Lo prometido es deuda y aunque me atrase un poco más de lo que esperaba aquí ya está.

En este cap ya se empiezan a notar mis trastornos mentales, mis gustos fetichistas y mi sadismo. Pero ya estoy preparada para el odio (si es que recibo comentarios xD)

Planeo subir el tercer capítulo dentro de 1 mes o un poco mas ya que a partir de aquí cada capítulo será de entre 9000 a 10.000 palabras y aunque quisiera no podría tardarme menos, tengo claro que capítulos tan largos son pesados de leer pero no planeo estar veinte capítulos explicado la misma cosa.

Gracias por leer sin más que agregar os dejo con el segundo capítulo.

Y antes de que se me olvide aclaro que los personajes son de propiedad de Naoko Takeuchi y solo escribo por entretención.

Estrella errante

El cielo nocturno de Kinmoku era iluminado por sus tres lunas y por los millones de astros titubeantes, el reino de Tankei era reconstruido gracias a los habitantes que sobrevivieron al ataque de Galaxia y la magia de la semilla estelar de la princesa Kakyuu, el palacio volvía de a poco a ser la imponente estructura en medio de los bellos jardines del planeta del fuego. La princesa se encontraba en uno de los elegantes salones decorado con las hermosas flores de su jardín que ella misma se encargaba de su cuidado. Sabia de la llegada de Sailor Galaxia pudo sentir su inconfundible energía atravesando la órbita del planeta, si sus estrellas todavía no descubrían la verdad estaba claro que la poderosa Sailor si la había descubierto, ya que no existía ninguna razón para que ella viniera de tan lejos.

No quería aceptarlo pero tal vez ya había llegado la hora de decir la verdad a sus estrellas "yo los protegeré, sería capaz de cualquier cosa solo por mantenerlos a salvo de ese destino tan terrible y porque también… " Sacudió su cabeza abatida, puso una de sus delgadas manos en su rostro ruborizado "no es posible, acaso yo…estoy cometiendo el mismo error de mi vida anterior, pero lo amo tanto no quiero que nada le pase"

-princesa-voltio para encontrarse con Galaxia parada en el umbral de la puerta

-Galaxia, la esperaba siéntese-ambas mujeres se acomodaron frente a frente-¿Gusta comer algo?-

-no gracias, no lo necesito-

-¿perdón?-

-actualmente soy la Sailor más poderosa…no necesito alimentarme para obtener energía, solo de mi "Saffer Crystal"- respondió la rubia

-entiendo…no quiero sonar grosera pero ¿Cuál es la razón de su visita?-

-he venido a dos cosas-hiso una pausa intentando buscar la manera más suave de decirlo-he visto la destrucción que he provocado en su hogar y me gustaría repararlo, me siento muy culpable-

La princesa puso una de sus manos en el hombro de la mujer en señal de apoyo-No es su culpa, fue de Chaos-

-pero fue mi culpa no ser lo suficientemente fuerte, sucumbí ante su poder maligno- los ojos e Galaxia reflejaban una gran culpa- si no le molesta me asomare al balcón por un momento-

La mujer camino hasta el balcón del salón seguida por la princesa, para luego sacar su poderoso "Saffer Crystal" del interior de su pecho lo subió hasta la altura de su frente y un brillo dorado con poderosos destellos empezó a invadir todo el planeta de Kinmoku, la princesa miraba sorprendida como la poderosa Sailor gracias a su luz reconstruía su reino por completo dejándolo tal cual era antes del ataque, luego de unos minutos el planeta volvió a ser el mismo, recuperando toda su gloria. Grandes monumentos adornaban sus calles y elegantes casas rodeadas por coloridos jardines y frondosos bosques al final de la ciudad, todo estaba alrededor del gran palacio.

-gracias-logro decir la pelirroja luego de estar varios segundos en estado de shock, observando cómo su planeta volvía a ser el mismo-muchas gracias de verdad, reconstruirlo por completo nos hubiera llevado meses-

-es lo menos que pude haber hecho-apenada

Ambas mujeres caminaron de vuelta al salón incorporándose en la misma posición que antes.

