LA DUQUESA
Capitulo 2
EL HONOR DE SER
UN GRANDCHESTER
Candice Adelaida Amalia de Sajonia, hija mayor del duque de Meiningen Jorge Federico de Sajonia, nació en Alemania. A la temprana edad de 4 años perdió a sus padres y a su pequeño hermano de 2 meses en un incendio durante la noche en el Palacio de los duques, mientras a ella la encontraron a la mañana siguiente no muy lejos de allí inconsciente y enferma, había respirado mucho humo y pasado toda la noche a la intemperie tan solo vestida con un fino camisón, en compañía de su mascota. Semanas después del terrible acontecimiento y que la pequeña se recuperara de una leve afección pulmonar fue enviada a Londres con su tía, Florencia Luisa de Sajonia, ahora duquesa de Grandchester, único pariente directo vivo.
Las cosas en el Castillo seguían mas o menos igual; los duques siempre estaban de viaje y la stra Pony se encargaba de los niños; ellos tomaban sus clases en la mañana con el profesor Spencer, en la tarde Terry seguía con sus entrenamientos y Candy con sus lecciones para ser una dama… la única diferencia es que ahora si compartían su tiempo libre y siempre en compañía de Klin. Ese pequeño cambio, en realidad era mucho pues ahora si se escuchaban las risas de los niños en aquel lugar que por mas bonito que fuese, desde hacia varios meses atrás solo reinaba la tristeza.
Y tal cual siguieron durante unos meses mas, Terry y Candy siendo ahora los mejores amigos compartían juegos, bromas, secretos…y como no, también se enfadaban y peleaban, aunque nunca tardaban demasiado en volver a amigarse. Pero la felicidad nunca es eterna.
Hacia 2 meses ya que los duques regresaron, nunca habían estado por tanto tiempo seguido en el castillo. Ahora tocaba desayunar, comer y cenar todos los días en el comedor principal junto a los duques; tenían que guardar las formas continuamente pues la duquesa a la minima ocasión tenia algún motivo para regañarles; los días de lluvia en los cuales no podían pasar su tiempo libre en el jardín permanecían encerrados cada uno en su dormitorio y no solo en los días de lluvia sino cuando los duques recibían visitas que últimamente se hacían de seguido, a Lady Florencia le encantaban hacerse notar, a pesar de ser una mujer de alta cuna ella venia de Alemania y aun no tenia mucha relación con la alta sociedad y nobleza británica por ello organizaba fiestas y reuniones sociales como la de tomar el té a las 5,una de las ultimas modas en la nobleza. Todo empeoro mas para los niños cuando la duquesa se quedo embaraza, pues si ya no era bastante el mal humor que tenia de por si, su carácter ahora era cambiante, de peor a pésimo.
Al pasar los días todo se iba volviendo mas triste otra vez en aquel lugar e imposible era para nadie darse cuenta que la única responsable era Lady Florencia y que aun empeoraban mas las cosas después del le molestaba a su excelencia la duquesa de Grandchester.
Sin embargo siempre hay otra cara en la moneda, y esa era Lord Richard; su corazón recupero la felicidad cuando regreso al castillo y vio a su hijo sonreir, ya no se pasaba todo el día triste y retraído, estado en el que se encontraba desde que dejaron America, le gustaba ver a Terence y a Candice reír y divertirse, desde luego aquella niña había sido la mejor medicina para su hijo.
El mes de julio estaba por entrar y ya los días empezaban a ser por demás calurosos, cosa que para la duquesa en su sexto mes de embarazo era peor que un martirio y no digamos como influía eso para acentuar su mal humor. Lord Richard acababa de regresar de un pequeño viaje que le había mantenido ausente por tres días, y en breves tenia que viajar a America pues aunque ahora había tomado el titulo de duque no se desvinculaba de su rango de Capitán de la marina Real además de otros negocios que seguía manteniendo; el avanzado estado de embarazo de la duquesa no la dejaría acompañarlo en su viaje, por suerte para él que cada día le resultaba más difícil tener que soportarla, pero tampoco quería dejar solos a los niños con ella y su pésimo mal carácter. Había elaborado un plan y lo presentaría en el almuerzo
_ Querida, en un par de días tengo que salir de viaje a America, me gustaría llevarte conmigo pero en tu avanzado estado seria imposible
_ Oh Richard, si recién hoy has regresado de otro… y a America! Al menos te tomara 2 meses- al decir esto llevo sus manos y su vista al abultado vientre
_ Lo se querida y en verdad siento tener que alejarme durante tantos días… pero me es imposible posponerlo es un mandado directo de su alteza real George III
_ Lo entiendo, el deber es el deber –dijo con cierto enfado
_ Tampoco es el mejor momento para dejarte al cargo de el castillo y de los niños –se mantuvo en silencio unos segundos- se que estos días no te has sentido muy bien y todavía queda pasar todo el verano con días aun mas calurosos.
