A/N: Me disculpo por el retraso en la actualización de este capitulo; he tenido una agenda demasiado ocupada además de algunas fallas técnicas. Tuve que re-escribir por completo el 2do capitulo porque extravía mi USB –le sighs- Sólo a mi me pasan estas cosas. Quizá los personajes les parezcan algo…emm,, OOC pero, pfft, para mi es más divertido de ese modo; me permite usar mis headcanons y datos curiosos cofcofirrelevantescofcof
En fin. Este capitulo está lleno de OC's. OK no, sólo 4. Poco a poco va saliendo a la luz parte de la vida de Arthur. Tengo planeado alargar este fic para explicar también la vida/personalidad de otros personajes. La trama y mis OC's son lo único que me pertenecen.
¡Dejen reviews con sugerencias, quejas y demás! Necesito saber que por lo menos alguien está siguiendo esta historia para poder continuarla!
Cap 2: ¿Y dónde está el Polaco?
Con el americano abusivo fuera de la escena Arthur Kirkland comenzó su día escolar como siempre: Solo. Bueno, él se podría considerar como un lobo solitario, el que siempre abandona la manada para seguir por su cuenta. El único problema que tenía –por el momento- era que su aislamiento siempre se veía interrumpido por…
──¡Kirkland! ¿Tienes el archivo que te mande? Vamos, vamos. El proyecto de artes visuales se tiene que terminar este fin de semana.── Sí, su amigo Dan era la persona que siempre lo sacaba de sus cavilaciones.
──Está en mi usb, en cuanto lleguemos al aula lo pasaré a tu memoria.── los ojos del inglés se achicaron y su boca estaba torcida.
──Uff, alguien amaneció con síndrome premenstrual. ¿No serás una mujer?── la paciencia del rubio se agotaba conforme las palabras iban saliendo de la boca del rumano.
──No, no soy una mujer. Pero si me preguntas cualquiera se volvería neurótico con sólo cinco minutos en presencia tuya.── respondió secamente y se dio la media vuelta.
En medio del pasillo Dan Stoicescu se preguntaba si realmente su compañía era insufrible o simplemente se trataba del humor de su camarada. Suspiró con pesadez y optó por dejarlo en paz por el resto del día; si bien era cierto que en ocasiones podría llegar a ser un poquitín molesto …pero tenía sentimientos y la cortante actitud de Arthur a veces los hería.
En cuanto al amargado anglosajón, bueno, a él no parecía importarle mucho lo que los demás sintieran. Muchos le llamaban insensible. ¿Por qué era así? ''Oh, cierto. Al final todos te traicionan.'' Se repetía mentalmente para no caer en la desesperación y la agonía del arrepentimiento. ''Es mejor no demostrar vulnerabilidad.'' Su historia no era la más triste del mundo aunque le tomó años digerir lo que le había ocurrido. Su padre embarazó a su madre cuando ella tenía tan sólo 15 años de edad; él era un profesor y ella una de sus alumnas. A final de cuentas Arthur era un producto no deseado de una relación que nació destinada al fracaso. El maldito de su padre le había pedido a Clarisse que abortara pero ella se negó y abandonó todo lo que tenía para iniciar una nueva vida al lado de su retoño en la bulliciosa ciudad de Londres. Por eso amaba a su madre, por eso amaba su ciudad. Eran las únicas dos cosas de las cuales estaba seguro ya que tenía por sentado que ninguna de las dos le dejaría. Uno podría decir 'las heridas sanan, un niño no permanecería por siempre asustado' … Sí, eso era. Arthur tenía miedo. Su experiencia le decía que si confiaba demasiado en alguien terminaría con el corazón roto.