-¿Cuál es la segunda razón?-pregunto Kakyuu con miedo a escuchar la respuesta

-vera es que…-pero fue interrumpida por el violento ruido de la puerta azotándose en la pared, tres jóvenes entraron al salón apresuradamente para luego clavar una mirada amenazante en la rubia.

-¿Qué hace aquí?-pregunto el moreno observándola de pies a cabeza.

-¡Seiya! Eso es muy descortés-regaño la princesa-ella ha venido a pedir disculpas y también a reconstruido el reino como ya te diste cuenta-

-ok gracias, ya se puede ir-agrego el platinado

-¡YATEN!- dijo mirándolo con desaprobación-si se van a portar como niños entonces les pido que se retiren-

-no se preocupe princesa, ellos se portaran bien-dijo el castaño sentándose al lado de su monarca-porque ellos entienden que fue Chaos quien destruyo nuestro planeta y que Galaxia solo fue una víctima-¿cierto?-

-aun así la cara no le cambia-dijo entre dientes Seiya.

-¿Qué dijiste Seiya?-pregunto la princesa

-nada, estoy de acuerdo con Taiki-Sentándose al otro lado de la princesa.

En tanto la Sailor miraba la escena más que divertida "al parecer sus personalidades no han cambiado en nada" pensó.

-¿Galaxia cual era la segunda razón por la que vino?-pregunto nuevamente Kakyuu tomando la mano del chico pelinegro que estaba a su lado como si temiera que se fuera.

-princesa yo vine por sus guerreras-dijo la rubia con la mirada en el piso.

-¿a qué se refiere?-pregunto Taiki al darse cuenta que su princesa no respondía y parecía aferrarse a un mas a Seiya.

-Es una suerte que hayan venido hasta aquí ¿sabían que las estrellas en realidad no tienen una forma definida? Solo toman la forma que su corazón les dice-

-debería dejar de andarse con rodeos-le dijo Yaten ya arto de la tensión que había provocado la mujer.

-ustedes no son en realidad quienes creen, ustedes…-pero nuevamente no pudo continuar.

-¡BASTA! ¡No tienes derecho! ¡Me niego a que te los lleves!- Interrumpió la monarca claramente fuera de sí.

Seiya se paro rápidamente para atender a su princesa esta se abalanzo a su pecho llorando, no entendía por qué estaba tan perturbada, los tres chicos intercambiaron miradas desconcertadas por la reacción de la pelirroja.

-Seiya no quiero que te vayas, no te vayas quédate esta vez conmigo-le susurro al azabache

Ninguno de los tres entendía nada de lo que estaba pasando.

-¿de qué está hablando?- pregunto Seiya

-princesa yo no quiero hacerle daño, conozco sus sentimientos por nuestra vida anterior y veo que no han cambiado, pero tiene que entender es muy peligroso que ellos al no ser las verdaderas Sailor Star Lights estén usando ese poder además- observo tristemente lo mucho que le afectaba la noticia a la joven princesa-Cosmos se ha presentado y a reclamado a sus estrellas-

-¡¿Qué?! ¿Por qué? ¿Por qué quiere enviarlos a ese destino tan cruel? ¡No lo entiendo!-reclamo la pelirroja entre lagrimas que recorrían su fino rostro.

Seiya tomo a la joven pelirroja suavemente de los hombros para mirarla fijamente a los ojos-princesa ninguno de los tres entendemos nada ¿puede explicarnos?-la mujer al ver lo brillantes ojos azules del chico no hiso más que llorar.

Taiki en tanto observaba la escena tratando de unir los clavos sueltos algo que sus hermanos seguramente no le estaban dando mucha importancia, era que ellos no eran las verdaderas Sailor Star Lights, lo segundo era que una tal Cosmos estaba reclamando a sus estrellas ¿Acaso la señorita Galaxia está hablando de la misma legendaria Cosmos de las historias antiguas? ¿Quiénes eran esas estrellas? ¿Y que tenía que ver con ellos? Un detalle en particular es que la princesa parece estar enterada de todo ¿Qué es lo que está ocultando? "Cosmos porque esto se me hace tan familiar ¿acaso será?"