_ Oh querido! solo de pensar en ello ya me produce sofoco
_ si, si, lo se querida, por eso he decidido enviar a los niños a Sunville, ya que esta en el trayecto a Southamptom viajaremos juntos y a mi regreso de America paso a recogerles, para ti serán menos obligaciones y solo tendrás que preocuparte de ti y el embarazo
_ gracias, veo que has pensado en todo- y dando un gran suspiro exclamo- ¡la villa de Sunville!... Me gustaría tanto ir, hace años que no voy
_ querida es mejor que tú te quedes en Londres, no es bueno que viajes en tu estado y siempre estarás mejor atendida aquí
_ esta bien Richard, pero ¿quien ira con ellos?
_ he pensado en la Srta. Pony y en Armand
La duquesa asintió en silencio, por un lado estaba agradecida de no tener a los niños allí, pero si sentiría la falta de su esposo, antes de concluir la comida dijo
_ Richard prométeme que estarás de vuelta para el nacimiento de nuestro hijo y que el próximo verano si lo pasáremos en Sunville
_ Prometido querida –ya estaba solucionado, al menos por dos meses podrían deshacerse de esa insoportable mujer, se dirigió a los niños y les dijo-
_ ya saben niños, en dos días partimos de viaje, pediré a Dorothy que les vaya preparando el equipaje.
La noticia fue muy bien recibida por parte de ellos, volverían a estar como al principio antes de la llegada de los duques, en los últimos meses casi no tenían tiempo de estar juntos y menos de jugar y divertirse.
Para Richard fue todo un triunfo, hasta ese momento siempre había tenido que cumplir todos los caprichos de su mujer o ella montaría su escena y era mejor cumplirlos que aguantarla. Y tan solo llevaban poco más de un año casados ¡Por Dios cuanto más tenía que soportarle! ¡Tan caro tendría que pagar por abandonar a la mujer de su vida!
Irremediablemente enamorado de Eleanor, desde el primer día que la vio no pudo dejar de pensar en ella, no le fue muy difícil conquistarla pues él también era un hombre apuesto, caballeroso y galante, se podría decir que fue un flechazo por parte de los dos, vivio junto a ella y su hijo los hasta ahora mejores años de su vida; pero aquello era una relación completamente clandestina, ella americana y el hijo de un noble británico destinado en New York en plena guerra de Indepencia.
Era el segundo hijo de un duque de Inglaterra, no heredaría el titulo y tan poco estaba interesado; llevaba 2 años en New York, recién nacía su hijo Terence cuando su padre moría, a partir de ese momento su hermano Edward era proclamado duque de Grandchester; ironía de la vida a los 4 años moría también su hermano sin dejar descendencia, siendo él mismo el único posible candidato para heredarlo, si no aceptaba el titulo pasaría a poder del rey y este podría desaparecerlo o entregarlo a quien él quisiera, eso no podía aceptarlo.
La familia Grandchester descendía de Sir John Richard Grandchester, caballero que luchara como mano derecha de Edward Príncipe de Gales "el Principe Negro" en la batalla de Poitiers, durante la guerra de los 100 años, logrando una grandiosa victoria en la que apresaban a Juan II rey de Francia, llevándolo como rehén a Inglaterra, y no es que recupera su libertad hasta que concede valiosos terrenos para los británicos 4 años después. El rey Edward III de Inglaterra padre del "Príncipe Negro", en agradecimiento le concede a Sir John Richard el ducado de Grandchester con patente de herencia carnal (heir of the body)
Un titulo concedido casi quinientos años atrás a un Grandchester, ¡una generación quinquenaria de duques de Grandchester! y desde el primero hasta el último, nadie que no hubiera sido Grandchester había portado el título. Siendo la mas antigua y única familia noble británica que se había mantenido a través de los siglos.
El linaje de su familia era su mayor orgullo, no seria él quien le pondría fin. Conservar lo que le habían dejado sus ancestros estaba por encima del corazón y aunque le proporcionara la mayor de las desdichas lo primero ante todo era el honor de ser un Grandchester. Regreso a Inglaterra a aceptar lo que el destino le deparaba, llevándose con él a su hijo aun sabiendo que no podría heredarle el titulo por ser ilegitimo, pero era el único lazo que le unía al amor, ahora imposible, de su amada.
