Hola! Al Fin Llegue! Con la Conti!

Espero que les guste el Capitulo..

Hay una sorpresa... Espero que les guste! :33

Gracias A las hermosas personas! Que tomaron su tiempo en leer

y dejarme un hermoso Review...me Animaron Mucho!

Ahora... A LEER!

Disclaimer: Tengo que Admitir que Naruto No me pertenece... Que puedo hacer soy mala mintiendo xDD

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Dibujos…El Camino Hacia Ti

Sinopsis: Hinata siempre encontraba un dibujo diferente, cada día, sobre su escritorio, a base de eso decide encontrar al responsable de tales detalles, encontrando una respuesta inesperada…

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Capítulo 2: La Exposición

-¿Esos son tus verdaderos ojos o son contactos?- pregunto Ino mientras le daba un mordisco a su brocheta de dangos.

Ambas nos encontrábamos en el receso del medio día, en una banca en el jardín central de la escuela, bajo un gran árbol.

-No.- dije tomando un pedazo de bento.-Estos son mis verdaderos ojos.- le dije. En situaciones pasadas, me era muy incómodo responder este tipo de cuestión, puesto que mi color de ojos no era normal, este era un violeta perlado, muy común en la familia Hyuga, pero muy sorprendente para las personas fuera de la familia.

-Son muy raros, demo son muy bonitos.- dijo la rubia con una sonrisa compasiva, dándome un poco de confianza.

-Arigato, Ino-san.- agradecí sintiendo la usual calentura en mis mejillas.

-¿Qué…?- dijo ella sintiendo un poco de temor ante sus dilatados ojos azules.-¿Cómo me llamaste?-

-¿Ino-san…?- dije, aunque más bien sonó como una pregunta, más que una aclaración.

Ella soltó una carcajada, lo cual me hizo sentir un poco avergonzada.

"Creo que dije algo malo." Esa era mi lógica que sacaba de la situación en que me había metido, se formo un silencio incomodo, solo rompiéndose por las cortas risas de mi compañera.

-¡Eres muy graciosa!- me dijo.- ¡Eres tan kawai! Eres la ternura personificada.- siguió diciendo ella, ignorando el hecho de que a medida que ella decía algo me ruborizaba cada vez más. –Demo, no me llames así, me hace sentir…mayor. Solo dime Ino-chan.- sonrió ella.

-Hai.- dije un poco tímida.

-Y dime…- tomo un alimento de mi almuerzo. -¿Qué piensas estudiar luego de salir de aquí?

-Pues…comercio.- le dije.

-Lo dices como si no te entusiasmara.- observó mi compañera.

Había dado en el clavo, por que era cierto, el comercio y los números y todo ese mundo de economía no era algo que me agradaba en lo más mínimo. Entonces, ¿ por qué iba a estudiar algo que no era de mí suma atención? La respuesta era simple…Mi padre.

Él siempre ha esperado que cumpla con sus expectativas y mandatos al pie de la letra y pues por alguna razón soy considerada un fracaso frente a él. Así que lo menos que espera es que estudie algo liado a la empresa familiar… y como nunca me he atrevía a llevarle la contraria, cedí como otras veces.

-N-no es algo que me agrade mucho.-confesé, sentía que podía hablar con ella cómodamente.

-¿Por qué?- me sonó muy quisquillosa esa pregunta. -Si no te gusta; entonces, ¿por qué lo haces?

-Supongo...que por que es mi obligación.- dije más para mí, sin ni siquiera notar notar la reacción de la aludida a mí lado.

Puesto que era la única solución que encontraba, es cierto que existen ocasiones que uno hace lo que alguien más desee a costa de tus propios deseos...

Pero, ¿cuales eran mis deseos?

Aún no lo tenía claro, lo único que sabía era que soñar, jamás era una motivación, más bien era considerado una perdida de tiempo. Mis deseos, mis sueños y mis anhelos eran simplemente reprimidos. Así es mi familia, una palabra en contra de sus deseos duele más que mil agujas venenosa incrustadas en cada espacio de tú corazón, por eso tomó la decisión de callar y sufrir en silencio.