-señorita Galaxia podría explicarnos lo que está pasando-pidió Taiki a la Guerrera.

-ustedes son las estrellas de Cosmos, las estrellas que ella misma eligió para que la protegieran…los distintos reinos de todas las galaxias tienes a las Sailors y Cosmos tiene a las estrellas-explico la mujer.

-no es cierto-dijo el platinado-yo soy una Sailor Star Lights yo soy Sailor Star Healer ¿cierto princesa? Dígale que usted nunca nos mentiría-Yaten temblaba levemente estaba al borde en colapso nervioso no entendía por qué la idea de "estrellas de Cosmos" le provocaba esos sentimientos tan terribles.

-lo siento ¡lo siento tanto!-la pelirroja lloraba inconsolablemente escondiendo su cara entre sus manos.

-esto es una broma-susurro azabache para sí mismo.

Seiya no había movido ni un musculo, Yaten a punto de tener un repentino ataque de pánico y Taiki era el único que se tomaba la noticia con calma.

-disculpa-dijo galaxia dirigiéndose al castaño al ver que era el que mejor lo asimilaba-¿Me podrías recordar sus nombres?-

Taiki sonrío levemente nunca se imagino tener una conversación con Galaxia la mujer que fue poseída por Chaos, la que destruyo su planeta, que resulta que ahora no es su planeta, todo le resultaba tremendamente irónico-no se preocupe, el chico idiota de ahí es Seiya, el enano es Yaten y yo soy Taiki el único que goza de cerebro y porte-

-¿¡enano!? ¿¡YO!? ¿¡Acaso no te has dado cuenta!? ¡Que tú eres un maldito fenómeno gigante! ¡Mi porte es perfecto!-

-¡no es mi culpa que tú seas un anormal con cerebro mutante!-

Seiya y Yaten salieron de su estado de asimilación solo para defender su honor frente a la poderosa Sailor.

Ambos intercambiaron miradas de satisfacción, Taiki y Galaxia al ver que los chicos al menos tenían reacciones diferentes.

-Taiki tu estrella es Sirio, eres de la estrella de la luz, fuiste el más sensato de los tres-El castaño al escucharla y también por el poder de Sailor Galaxia empezó a experimentar una visión de su vida pasada cosa que se le hiso muy extraño ya que en todo momento eso le pareció el recuerdo de otra persona.

Recuerdos de Taiki

Un pequeño niño revoloteaba por el gran templo que le rendía culto a la energía más poderosa del universo, esta energía era Cosmos también conocida en algunas culturas como el Dios creador de la vida. Su cabellera castaña y desordenada se movía al compas del viento, sus ojos eran puros e inocentes de un brillante color violeta que combinaba perfectamente con su piel blanca como las flores, que rodeaba todo el lugar, sin ninguna duda era un niño hermoso que resaltaba a simple vista, aquel niño de nombre Taiki brillaba con luz propia.

Los monjes practicaban la meditación y un estilo de pelea cuerpo a cuerpo muy parecido al kung fu, todos esperaban por la llegada de los guardianes de Cosmos, las legendarias estrellas, ellos tenían el deber de entrenarlos y guiarlos para que no fueran corrompidos por el poder con el que la Diosa los bendecía.

Esa mañana llego una extranjera embarazada y enferma, los monjes eran hombres buenos que ayudaban a quien fuera que llegara al templo acogieron a la mujer y cuidaron de ella, pero de un día para otro los monjes empezaron a morir por enfermedad, los síntomas eran siempre los mismos, primero empezaba con un dolor en el pecho que seguía de una toz que los hacía escupir sangre alta fiebre y un terrible dolor de cabeza que no los dejaba levantar y luego de poco tiempo finalmente morían.