Caminaba por los pasillos de su escuela con la misma expresión de frialdad con la que había ingresado allí. Sin embargo su mente se encontraba distante, volando entre recuerdos. Los recuerdos eran borrosos y en color sepia, como aquellas viejas fotos que te sientas a ver cuando te sientes desolado. Recordó a sus antiguos compañeros de cursos pasados; remembró cómo ellos se burlaban de él cuando en las juntas de padres de familia la única presente era su mamá, los apodos, los golpes, los insultos…Todo eso lo fue orillando a una vida triste y vacía. Intentaba fingir entereza pero cuando nadie miraba se tendía sobre el pasto a llorar; lágrimas ardientes de rabia y rencores ocultos. Un nudo se formó en su garganta y, no obstante, su rostro era impávido.
──A-Arthur-kun── Kirkland paró en seco al escuchar su nombre ser pronunciado por…
──¿Sakura Honda?── ¿Era posible? No, demasiada coincidencia. Además, ¿por qué carajos se preocupaba por lo que descubrió recién? Había destrozado centenares de cartas de amor frente a muchachas ilusionadas que se creían lo suficientemente buenas como para 'traer colores a su vida'. Él no entendía porque su cuerpo de repente no obedecía los comandos de su cerebro: 'Alejate, idiota' gritaba su materia gris pero sus piernas parecían pegadas al suelo.
──S-sí, así me llamo.── respondió la japonesa con un intenso rubor en sus mejillas. ──¿Arthur-kun sabe que existo? ──
Bien, eso era nuevo. Jamás había escuchado a una chica ser tan humilde en su trato hacía él.
──Por supuesto que lo sé. ── replicó el joven, tratando de no poner emoción en su voz. ──Soy el presidente. Debo conocer el nombre de todo el alumnado.── por el rabillo del ojo alcanzó a ver a la pequeña muchacha encorvarse y bajar la mirada.
──Claro. Eso ya lo sabía. Creo que fui una tonta al ilusionarme tan sólo por el hecho de que conocieras mi nombre.── En esos momentos Arthur desearía haber tenido éxito en sus locos proyectos de verano…porque realmente necesitaba una máquina del tiempo para regresar al pasado y evitar decir todo aquello. Su pálido y femenino rostro era la imagen pura de la melancolía.
──¡N-no eres una tonta!── alzó las manos para excusarse; se veía de verdad arrepentido y…esperen ¿eso es un sonrojo? ──Yo…── Oh, él lo notó de inmediato y para no parecer un payaso escarlata desvió la mirada. ──¿Qué es lo que desea, señorita Honda?── una media sonrisa se dibujó luego de dicho esto.
La asiática abrió la boca para responderle pero en lugar de su suave y femenina voz escuchó una un poco más ronca que llamaba al bretón.
──¡Presidente Kirkland! ¡Presidente Kirkland!── Arthur y Sakura viraron su cabeza para ubicar el origen de ese melena castaña se sacudía agitadamente mientras el chico misterioso se abría paso entre la gente que se encontraba en el corredor; sorteando toda clase de obstáculos hasta que…
──¡Toris, cuidado con la puer-!── ¡Bam! Un golpe sordo y el chico cayó al suelo noqueado; justo cuando estaba a punto de llegar hasta con el presidente una de las aulas se abrió y, como resultado, un lituano yacía inconsciente. Arthur se percató de la perilla que giraba, por ello dio el aviso…al parecer Toris no era tan espabilado como antes.
──¡Oh, por Dios! Arthur-kun, ¡debemos de ayudarle!── de inmediato Sakura acudió a su lado y, de cuclillas, comenzó a examinarlo.
──Mmmm…está sangrando por la nariz.── Arthur señaló lo obvio, sin embargo la japonesa ya había sacado un pañuelo para detener la hemorragia.
──Será mejor que lo llevemos a la enfermería. ¿Dónde se encuentra ésta, Arthur-kun?── Ok, esta vez la paciencia del rubio estaba llegando a su punto máximo. ¿Por qué demonios le llamaba Arthur-san? Está bien, sabía un poco de cultura japonesa y ya le habían dicho que los oriundos del país del sol naciente agregaban esa clase de …uhm 'sufijos', ¡pero estaban en Inglaterra! ¿Qué la chica no había escuchado la expresión de 'al pueblo que fueses has lo que vieses'.
