Colección de historias rotas
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de Canción de Hielo y Fuego es propiedad de George R. R Martin.
Este drabble responde al desafío de Erly lanzado a través del topic "Desafíos: Pedidos de fics" del Foro "Alas Negras, Palabras Negras".
II
Viserys Targaryen & Joffrey Lannister
Donde los niños juegan
El fuego de dragón lo consume todo a su alrededor y convierte a los hombres en antorchas vivientes. Los gritos aguerridos inundan las calles encendidas de Desembarco del Rey y una enorme sombra negra como un eclipse, comienza a cubrir el cielo. Las llamas ardientes trepan enérgicamente por las paredes, copulan en los tejados y reducen todo a cenizas.
La Fortaleza Roja cae antes que el fuego alcance sus escalinatas. La sangre carmesí corre por los azulejos del suelo, dibujando figuras irregulares y la cabeza de Robert Baratheon muere junto a su estandarte. El primer jinete de dragón que desciende de su montura, tiene una armadura negra con incrustaciones de diamantes y el cabello plateado.
Joffrey abre los ojos de forma desorbitada y se siente extasiado al ver una escena similar a la de Aegon el Conquistador. Entre la admiración profesada por el niño de cabellos dorados y la sed de atención que tiene Viserys Targaryen, surge una extraña compenetración y reflejo mutuo que nadie puede explicar con palabras coherentes.
Las malas lenguas dicen que el nuevo rey tiene apetitos voraces que no puede saciar con su hermana Daenerys, por lo que ordena a los criados que lleven al niño a sus estancias privadas y allí permanece hasta el amanecer. Las cuatro paredes de la habitación no son capaces de reprimir los feroces rugidos que suelta el chico y los sonidos húmedos rebotan en los pasillo, enterando de forma inevitable, a todo el castillo sobre lo que tiene lugar en las estancias.
También se dice que cuando el sol despunta por el este, los cabellos desordenados reciben las caricias de la luz y en su piel quedan iluminadas las marcas del acto ilícito que se lleva a cabo durante la noche.
Pero los súbditos no se atreven a decir nada. No quieren desatar la ira del dragón.