-¿Tú que...?- me pregunto ella.-¿Tú obligación?- siguió ella.- Eso no es vivir, Hina.-

Eso tomó mi total atención, pues ella tenía toda la razón y yo lo sabía. Por que a decir verdad, yo nunca me he permitido a ser libre, buscar una salida para realmente hacer lo que me gusta; Ino me dio un rayo de realidad...

-Hacer algo solo por que es tu 'obligación'... no es ser feliz.-continuo.-Para eso existe soñar. ¿Cómo tu misma te visualizas?-

"Como una más en el imperio Hyuga."

-¿Qué te impide hacer algo que te guste?-

"Mi padre"

-¿Qué es lo que realmente te interesa?

"...No lo sé."

-¿Cuál es tu mayor motivación?

"Mi Madre."

Sonreí, mi querida madre siempre fue esa gran fuente de estímulo que siempre necesitaba; ella la que no dejaba que me concentrara en el dolor del rechazo, la que se empeño en creer en mí sin importar que...

-Aún estas a tiempo de elegir tus metas.- dijo luego del interrogatorio que yo, mentalmente, contestaba. -Hina, lucha siempre por lo que quieres, aun cuando el mundo entero este en tu contra.- me menciono como un consejo, que yo atesoraría por el resto de mis días.

-Arigato, Ino-chan.- le agradecí, era lo menos que podía hacer; ella era una persona que teníamos en común unas pocas horas de conocidas, sin embargo ella hacia que esos minutos se alegaran como si fuera una agradable eternidad, y a decir verdad me agradaba en gran manera que las cosas se dieran de esta manera. Sus palabras fueron como un bálsamo curativo, a pesar de que no dije nada mas, lo cierto fue que me sentí muy bien.

-¿Sabes que es lo que voy a ser?- pregunto ella, ya notaba la emoción en su voz. -Yo quiero ser...¡modelo!-continuo muy contenta, el entusiasmo latente en su voz. Luego de eso, me quede a escuchar cada uno de sus planes, en como ella deseaba triunfar en esa carrera, cuantos viajes quería hacer; en fin cada detalle de la vida quería llevar en un futuro muy cercano.

En parte, no pude evitar sentir un poco celosa; Ino, era libre de soñar y de querer hacer todo lo que quisiera, sin objeciones ni tapujos. En cambio yo, estoy en una jaula de oro que tan difícil es mi situación, no era admitida a escribir mi propio destino, no tenia esa oportunidad, solamente era una muñeca en las manos de mi padre, siendo utilizada para sus propósitos, como una herramienta.

Sin embargo, libre de cualquier pensamiento liado a mi triste futuro; estaba feliz por Ino, en el poco tiempo que la conocía se veía una persona alegre, carismática,muy expresiva, pero sobretodo luchadora. Todo lo contrario a .

La verdad, puede que existan escasas probabilidades de que cumpla lo que quiero ser, pero si Ino necesita mi apoyo, se lo daré incondicionalmente...

Esa era una promesa.

¿Sabes que es lo mas que me desespera? El ritmo de las manijas del reloj retumbando de forma tortuosa y lenta en el aula de clases, mas aun cuando estaba solo a centímetros de anunciar la salida y el final de un día mas.

Mi compañera que estaba a mi lado, parecía reflejar todo lo que sentía en mi interior, pues se notaba mas ansiosa de pies a cabeza; al parecer tenia muchas ganas de ir a la famosa 'Exhibición'. Quería irme, pues realmente no tenia ganas de ir a una actividad escolar, bueno, mas bien por temor que por otra cosa. Aunque, a decir verdad, nunca antes lo había hecho, así que era normal que estuviera temerosa.

Anko- sensei, nuestra ultima maestra, estaba con las piernas cruzadas sobre el escritorio, con su móvil en mano; suponía que esa era su forma de pasar los últimos minutos desesperantes del día. Ella solamente daba unos 40 minutos de clase, y los ultimo 10 había que pasarlo en completo mutismo. Ademas nadie se atrevía romper ese silencio; la maestra era muy conocida por su genio, una palabra en su contra y ya estabas en su lista negra, haciendo tu vida escolar un autentico infierno por el resto del año; era de armas a tomar sin duda alguna.

