Agradezco mucho sus comentarios. Me alientan a seguir :)
Hermandad
Anna quedó impactada al ver miles de copos de nieve flotar sobre la ciudad de Arrendelle al mismo tiempo que el barco sobre el cual se encontraban emergía a la superficie como nuevo, sin un rastro de nieve ni agua en el. Ella en el fondo de su corazón siempre confío en su hermana Elsa, ella no era un monstruo ni una hechicera malvada. Incluso pudo ver cómo le regalaba a Olaf su propia nube para que no se derritiera por el calor del verano. Ella era su hermana, a la que siempre amo a pesar de todo. El hecho de que sus padres tuvieran que recluirlas a ambas dentro del castillo por más de una década no le importaba ahora, Anna nunca dejó de quererla ni de rendirse por ella. A pesar de la felicidad que experimentaba Anna por su hermana, el escuchar toser a Kristoff la sacó del trance por el espectáculo que presenciaba, uno de sus brazos estaba alrededor de su cuello tratando de sostenerlo por el mayor tiempo posible.
- "Kristoff resiste, enseguida iremos a buscar al médico, Elsa nos ayudará".
- "Tranquila Anna, ya te dije que no es nada. Sólo un simple rasguño."- la voz de Kristoff se escuchaba demasiado débil, Anna apenas pudo escucharlo.
Anna intentó echar un vistazo a la herida más de cerca, puso su mano para tocar un poco. Al sentir la sangre brotar del cuerpo de Kristoff, ella no pudo reprimir un grito de angustia. Era una herida profunda, la sangre empezó a manchar gota por gota su vestido. Anna sentía ganas de llorar.
- "¡Elsa por favor ayúdame!¡Kristoff se encuentra herido, está grave!"- al exclamar esas palabras, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas.
Kristoff no pudo soportar más, perdió todas sus fuerzas y cayó en el piso del barco. Anna no podía levantarlo ya que era demasiado pesado para ella. A su alrededor llegaron a toda prisa Olaf y Elsa, Sten estaba a su lado, no dejaba de lanzar quejidos lastimeros que Anna trataba de entender, pero ella no podía hacer nada para consolarlo. Ella se encontraba mucho más aterrada por ver a Kristoff de esa manera, él era muy grande, fuerte y, en palabras del mismo Kristoff, con un cráneo duro. Anna jamás imaginó verlo de esa manera y sin que ella pudiese hacer nada al respecto.
Antes de que Elsa siquiera lo pidiera, varios sirvientes de palacio y gente del pueblo llegaron para felicitarla, pero cuando vieron a Kristoff tirado en el suelo, inmediatamente fueron en su auxilio. Entre varias personas ayudaron a levantarlo lentamente para no lastimarlo. Anna iba detrás de ellos, él ahora la necesitaba.
- "Llévenlo al castillo cuanto antes. Kai busca inmediatamente al doctor Rupert por favor."
- "Como usted ordene su majestad."
Elsa vio alejarse a Anna al lado de los hombres, en verdad estaba preocupada por el chico. Sólo esperaba que la herida no fuese mortal, no deseaba ver sufrir a su hermana ni un minuto más. A pesar de que las personas estaban empezando a festejar que Arendelle estaba a salvo de ser congelado para siempre, la reina no tenía ánimos de celebrar, no hasta que viera a Anna sonreír. Ese chico se interpuso entre ella y Hans, Elsa vio como su mirada se llenó de furia al mencionar que intentó matar a Anna.
- "Su majestad ¿qué se supone que debamos hacer con él?"
Los guardias del castillo ya tenían atrapado a Hans, no había posibilidad de que escapara. El príncipe ambicioso aún continuaba inconsciente de todas formas.
- "Llévenlo a una celda y esperen instrucciones."
- "A sus órdenes majestad."
