Adrian Pucey
Adrian estaba en su habitación, tirado en la cama, cuando una lechuza entró por su ventana. La reconoció al instante, era la de Malcolm. ¿Qué es lo que querría a esas horas? Se levantó con desgana y desató el pequeño pergamino que tenía atado a una pata. Cuando lo desenrrolló pudo ver que la misiva era inusualmente corta.
Los mortífagos se están preparando para atacar Hogwarts.
¿Cómo demonios se había enterado Malcolm de que iban a atacar los mortífagos Hogwarts? Luego se dio cuenta de que el señor Baddock era amigo del padre de ese ceporro de Gregory, y así era como se había enterado. Seguro que los padre de Gregory, Vincen, Draco, Theo y Miles (y sospechaba de algunos más), estarían preparándose para atacar el colegio.
Aquello iba a ser una masacre, no iban a dejar títere con cabeza. A menos que Potter diese la cara, de lo cual tenía serías dudas.
Ni él ni su familia eran seguidores del Señor Tenebroso, aunque su padre y sus hermanos mayores (y qué cojones, él mismo también) aprobaban algunas de sus ideas. No le gustaba que los hijos de muggles estudiasen en Hogwarts y siempre había pensado que tenía que haber un colegio especial para ellos. Pero de ahí a que atacasen a todos los estudiantes...eso era demasiado, la situación se le había escapado de las manos. Algo le dijo que el motivo del ataque estaba relacionado con Potter y se sorprendió al encontrarse deseando que esto acabase de una vez. Con la victoria de un lado o de otro, pero que terminase ya. La incertidumbre le estaba sacando de quicio.
Por un momento se vio llegando a Hogwarts en mitad de la noche, ofreciendo su ayuda a los profesores para defender el castillo de los ataques, aquel castillo en el que tantos años había sido feliz.
Pero destruyó la nota y se volvió a tumbar en la cama, preguntándose cuando empezarían a llegar las primeras lechuzas con noticias a su casa.
Total, esa no era su guerra.
