ItaOc: Muchas gracias por tu review! De verdad me has dado ánimos para seguir escribiendo. Subí un poco apurada este capi, el próximo será mejor, estaré actualizando todos los Domingos :) Gracias por leer 3


Capítulo I

Recuerdo claramente el frío clavándose en mis huesos de aquella mañana invernal. En ese momento sabía lo que ocurriría, con desesperanza esperaba a que las horas pasaran rápido, no vendrían, lo sabía, aun así ellos quisieron esperar. Yo no fui suficiente, no pude hacer aquello que debía, el miedo se había apoderado de mí y ya no les servía. Esa responsabilidad… ¿Fue ese mi único y mayor motivo? ¿A caso no vivía para algo más que de lo que me impusieron? Siempre lo pensé así pero ahora… ahora que tengo una nueva oportunidad quiero hacerlo distinto. Esta noche es cálida y una suave brisa recorre la aldea, un panorama totalmente distinto al último que recuerdo de 'esa realidad'. Sé que dije no buscaría respuestas por un tiempo pero no puedo evitar preguntarme ¿por qué razón estoy aquí? Me sentía dudosa mas no tendría miedo, no, no dejaría que el miedo me arruinara nuevamente.

Las casas de estilo japonés tradicional se levantaban a los lados de las calles de tierra y un peculiar símbolo se repetía en el barrio, similar a una paleta de tenis, la parte superior roja y la inferior blanca ¿cuál será su significado? Mientras más pasos daba en este mundo mi memoria del anterior se hacía cada vez más confusa, era casi como si todo lo vivido hasta ahora había sido sólo un sueño. Observaba entretenida este nuevo paisaje, se podían ver letreros de almacenes, maceteros con flores fuera de los hogares, el reflejo de la luna en las ventanas de cristal y unos cuantos árboles que cantaban con el viento. Mi mirada se dirigió a la espalda del chico que caminaba delante de mí. Acababa de conocerlo esa misma noche, sin embargo su presencia se sentía extrañamente familiar. Hurgué en el pasado, buscando una respuesta que no hallé ¿A quién me recordaba? Una vez alguien dijo 'si no lo recuerdas es porque no es importante', me pregunto si así será.

Doblamos por un camino de piedra rodeado de tierra y unos cuántos árboles que se alzaban hacia el cielo, podía ver la entrada con el mismo símbolo de antes. Supuse que era un terreno de tamaño considerable, creo que no podía esperar menos. –¿Dices que tu padre es el dueño de todo esta villa?

–No precisamente. Es una figura importante en el clan, además de ser el líder de la fuerza policial de Konoha – respondió mirándome pero sin dejar de caminar.

–Ya veo… Un clan… ¿Ese símbolo de colores blanco y rojo los representa?

–Así es. Por cierto –se detuvo – puede que no estés familiarizada con las costumbres de Konoha así que por ahora intenta imitarlas. Especialmente se respetuosa ante mi padre, te aseguro que nada bueno saldrá si te diriges a él como lo hiciste con Lord Hokage.

–Sí, lo haré. –Me sentía algo extraña ¿Qué habrán pensado de mí? Bueno, no es como si hubiese podido hacer algo al respecto, la gente de aquí es diferente a lo que acostumbraba y no me sentía muy bien que digamos. Aún estoy adormecida y… con mucha hambre, creo que no he comido en todo el día. Un baño con agua caliente no vendría mal tampoco, después de todo estaba sobre tierra húmeda cuando desperté.

Pasamos la entrada principal, recorrimos un poco más para llegar a la casa de puerta corrediza.

–Esto… ¿Uchiha es el nombre del clan, verdad?

–Sí –corrió la puerta con una mano –vamos –. Ahora sí estaba nerviosa.

La sala era tal y como lo esperaba, una típica casa japonesa antigua. En seguida pasamos a otra sala, lo primero que noté fue un pequeño niño de pelo negro tirando de las faldas de su madre, supe esto por la similitud de su genética. Ella vestía un delantal blanco bajo un vestido de color oscuro, era una mujer de rasgos delicados.

–Espera Sasuke – dijo con una sonrisa –el arroz ya estará, sólo espera un poco ¿sí?

–Está bien – respondió el niño haciendo un puchero, alejándose de su madre para dirigir su mirada al chico que me acompañaba –¡hermano, bienvenido a casa! –. Corrió muy alegremente a recibirlo con un abrazo, a lo que Itachi acarició su cabeza.

–¡Ah, Itachi, has vuelto! Bienvenido – habló la mujer –veo que has traído visita –me miró por un instante–tu padre cenará fuera ¿por qué no la invitas? Hay comida de sobra –. Tras decir esto se retiró a lo que parecía la cocina.

El chico se quedó en silencio unos minutos, como pensando que responder. Lo que es yo, realmente quería, me estaba muriendo de hambre y olía delicioso, no pude evitar que mi estómago rugiera, que vergüenza. –Parece que tienes hambre – recalcó el chico con un poco de gracia –tendremos que esperar a que mi padre vuelva. Le prometí a Lord Hokage que me encargaría del asunto, no puedo dejarte en la calle. Espera un momento.

Itachi fue a donde su madre estaba para luego volver con ella. –Uchiha Mikoto, un placer conocerte – se presentó muy amablemente.

–Hum. Esto… Mi nombre es Tsukino Chizuru y… ¡muchas gracias por el ofrecimiento! – me incliné.

–No te preocupes. Rara vez tenemos invitados y mucho menos de parte de Itachi, es un agrado.

–Se lo agradezco.

–Aquí –señalando un lugar en la mesa – enseguida traeré la cena – fue nuevamente a la cocina.

–Valla… Tu madre es una persona muy amable.

–Sí, así es ella. Adelante, siéntate – así lo hice, imitando a Itachi.

Esto me traía nostalgia, el ambiente era cálido como solía ser mi familia ¿qué habrá sido de ellos? Hace meses que no sabía nada. El pequeño que vi antes se sentó al lado de Itachi, mirándome –¿Eres amiga de mi hermano?

–Pues… tan sólo lo conocí hoy.

–¿Y por qué vienes?

–Pues… quiero hablar con el papá de Itachi.

–¿Y por qué vistes tan extraño?

–Pues…. Así es como visten en donde provengo. Valla.

Mikoto volvía con pocillos de arroz en sus manos cuando la puerta corrió y un hombre entró ¿será él? –¡Papá! – exclamó el niño.

–¿Has vuelto antes? Ah, querido, tenemos una invitada –. El señor dirigió sus ojos hacia mí con un aspecto muy serio ¿Debería salir corriendo? Esto un poco escalofriante.

–Te has demorado en llegar, pero veo que todo ha salido bien, Tsukino.

–¿Eh…? Estaba realmente confundida ¿Que me he demorado en llegar? ¿Cómo sabe mi apellido? ¿A caso sabe algo acerca de mí, de por qué estoy aquí?

–¿No te informaron?

–¿Informarme… qué?

–Hmm. Hablaremos más tarde, por ahora disfrutemos de la cena.