Han se llevaría una linda sorpresa cuando despertase en el mismo lugar en la que la confinó a ella. Elsa se dispuso a bajar del barco y deseaba pasar lo más rápido que pudiese entre la muchedumbre, tenía que estar con Anna en un momento como este. Al menos para tratar de calmarla.
En su camino hacia el castillo, el duque de Weselton la detuvo con la mirada por demás nerviosa. Elsa de verdad no tenía tiempo para seguir lidiando con una persona tan desagradable como lo era el duque, jamás olvidaría lo que sus hombres intentaron hacerle en la montaña del norte si eso es lo que él pensaba.
- "Su majestad, no sabe lo que me alegra verla sana y salva. Sabía que podía controlar los maravillosos poderes que posee. Bienvenida, le aseguro que nadie está más feliz de verla aquí que yo."
- "Duque de Weaseltown yo…"
- "Es Weselton"- corrigió el duque.
- "Por supuesto. Por ahora no tengo muchos ánimos de conversar y mucho menos con usted, creí que eso era algo obvio después del comportamiento tan hostil que sus hombres tuvieron conmigo. Le aseguro que ellos no se alegraban de verme cuando me encontraron en la montaña."
- "Esos muchachos tontos. Lo único que les pedí es que la trajeran de regreso sana y salva, estoy sumamente molesto. Desobedecieron mis órdenes, es claro, pero le aseguro que serán castigados por sus acciones."
- "Al igual que usted duque. Ellos me aseguraban que sólo seguían órdenes, dudo mucho que un hombre mienta cuando súplica por su vida al estar a punto de ser lanzado a varios metros de altura por un carámbano gigante."- Elsa contentó con toda tranquilidad al estar segura de las palabras del soldado.
Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Elsa, no es que se haya sentido especialmente feliz de lo que quiso hacerle a ese hombre, su reacción se debía al hecho de que ella sola podía cuidarse de los demás, y con ello cuidar de Anna. No iba a permitir ser engañada por una falsa disculpa, ni del duque de Weaseltown ni de ningún noble malintencionado. Al lanzarle una mirada intimidante al duque, Elsa pudo notar como este retorcía sus manos de nerviosismo.
- "¡Fui presa del pánico!"- comenzó a gritar, haciendo que todos los presentes, nada contentos con sus acciones, voltearan a verlo.
- "Mi consejo es que vuelva por donde vino o lo acusaré de traición, ya daré instrucciones a mis consejeros para que estos se las hagan llegar. Con ello me refiero a que las negociaciones e intercambio comercial entre Weaseltown y Arendelle han terminado. Guardias, ayuden al duque a volver a su barco. No creo que tenga ya nada que hacer aquí."
- "¡Weselton! ¡Es Weselton!"
El conde seguía gritando mientras los guardias lo tomaban del brazo, obligándolo a subir a su buque juntos con toda su comitiva. Elsa aún no estaba segura si lo que había hecho era lo correcto, pero no podía arriesgarse a ningún nuevo intento de traición. Tampoco podía exponer nuevamente la integridad de Anna.
- "¡Anna!"- dijo Elsa en voz alta, se escabulló como pudo entre la gente que quería saludarla. Ya habría tiempo de eso, por ahora lo más importante era ver que su hermana estuviera bien.
Anna no podía hacer nada por Kristoff, por más que deseaba ser capaz de ayudarlo no había nada que pudiese hacer. Ella miraba angustiada cómo el doctor se disponía a examinar la herida, levantaba la tela de su abrigo lentamente para inspeccionar de manera detenida.
- "Es profunda, pero sobrevivirá princesa Anna. No tiene nada de qué preocuparse."
A pesar de las palabras del doctor, Anna seguía muy inquieta. Por el rostro de Kristoff, se notaba que estaba sufriendo bastante. Todo esto es mi culpa. Repetían una y otra sus pensamientos. Si no le hubiera pedido que me acompañara, si ni lo hubiera involucrado en esto, Kristoff no se merece sufrir de esta forma. Los sentimientos de culpa no paraban de agolparse en el pecho de Anna, se llevó la mano al corazón debido al dolor que sentía, este dolor ya no se debía a la nieve sino a la angustia pura que la dominaba.