──Uh, ¿A-Arthur-kun? ¿Está usted bien?── Otra vez se había espaciado del mundo exterior al perderse en sus cavilaciones; simplemente alzó una ceja y se cruzó de brazos, soltando un pequeño gruñido a manera de pronta respuesta. ──Respondiendo en orden a tus preguntas sólo diré que: A) La enfermería está en el ala norte, cerca de la salida principal. El cuarto de enfermería tiene un letrero gigante en la puerta para que las personas lo identifiquen más rápido pero de todos modos la holgazana de la enfermera casi nunca está.── rodó los ojos, recordando algunos incidentes de otros alumnos…y cómo los habían tenido que mandar a hospitales en la ciudad por culpa de la enfermera alcohólica y sus constantes ausencias por culpa de sus resacas. ── y B) Sí, estoy bien. Estaba pensando en qué hacer. Obviamente Toris tiene o tenía –tal vez por el golpe se le olvidó- algo importante que decirme. Me pregunto qué será.── el aludido aún se encontraba semi-inconsciente y balbuceando cosas sin sentido.
──Oh, entiendo…Arthur-kun.── los ojos oscuros de la castaña parecían algo brillosos, como sí estuviese a punto de llorar. Kirkland no notó esto, ni que sus comentarios fueron los que realmente provocaron esa reacción en ella.
──Podrías dejar de decir eso. ¡Realmente me irrita! ── siseó Arthur, desviando la mirada.
──¿Hacer qué? ¿A qué te refieres, Arthur-kun? ── la voz de la japonesa tenía confusión mezclada con tristeza en su tono.
──¡ESO! ¡PRECISAMENTE ESO! ''Arthur-kun'' ¡NI SIQUIERA SÉ QUE RAYOS SIGNIFICA EL MALDITO 'KUN'── Sin darse cuenta levantó la voz y, de inmediato, todas las miradas recayeron sobre los dos…bueno, tres. Toris se levantó como resorte ante los gritos iracundos del presidente.
──¡¿Presidente Kirkland?! Owww…mi nariz. ── Sakura aún tenía la mano presionando el pañuelo sobre la parte más afectada. Se disculpó rápidamente por ello y salió corriendo antes de darle tiempo a Arthur para responder. Éste simplemente miró la huida de la oriental.
──Mmm…¡Pero que delicada!── Arthur torció la boca, en disgusto. ──De todos modos, no ayudaría. ¿Qué es lo que quieres, Toris?── las orbes esmeralda del rubio se posaron en los ojos zafiro del chico, fulminándolo con una mirada fría que exigía una respuesta inmediata a su pregunta.
El castaño estaba muy nervioso luego del golpe y esos ojos sobre los suyos no le ayudaban a tranquilizarse.
──Y-yo, bueno, y-yo── sus pupilas temblaban al igual que sus manos; tomó una gran bocanada de aire para poder continuar. ──¡Necesito tu ayuda! Feliks, bueno, él…── No pudo terminar la oración debido al dolor que aún sentía en el rostro; su mano cubriendo la parte afectada que aún no paraba de sangrar. De inmediato Arthur captó el mensaje; era hora de sacar al Polaco de cualquier problema en el que estuviera metido.
──Entiendo. Iré a buscarlo. Si te sientes tan mal entonces ve a tu casa, yo justificaré tus faltas con los maestros.── comentó el inglés sin emoción evidente en su tono.
──¿En serio? ¡Gracias!── Arthur extendió su mano y Toris la tomó con una gran sonrisa en sus labios. El presidente podía lucir insensible a veces pero siempre procuraba el bien común…incluso cuando eso implicaba…
Ya habían pasado más de 30 minutos desde el incidente con el Lituano y Arthur aún no encontraba a Feliks. Hubiese sido mejor si le hubiera permitido a Toris explicarle lo que estaba ocurriendo pero al verlo tan maltrecho lo mandó directamente a reposar sin darle oportunidad de objetar siquiera.