Taiki estaba llorando mientras cavaba la tuba del último de los monjes que quedaba con vida, que había muerto esa mañana, en tan solo un mes esa horrible peste había acabado con todos, solo quedaba él en el templo y la mujer embarazada, desde hace algún tiempo había llegado a la conclusión que esa mujer tenía la culpa de la muerte de los monjes, aquellos hombres que cuidaban de él como si fuera un hijo y ahora todos habían muerto por culpa de ella. Luego de enterrar al que una vez fue su maestro, medito por barias horas al terminar tomo la katana que colgaba en una de las paredes del templo y fue a la habitación en donde la mujer descansaba dispuesto a asesinarla.

-todo es tu culpa-le dijo con voz acerada.

La mujer empezó a reír macabramente mientras se burlaba que eran unos estúpidos.

Pero él a su corta edad era experto en artes marciales, de un salto llego en donde se encontraba la mujer y le atravesó el pecho sin piedad alguna, ningún castigo sería suficiente ante el dolor que le a echo pasar pensó el pequeño.

-dime una cosa eso que llevas en tu vientre ¿es real?-pregunto a la mujer

Pero ella no hacía más que reír esquizofrénicamente, Taiki saco la catana del cuerpo de la mujer y abrió su estomago, con la firme convicción de que la criatura no tenía la culpa de los pecados de ella, pero se encontró con una sorpresa, en su vientre se albergaba un ser negro, asqueroso y grotesco, nunca vio algo tan repugnante y perturbador como ese ser. La mujer seguía increíblemente con vida riendo mientras murmuraba cosas inentendibles.

-vaya…es igual a ti-se burlo Taiki ya siego por el rencor que se hacía más y más grande en su interior.

-¡CÁLLATE! yo era hermosa la más hermosa, la más hermosa-repetía una y otra vez-la más hermosa-

El niño atravesó al ser con su katana en repetidas ocasiones pero este no moría, decidió quemarlo junto a su madre que ya estaba muerta producto de las múltiples heridas y la pérdida de sangre. Luego de limpiar la habitación estuvo diez días meditando sin comer, pidiéndole perdón a su Diosa protectora por haber asesinado de esa forma tan cruel, a los monjes por no haber respetados sus enseñanzas y a la mujer que probablemente había sido corrompida para traer esa enfermedad al templo. Después de un tiempo empezó a preguntarse por que él no había muerto.

Pasaron los días, luego semana y meses, atormentado por la soledad y el peso de ser un asesino Taiki se volvió un niño hostil, cada vez que alguien se acercaba al templo lo atacaba sin piedad hasta que el forastero desidia irse, cada día que pasaba se sentía mas solo y abandonado, los que una vez fueron unos ojos puros e inocente ahora estaban llenos de odio, odio contra el mundo por dejarlo solo, por dejarlo vivir de esa manera tan patética, porque si el moría ahora o mañana a nadie le importaría. Estaba completamente solo y pedido en su propio auto desprecio.

Un día una mujer de una brillante aura dorada se presento en el templo, no se atrevió a atacarla ya que le sonreía dulcemente.

-dime niño ¿Cuál es tu nombre?-

- Taiki-

-tu casa es muy bonita-dijo la brillante mujer mientras admiraba el gran templo con sus imponentes estatuas que llegaban hasta el cielo-yo soy Sailor Galaxia ¿vives solo aquí?

-si señora, los monjes me enseñaron que las Sailor son poderosas guerreras que protegen el universo…usted cuida de él ¿cierto?-

-a si es pequeño ¿dime donde están los mojes?-

-ellos fueron asesinados-respondió amargamente al recordar a la mujer que causo tanto daño a los hombres que habían cuidado de él desde que nació.

-¿y tú porque sigues vivo?-

-porque soy yo el asesino-aseguro con frialdad.