Era una mas en esa espera, la clase entera estaban pendientes al reloj, esa espera era la peor parte del día y estoy mas que segura, que no soy la única que opinaba igual.

-Apuesto cualquier cosa, que la sensei, se esta comunicando a Kakashi-sensei.- comento mi Ino inclinándose a mi oído de forma sigilosa.

-No creo que Kakashi-sensei sea de esos; e-el es muy serio.- dije de vuelta lo mas silencioso que pude.

No mentía, el maestro de historia se tomaba muy en serio su labor como instructor, a pesar de que había se tardaba mucho, aunque no cualquier profesor es perfecto, aun así era muy sorprendente el escuchar rumores sobre dos maestros en un plan romántico, bueno, mas bien era un poco traumante.

-Que inocente eres.- me dijo Ino.- No dejes que el cabello gris te engañe, Hina.- termino por bromear. -Demo, para futuras ocasiones, las personas no siempre son lo que dicen ser.-

-Oh.- murmure.

Luego de eso optamos por quedarnos en silencio, recibir una reprimenda de la sensei era algo riesgoso pues ambas estábamos conscientes de las consecuencias en caso de que nos atraparan hablando. Me dedique a observar el salón, no podía hacer algo mejor.

Era una gran habitación de color terracota, decorado en una de las paredes con sufijos de letras color negro azabache, cuatro pizarras al frente, cinco filas de asientos a lo largo, los cuales, algunos de ellos, estaban vacíos. Adivinando que allí estarían los chicos del club de arte, pues tenían que prepararse para la exhibición.

De solo pensar en esa palabra, me acordaba de ese hermoso dibujo que estaba plasmado en mi escritorio, aquel que había aparecido 'misteriosamente.' Sabia que un dibujo así encajaría muy bien en una exhibición de arte, y no en una mesa.

La observe nuevamente; existía un dato curioso en todo esto, esa muñeca se parecía a mí,¿o solo eran ilusiones mías? No lo sabía con certeza, pero no podía evitar que ese pensamiento me asaltara cuando veía esos trazos. Un detalle muy lindo...¿quien habría sido el ilustrador? Esa parecía una cuestión imposible de responder.

El famoso sonido de libertad, por medio de una campana, se hizo escuchar, casi explotando los tímpanos. Algunos estudiantes ya estaban de pie, esperando 'pacientemente' a salir del aula.

¿La Profesora?

Ella al parecer fue la primera en salir, pues esta no daba señales de vida en aquella aula. Clara prueba de tumulto de personas amontonadas en la entrada.

Tanto Ino como yo, organizamos nuestras pertenencias, decidimos no decir nada, lo cual al principio me extraño, sin embargo no le di tanto crédito. Luego de eso, y también después de que todas esa gente saliera; hicimos lo propio para salir de allí y aparecer en el corredor principal del edificio.

-¿Donde se supone que sea la exhibición?- pregunte empezando una conversación.

-Escuche decir en el recreo que era en la biblioteca.- fue la respuesta de mi compañera.

-P-pensé que seria en el salón de arte.- Dije.

-No lo creo.- me dijo ella.-Dudo que ese salón este en condiciones luego del desorden que hicieron los chicos, ese lugar debe estar irreparable.- rió.

Me alce de hombros para luego sonreír ya me imaginaba las paredes todas pintadas la tempera regada, los pinceles secos y usados, los manteles arrugados... Ino tenia razón, esa habitación debía estar inhabitable.

-Por aquí, Hina.- me comento la rubia mientras doblábamos hacia la izquierda. Agradecía tener a mi lado a Ino, ella sabia la escuela de memoria; la escuela era muy espaciosa, demasiado grande como para que pudieras perderte en ella, cabe destacar, como dato curioso, que mi dirección no era muy buena.

