SEGUNDO ACTO.

UNA BODA INTERRUMPIDA.

Un grupo pequeño de jóvenes llegó al salón de fiestas "Madame Lamballe" a donde se les fue citado.

En realidad, casi nadie fue invitado a la boda, ni siquiera Stan, Kenny, Wendy, Bebe, o algunos de los compañeros de clase de los contrayentes, ya que todo se había hecho de un día para otro y no hubo tiempo ni para mandar invitaciones aunque sea por correo.

Los únicos que sabían de la boda fue justamente el pequeño grupo de cinco asistentes, quienes ayudaron al culón a organizar el desmadre en menos de un día; las razones por las cuales se organizó todo el desmadrito estaban de sobra para ellos, pero para Kyle le eran totalmente desconocidos.

El joven judío se miró al espejo luego de que Lexus, aquella chica que conquistó y rebanó en pedacitos el corazón de Butters, terminara de darle un pequeño toque de maquillaje; la transformación fue demasiado inmensa desde su perspectiva, ya que si bien todo el mundo, incluyendo Stan y Kenny, le había dicho que su cuerpo y su rostro tenía formas femeninas, nunca en su vida le había dado tanta importancia hasta ese momento.

Tenía que admitir que el escotado vestido de novia era muy bonito y que a él le lucía muy bien; con un toque de perlas en su cabello y un collar del mismo material en su cuello le hacían lucir como una verdadera novia en su día de bodas.

- No te ves nada mal, cariño – le decía Lexus muy orgullosa -. Hasta te podría confundir con una chica cualquiera.

- ¡Pero yo no soy una chica! – replicó Kyle ante ese comentario.

- Pero te ves como una – añadió una voz.

Kyle se volvió...

Y sus ojos expresaron el absoluto terror al ver quién estaba parado en el umbral de la puerta de la habitación.

- Oh, p-por D-Dios... – murmuró Kyle con los labios temblorosos.

Trent Boyett, el antiguo compañero del kínder de Kyle, sonrió con aires maliciosos.

Lexus, sonriente, le dijo al asustado pelirrojo:

- Les dejaré a solas.

- ¡NO! – exclamaba Kyle muy suplicante - ¡No me dejes solo con él!

Pero Lexus ya se había marchado.

- ¿Qué te pasa, pelirrojo? – inquirió Trent mientras se acercaba a Kyle - ¿Acaso no estás feliz de verme?

- ¡ALEJATE DE MÍ, ASESINO! – gritaba Kyle - ¡Aléjate de mí! ¡Aléjate o si no gritaré más fuerte!

- ¡Oh, vamos, Kyle!

- ¡Vete!

- ¡Joder, no voy a hacerte daño! Sólo pasé a saludar.

- ¡¿A saludar? ¡Eres un cínico! ¿Crees que no sé lo que le sucedió al pobre de Butters luego de que te liberaran bajo palabra y por servicio comunitario?

- ¿Saber qué?

- ¡¿Saber qué? ¡Malnacido! ¡Lo mataste! ¡Hallaron su cuerpo desmembrado en la parte trasera del patio de su ca…!

- Te dije que no era buena idea – añadió una voz femenina con timidez.

Kyle se volvió y casi le daba un infarto.

Una joven rubia ataviada en un tierno vestido azul cielo había entrado a la habitación; podría ser una chica cualquiera, pero Kyle reconoció enseguida el rostro de la joven.

- ¡¿B-Butters? – exclamó el pelirrojo -¡¿En verdad eres tú? ¡¿P-pero cómo…?

Y Kyle casi se desmayaba, pero Trent andaba cerca y logró sostenerle; Butters corrió hacia ellos y junto con Trent lo llevó a una silla para reanimarle.

- ¡Genial, Trent! – reclamó Butters - ¡Gracias por desmayar a la novia!

- Querrás decir al novio – replicó el hombre muy juguetón, quien sorpresivamente le robó un beso a Butters.

Kyle abrió los ojos y lo primero que vio fue el beso que Trent le robaba a Butters.