──Feliks. ── gruñó mientras recorría los pasillos de la ala sur. ──Maldito cabeza hueca. Cuando lo encuentre…juro que yo le - ── no pudo terminar su amenaza pues unos gritos le desconcentraron. Sus ojos se abrieron lo más humanamente posible; reconocía al propietario de una de esas voces.
Era casi la hora del almuerzo y un pequeño grupo de colegialas esclavas de la moda se había reunido en uno de los salones vacíos del ala sur. Principalmente para discutir unos cuantos chismes escolares; el Top 10 de los chicos más guapos del curso, actualizaciones más recientes sobre las parejas formadas, escándalos entre otros grupos y, el tema más socorrido por esa asociación, inventar nuevas maneras de hundir a aquellos quienes las hacían rabiar.
──Así que…'Kirkland' ¿Qué tenemos esta semana para él?── Trisha Collins, una chica de cabello ondulado y castaño, comenzaba a maquinar terribles ideas para el presidente de la sociedad de alumnos. Uno tenía que estar ciego para negar la belleza de esa muchacha; Su larga melena le llegaba a la cintura, era brillante y sedosa, casi como la seda. Su piel era nívea, tersa y sin imperfecciones aparentes. Debajo de unas largas y gruesas pestañas negras se escondían unos ojos azul turquesa. Sus orbes, aunque hermosas y misteriosas, tenían un fulgor extraño, casi como si el brillo desprendiera una atmosfera de maldad que le rodeaba todo el tiempo.
──No entiendo, Trish. ¿Por qué siempre es contra Kirkland?── Karen Miller, una rubia adorable de ojos avellana, rebatió. ──Es demasiado aburrido, ni siquiera parece enterarse de lo que hacemos. ¿Qué es lo divertido de todo esto si no le afecta?── cruzó los brazos delante de su pecho e infló sus pecosas mejillas. Sus pucheros eran adorables a los ojos de la mayoría de las personas, pero no para sus amigas.
──¿Es que eres idiota?── intervino una pelinegra de gafas. Karen frunció el ceño ante el insulto pero no dijo nada. ──Él es todo un don nadie. ¡Además de ingrato! Nuestra adorable Trish le dio una oportunidad. ¿Quién rechazaría la oferta de salir en una cita con ella? Claro, sólo ese amargado.── Helen Hills parecía odiar al oji-verde con cada fibra de su ser. Arrugó la tela de su falda al apretar sus puños contra ésta y bufó de rabia.
──Tranquila, Helen, le haré pagar.── comentó Trisha, con una sonrisa maquiavélica adornándole el rostro. ──El señor amargado debe ocultar algo vergonzoso, ¿no? ──
──¡Puedes apostarlo!── clamó Karen, saltando de su lugar. ──Hey. Ahora que lo pienso, ¿Arthur alguna vez ha tenido novia?──
Trisha y Helen se miraron extrañadas; todos sabían la respuesta a eso.
──Pues no. ── dijo al fin Trisha. ──He investigado y parece que jamás ha tenido pareja. Es un maldito asexual. ── indignada al recordar el rechazo, Trisha torció los labios.
──Pero…¿Y si no es asexual?── Karen ahora sonreía ampliamente. ──Tal vez te rechazó porque a nuestro presidente no le gustan las mujeres …sino…──
──¿ES GAY? ── Helen casi cae de espaldas al figurarse lo que Karen trataba de decir. Trisha no paraba de parpadear, completamente atónita. La rubia sólo se limitó a cubrir su boca, riendo bobamente.
──No creo que sea gay. ── habló por fin Trisha. ──Estoy segura de que no lo es. No creo que ese bastardo pueda sentir algo por otro ser humano. ── lo último lo comento con desgane, mirando directamente al suelo con una expresión de tristeza dibujada en todo su perfil.
──Tal vez, pero los rumores lo perseguirían de por vida. Eso lo arruinaría…── Karen, que en apariencia lucía inocente, ideó un plan incluso más cruel que los anteriores concebidos por sus dos amigas. Hubo un momento de silencio antes de que todas estallaran en carcajadas.
