Todos se encontraban en la clase de Lenguaje. La señorita Bustier los había dejado cambiar de asiento, todo formaba parte de un proyecto que ella tenía en mente, quería que todos pudieran conocer mejor a otros compañeros, compañeros con los que no frecuentaban seguido.
Chloé realmente quería sentarse al lado de Adrien, quería poder estar con él, abrazarlo y darle mimos. La señorita Bustier no la dejó, y para buena o mala suerte de la muchacha, la hizo sentarse al lado de Nathaniel.
Todos estaban distribuidos ya. Y para buena o mala suerte de Marinette, ella quedó sentada al lado de Adrien.
Marinette se encontraba rígida, respiraba poco, con suerte se movía e intentaba no hablar con Adrien. Adrien no comprendía su actuar, se supone que eran amigos, ¿por qué se comportaba como si estuviese enojada con él?, ¿había hecho algo malo? O aún peor, ¿olía mal?
Levantó su axila y sin que nadie se diera cuenta la olió. Para su fortuna, no olía como queso camembert (sino hubiese tenido que regañar a su amigo Plagg, que ya había escondido su queso en su cama una vez).
—Quiero que hablen con su compañero de asiento, hablen de sus gustos o sus disgustos, lleguen a conocerse y vean en que pueden coincidir —decía la señorita Bustier —. Quizás descubran algo nuevo.
—¿Quieres hablar? —preguntó Adrien hablando de modo dulce. Pero Marinette ni siquiera se inmutó.
Lo cierto era que Marinette estaba pensando en su futuro. Estaba sentada al lado del amor de su vida, al lado de Adrien. ¡Eso era muy riesgoso! Si no se concentraba podría perder el año, entonces todos los demás pasarían de grado (incluyendo a Adrien) y ella se quedaría sola y tendría que conocer a nuevas personas, ¡y nadie sería tan asombroso como Adrien! Además, si dejaban de ser compañeros, ¿cómo se casarían y tendrían tres hijos y un hámster?
Adrien seguía dándole vueltas al asunto. Marinette parecía pensar en algo, en algo que la molestaba y preocupaba de un modo muy notorio. ¿Qué podría ser? ¿acaso tendría que ver con él? ¿acaso olía a camembert? ¿por qué se le había ocurrido probar esa cosa? Sabía horrible, quizás su aliento olía mal y necesitaba aún más enjuague bocal.
Ambos estaban perdidos en sus pensamientos.
Tanto así, que no se dieron cuenta de que la campana sonó y solo quedaban ellos dos en el salón. Adrien despertó de sus pensamientos gracias al leve pellizco que Plagg le dio. Lo observó y le frunció el ceño.
—Marinette —meció levemente a la muchacha —. ¿Por qué no hablas conmigo, acaso hice algo? —no preguntaría si olía mal, eso sería bastante raro.
Marinette se percató de que solo estaban ellos dos en el salón y sin querer se sonrojó. Si aprovechaba bien ese momento, podría ser algo romántico. O eso quiso pensar.
—¿Qué? ¡no, no digas eso! Tú jamás harías algo malo —habló demasiado rápido, pero aún así Adrien la entendió —. Lo siento, solamente pensaba.
—¿En qué? —quiso saber él.
La boca de Marinette se abrió debido a la sorpresa.
Evidentemente no podía responder con sinceridad, que pensaba en su futuro a su lado, en los hijos y en el hámster que se llamaría... ¿saben algo? Eso no importa ahora.
—Pues... —pensó en algo que pudiese decir, algo que no la delatara ni un poquito —... pensaba en Ladybug y Chat Noir —soltó.
Adrien la miró con interés.
—¿Por qué te veías preocupada?
Oh, cielos. Esto se podría salir de su control, una mentira siempre se alargaba un poco.
—Quizás porque últimamente han tenido batallas más complejas —tenía razón, muchas de esas batallas les habían tomado demasiado tiempo y eso les quitaba incluso horas de sueño, o los hacían dormir aún menos —. Tengo miedo de que puedan fallar alguna vez. Son humanos y aunque sean héroes, no siempre pueden ganar —soltó con algo de miedo, tenía que actuar bien su papel.
Adrien suspiró.
Pensó en eso. "Son humanos, pueden fallar". Marinette tenía razón, no eran invencibles y algún día Hawk Moth podía hacer algo grande, pero ella no sabía algo...
—Ellos no están solos, todo París confía en ellos.
Ambos sonrieron porque aunque no lo sabían en ese momento, pensaron en lo mismo. Recordaron ese momento en el que muchos Parisinos los ayudaron cuando muchos akumatizados los estaban atacando y estaban solo ellos, porque incluso sus compañeros habían sido akumatizados.
"Tú y yo solos contra el mundo, Mi Lady" —le había dicho en ese momento a Ladybug.
Quizás podría ser tierno con Marinette, sin delatar que era Chat Noir.
—No tengas miedo Marinette, recuerda que eres súper Marinette y tampoco estás sola, me tienes a mí —la boca de Marinette se abrió ante la sorpresa, no esperaba eso —. No seré un súper-héroe, pero sí sé esgrima y te podré defender. ¡Hangar! —e hizo un movimiento con su lápiz.
Ambos rieron.
—Gracias por eso, Súper-Adrien.
Adrien se sorojó levemente.
—Por nada, Súper-Marinette.
Y aunque Marinette no se dio cuenta, después de todo, si estaba sentada al lado de Adrien después de todo.