- ¡¿P-PERO QUÉ CARAJO PASA AQUÍ? – fue lo primero que dijo el pelirrojo casi a gritos.

Trent y Butters se separaron al oír el grito del pelirrojo; éste se los quedó mirando con una mezcla de sorpresa y confusión.

Butters, sonriente, le explicó:

- Fingí mi muerte para poder ser libre del exasperante autoritarismo de mis padres con la ayuda de Trent, ya que él y yo… Nos enamoramos durante el tiempo en que él estuvo haciendo servicio comunitario en mi casa.

- ¡¿Qué? – exclamó Kyle, quien dirigiendo su mirada al rubio, añadió: - ¿U-ustedes dos?

- Sí – respondió el bully con desenfado -. Suena de locos, pero las cosas pasan por algo.

- Trent y yo nos acabamos de casar hace unos días en Bahamas luego de que me hicieran la vaginoplastia y mi tratamiento de hormonas un par de semanas antes – añadió Butters mientras se sonrojaba -. Y pensamos en adoptar un bebé dentro de unos años luego de estudiar en la universidad y trabajar.

Trent abrazó a su mujer con alegría y le dio un tierno beso en los labios.

Kyle simplemente se quedó con la boca abierta ante ese relato hipercortísimo de esa extraña pareja. No podía creer que Trent Boyett se haya enamorado de Butters y éste del tipo más buscado de todo Colorado por un supuesto asesinato.

Al parecer Cartman sabía sobre ese asunto, ya que de no ser así, ambos no estarían presentes.

Una excusa más para exigirle al culón una explicación sobre la situación en la que actualmente se encuentra.

Butters miró su reloj y exclamó:

- ¡Oh, cielos! ¡Ya es hora!

Entonces Butters se dirigió a la mesa donde estaba asentada una caja; abrió la caja y sacó un bello ramo de rosas blancas y rojas con bugambilias para entregárselas a un Kyle muy sorprendido. Trent, mientras tanto, salió de la habitación corriendo, ya que, por lo que el pelirrojo figuró, él era el padrino de Cartman.

- Ven – le decía Butters mientras le tomaba de la mano para guiarle hacia la habitación principal, pero se detuvo un momento para añadir con una sonrisa: -… Y no te preocupes, Kyle: Todo estará bien… Sólo dale una oportunidad a Eric.

Kyle se quedó pensativo ante las últimas palabras de Butters.

- ¿Una oportunidad? – inquirió el chico con sarcasmo – Butters, ¿estás bromeando o no te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

- B-bueno, Kyle… Eric…

- No, Butters. Ni madres. No me casaré con él.

Kyle soltó la mano de la rubia y añadió:

- No pienso ni quiero casarme con él. ¡Es más, yo no sé por qué estoy aquí cuando debería de estar escapando, ir a mi casa y llamar a la policía para denunciar un intento de rapto!

Butters perdió enseguida la timidez y el tartamudeo y, ante la sorpresa del pelirrojo, le asió fuertemente de la muñeca y exclamó mientras se lo llevaba a rastras:

- ¡Pues lo siento, pero tienes qué hacerlo! ¡Es por tu bien!

- ¡¿Por mi bien? ¡No, Butters, no! ¡Suéltame! ¡No me casaré con ese hijo de puta! ¡JAMÁS EN LA VIDA LO HARÉ!

- ¡Kyle, tu vida está en peligro y por eso debes casarte con él!

¡Que n…! ¡¿Qué?

Kyle miró a la rubia, mudo de sorpresa.

La rubia entonces se dio cuenta de que Kyle desconocía todo el asunto por entero.

- Gordo estúpido – decía la joven con incredulidad mientras soltaba la mano del chico -... Definitivamente… n-no te lo dijo, ¿verdad?

- ¿D-decirme qué?

Butters se llevó una mano a la boca.

No...

Definitivamente Kyle desconocía el tremendo peligro en que se encontraba. ¿Cómo podía ser posible que no se lo haya dicho?