- "¿Princesa?"- llamó el doctor.
- "¿Sí?"- contentó Anna con la voz a punto de quebrarse.
- "Creo que lo mejor es que espere afuera de la habitación. La herida necesita suturas, no creo que sea algo que desee ver. Lo único que hará es ponerla más preocupada aún, por favor. Deme algo de espacio, le prometo que no sucederá nada malo. Le doy mi palabra como médico."
- "Princesa por aquí"- Kai la tomó del hombro para conducirla hacia el pasillo.
- "Pero Kai…"
- "Princesa Anna, el doctor le asegura que estará bien, por ahora dejemos todo en sus manos ¿quiere?"
- "Le prometo que en cuanto termine de revisar y curar su herida le avisaré, princesa Anna"- dijo el doctor mientras limpiaba la herida de Kristoff.
- "Muy bien"- accedió Anna muy a su pesar.
No fue muy lejos de todas formas, se quedó en el pasillo esperando al lado de la puerta. Kai no fue capaz convencerla de que al menos comiese algo, o descansara un poco. El viaje que había hecho en busca de su hermana y todo lo que había pasado, era obvio que la dejó totalmente agotada. Eso no le importaba ahora, sólo rogaba que Kristoff estuviera bien y a salvo. Tenía muchas cosas que quería decirle.
Elsa llegó corriendo hacia la dirección de la habitación donde se encontraba Kristoff, sus sirvientes le indicaron que ya estaba siendo atendido por el médico. Ella se alegró al enterarse de que al parecer se recuperaría de la herida. Esperaba encontrar a Anna sonriendo por la noticia de que su amigo estaría bien, después de todo. La imagen con la que se topó fue totalmente opuesta, Anna estaba sentada a la entrada de la puerta, su rostro estaba oculto entre sus rodillas, los únicos ruidos que se escuchaban de ella eran gimoteos.
- "¿Anna? ¿Por qué estás llorando? Me han dicho que tu amigo se pondría bien."
Anna levantó la vista para ver a Elsa.
- "Kristoff…"
- "¿Qué?"
- "Su nombre es Kristoff."
- "Entiendo. Lo que hizo por nosotras fue muy valiente, estoy muy feliz de que se vaya a recuperar. Tú también deberías estarlo, la herida pudo ser mortal pero por suerte no lo es."
Elsa se acercó para consolar a su hermana. Paso su brazo por la espalda de Anna para poder abrazarla. Por un momento dudo en hacerlo, no quería volver a hacerle daño. Recordó que lo importante era dejar de vivir en el miedo, era por ello que sus poderes se descontrolaban, eso no volvería a ocurrir nuevamente, así que la rodeo tratando de abrazarla.
- "Todo estará bien Anna."
- "Todo es mi culpa Elsa. Me equivoqué con Hans, tú me lo dijiste y cuando conocí a Kristoff me lo dijo también, me aseguró que eso no era amor verdadero. Fui muy ingenua, no quise escuchar a ninguno de los dos."
- "No te culpes a ti misma por las acciones de una mala persona. Él es el responsable de esto, no tú."
- "Pero lo que le pasó a Kristoff…"
- "Él estará bien ya te lo dije, ya tendrás tiempo para disculparte con Kristoff. Aunque te aseguro que tampoco te culpará. ¿Él se molestó por las palabras que Hans dijo verdad?"
- "Así es. Él hizo un largo camino para intentar salvarme cuando… bueno… tú sabes... yo..."
- "Congelé tu corazón…"- Elsa completó lo que Anna intentaba decir con un tono de arrepentimiento en su voz.
- "Primero me llevó con sus amigos trolls para que me curaran, sin embargo nada podían hacer. Lo único que podía salvarme era un acto de amor verdadero, yo creí que un beso bastaría. Creí que un beso de Hans me salvaría."