¿Como seria? no pude evitar el cuestionarme llena de curiosidad; yo no estaba segura de donde quedaba cada aula de la escuela, ni siquiera existía en mi memoria una vaga idea. Ademas, que, yo nunca en mi vida había asistido a este tipo de actividad; no tenia idea de como interactuar cuando llegara allí, solamente tenia a mi compañera.

Quizás estaba exagerando, pero en mi defensa, no podía evitar los nervios, mi naturaleza siempre ha sido ser callada reservada...y insegura. En esos momentos no pensaba que me había vuelto paranoica. Solo me convencía de que debía encontrar la calma.

De pronto paramos frente a una gran puerta; hacia un lado estaba un colorido cartel, de gran tamaño anunciando el tema de la famosa Exhibición de arte.

-"Lo Que Se Puede Transmitir Por Un Pincel."- leyó Ino en voz alta, la temática de aquel evento.-Me gusta. Es artístico - concluyo en decir, mientras su lindo rostro adoptaba una expresión 'profesional'. No pude evitar reírme discretamente ante aquello.

La chica a mi lado, empezó a arreglarse el dobladillo de la falda escolar, después se dedico a acomodar sus largos cabellos dorados, que ya estaban en perfecto estado en su coleta. Yo no sabia por que se arreglaba con tanto esmero, no era que lo necesitara, así que solo me quede esperando un tanto confusa.

-¿Como me veo?- pregunto ella de pronto.

-Bien.- dije simplemente.

Ella me miro como si hubiera dicho una maldición.-¿Bien de 'Normal'? o ¿Bien de 'Espectacular'?- cuestiono.

La mire, ¿Cual era la diferencia? Ambos eran comentarios positivos...

-Bien.- repetí.

-Eres imposible.- murmuro ella con fingido enfado moviendo la cabeza a los lados.

La contemple en completo mutismo, solamente.

-Ven vamos.- dijo luego, procediendo a estirar su mano y agarrar mi muñeca, pasa así adentrarnos a la biblioteca.

Cuando entre, pude notar que aquello no parecía una biblioteca, era una exhibición complemente; lo cual hizo que me preguntara que tanto trabajo habían pasado para transformar una gran estantería de libros a una autentica galería.

Para empezar habían muchas cosas interesantes, y no era la única que lo expresaba, allí había un puñado personas mirando y comentando sobre los innumerables cuadros allí, tanto estudiantes como algunos maestros. Era un lugar casual, sencillo...la atmósfera era muy cómoda.

Todos los nervios que tenia hacia rato se habían esfumado, me sentía muy a gusto en aquel sitio. Ahora se me hacia imposible el pasarla mal en aquella actividad, podía respirar tranquila.

- ¡Oh Kami! Allí esta.- reacciono de pronto Ino, mientras ella apretaba, seguro de la emoción, mi muñeca sin llegar a hacerle daño. -Míralo... dime sino no es el chico mas sexy que has visto en tu corta vida.-dijo ahora, con sus dos hermosas orbes azules llenos de entusiasmo, casi podía apostar que se transforman en corazones.

Estaba confundida ante esa comportamiento de enamorada... -¿De quien hablamos?- pregunte.

-No me digas que no lo has visto.-dijo ella, pero al ver mi rostros supo que no tenia idea de lo que ella decía.-¿Hablas en serio?

Me alce de hombros, para luego asentir.

Suspiro, soltando mi muñeca, para irse detrás de mi y agarrarme por los hombros. -Mira.-dijo.-¿Ves ese chico de espaldas al lado de cuadro de relojes?-

Busque con la mirada, hasta que vi una alta figura, justo donde ella me decía. -Hai.-

-Espera un momento a lo que voltea.- me indico.- Lo vas a disfrutar cuando lo veas en completo perfil.- me dijo susurrando a mi oído.

Lo que vi fue a un chico de cabellos negros oscuros ojos redondos de igual color, contrastando con su pálida piel, en sus labios mostrando una sonrisa torcida, un tanto falsa, pero eso lo hacia ver atractivo.