El pobre chico, mientras tanto, puso las manos en los hombros de Butters y le dijo muy asustado:

- Butters… Tú… tú sabes lo que realmente está pasando aquí, ¿no es verdad?

Butters ladeó la cabeza y le respondió:

- No quiero asustarte, pero prefiero que sea Eric el que te diga lo que está pasando… Aunque lo único que puedo decirte es que mientras más pronto se casen, tendrán más oportunidad de estar a salvo.

Kyle sintió que la presión se le subía cuando escuchó aquellas palabras.

¿En qué demonios se metió Cartman como para llegar a esa situación?

Sea lo que sea en que se encuentre metido el culón, definitivamente no era nada bueno.

Entonces Kyle, con decisión, le dijo a Butters:

- Guíame a donde Cartman. Ese culón tendrá que explicarme qué jodidos pasa aquí y qué tengo yo que ver en todo esto.

Butters asintió y guió a Kyle hacia la sala principal del local.


Cartman se paseaba de un lado a otro muy nervioso.

Trent le había dicho que se veía muy curioso y muy lindo con el vestido de novia y que ya iban en camino a donde estaban ellos; el imaginárselo vestido como chica ponía al culón en un estado de hemorragia nasal típico de un tipo que le fascina ver a una mujer bella en su traje de novia.

Pero a ello tenía que agregar el prepararse para toda la mentada de madre que de seguro el pelirrojo le diría por su rapto en pleno derecho y con justa razón, aunque espera que le escuche a la hora de explicar el porqué de sus acciones.

De repente se detuvo al ver que dos jóvenes entraron… Y sus ojos se quedaron muy abiertos como platos al contemplar el bello ángel en que se había convertido el judío.

El sacerdote y los invitados, incluyendo Trent, quien era el padrino, también se quedaron asombrados ante la transformación de Kyle. Éste estaba ataviado con un sencillo vestido de novia escotado con perlas en el cabello y en el cuello; sus ojos estaban pintados con delineador color rosa suave, que casi ni se le notaba y sostenía el bello ramo de rosas con bugambilias.

Todo un donaire que sería objeto de envidias de cualquier otra chica.

Butters se puso a lado de Lexus, ya que ambas eran damas de compañía de "la novia"… Perdón, el novio, quien le lanzaba a Cartman una mirada asesina que hizo pensar al gordo que, ó Butters metió la pata a lo grande y le soltó la sopa cuando se le pidió que no lo hiciera, ó simplemente Kyle estaba pensando en ir y golpearle.

Ojalá sea lo segundo, pensó el castaño muy nervioso.

Mientras, Kyle se le acercó lentamente a donde estaba el gordo y, sin rodeos, le preguntó seriamente:

- ¿En qué chingados te has metido, gordo?

- ¿A… A q-qué te refieres, m-mi vida? – respondió Cartman.

Kyle le entregó el ramo de novia a Butters, agarró del cuello del traje a Cartman y le dijo escuetamente:

- Mira, Cartman, no sé qué carajos sucede aquí y prefiero no saberlo, aunque a juzgar por lo poco que me dijo Butters, estás metido en un problema muy grave.

¡Coño, Butters! ¡La cagaste!, volvió a pensar el castaño mientras le dirigía una mirada furiosa a la rubia. Luego, volvió su mirada al molesto pelirrojo, quien mentalmente contaba hasta quince y esperaba que le diera una respuesta concisa y precisa.

Los invitados se sorprendieron ante aquellas palabras.

Ze Mole, quien estaba entre los invitados, le preguntó a Cartman:

- Cartman… ¿No le dijiste?

- ¡¿Decirme qué? – exclamó Kyle - ¡Carajo, ¿alguien de ustedes puede decirme qué demonios está pasando aquí?

Y dirigiéndose nuevamente a Cartman, añadió:

- ¡Será mejor que me expliques ahora mismo qué demonios sucede aquí si no quieres que te parta la madre y te acuse con la policía de intento de secuestro!