Ahí no terminaba su desgracia, tenía que hacerse con un heredero, dejar descendencia legitima, o su sacrificio no tendría valor alguno ni sentido, por tal motivo contrajo nupcias con Florencia Luisa de Sajonia, joven de buen ver pero insoportable en el carácter, extremadamente caprichosa y vanidosa.
En poco tiempo nacería su hijo legítimo, que deseaba fuera varón, para dar por fin cometido a la desdicha de su vida. A este le dejaría el ducado, y a Terence su fortuna y negocios desvinculados del Título, esa era toda la razón de seguir atado a sus antiguos negocios, poder compensar a su hijo, fruto del amor, de alguna forma el daño causado. Una vez conseguido su principal propósito, el heredero, ya encontraría la forma de deshacerse de la voluntad opresora que ejercía sobre él su "querida Florencia".
Aquel día todo estaba patas arriba en la Villa Grandchester si se comparaba con las ultimas semanas, los sirvientes de aquí para allá todo el tiempo, por un lado con las ultimas preparaciones del numeroso equipaje que necesitaban los niños para su estancia de al menos dos meses en la residencia de verano, también para la partida del duque a America y lo mas importante que esa misma noche se celebraría una fiesta en el castillo. La fiesta había sido organizada por la duquesa meses atrás y aunque ahora no se encontraba en sus mejores momentos por el pesado embarazo, no podía dejar pasar la oportunidad de ser la anfitriona de una de las mas populares fiestas del año "la 1ª fiesta estival", a esa fiesta acudían casi todos los nobles incluso sus majestades el rey y la reina
El ajetreo del lugar dio la oportunidad a los niños de pasar gran parte del día juntos disfrutando de sus juegos y en compañía de Klin. Habían pasado demasiados meses ya desde la última vez que tuvieron un día así. También era la primera fiesta que se celebraba en el castillo a la que asistirían, toda una novedad para ellos.
La sinfonía de colores, tejidos, cintas y aplicaciones de encajes, se orquestaban en una armoniosa composición que resaltaban los encantos de las damas. Galones, cintas, borlas y demás elementos colgantes se mezclaban entre los fruncidos, tableados y drapeados de las faldas acampanadas, frente a los cuerpos ajustados y sencillos pero de escote amplio y generoso, sin olvidarnos de sus colosales peinados de estilo alto y la mas amplia variedad de elementos decorativos y tocados, completando sus indumentarias con abanicos y sombrillas. Los caballeros tampoco quedaban atrás luciendo casaca, chupa y calzón de diferentes telas y vivos colores, la casaca se caracterizaba por los amplios y profundos pliegues laterales, trabajosos bordados en hilos de oro o de plata y botones del mismo material, aunque lo mas destacable en ellos eran las pelucas: blancas, grises, castañas o negras, onduladas o enruladas hasta la altura de los hombros, por ende la mayor distinción entre nobleza y pueblo.
Como no podía ser menos, y con un modelo similar que la hacían verse como una Lady a sus 6 años Candice lucia un vestido verde esmeralda, a juego con sus ojos y combinando a la perfección con su cabello rubio, a este solo hubo que matizarle los rizos, pues ya era rizado natural. Por su parte Terence fue vestido con casaca color azul y detalles en dorado, calzón a juego, medias y finos zapatos, el cabello que llevaba largo a la altura de los hombros fue recogido en una coleta baja, todo un Lord de 7 años.
El majestuoso jardín del castillo era el escenario para la 1ª fiesta estival, exquisitos bocaditos y pastelillos eran ofrecidos por una veintena de sirvientes, otros tantos ofrecían ponches, licores, vinos, cavas y refrescos; las notas de violín amenizaban la tarde donde se hacían corrillos de mujeres por un lado y de hombres por otros, ellas hablaban de las ultimas modas y chismes, ellos de política y finanzas mayormente.
Candy y Terry se sintieron maravillados en primera instancia, fascinante la vista general que daba el jardín, el decorado especial para la fiesta, la música ambiental, todas aquellas personas sublimemente vestidas, exquisitos bocados, pasteles y refrescos. Fueron presentados a muchos de los invitados, incluso con su alteza real George III y su esposa Carlota. Poco más de una hora del comienzo de la fiesta después de recibir galanterías y alabanzas de los presentes y haber tomado de todos los pastelillos y varios refrescos ya nada allí les parecía interesante, así que decidieron escabullirse de la fiesta.
La mejor fiesta para ellos era estar juntos y en compañía de Klin, tramar alguna travesura, trepar a los árboles, correr por los jardines, esconderse o simplemente hablar durante horas; cualquier cosa le valía para entretnerse siempre que estuvieran juntos
Al llegar la noche les esperaba el gran comedor, capaz de albergar a mas de 300 comensales, donde degustarían de grandes manjares y ya por ultimo lo mas esperado el salón de baile, donde disfrutarían de los bailes cortesanos como el minuet hasta altas horas de la noche.
