No me aguante y puse de una vez el capitulo 2, el 3 todavia esta a medias, talvez para este viernes se encuentre. Repito, la historia no es mia, solo la traduzco. Y realmente deberian darle una oportunidad, pues es muy interesante.


Alemania despertó sintiéndose menos descansado que cuando se había ido a la cama. Se había pasado toda la noche dando vueltas, pensando varias cosas y nunca deteniéndose lo suficiente para ganar esas preciosas pocas horas de sueño. Porque Italia había sido, bueno, él estaba enojado por el hecho de que el latino no pudiera actuar como un soldado, el pequeño castaño quería huir ó jugar con los gatos y recoger flores. Y su apego. Italia siempre necesitaría de Alemania para todo y siempre se metería a su casa sin ser invitado, e inmiscuyéndose en la vida privada del alemán. La situación era demasiado como para que un hombre o nación la pudiera manejar.

Y sin embargo, a pesar de estar enojado, estaba molesto por la mirada de dolor en el rostro del otro cuando no había sido capaz de cumplir con las demandas de Alemania. El germano no estaba seguro de lo que era, o era culpa o simplemente algo que había comido la noche anterior. Prusia había estado a cargo de la cena, después de todo.

Con un gemido, Alemania salió de su cama y se apartó el pelo de la cara. Miró al otro lado del colchón, sólo para comprobar que el italiano no se había deslizado en la cama mientras dormía. Luego vino el chequeo del armario mientras Alemania tomaba su ropa para el día, detrás de la cortina de la ducha cuando fue a usar el baño, y por debajo del fregadero de la cocina, cuando fue a iniciar la mañana con un café. Hasta el momento el día de Alemania era libre de italianos.

Ese sería otro día de entrenamiento, y Alemania se sirvió una segunda taza para ayudarse a través del día. Abrió la nevera para comprobar que aún tenía cerveza a la mano para cuando llevo a cabo su investigación, observo algunos otros de sus armarios encontrando ingredientes para hacer pasta. Ya saben, en caso de que el entrenamiento no vaya bien. Ya que Italia suele ofrecerse para cocinar algo para él, como disculpa.

Alemania miró hacia el planificador, escaneo la lista de cosas que quería lograr ese día con el entrenamiento. Había observado en la parte superior de esta que este día Japón se uniría a ellos. Tal vez entre los dos, iban a ser capaces de enseñarle algo decente a Italia. Él sin embargo, dudaba seriamente de poder lograrlo.

Tomó otro sorbo de su café pensando, al instante llegó un suave golpe de su puerta. Llevando la taza, Alemania pasó por su casa hacia la puerta para abrirla y como supuso era Japón al otro lado, vestido formalmente calmado mirando a la nación más alta. — Ohiyogozaimasu Alemania-san. —

— Gutten Morgen Japón. — Alemania se hizo a un lado para permitir que el hombre más pequeño entrara y lo dirigió a su cocina. — ¿Quieres un café? —

— Iie, no lo necesito. — Alemania asintió, terminando su taza llena y rápidamente lavarlo en el fregadero.

— Tengo los planes del entrenamiento de hoy aquí. — Alemania pasó el papel a Japón mientras enderezaba otra pila de papeles. — Le he dicho a Italia que tiene que reunirse con nosotros en el campo de entrenamiento esta mañana y estoy esperando que puedas ayudarme en el entrenamiento ya que vamos a estar trabajando en el combate cuerpo a cuerpo e Italia no querrá hacerlo —.

Japón asintió, leyendo ligeramente la lista de Alemania. — Hai, pero Alemania-san, ¿no sería mejor que llamáramos a Italia-kun primero para recordarle unirse a nosotros? — Japón volvió a colocar de nuevo el papel en la mesa y miró al rubio con una sonrisa suave. — Puede ser muy olvidadizo a veces. —

Alemania puso una mano en su sien y gimió. — Tienes razón. Le hare una llamada ahora mismo. — Japón vio claramente como Alemania marcaba el número de Italia y ponía el auricular en su oreja. Dejó que el teléfono hiciera ruido unas cuantas veces, suspiró y colgó. — No puedo conseguir hablar con él. Vamos a pasar al campo tal vez ya se encuentre ahí, esperando por nosotros. —

Japón asintió y siguió a Alemania mientras se abrían camino al exterior. El sol estaba picando de manera constante con la promesa de hacer buen tiempo mientras la pareja caminaba silenciosamente hacia el campo de entrenamiento. Alemania mantuvo sus pensamientos y preocupaciones acerca de la falta de su amigo castaño, mientras atravesaban la corta distancia; no ayudaría a dejar de preocuparse si Italia ahora mismo estaba persiguiendo a algunas chicas bonitas en lugar de recordar que tenía que asistir al entrenamiento. Cuando los dos llegaron al campo escucharon un sonido de molestia muy cerca de ellos.

— Realmente se tomaron su tiempo; tanto que me dejaron 20 minutos esperándolos. — Italia puso sus ojos de color fucsia en ambos. — Un poco más y me regresaba a casa. —

Alemania se quedó inmóvil mientras observaba a su amigo italiano. Nunca había oído a Italia utilizar este tono de voz al hablar antes, ni llegado a nada similar. Algo en su amigo parecía diferente. Italia había reemplazado su generalmente uniforme azul con uno más oscuro y su cabello también parecía diferente, aunque Alemania no pudo entender que lo hacía diferente.