-Taiki, lo lamento tanto, pero estoy más que segura que Cosmos ya te ha perdonado-hiso una pausa analizando al pequeño castaño- yo he venido porque he sentido tu energía, tú eres un guerrero que debe velar por ella, por Cosmos-

-eso ya lo sé, soy un monje-

La mujer rio dulcemente por la respuesta del niño en ningún lugar se había visto un monje tan pequeño-me refiero a que eres una estrella, eres la reencarnación de la estrella de la luz-

-eso es un problema-dijo el niño entre amargas lágrimas-porque ya no están los monjes para entrenar-

- Taiki yo vendré cada día a partir de hoy tu y yo entrenaremos juntos-mientras limpiaba la cara del niño-cuidare de ti ahora, ya nunca estarás solo-

Galaxia cumplió con la promesa que le hiso a ese pequeño monje, de ahora una mirada endurecida y una madurez nunca antes vista en un niño de su edad. Galaxia fue cada día por casi seis meses al templo para ayudarlo a entrenar y a pulir sus poderes de guerrero a enseñarle a manipular su energía de estrella con su creciente poder, hablarle sobre su misión y sobre su vida anterior como estrella de la luz, que ese poder con el que ha sido bendecido es una gran responsabilidad, que su deber es velar por la paz del universo y parecía ilógico por que las estrellas eran guerreros que nacieron para la guerra, guerreros que podrían destruir planetas por completo, entrenados para matar.

Sin embargo no podían matar, las estrellas tenían estrictamente prohibido dañar a cualquier ser viviente que no fuera poseedor de energía oscura. Solo en ese caso debían aniquilar a quien se atreva a perturbar la paz y equilibrio que decían defender. "La única forma de librar al universo de la oscuridad es la guerra" eso le decía Galaxia cada que le preguntaba cual era la razón de su lucha ¿por qué esa guerra no la sentía suya? ¿Qué sentido tiene que una guerra pueda traer paz? ¡Exacto! No tiene sentido ni lógica, una guerra solo trae destrucción y muerte además la guerra era todo lo contrario de lo que le enseñaron los monjes, porque las convicciones de un monje eran muy diferentes a las de un guerrero y el antes que guerrero era un monje.

"En el inicio cuando la energía de Cosmos creo el universo en este también existía una energía negativa, con el pasar del tiempo esta energía se convirtió en maligna con el único propósito de poseer y destruir la vida y la luz, Cosmos es la Diosa creadora de la vida y es el única quien tiene la facultad para decidir cuando un ser cumple su siclo, ella como un ente no siempre puede intervenir pero a bendecido a tres estrellas para que luchen en su nombre, protejan el universo y las vidas de esa energía maligna"

Esa revelación le hacía ilusión no hablaba de guerra hablaba de proteger a los inocentes, entonces si se trataba de proteger a los más débiles a aquellos que no se podían defender, si daría su vida por la causa, daría su vida por proteger a los inocentes corrompidos de la oscuridad, como la mujer que tuvo que asesinar, decidió a sus cortos 9 años entregarle su vida a Cosmos el ser más inocente y puro del universo, aquella Diosa que solo deseaba el amor y la justicia. Tras esa decisión su luz y poder de estrella incremento notablemente, pronto se convertiría en un digno guerrero. Se convertiría en la estrella de la Luz.

Un día Galaxia llego al templo con una noticia que no le gusto nada al pequeño guerrero.

-tengo que marchar, no podre venir en algunos días-le dijo la mujer.

-¡por favor déjeme acompañarla!-le rogo.

-voy a una misión muy peligrosa, no sé que pueda pasar allí…te prometo si puedo volver, traerte una sorpresa-inclinándose para poder quedar a la altura del niño.

-es que yo…yo no quiero estar solo-

-Mi querido Taiki te amo tanto, eres el niño más fuerte e inteligente en todo el universo, se que estarás bien, recuerda que Cosmos cuidara de ti en mi ausencia y cuando regrese yo seguiré cuidándote-acariciando su castaño cabello- Y continuaremos con el entrenamiento-

El pequeño comprendió a pesar de no estar de acuerdo con la idea, él solo deseaba estar para siempre junto a la señorita Galaxia pero lo que menos quería era ser una carga para ella.

Y finalmente dijo resignado y sonrojado, pues nunca nadie le había dicho que lo amaba.