¿Trolls? Ella los recordaba por supuesto, cuando era niña ellos fueron quienes curaron a Anna ¿Kristoff la llevó con ellos? Elsa escuchaba atentamente a su hermana, alegre de que alguien más se preocupara por Anna tanto como ella.
- "Hans nunca me amó Elsa y estoy segura que yo tampoco a él, lo único que quería de mí al casarse era el trono. Incluso estaba dispuesto a quitarte a ti del camino. El verdadero Hans es un monstruo. Nunca fui capaz de ver y apreciar a las personas que realmente se preocupaban por mí, tú que me mantuviste alejada para protegerme por tantos años y Kristoff a pesar de conocerme hace sólo unos días, hizo todo lo posible por salvarme. Inclusive venir corriendo en medio de esa tormenta hacia Arendelle."
- "¿Él hizo todo eso por ti?"
- "Eso sin contar todos los problemas que le causé antes. Cuando salí a buscarte a las montañas, le pedí que fuera mi guía y me llevará a la montaña del norte. Como lo obligué a salir de noche, no medí los peligros ¿sabes? Una manada de lobos nos atacó y casi se lo comen, después de eso me salvó de caer a un precipicio pero por ello tuvo que sacrificar su trineo. Quedó hecho cenizas totalmente."
Elsa estaba impactada que después de todo eso el chico no la hubiese dejado a su suerte en las montañas. Cualquiera estaría furioso.
- "Y aún así siguió a mi lado. Cuando el muñeco de nieve gigante nos atacó y tú nos echaste del castillo, me llevó para ser curada de mi corazón. Le pregunté lo que pasaría con su negocio de hielo, al parecer eso ya no le importaba."
Anna seguía sollozando.
- "Soy un verdadero problema para él."
- "No lo eres Anna. Él nunca habría vuelto si te considerara eso. Es normal que las personas tengamos un poco de sufrimiento a causa de los seres que amamos."
Anna la miraba, trataba de sonreír pero simplemente sentía que no podía.
- "Creo que además del amor que sientes por mí como tu hermana, tienes un nuevo amor. Amas a Kristoff ¿no es así?"
- "Me di cuenta muy tarde de ello ¿cierto?"
- "Algo que he aprendido es que nunca es demasiado tarde para arreglar lo que hicimos mal."
La sonrisa de Anna por fin apareció de forma tímida. Elsa la atrajo para abrazarla, esta vez por un tiempo más prolongado que cuando compartieron un momento tan personal al momento en que Anna se descongeló. Sin embargo, abrazo se vio interrumpido al escuchar las puertas de la habitación que se abrieron. Salió el doctor, se notaba relajado y feliz.
- "El joven Kristoff se pondrá bien. Necesita descanso, no moverse mucho y comer bien. Vendré a revisarlo después, esa herida debe cerrar bien ¿de acuerdo? Por ahora está dormido."
Anna no midió su emoción, se levantó rápidamente y abrazó al doctor en agradecimiento.
- "Gracias por su esfuerzo doctor"- dijo Elsa.
- "¡En serio muchas gracias!"- dijo Anna mientras seguía asfixiándolo con su abrazo.
- "No fue nada, se los aseguro, pueden pasar a verlo si desean. Sólo traten de no despertarlo. El descanso es importante."
Anna no espero a que se lo dijeran dos veces. El rostro de Kristoff ya no tenía esa mueca de dolor, estaba profundamente dormido, el cansancio por todo lo acontecido debió sobrepasar sus fuerzas. Anna tenía que ir a tranquilizar un poco a Sven y Olaf en cuanto tuviese oportunidad. Sven estaba en los establos y Olaf debía estar por ahí, disfrutando de su ansiado verano. Anna se sentó por un momento a su lado y repentinamente escuchó a Kristoff decir:
- "Anna…"
Al parecer la chica había descubierto algo nuevo de él y era que hablaba dormido.