-¿Verdad que es...wow?-me dijo la chica tras mio.- Es un año mayor que nosotras, es casi el líder del club de arte, ademas de que es el encargado de esta exhibición.- supe en ese momento su gran alegría de venir aquí.

Me libero para empezar a caminar a mi lado mirando algunos cuadros en el proceso.

-Se llama Sai, y es una gran aficionado a la pintura, con clara razón.- me comento.- Tiene un gran futuro por delante, pero lo mas importante es que no tiene novia.- sonrió.

Podía notar ese entusiasmo en su voz, seguro le debía gustar mucho ese chico. Procedimos a mirar los dibujos; alguno de estos eran de paisajes, de personas, de monumentos importantes, otros cuadros eran de dibujos de simplezas como una silla, una vasija llena de frutas, y de vez en cuando se podía apreciar un dibujo que no se entendía el contenido, aquellos tan llamados abstractos. En fin, independiente mente de lo que eran, todos era muy bonitos, todos allí en filas, por toda esa gran habitación donde se llevaba a cabo la actividad.

...Nunca me había acercado tanto a admirar las formas creadas por unos trazos, por lineas, por formas que de sencillas se convertían en arte. Era maravilloso.

Me gustaba el hecho de encontrarme presente en aquel lugar, fue una muy buena idea asistir después de todo. Había logrado entretenerme tanto, como hace tanto tiempo no lo hacia...el tiempo se iba mas rápido que ligero, y junto a Ino, las risa parecían interminables.

Seguíamos en lo nuestro... sin embargo, decidí aventurarme un poco mas al fondo; me halle sola de un momento a otro admirando un cuadro en particular, uno que parecía llamarme, como si quisiera decirme algo.

Este cuadro, tenia plasmado, uno gran zorro, feroz, de unas nueve colas, era enorme, daba temor, muy temible, se veía real. Era fascinante; mas abajo aparecía una conejo, todo lo contrario al gran zorro, pues este era indefenso, puro, adorable... Aun así eso no era lo mas fascinare de todo esto, sino que el gran animal protegía a la débil criatura. Era tan confuso, tan enternecedor...sin embargo no podía dejar de verlo. Me quedaría observando ese cuadro todo el día sin problema alguno...no dejaría de mirarlo si me lo pidieran.

Ese dibujo me atraía...

¿Irónico, no?

Sentía admiración por aquel cuadro, era tan íntimo, personal...como si me comunicaba algo que debía de saber.
Era hermoso, tanto como la muñeca grabada en mi escritorio...

-¿Te gusta?- se escuchó una voz varonil vagamente familiar.

Por instinto, me voltee para encarar a mi interlocutor. Cuan sorpresa recibí cuando supe, que era el chico que había llegado tarde a la clase. Ahora que lo tenía justo en frente, lo veía tan diferente... como dije, el resaltaba a los mil colores; si cabello rubio como rayos de sol, los ojos grandes cuan zafiros, que, a pesar que eran opacados por esos anteojos de montura negra, no dejaban de brillar.

-Y-yo...- sentí el nerviosismo crecer en mí. -Es m-muy interesante...- complete de decir, en el proceso maldiciendo mentalmente el hecho de ser tan tímida

-Pues, se supone que se vea así.- comentó el con mucho entusiasmo, mientras miraba el cuadro, las manos en los bolsillos delanteros del pantalón.-Trabaje todo mi trasero en hacer esto.- rio el.

Lo observe de reojo; tenia una personalidad muy peculiar, su manera de ser era muy agradable. Era de ese tipo de personas que te dan cabida a sentirte cómoda, pero, al aparecer eso no ocurría conmigo, mi timidez siempre era mi mayor impedimento. No sabia que responderle para colmo de males, agradecí que el no quisiera abundar mas, buscando una respuesta de mi parte. Así que solo nos quedamos unos minutos allí mirando el dibujo que el había hecho con tanto esfuerzo; en total y completo mutismo.

¿Que se podía comentar en esta extraña situación, en la que ambos nos encontrábamos?

Lo único en común que teníamos era que compartíamos algunas clases, y eso no nos hace amigos, nos hace compañeros. Y, ¿que se decía entre compañeros?

