Agobiante, si esa era la palabra justa, mi preocupación se ha ido acrecentando a cada momento, ya no puedo más, siento que mis piernas poco a poco van cediendo y se entregan al cansancio.
Perfecto ahora que necesito de toda fuerza, me derrumbo, y mi hija la única razón por la que sigo viva, la única por la que nuevamente he vuelto a sonreír, yace en una cama luchando por seguir.
Hinata se encontraba en la clínica de la ciudad. Esperando desesperadamente una buena noticia, junto a ella estaba sakura y naruto que al enterarse de lo ocurrido dejo su trabajo y se fue a ayudar a su amiga.
Desde que llego a Yokohama ella ejerció como abogada de una de las más grandes empresas de esta ciudad, ahí lo conoció formando de inmediato una gran amistad, cuidándola como una hermana ya que la primera vez que la vio le pareció demasiado inocente, como para estar entre un grupo de víboras.
-hinata- dijo el rubio de forma calma, posando su mano en el hombro de ella, se le hacía demasiado doloroso el hecho de verla en el suelo llorando amargamente.- todo va a estar bien ya veras.
- na na naruto, ella… yo, yo intente detenerla pe pero no pude, fue mi culpa- amargas lagrimas se derramaban desde sus perlados ojos hasta su fino cuello, y sentía como su corazón golpeaba con más fuerza su pecho.
- NO hinata fue un accidente, tu intentaste detenerla pero no alcanzaste ahora confía, confía en que todo saldrá bien.
- señora hyuga………
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En el centro de Tokio, en el último piso de un gran rascacielos, dentro de una oficina decorada con finos sillones de cuero negro, un escritorio de vidrio y grandes obras de arte, se encontraba él, un exitoso empresario, conocido como un genio a la hora de conseguir lo que se proponía, y reconocido como el gran "sexy simbol" entre las mujeres de toda Tokio.
Demonios lo que faltaba ahora ni en mi oficina puedo estar tranquilo sin que esas locas patéticas me persigan.
Pensaba recordando el amoroso encuentra de hace unos cuantos minutos
Flash back
Se encontraba con unos de los tantos empresarios importantes de Tokio firmando un contrato que le beneficiaria mas a él que a los demás. Se siente un gran estruendo afuera de la oficina y unos gritos desesperados.
-sasuke-kuuuuuuuuuuuuuuun, donde estas amor?- se abre la puerta de manera brusca y entra una pelirroja de ojos almendrados y con lentes.
-que demo….
-sasuke por fin te encuentro esa desgraciada de tu secretaria no me permitía la entrada- al igual que el pelinegro los demás empresarios que eran cinco nada más ni nada menos, estos se encontraban choqueados por el gran espectáculo montado.
- HIKARI- una muchacha pelo castaño entraba corriendo con el pelo todo alborotado por la golpiza que había recibido por la pelirroja.
- señor yo intente dete..
-llama a seguridad de inmediato para que la saquen de aquí, kuso- maldijo este
-pe pero sasuke-kun tengo que hablar contigo, es algo importante.
-señor Uchiha nosotros nos retiramos, esto es una falta de respeto.-decía una hombre con una gran cabellera rubia amarrada en una coleta.
-QUE? Pero hay que firmar el contrato- el ojinegro le estaba entrando un ataque de histeria por la tensión que se hacía presente.
-cuando este realmente interesado llámenos..
-maldición hikari y seguridad?-
Entraron cinco hombres de negro que tomaron con brusquedad de los brazos a la muchacha mientras, esta hacía hasta lo posible por soltarse golpeando y lanzando patadas a todos los guardias.
-sasuke-kun vas a ser padre estoy embaraza amor mío, vamos a estar juntos por siempre.
Hasta que todo quedo en silencio cuando por fin lograron sacarla de ahí aunque con un esfuerzo tremendo.
-juntos por siempre ja, prefiero perder mi ombría antes que sufrir una tortura eterna junto con esa estúpida.
……..fin flash back…………
-aah de seguro esto se va a recorrer todo Tokio,
- a lo mejor hacen un documental de eso hermanito tonto-
Sasuke tenía la mirada perdida observando la ciudad desde su oficina estaba tan centrado en lo ocurrido que no se había percatado de la presencia de un hombre alto casi tan parecido a sasuke solo que mas alto y de pelo largo y negro como el ónix amarrado en una coleta baja.
-que haces aquí itachi, rogaba porque estés en París- para empeorar las cosas este maldito esta aquí, de seguro ya sabe todo.
-ammm hermanito, esperaba que rogaras para que volviera, pero cuéntame cómo te fue con el contrato con el señor Yamanaka, escuche que salió muy bien, exitoso en pocas palabras pero decidí pasar a verte para saber cómo estabas y preguntarte yo mismo.
-eso no te interesa, el encargado de esto soy yo.
-pero no lo haces muy bien porque fallaste- decía mientras de sus finos labios se formaba una sonrisa.
