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Capítulo 2


Era sorprendente como el humo de un cigarro, con esas formas graciosas y una existencia apenas derivada de algo mucho más grande e importante, tenía la innata habilidad para flotar por el ambiente… desvanecerse antes de lo imaginado y perderse por planos que ningún ser humano era capaz de palpar

Su camino blancuzco sólo dejaba un rastro capaz de ser captado por el olfato… aunque sólo unos segundos puesto que se alejaba y era arrastrado por las corrientes de aire, por el resto de los olores y cualquier elemento que fingiera ser más predominante que él

Parecería estúpido, pero tenía envidia

Si fuese humo, realmente sería capaz de estar por encima del mundo y pasar a un plano invisible, donde le escupiría en la cara al primer imbécil que se le cruzara…

Podría en verdad deshacerse, y hacerlo mientras flotaba y se fragmentaban las memorias

Si olvidaba… si conseguía alejar esos mal llamados recuerdos por unos cuántos momentos, sería libre en su totalidad, como un ángel que ya había conquistado a los mortales y gozaba de la oportunidad de vagar por un universo en que ni siquiera Dios controlaría

No habría más mujeres. No habría más rubias. No más sonrisas con ese fino brillo labial de color durazno que se combinaba con la fragancia de los narcisos

El polvo, ¿qué carajo…? ¿Dónde estaba?

Miró el cigarro que ahora calaba

Era innecesario admitir en qué consistía su interior y el efecto que tenía

La cocaína podía consumirse en diferentes presentaciones, y aquella era una de las más prácticas y poco impresionantes, aunque con un efecto similar

Malnacida Snow, parecía que no le atrofiaba el cerebro tan rápido como antes… ¿por qué sería? ¿Por la dosis, tal vez? Bueno, claro que 500 gramos no iban a durar dos meses, pero creyó viables 30 días… ¿Qué pasó, eh? ¿De repente el número de filas a inhalar se triplicaron? No era como si fuese precisamente barato adquirirlo

Oh, sí, es que las sesiones aumentaron conforme pasaron los días

Era su culpa. Maldita perra, fue su culpa que de pronto el controlado protocolo se le escapara de las manos y el objetivo ya no representara lo más importante

Por ella, el golpe de realidad por poco le rompe los jodidos sesos

¿Dónde demonios estaba? ¿En la escuela, o en el trabajo? ¿Con sus inexistentes amigos, o consiguiéndole algo de crack para intentar quedar bien? ¡Que no le viniera con esas tonterías! ¡Lo que debería hacer, era mover sus piernas de puta hacia casa y darle la cara! ¡¿Es que se quería esconder?! ¡Como si puede servir de algo! ¡Tarde o temprano la encontraría, y cuando lo hiciera, juraba que…!

Inhaló con fuerza, buscando que el efecto le diera algo de la vitalidad que no sentía en lo absoluto

Tienes manos de niña, cariño, y eso le gusta a mamá

¡Mierda! ¡Ya habían pasado 6 días y no se aparecía! ¡¿Qué rayos estaba haciendo como para darse el maldito derecho de esfumarse como si nada?! ¡Tenían que hablar, maldición! ¡¿Creía que lo evitaría si aplazaba el tiempo, como cuando eran pequeños?!

Antes de que se diera cuenta, arrojó un florero desabrido hacia la pared, destruyéndolo con un sonido que ansiaba reproducir en cuanto su hermana llegara

Aunque para matar tiempo, lo replicó con cada elemento del hogar, excepto con el teléfono

Oh, no, ese horrendo aparato debía quedarse tal y como estaba. Serviría a su tiempo

Era una prueba, y la mantendría hasta que se la restregara en ese rostro de mármol que siempre se le figuró hermoso y al pendiente de él

Siempre, siempre al pendiente de él

Gwyneth continuó con su vida luego de que empezaran a residir con aquella tía amargada. Lo hizo tal y como debía ser: a su manera, con sus decisiones y la forma en que quisiera marcar el umbral de su carretera

Y a pesar de eso, ingenuamente creyó que…

Aquel era el punto: nunca le importó

Sonrió de lado, ahora bebiendo un largo trago de ese whisky que robó de alguna licorería inexistente

Estuvo es su interior todo el tiempo, ¿cierto?