¿De la Exhibición tal vez?

Probablemente, pero ¿que se puede decir cuando tu ni siquiera tienes una vaga idea del protocolo que hay que llevar a cabo en esta actividad cuando era tu primera vez participando en ello?

Complicado lo se...

Entonces, ¿que opción te queda?

Que el chico fuera el que tocara un tema, del cual lograra sacarme de este debate interno que me volvería loca, solo por que no se como empezar una conversación con el...

No se por que estoy dramatizando de esta manera, y la verdad me preocupa, sentía mis dedos chocar entre ellos, ya me cuerpo reaccionaba por si solo cuando crecían los nervios.

-¿Te...ha gustado la exhibición?- escucho la voz del chico de pronto, al fin sacándome de esta ansiedad. ¿Suerte Ta lvez? No lo sabía a ciencia cierta...

-Hai.- conteste, aunque me recrimine por no haber añadido algo mas a esta conversación.

-Nunca habías venido...- pude notar que mas que una pregunta, era una afirmación. Estaba intentando una conversación, era muy amable de su parte, tanto que me llegue a sentir mal de mi limitado vocabulario.

-Yo...-trague.- Nunca había venido a este tipo d-de a-actividad.- dije.

Nos miramos mutuamente, sus ojos azules, mas brillantes que antes. -¡Te prometo que te divertirás, 'ttebayo!-
me dijo el con esa gran emoción que era su mayor característico.

Allí estaba el con una gran sonrisa de oreja a oreja, toda su expresión facial me decía que estaba mas que dispuesto a hacerme pasar el mejor de los ratos. Era mi compañero, no se veía una mala persona, era alguien que tenía energía...era un buen chico. ¿Que me impedía a no abrirme? Lo había hecho con Ino, ¿por que no hacer lo mismo con el chico frente a mí?

Le devolví la sonrisa, aceptando silenciosamente la invitación, no era necesaria una respuesta.
Sin embargo asentí.-Hai.-

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-¡Oe!- llamo una voz femenina que era muy conocida.- ¡Hinata!

Reaccione por instinto al ser pronunciado mi nombre.-Ino.- dije encarandola completamente.-Gomen por no contestar a-antes.-

Ella solo movió su mano restandole importancia al asunto.

-¿Adivina lo que me acaba de pasar?- me dijo ella.

-¿Que?-dije picada por la curiosidad.

Soltó un chillido de emoción.- ¡Sai me dio su numero!-

-Bien por ti.- la felicite.

-Lo se.- afirmo.- Me siento afortunada, el nunca se había mostrado interesado en alguien, o de por si en cualquier otra chica. Debo interesarle.-

-¿Van a salir?- pregunte.-¿Como en una c-cita?

-Bueno...- empezó.- Eso no lo se...demo el solo quería pintarme.-

-Oh.- murmure.- Gomen.- se le hacia difícil, al parecer, seguro debía estar muy interesada en ese chico.

Ella negó.-No es necesario una disculpa, tonta.- rio.- Estoy feliz, de que haya hecho ese pequeño paso. Quizás, lo demás venga por añadidura, puede que ocurra que se interese mas en mí cuando me vea desnuda.-
termino de decir en tono picarón.

No comente nada, me mantuve en total mutismo, lo único que exprese fue mi rostro con un tono rosado sobre los pómulos.

-Por cierto...- dijo.-Creo que a ti te fue bastante bien.- me sonrió.- Estabas muy entretenida con...- alzo sus rubias cejas.

Me sonroje nuevamente.-Y-yo...- empece tratando de hablar pese al nudo que estaba en mi garganta.-S-solo...conversábamos.-

-Mmm...¿te dio su numero?-

-¡¿Eh?!- dije incrédula.- ¡N-no!-

-Oh...- note el tinte de decepción de una fanaticada.-Entonces...¿nada de nada?-

Negué con la cabeza.

-Te veías muy cómoda con el.- dijo casualmente.

-Hai...- sonreí la había pasado muy bien, tal y como el había prometido.