La diferencia más sorprendente fue que Italia tenía ahora sus ojos abiertos para revelar en su lugar un extraño color de matiz. ¿Por eso Italia siempre se había mantenido con los ojos cerrados, para ocultar el color innatural? Puesto que rivalizaban con los de su hermano.

— Italia-kun, ¿estás bien? — Pregunto Japón, intrigado por el estado de su amigo.

— Por supuesto que estoy bien. ¿Por qué no habría de estarlo? — Italia se burlo, enderezándose desde donde había estado apoyado que era el cobertizo que utilizaban para almacenar equipo de entrenamiento. — Vamos a empezar. ¿Qué tienes para nosotros hoy, Alemania? —

Alemania sentía que había sido atrapado con la guardia baja, tropezando mientras trataba de recuperar el control de sus pensamientos. — Uh... De acuerdo. Hoy nos centraremos en técnicas de combate. Síganme. — Alemania empezó a caminar a través del campo a un área abierta más adecuada para los propósitos del entrenamiento e Italia los seguía detrás fríamente, mirando la espalda del alemán con una expresión determinada. Japón observo esa reacción, tan asombrado por ello que la expresión apacible de su cara comenzó a romperse.

— Vas a comenzar conmigo, Italia. — De mando Alemania, quitándose la chaqueta frente al latino castaño. — Quiero que uses la posición defensiva que practicamos y la uses cuando llegue hacia ti. Así que defiéndete. —

El italiano zumbaba en sus propios pensamientos mientras levantaba sus manos, sus ojos determinados junto a una pequeña sonrisa en sus labios. Alemania se detuvo, desconcertado por la sonrisa de su amigo. Era diferente, no era la sonrisa alegre acostumbrada de la nación. Ésta parecía un poco más sádica. Frunció el ceño cuando se dio cuenta de que Italia no protestaría por los combates, y esperaba que eso significara que él al fin entendía por qué necesitaban practicar.

Alemania se acercó a su amigo, con el puño en alto, y la mando suavemente en la dirección del moreno, cuidando de evitar hacerle daño cuando el italiano entrara en pánico. En cambio, Italia fácilmente se hizo a un lado y dando un paso columpiándose, mirando directamente hacia los ojos azules de Alemania con una sonrisa malvada. Alemania sabía que se estuvo conteniendo, y que también lo estaban desafiando.

Alemania dirigido el siguiente ataque hacia la parte inferior, que Italia repelió haciéndose a un lado. Hizo otro golpe rápido, e Italia volvió a permitir que lo pasase sin causarle daño. Alemania procedió a atacar directamente al pequeño moreno, aunque nada de lo que hacía parecía tocar a la nación. Por último, Alemania se dio por vencido, señalándole al otro para que parase. Respirando con dificultad, se volvió para colocarse a sí mismo donde habían comenzado, notando que Japón miraba intrigado desde donde se encontraba. — Bueno. A continuación, Italia, tú vas a atacarme. Sin embargo, te daré una ventaja… —

Alemania cayó al suelo cuando una rodilla lo había barrido por debajo. Estaba aturdido, sin saber lo que había pasado hasta que se encontró con Italia encaramado en la parte superior de su pecho mientras sostenía un pequeño cuchillo en su garganta. Alemania no podía hacer nada más que mirar con la boca abierta, hasta que la nación del mediterráneo se rió.

— Realmente me siento honrado de saber cuánto confías en mí, Alemania. — ronroneó Italia, levantando una mano enguantada para recorrer una mejilla de Alemania. — Pero me lo hicisteis demasiado fácil. No me das la espalda a mí, ya que para empezar no pudiste acertarme un golpe. Es una lástima, ya que sé que eres capaz de mucho más. — Italia se acercó a Alemania, presionando su cara contra la mejilla del otro por lo que su boca estaba al lado de una oreja del rubio. — No crees que soy capaz de tales cosas, ¿verdad? — Gimió cuando sintió una lengua deslizarse rápidamente por su piel caliente. — Ahí es donde radica tu mayor error. — Los ojos de Alemania se abrieron, cuando Italia se retiró, viendo con sus ojos fucsia detenidamente la cara sorprendida del hombre debajo de él. — Supongo que esto es un recordatorio de lo peligroso que puedo ser al fin de cuentas. —

Alemania no tuvo tiempo para registrar lo que estaba sucediendo antes de sentir un aguijón en la mejilla. Se quedó sin aliento y dio un respingo, se lleva una mano a la cara y sintió que los guantes absorbían la sangre que fluía de la pequeña incisión. Italia ya estaba de pie, mirando al rubio, sacudiendo la cabeza como si estuviera un poco decepcionado. — Si alguno de ustedes me necesita, ya saben dónde encontrarme. Les sugiero que usen este tiempo para entrenar antes de llamarme de nuevo. — Y sin un segundo vistazo, Italia camino hacia fuera del campo, dejando a dos naciones conmocionadas a su paso.

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AN: ¡Gracias a todos los que me han seguido, y marcado como favoritos y seguidores! (palabras de la autora)