Era inútil fingir a esas alturas que el impacto del descubrimiento lastimaba de algún modo

La respuesta creció junto a todo lo demás, al lado de su ácido, de sus propósitos y del adormecimiento en el que se sumergía tanto como podía

Y pasaría tarde o temprano, ¿no? Eran diferentes, eso estuvo claro desde el comienzo

La realidad y la elevación nunca se llevarían bien. Nunca existirían en el mismo plano, justo como ellos

… sí, correcto…

Pero seguía todo en su interior, ¿verdad? Esas lágrimas y esa maravillosa suciedad

Jaqueca. Maldita jaqueca

-Alasdair

Y el elemento que continuaba dándole toques de realidad al ambiente hizo acto de presencia

Irónicamente, deseaba que fuese justo lo contrario, como una alucinación de aquellas que solían joderlo cuando se perdía más de lo recomendado, ya que observarla con la misma expresión de siempre lo sacaba demencialmente de quicio

Continuaba con tanta naturalidad incluso presenciando el desorden caótico y el rostro que seguro debía tener por inhalar esos jodidos 500 gramos en un mínimo lapso… si hubiese tenido una sobredosis, ¿al menos mostraría otra cosa?

Lo dudaba mucho

-¿Dónde estabas? – preguntó con calma mal actuada, y a la vez, apenas con consciencia

Bueno, debía ser natural… casi se cuestionaba si no estaba en una caja de la morgue y si esa escena no era más que una alucinación flotando en la nada

-En el trabajo –respondió con sencillez, aunque sin dejar su bolso sobre el sillón, como si estuviese lista para salir corriendo en el mínimo segundo

Ella siempre eligió ese mundo real que parecía darle una vida más sencilla

Conforme fue creciendo, se apropió del ambiente, dominó muchas cosas y desarrolló otras… quizá se notaba más durante los días en esa escuela que le sacaba tantas libras como podía –que seguía sin saber cómo pagaba- y en el trabajo en un laboratorio de renombre– donde seguramente fabricaba veneno para ratas-

¿Por qué daba la impresión de que controlaba todo? Odiaba eso. Odiaba cuando lucía exactamente como cualquier rubia que pudiese cruzarse por el camino

-¿Tanto tiempo? – no tenía paciencia, no quería tenerla con ella otra vez, y que estuviera tentado a recordar demasiadas cosas ya reprimidas no mejoraba en nada la situación desventajosa

Quería aplastar, y al mismo tiempo, quería dejar de sentir

Elevarse, se suponía que debía hacerlo

Maldita Snow, no estaba cumpliendo la parte de su contrato

-Había un encargo pendiente – nunca daba explicaciones, pero si ahora las brindaba, significaba que estaba al tanto de su situación. Qué inteligente – Te mandé un mensaje ayer

Oh, sí, el teléfono celular… se le figuraba el aparato más inútil de toda la existencia

A nadie le importaba estar comunicado con todo el mundo

A nadie, ni siquiera a Gwyneth, le importaba estar comunicado con él todo el tiempo

Nunca estuvo entre sus prioridades ser lo más valioso

¿Y de qué se sentía mal? Él no era precisamente considerado al preguntarle qué pasaba con ella

Era egoísmo, y lo asumió como tal

¿Qué demonios estaba pensando en reclamar, entonces?

-Quizá hubiese sido mejor una llamada –sonrió de lado contra su voluntad. Inhaló un poco más del quinto cigarro que se preparaba en 2 horas – Y hablando de eso… vaya, me sorprendes, ¿Quién diría que alguien como tú tiene amigos? Uno llamó hace cuatro días

Aquello no tenía nada de particular, porque si él no gustaba de relacionarse con la gente, no quería decir que el resto de las escorias también

Era bueno para su hermana tener conocidos. Solía pasarle a las personas que vivían en el mundo real

Ese no era el motivo de su ira y el derroche de la nieve que le rasgaba el cerebro, no obstante

-Se apellida Densen… Mikkel Densen, creo – tragó de golpe el whisky de la cuarta caja – Preguntaba si ya habías arreglado tu pasaporte

… no lo creyó al inicio… pero no era idiota, no soportaba que pensara que lo era

-Bien, ya sabes de lo que hablo, ¿no? – la atravesó con la mirada… ojalá pudiera matarla con eso –Gwyneth, querida, ¿qué sucede exactamente?

-¡Maldita sea, no te hagas la imbécil! – perdió la paciencia en un segundo -¡¿Por qué no dices nada, eh?! ¡HABLA! –se levantó, aunque no pudo avanzar hacia ella: el vértigo del piso no lo haría lucir débil, ¡nunca! - ¡¿Cuánto tiempo querías seguir viéndome la cara de idiota?!

En el plano en que se movía Alasdair McAllister, las personas podían ir y venir

El objeto era "olvidar y superar": borrar sus manos de niña y mostrar las de acero que eran capaces de asfixiar el exceso de rubias en la ciudad

Nenas, nenas, nenas…

Siempre fue un ángel adormecido e ilegal, un profeta del ácido…

¿Cuál era el objeto de sentir miedo de perderse si su única conexión con la realidad se esfumaba? ¿No eso representaba romper con todo y escupirle al mundo en la cara?