Naruto-san había sido una muy grata compañía, incluso, me encontré a mi misma riendo sin timidez o impedimento alguno, ante los chistes que el hacia. Mi tartamudeo inicial había casi desaparecido, eso si me sonrojaba cuando decía que tenia muy buena opinión sobre algún cuadro...pero eso era algo tan común en mi que no podía evitarlo. Nunca me sentí incomoda, el se tomaba la molestia de explicarme todo con calma, haciéndome ver todo mas interesante desde su punto de vista ante cualquier detalle. Fue muy grata compañía...

-Hina...-interrumpió la rubia mis recuerdos.- Tanto te afecto el chico como para que me ignores.- cuestiono irónicamente.

Sentí como los nervios tomaba lo mejor de mí, mis dos dedos indices chocando entre sí. No era muy bueno en el campo de la mentira, así que no sabia que decirle.

-Oye...era una broma.- rio nuevamente.- Que sensible estas.- me sonrió.- Ven, ya mismo anochece.-

'¿Tanto tiempo había pasado?' me pregunte a mí misma, estábamos ya en la entrada del instituto, por lo que pude confirmar que lo que decía Ino, era verdad.

Dolio mucho el aceptar la realidad...El día había acabado, y junto con el todas las nuevas experiencias que quedarían guardadas en mi memoria. Si estuviera en mi poder, pararía el tiempo, para volver a comenzarlo todo de nuevo, sin embargo eso no era más que un imposible.

Suspire, era tiempo de regresar a mí verdadera rutina, y eso no lo podía cambiar. Voltee a ver a Ino, estaba ocupada con su celular, seguro para que vengan a buscarla, ya era tarde, y aquello era lo mas normal.

No sabia muy bien si despedirme o no. Ademas, no era de suma importancia aquello. Solo eramos compañeras...

Compañeras...que amargo me sonaba ese termino.

Junto con mi fiel amiga, La Soledad, di las buenas noches silenciosamente y me retiré de allí, de forma sigilosa, rumbo a mi hogar...

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Me sabía como la palma de mi mano, cada detalle de esa gran mansión que había vivido toda mi vida. Solo que esta vez me pareció mas sombría, mas oscura y mas solitaria que antes. No me moleste en encender las luces, podía ver muy bien con la luz tenue de la luna.

Cerré la puerta, el sonido retumbando como un eco eterno en esa opacas paredes. No solía cenar, así que pase directo hacia mi cuarto, donde normalmente me quedaba encerrada, hasta el día siguiente.

Me puse cómoda, tomando un baño de agua caliente, en el proceso relajado mis músculos. Luego me puse unas ropas cómodas, como usualmente hago para dormir.

Cepillaba mi cabello, la noche parecía tranquila, fresca, seguro tendría sueño tranquilo. Remplace el cepillo, por el libro que había empezado a leer hace una semana.

¿Como todo de un momento a otro cambiaba para luego adaptarse de manera brusca como estaba toda mi realidad en un principio?

Por que eso me pasaba en estos momentos. Mi día había comenzado como un cambio repentino, pero sin dejar de ser agradable, para luego después estar como antes. Aquí estaba yo, en mi cama, leyendo para después irme a dormir, como si nada de lo que había pasado las pasadas horas hubiera afectado este resultado final.

Estaba decepcionada, no sabia de que o de quien, pero sentía una gran decepción Esa era la conclusión a todo el dilema que formaba mi actual realidad.

Ni siquiera podía concentrarme en la lectura. Me pareció todo tan "injusto". Quien sabe, quizás estaba haciendo una rabieta, no lo se, solamente quería creer, que este extraño y placentero día fue parte de mi realidad y no un producto de mi imaginación.

Bufe mientras agarraba mi cabeza con mis dos manos a los lados. Estaba formando una guerra en mi pobre cabeza...

Escuche la vibración de mi móvil, y me extrañe. ¿Quien Seria? No perdí mas tiempo, y fui a investigar; gran sorpresa me lleve...

"Hey Te fuiste sin despedirte...

¿Llegaste Bien a Casa?"

