirrosa—se que fue duro ver todo esto. Pero podemos evitarlo.

La kunoichi se separó bruscamente de la mujer al escuchar sus palabras.

—Pero ¿cómo…?—inquirió Sakura mas calmada, respiraba con dificultad y sus ojos estaban rojos—Eso es imposible.

—No para ti Sakura—murmuró la mujer acercándose a la kunoichi, la chica quiso apartarse por instinto cuando la pelinegra tocó algo cerca de su cuello, pero al bajar la vista pudo apreciar que la pelinegra tocaba una especie de colgante con una flor de plata, una Sakura, que rodeaba el cuello de la kunoichi—Tu tienes la oportunidad en tus mano, eras la única con la facultad de cambiarlo todo, solo que el precio será muy alto.

—Estoy dispuesta a pagarlo—sentenció Sakura con determinación, la pelinegra se apartó de nuevo de ella y volteó hacia una puerta que había en el fondo de la habitación, diferente a la que las había guiado de regreso a la devastada Konoha, esta era de color bronce.

—Será difícil, Sakura—la mujer la tomó de la mano y la guió hasta la puerta— Y no tendrás ayuda, porque prácticamente no existirás…—la kunoichi abrió los ojos alarmada—Serás solo una extraña sin vida y pasado, solo te queda crearte un futuro, mucha suerte mi niña.

Sakura abrió la puerta, al otro lado solo había oscuridad.

—Cuídate…y recuerda, nada de esto pasó a donde vas—sintió que la voz de la señora Uchiha se perdía entre la negrura del lugar mientras cruzaba la puerta.