Tal vez, pero ahora…

… ahora…

Si ella se iba, ¿qué haría?

¿Qué haría si aquella maldita perra de su niñez regresaba y…?

-Dice que te propuso irte a Dinamarca – se contestó ante el silencioso eco de sus intestinos – Algo de un trabajo permanente. También, afirmaba que podías quedarte en su casa mientras encontrabas un departamento... y que podían irse juntos –siseó con apenas coherencia - Que no tenía problemas en darte un recorrido por los sitios más interesantes

Si ella se iba… ¿qué pasaría con él? Debía pensarlo, sí…

Lágrimas en el espacio interior

Finalmente podría cagarse sobre el malnacido universo…

El seguro se abriría y podría… irse, escaparse, abandonarse como quería

No dolía, porque no era indispensable

No la necesitaba… y en primer lugar, ni siquiera sabía por qué habían estado juntos tantos años

Hola, mamá, ¿te has estado divirtiendo?

No tenía sentido el punto de que una mujer a la que no le importaba continuara ahí, apoyándolo con sus dosis y gastando parte de su dinero cuando no tenía medios para costearse el polvo blanco más apreciado

En cuanto salieron de la casa en ese barrio bajo de Edimburgo, debieron separarse

Realidad y elevación no funcionaban juntas

Recordando nada. Ese era la finalidad

-No entiendo esa actitud tuya – se tambaleó por atrás del sofá, buscando llegar a la salida – Debiste decirlo desde el principio… aunque… ¿cuándo te has dignado a abrir esa maldita boca de terciopelo?

Seguía sin decir nada… y el perfume de narcisos rondaba por el aire, exactamente como el humo del Nose Candy… ¿por qué funcionaban del mismo modo?

Caló lo último del cigarro que se rehusaba a abandonar

Poco a poco, al fin, el efecto cumplía con su parte. Fuera de eso, nada valía

-Bueno, "felicidades"… es lo que debo decir, supongo – llegó casi a su lado. Simplemente quería pasar por la puerta. Deseaba salir – Mikkel Densen, ¿eh? Qué nombre

-Alasdair…

-¡CÁLLATE! – estaba al alcance: fue demasiado fácil apretarle el marmoleado mentón y cerrarle la boca – Cállate… ¿quieres?

Fue un verdadero placer notar el rojo de la zona, y aquel leve brillo sorprendido de las pupilas azules que tanto lo hacían dormitar

Era casi como cumplir su sueño: aplastar el mundo y a la realidad entre sus manos

Si apretaba más… ¿qué sería de él?

Hermosa boca. Maravillosamente sucia

-No te molestes en mandar postales, ¿de acuerdo? Odio esas porquerías baratas – la soltó, notando su propia mano temblar – Adiós

Tomó la perilla de la puerta, sintiendo la lentitud despiadada que se cernió de golpe sobre él

Flotaba. Estaba por encima de la superficie ahora

Que… delicia

Y qué… dolor

¿Era el aire el que quemaba de ese modo?

Asfixia. Ácido. Jaqueca

No… podía respirar…

Trató de absorber un poco de ese oxígeno que ahora le molía el interior

Estaba en el suelo… ¿cómo fue qué…?

Tembló

El frío de la rendija que consiguió abrir le cortó el rostro, exactamente parecido a la Snow cuando rasgaba su nariz

Sangró. Por dentro se deshacía

¿Así se sentía elevarse de verdad, con consciencia? Era como… algún tipo de acto de penitencia…

El dolor otorgaba la salvación

Si destrozaba su cerebro, se ganaría un lugar en ese supra nivel que buscaba desde sus años jóvenes

Todo se iría. Absolutamente todo

Su cuerpo se movía solo de forma agresiva… ¿qué estaría pasando?

El licor, el perfume, la droga al fin llegaba a su punto máximo… ¿por qué tardó tanto, eh?

Placer. Sólo quería sentir eso

Esperaba irse percibiendo un nuevo nivel en ello

-¡Alasdair!

¿Qué? ¿Todavía podía escucharla? Qué desperdicio de tiempo

Si él estaría bien, ¿por qué no se iba, como debió hacerlo desde el inicio?

No tenía sentido

-¡Alasdair!

Quizá… lo movió… no sabía, no sentía bien

Qué placer

Con todo combinado ya tocaba lo siempre buscado

No veía nada, y ya casi no distinguía la voz

Sangraba. Tiraba los intestinos por la boca

Así estaba bien

Gwyneth creció tan cerca, y él apenas lo hizo

Flotando sobre agua, casi ahogándose en un nuevo sentido

Morir

Estaría bien morir