-Ino.

Sentí como mis labios se curvearon en una sonrisa, lo hice de manera inconsciente, ante la emoción de leer el mensaje. ¿Como había conseguido mi numero? Con Ino todo era una misteriosa sorpresa...

Moví mis dedos sobre las teclas del celular construyendo un mensaje. Cuando finalmente lo envié pude respirar un poco mas tranquila. Estaba serena, relajada; el día volvía a tener sentido, y quizás el día de mañana fuera mejor que el de hoy.

Con eso le di cierre a aquella noche de brillante sereno, y me entregue al sueño.

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Me levante muy temprano, dispuesta a abandonar todo rastro de sueño que osara por mantenerme recluta en mi propia cama. Estuve una hora alistándome para verme presentable y enfrentarme a la jornada escolar, también me limite a preparar mi almuerzo, al mismo tiempo que creaba un buen desayuno. Cuando termine, revise mi reloj para asegurarme de que estaba a tiempo.

Salí de mi casa a paso tranquilo, como normalmente hacia; mi mochila en hombro y mi serenidad actual. No quería mostrarme desesperada aunque por dentro quería llegar lo mas pronto posible a la escuela. Algo totalmente nuevo, pues desde que recordaba ir todos los días a tomar clases no era mi actividad preferida, y tomaba mas tiempo que el necesario para llegar.

'¿Que pasaría hoy?' No evite preguntarme pues estaba muy ansiosa.

El tiempo paso y ya me encontraba cruzando la puerta principal del edificio, donde, fue interceptada por la rubia que me abrazo por los hombros.

-Ohayo, Ino-chan.- la salude.

-Ohayo.-me contesto sonriente.- Tan amable como siempre, ¿neh?- rió.

Ambas continuamos caminando hasta llegar al aula de clases que nos tocaba; hoy empezaríamos con la clase de Asuma-sensei, por lo que puedo decir con mucha seguridad que seria un ambiente pasivo...con mucho humo.

Ino me contaba algo mientras yo de reojo localizaba nuestros escritorios. No habían muchas personas en el salón aun quedaba tiempo antes de que el timbre hiciera aparición.

-Por cierto...-empece.- ¿Como supiste mi numero?- la duda aun me carcomía por dentro, pues no recordaba haberle dado mi numero telefónico.

Vi como mi compañera se reía. -Es un secreto.- me dijo.

Se que era raro, pero no me molestaba, seguro no era nada malo, a decir verdad me divertía; así que al final le reste importancia.

Nos sentamos en las sillas, aun acomodándonos Ino hablo.

-No me ha llamado aun.- suspiro de manera triste.

Me acorde a que se refería, Sai, el pintor por que mi casi amiga, suspiraba. Debía de gustarle mucho para tener en su lindo rostro esa expresión.

-Quizás pronto lo haga.- dije.- Recuerda que no h-ha pasado 24 horas.- bromee, al parecer la animo, por que vi en sus labios una sonrisa de esperanza, me hizo sentir bien conmigo misma.

-Hai.- dijo.-Puede que tengas razón.- dijo mas animada, sonriendo mas abiertamente. Saco de bolso un lápiz y una libreta de apuntes.

Me limite a imitarla, y cuando iba a poner los materiales en la mesa, tuve una gran sorpresa...

"Había un nuevo dibujo en mi pupitre."

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Continuara...

Una Enorme 'Sorpresa' No? xD

Ya sabrán en el próximo capitulo que dibujo es... :3

Quiero Disculparme por Actualizar tan tarde... :(

Quisiera hacerlo de manera mas Rápida...pero eso es casi un imposible 3":

Pero...Mientras pueda no dejare abandonado este Mini-Fic que le tengo un Amor!

No se cuando sera la próxima actualización, pero no importa cuanto me tarde, siempre lo hare! :)

Ahora... Quiero que sepan que los capítulos serán cada vez mas largo...Para su Beneficio ;D

Desde ahora Adoro a Mis Lectores!

Dejen Comentario...si desean! c:

Sayo!

-Evil Inumazaki =.=