¡Perfecto! Era un plan a prueba de bobos. No había manera de que Arthur las ignorara esta vez. Todo felicidad y algarabía para las ruidosas de Trisha y sus amigas cuando de pronto…
──O sea, totalmente ustedes son de lo peor que mis ojitos pudieron alguna vez haber visto.── una voz un poco profusa las obligó a detener sus risas y griteríos para mirar al fondo del salón en donde una larga melena dorada escondía el rostro de un irritado Polaco.
──Feliks.── Helen sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal por completo al verle.
──¿Qué hace él aquí? ¿Acaso lo invocamos al decir la palabra 'gay'? ── Karen intentó intimidarlo, pero el polaco no se inmutó.
──Querida, si no fueras tan hueca te diría que vinieras y lo comprobaras. Lo siento, no tengo tan malos gustos y hoy no se me antoja hacer caridad.── respondió él, meneando la cabeza de un lado a otro, esbozando una sonrisita burlona.
──¿Qué? ¡Oh! Ni que tuvieras tanta suerte. Además sé que eres gay; miren esa chaqueta rosa….tienes una enfermiza obsesión con el color. Y dicen que también usas faldas y ropa de mujer. Si eso no es gay entonces yo soy la Reina.── indignada, Karen, intentó acribillar al polaco con esas afirmaciones. Feliks se levantó, metió las manos en sus bolsillos, y caminó sonriente hacía ellas.
──Pfft~ ¿Tu cabecita no te da para más? ── el chico negó con la cabeza varias veces. ──En serio, me decepcionas. ¿Por vestir rosa y usar faldas crees que soy gay? Neh, pregúntale a Helen y ella te dirá lo contrario.── con un suave movimiento de cabeza señaló a la pelinegra quien, sonrojada, desvió la mirada. ──Niña, deberías de dejar de saltarte tus clases de historia. Tengo noticas impactantes para ti: El rosa históricamente es el color masculino por excelencia…Y la falda, por favor, ¿no tienes tú raíces escocesas? Creo que estás ofendiendo a tu propia familia.── las orbes verde-azuladas del polaco brillaron con intensidad al decir aquello.
──¿Qué carajo fumaste? ¿El rosa un color masculino? Vamos, es otra excusa para no salir del closet.── esta vez fue Trisha quien arremetió contra el europeo.
──Ahhh~ Es por gente como ustedes la razón por la cual a veces pierdo la fe en la humanidad.── Feliks suspiró cansinamente y se rascó la nuca. ──Miren, no estoy aquí para discutir con ustedes sobre colores o faldas…Vine aquí porque escuché que tienen planeado hacer que nuestro presidente se venga abajo. Creo que no voy a permitir eso~ ── frunció un poco el entrecejo pero aquella sonrisita suya seguía presente, haciéndolo lucir un poco intimidante a los ojos de las otras chicas.
──¿En serio? ¿Y qué harás para evitarlo? ── Trisha se adelantó a Karen al preguntar esto; posó sus manos sobre sus caderas en una pose defensiva y clavó su mirada sobre el rubio.
──A'www~ ¡Que tiernas! ¿De verdad quieren saber?...
Continuará…
A/N: Yey por un polaco heterosexual (no tengo nada contra el yaoi ni nada de eso -le gusta de todo-, pero éste fic es un request y creo que la persona que me lo pidió no le agradaría tanto que el yaoi desplazara la atención de la pareja principal)
Creo que mucha gente se preguntará:
¿Quién carajos es Trisha y qué pasó entre ella y Arthur?
¿Cuál es la relación entre Feliks y Helen?
¿Por qué rayos Toris es tan poco avispado?
¿Dejaré de hacer preguntas bobas?
Dato curioso del día: El rosa era un color originalmente pensado en los hombres. Para más información ver el link.
www. abc. es /20120722/sociedad/abci-rosa-color-chicos-201207040946 .html
