Los personajes de Shingeki no Kyojin son de Hajime Isayama.

.


.

¿Y ahora?

Estoy recostada sobre su pecho, en su fornido y cálido pecho. No me rodea con sus brazos, me limita el contacto con su piel. No me dirige la mirada, no se mueve, permanece inerte fijando la vista al techo. Me pregunto qué clase de monstruo caótico violentará su mente en estos momentos. Francamente estoy en las mismas, nunca imaginé que pasara, pero pasó.

Me cogió.

No quiero externar mi punto de vista, no explícitamente.

Pero creo que era algo que inevitablemente debía pasar. Por destino o porque sí.

Noto subrepticiamente que su semblante es el de siempre, pero sus ojos brillan pletóricos de otro singular estado de ánimo.

Serenidad.

El capitán siempre destacado por su imperturbable carácter duro de tratar, unos penetrantes ojos que normalmente no te cuentan nada, solo vacío, carentes de toda expresividad; de vida, secos a medias y con reflejos a muerte. Sin embargo esto es distinto. Nunca se ha mostrado así.

Nunca.

A mí me gusta que las cosas surjan, justo como acababa de suceder hace apenas unas horas atrás. No soy consciente del tiempo, solo dejé a la improvisación fluir por todos los poros de mi cuerpo al verme apresada súbitamente por sus brazos.

Fue apasionado, muy apasionado.

Bastó una mirada directa y no supe escaparme del mundo. Su mundo. El mundo catastrófico que era él.

De un momento a otro preferí no decirlo, y hacerlo.

Con todo lo anterior espero que no me culpe que las cosas se nos fueran de las manos, cuando lo único que he deseado por los últimos malditos meses fue que llegáramos a este punto.

¿Desde cuándo? Creo que desde el principio. No lo aparento, pero pongo en duda si habrá sido así siempre.

Espero que me perdone, pero no pude pensar en otra cosa que no fuera besarlo. La culpa fue de él que nunca paraba de mirarme, lo notaba, aún si los momentos fueron escasos.

«Perdóname si no sé quererte a medias, la culpa no es de una cuando solo enamoras»

Y Levi me enamoró en algún momento de mi vida. Durante estos últimos largos días plagados de guerra y batallas continuas, dejándome sin armas para defenderme, pero regalándome ánimos para seguir adelante.

Y está mal. Y lo sé.

Pero tampoco me importa.

Porque de protocolos y normas dejé de entender hace tiempo.

«Nadie tiene el derecho a enamorarse si no está dispuesto a romper cada uno de sus 'yo jamás' en la vida»

Y yo, Mikasa Ackerman, jamás en la vida pensé que me engañaría tanto, como para creer en que nunca podría tener un bonito significado, mucho menos de la mano de este maldito hombre a quien creí odiaría por años.

.


Nota.

Esto no estaba planeado, pero anoche me puse sad y me dieron ganas de publicar. Salió esta 'segunda parte', que es lo que creo pudo pensar Mikasa. Me parece que quedó un tanto romántico, aunque yo no sea romántica.

Por cierto, gracias por los rw que creo ya los respondí. Y también gracias a Sarah que estuvo hablando conmigo.

Por ultimo, gracias por leer.