-dijiste que no sabias.
- quien no se va a enterar que el exitoso sasuke Uchiha falla, por el ataque de una amante loca.
-hmp.
- te aviso que mi padre viene, supo sobre tu fracaso y por lo penoso de la situación.
-si eso era todo sal de aquí- ya se le agotaba la paciencia, no era de los que se dejaba llevar por la furia pero por ese día ya era bastante y su tranquilidad se le escapaba con cada suspiro.
-está bien, pero cuídate bueno, no me gustaría que te pase nada malo…. Aa y acuérdate de ir a verme hermanito.
Al ver la desagradable visita retirarse, se sentó en unos de los sillones rascándose la nuca con una furia incontenible llegando al punto de hacerse daño.
-"Tengo que dejar mis actividades nocturnas"
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Tengo que hacerlo
-señora hyuga, soy tsunade la medico a cargo de su hija.
- co como esta-
-lamento darle esta noticia pero la transfusión no se puede realizar ya que el tipo de sangre de su hija es muy escaza además, al hacerle los exámenes pudimos comprobar que usted padece de una leve anemia.
"Mi hija, kami onegai ayúdame, no me la quites, onegai"
-Doctora- se apresuro a decir sakura al notar la reacción de hinata- que se puede hacer?
- tal vez si lo intentamos con, usted el padre- dijo señalando al rubio que al darse cuenta de cómo la rubia voluptuosa lo había llamado se ahogo con su propia saliva.- podamos lograr algo.
- el no no es el padre- el padre, él es el único que puede ayudar a Umiko, pero si no quiere, no, sino me cree.- yo lo traeré.
Tsunade, escuchaba atenta lo que le explicaba Naruto acerca de la situación de hinata, que ella era madre soltera y que sería imposible encontrarlo y si lo isieran no lo harían a tiempo- lo entiendo naruto pero eso sería lo más efectivo. "yo lo traeré" una casi imperceptible sonrisa se formo en los labios de la rubia, al escuchar las claras palabras.
-pero hinata tu, tú no sabes dónde está, además que pasara si no acepta venir?- sakura claramente sonaba fría pero hinata ya lo sabía, entendía muy bien y ya se había puesto en esa situación.
-doctora le agradecería que cuide de ella mientras yo me ausento y que me comunique en caso de cualquier cambio, onegai- se apresuraba a retirarse cuando se detuvo en seco- sakura… yo no le voy a preguntar…. Yo lo traeré conmigo.
En ese momento no entendían de donde fluyo tanta seguridad por parte de la ojiperla, pero lo que los tres sabían es que ella jamás permitiría que le arrebataran a su hija de su lado "ni siquiera kami lo lograría"
Fin flash back
-hinata- la voz del rubio le saco de sus pensamientos – déjame conducir ya estas bastante cansada.
-ha..hai.- se detuvo en medio de la carretera y se bajo de automóvil para dar lugar al rubio que le insistió hasta el cansancio que iría con ella aunque sea en bicicleta si ella no aceptaba.
-duerme un poco aun quedan dos horas para que lleguemos a Tokio.- decía mientras le acariciaba el rostro de forma paterna..
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-vamos sasuke, un solo traguito y después te vas- el castaño tenía una gran sonrisa, mientras intentaba convencer a su amigo- además no hay nada que unas cuantas copas y una bella mujer no puedan solucionar.
- no kiba lárgate- ya son las once de la noche y este bakka lleva dos horas tratando de convencerme- hoy quiero estar solo.
-ehhhhhhhhhhhhhhh sasuke la reunión debió dejarte muy mal como para que no quieras ir a ver a nuestro amigo trago, eso no lo permitiré eso es un pecado, solo imaginate lo que dira Hidan cuando sepa que rompiste uno de los mandamientos de Jashin-sama.
Sasuke ya se imaginaba a hidan encima de el tratando de marcarle la frente con ese maldito collar, que siempre llevaba con él. Pero de todas formas se arriesgaría.
-no y ya, lárgate.
Pum Pum casi botan la puerta cuando golpearon demostrando al instante que quien fuese estaba desesperado.
El ojinegro al abrir la puerta muy molesto por la manera en que tocaron se encontró con una gran sorpresa que lo dejo sin aliento.
-SASUKE.
-kusso- maldijo el ojinegro.
-nos vamos sasuke-kunnnnnnn- el rubio sabia perfectamente que una de las pocas maneras de molestar al pelinegro era agregarle kun y decirlo de manera melosa.
-deidara.- mis posibilidades de descansar se redujeron a cero, demonios que estos no conocen la palabra "descanso".
La música golpeaba fuertemente sus oídos, y las luces lo mareaban mucho más que el alcohol, como llegue? aquí si definitivamente mi fuerza de voluntad se ha debilitado.
Las horas pasaban entre trago y trago, cuando se dio cuenta de que ya estaba hecho una masa y no podía mantenerse en pie por sí solo.