La fiesta había resultado perfecta y seria recordada por largo tiempo, eso era mas que satisfactorio para Lady Florencia
Amaneciendo el nuevo día partía la caravana de coches y carruajes que llevarían a su destino al duque y a los niños. Pasado el medio día llegaron a la residencia de verano, ya tenían el comedor dispuesto para servir, pues el duque había enviado un par de sirvientes dos días antes para tener todo preparado a la llegada de estos. Richard almorzó con ellos y poco después se despedía, el aun tenia que llegar al puerto de Southampton para embarcarse esa noche en un buque de la armada real con destino a America. Los recién llegados después del largo y tedioso viaje estaban cansados, así que dedicarían la tarde a descansar y más tarde prepararse para la cena
La villa de Sunville, situada a las afueras de Winchester condado de Hampshire al sur de Inglaterra, constaba con un palacete de dos plantas, unas enormes caballerizas e inmensos y cuidados jardines que al norte limitaba con un frondoso bosque y al sur llegaba hasta el mar, todo aquel terreno formaba parte de la villa. La propiedad pertenecía a Candice, una de las tantas que heredo tras el fallecimiento de sus padres, su residencia de verano en Inglaterra, al ser ella menor su tía Florencia era la albacea de todos sus bienes, y el duque de Grandchester los administraba.
De nuevo amanecía, aquel iba a ser el primer día de sus vacaciones, se levantaron muy temprano y después de tomar el desayuno salieron a recorrer el lugar nuevo para ellos en compañía de Klin, recorrieron los jardines engalanados de fuentes, bancas y rosales, llegaron a las proximidades del bosque y después se dirigieron hacia el sur hasta poder contemplar las inmensas, profundas y azules aguas, tan parecidas a los ojos de Terence, del océano atlántico. Esto les llevo toda la mañana, después del almuerzo se quedaron en el jardín jugando y haciendo planes de los días siguientes, ya que después de la primera inspección de la villa discutían las posibilidades que les ofrecía para su entretenimiento.
Lo que mas les llamo la atención fue el gran laberinto de alto seto situado al este de la propiedad, desde las estancias de la planta alta del palacete podían ver el endiablado recorrido que trazaba y lo difícil que seria salir de allí. Ese seria uno de sus planes, adentrarse al laberinto. También la playa era otro de sus planes, pues la villa que terminaba en un acantilado al mar, en su primer recorrido por el lugar descubrieron un sendero que bajaba hasta la arena de una pequeña y solitaria cala.
Los días pasaban rápido; Armand les había construido un columpio en el jardín y le dio clases de montar a caballo a Candice. Tenían permiso para estar solos siempre que no se alejasen del Palacete, cuando querían ir mas allá siempre la Srta. Pony y Armand les acompañaban. Muchos días pasaban la tarde de picnic en el césped a orillas del gran océano, los niños y Klin bajaban el sendero a la cala y alli jugaban en la arena y se bañaban en el mar. Otros salían a cabalgar por la extensa propiedad, o se adentraban al bosque donde Candice le enseño a Terence a trepar árboles.
Una tarde en uno de los picnic con vistas al Atlántico, Terry perdía su vista en el océano y Candy en el chico
_porque siempre que venimos aquí te quedas tanto tiempo mirando el mar?- pregunto ella
_porque al final de el esta mi madre- su voz era melancólica
_tu madre?
_si, ella vive al otro lado de este océano… algún día seré capitán como el duque, lo atravesare y volveré a verla.
Candice ya no contesto nada, solo pensó en que lo único que ella podía hacer para sentirse cerca de los suyos era subir a lo más alto de un árbol.
Armand les enseño como entrar al laberinto y no perderse; solo tenían que llevar con ellos un gran ovillo de hilo que irían desenrollando según se fuesen adentrando entre sus pasillos, para encontrar la salida solo tendrían que volver enrollando nuevamente aquel ovillo y saldrían de alli.
En los últimos días de agosto el duque llego a Sunville, y durante una semana se quedo allí, compartió con los niños picnics, entradas al laberinto y paseos por el bosque. Terence le hizo saber a su padre su deseo de ser Capitán como él, y a Richard le agrado aquel deseo. Disfruto aquellos días con ellos y deseo que siempre fuera asi, aunque tristemente la realidad era otra y esos días felices estaban llegando a su fin. El primer día de septiembre estaban de regreso en el Castillo de Grandchester.
CONTINUARA…