Cartman entonces puso sus manos en las muñecas del pelirrojo y, con toda la tranquilidad del mundo, le respondió:

- Te lo explicaré todo, lo juro, pero primero a lo que vamos. Padre Maxi, empiece con la ceremonia…

- ¡NO! – gritó Kyle -¡No me voy a casar contigo, gordo de mierda! ¡Quiero que me digas ahora mismo en qué carajos se han metido todos ustedes…!

- ¡CUIDADO! – gritó Cartman al mismo tiempo que se abalanzaba encima del pelirrojo al escuchar la detonación de un arma de fuego cuya bala rozó la columna que sostenía el techo del salón.

Todos los demás se volvieron y se echaron para atrás en posición defensiva protegiendo a la pareja de novios, quienes cayeron detrás del improvisado altar.

Enseguida entraron a la sala una treintena de hombres fuertemente armados con metralletas de alto calibre; en medio de ese nutrido grupo de hombres, una figura emergió de las sombras con una sonrisa maliciosa en los labios.

Cartman, quien se había hecho paso entre los escasos invitados, murmuró con marcado desprecio:

- Arriaga…

El aludido lanzó una risita y, con sarcasmo, dijo:

- Vaya, vaya, vaya… Eric Cartman… ¿De casualidad era tu boda lo que se estaba celebrando?

Kyle, quien estaba algo adolorido por el impacto de la caída, se levantó y se hizo paso de entre los invitados, quedando a lado de Butters, quien al verle, le inquirió angustiada:

- ¿Estás bien?

- Sí… Eso creo… ¿Y quién es ese tipo?

- Manuel Arriaga "La Barbie" – respondió Cartman -. Es el líder de los Zetas.

¡¿Los Zetas?, pensó Kyle muy sorprendido.

Oh, dulce Madre de Dios…

- Cartman… - susurró Kyle al darse cuenta del tamaño del problema.

Cartman estaba metido en un problema muy jodido, y con quienes jamás pensó que podría meterse: Con los Zetas, los sicarios más temibles de todo México. Aquellos tipos eran asesinos a sueldo de los narcotraficantes mexicanos, y por lo visto el culón estaba muy metido en el tráfico de drogas.

Arriaga, al ver a Kyle, se echó a reír y le dijo a un Cartman muy dispuesto a meterle una putiza:

- Decían que eras marica, pero jamás pensé que fuera cierto… Y que tenías un buen gusto en tus chicos.

- No te metas con él, Arriaga – le dijo Cartman en tono amenazador -. Él no tiene nada que ver con esto.

- Muchacho, muchacho, muchacho – suspiró el narcotraficante y añadió: -… Desde que sea tu interés amoroso, prácticamente ya tiene que ver en este asunto.

¿Interés amoroso? ¿Acaso él me raptó y me quería forzar a casarme con él… por qué siente algo por mí?, pensó el pelirrojo, quien miraba a Cartman con sorpresa.

Éste le devolvió la mirada y, con la voz entrecortada, le confesó:

- K-Kyle… Yo… Yo no quería… No quería que esto pasara, ¿sabes? Yo… Yo… Me enamoré de ti. Me enamoré de ti desde hace unos cinco años y… Y no sabía cómo decírtelo ni mucho menos tenía la esperanza de que me correspondieras porque sé que me odias…

- Eric… - susurró el pelirrojo mientras se acercaba al gordo.

- Lo siento, Kyle. Simplemente lamento de que te enteres de esta for…

No obstante, no pudo terminar la frase, ya que Kyle le abrazó y con lágrimas en los ojos, susurró:

- Yo también te amo, mi dulce gordito…

Aquellas palabras sorprendieron a Cartman, quien terminó por abrazarle con ternura.

- Ky…

Luego Cartman miró a Arriaga, quien ordenó a sus hombres que apuntaran con sus armas a todos y estuvo a punto de dar la señal para que dispararan una ráfaga de balas sobre ellos, pero de repente salió de la nada una bomba de humo…


¿Y qué creen ustedes que pasó?

¡No se lo pierdan!