Ajajjajaja, no sé porque decidí seguir con esta historia hoy, pero bueno, sólo espero que les agrade :D

La discusión se había extendido un poco, el muchacho demoniaco sólo planeaba en silencio qué hacer mientras le dedicaba una sonrisa entre demente y traviesa al anglosajón, éste se sintió más extrañado que nunca, todos sacando foto tras foto mientras él estaba sonrojado hasta las orejas por toda las cosas que esos idiotas estaban diciendo.

—¡Arthur es mío, del héroe, apártense par de fenómenos, villanos estúpidos!–el normal de los Alfred's había hablado.

–Te mataría ahora pedazo de mierda imitadora de Capitán América...–gruñó el sujeto del bate.

–Yo los mataría a ambos, lastima que si lo hago todos desapareceremos...–suspiró de manera critica el sujeto pálido.

–¡Please, lárguense de una vez, mi &%#$ será lo único que penetrará ese culo inglés, él es mi doncella a salvar!–

–¿Para qué sólo penetrarlo? ¡ni siquiera sabes cómo tratarlo! ¡la clave es violarlo y follarlo hasta que grite por más!–el delincuente sonrió de manera malvada.

El tétrico Alfred de cabello azabache pestañeó con elegancia. –Estoy de acuerdo con el ogro del bate, violarlo suele ser más divertido...–la carcajada era maligna, oscura.

El inglés ponía los ojos en blanco cuando tres Estados Unidos ideaban cómo tener sexo con él, ninguno de los presentes en la junta ayudaba, sólo grababan para futuras generaciones o joder al pobre británico luego. Y mientras esos tres seguían discutiendo para ver quien tendría el prestigiado lugar algo llegó a halagar al inglés, a cortejarlo y a mimarlo, algo que ese trío de inútiles no hacía por las ansías de ganar.

–¿Aceptaría ser mi Reina, oh hermoso joven de cautivantes ojos esmeralda?–y los tres Alfred voltearon a ver aquel ser que se insinuaba a Inglaterra.

El mayor estaba algo impresionado, pero su sonrojo hacía intuir a los Alfred que no estaba tan molesto por la elegante declaración, el cortejo, digno de un Rey. Sí, el cuarto Alfred había llegado, quizás la mayor competencia, dulce, decidido, de la realeza, un chico que vestía con un traje de predominante color azul y que tenía el signo de picas en parte de su traje además de llevar un extraño reloj.

–¿Y... aceptaría ser mi más perfecta Reina?–

Y cuando el inglés iba a contestar, los tres Alfred se abalanzaron contra el maldito cuarto, traído desde el mundo de las cartas. Y así empezaba de nuevo el conflicto, pero sólo uno se quedaría con el anglosajón y todos tenían su propia forma de conquistarlo costara lo que costara lo harían, obtendrían el titulo de Estados Unidos y a Inglaterra con ello.

N.A: Espero que les gustara, aquí una pequeña continuación, quizás narre más de lo que pasó con este revoltijo de candidatos a Estados Unidos, quizás :3