-cuídese mucho y por favor vuelva pronto-

La mujer abrazo al niño provocando que su rostro se volviera completamente rojo, su corazón latía violentamente como un loco, pero no comprendió aquella reacción de su cuerpo entonces.

-por si algo sale mal, nunca olvides que te amo y si no pudiera volver tu misión es encontrar a las estrellas de Cosmos…su luz te guiara-

-¿a qué se refiere con que algo podría salir mal?-

-no te preocupes yo no puedo morir-dijo para finalmente besarle la frente-volveré…es una promesa-

La mujer se elevo en los cielos y desapareció en el espacio como una estrella, Taiki se quedo mirando en la dirección en donde la Sailor había emprendido su viaje por varios minutos.

-yo también la amo señorita Galaxia…suerte-

En cuanto pasaban los días el pequeño nunca se había sentido tan solo en su vida, se había acostumbrado a la presencia de Galaxia y ahora estando solo otra vez, se sentía incapaz de seguir adelante, lloraba todo el tiempo y la espera se le hacía eterna, además de la soledad horribles visiones de un planeta destruido por una energía oscura asesinando a todo lo que estuviera a su paso, las pesadillas no lo dejaban dormir y empezaba a creer que la Sailor estaba en ese lugar, eso le asustaba más bien le aterrorizaba que alguien le hiciera daño a la señorita Galaxia y no podía concebir la idea de que podría ser asesinada, paso los siguientes días rezándole a su estrella protectora rogándole que la protegiera.

Y así fue, al cabo de seis días la poderosa guerrera dorada apareció en el templo, Taiki nunca creyó que podría ser tan feliz, casi se desmalla de la emoción, irradiaba felicidad ni comparado a la profunda desesperación que sintió en los días que estuvo solo, se permitió abrazar a la guerrera cosa que nunca había hecho a ninguna persona.

-¿Quién es él?-pregunto al ver que cargaba un niño inconsciente que parecía ser más o menos de su edad, que no había notado producto de la emoción

-esta es la sorpresa y este es tu regalo-dijo pasándole un paquete cuadrado cuidadosamente envuelto.

Este lo abrió y se puso a un más feliz-que bien ¡un libro! Muchas gracias-

-Taiki necesito que me pongas atención, este niño al igual que tu es un elegido de Cosmos…

Fin de los recuerdos de Taiki

-valla eso fue muy-hiso una pausa tratando de buscar la palabra que definiera con exactitud lo que estaba sintiendo-perturbador-

-te entiendo, también acabo de recuperar mis recuerdos-reconoció la Sailor.

-Señorita Galaxia he visto mi verdad…la seguiré a donde sea-

Esa declaración de siega fidelidad nunca antes vista en Taiki dejo estupefacto a todos en el salón, Galaxia se sonrojo levemente y quedo muda ante tal comentario, Yaten no podían creerse que su compañero los estaba traicionando, porque no había lugar para otro sentimiento, ellos habían estado juntos desde que fueron encontrados por la princesa Kakyuu, a pesar de no ser las verdaderas Sailor Star Lights su deber era cuidar de este planeta y a su princesa, aun que ese no fuera su destino, se lo debían, por eso seguían en ese planeta de otra forma…No estarían ahí, estarían en el planeta azul así de sencillo ¿Acaso Taiki había olvidado todo lo que la princesa Kakyuu había hecho por ellos? ¿Acaso había olvidado de que si no fuera por la princesa ellos ni siquiera tendrían un hogar? ¿Acaso había olvidado que si no fuera por ella seguiría completamente solos? Pero así como habían escuchado, Taiki había olvidado todo ¿Cómo podía simplemente darle la espalada después de todo eso?

En cambio la princesa estaba profundamente dolida, sabía que esta era una posibilidad después de que Sailor Galaxia les dijera la verdad, pero nunca espero que las palabras de su estrella pudieran dolerle tanto, tendría que verlo partir, verlo entregar su vida de nuevo a una causa perdida a una guerra sin sentido que nunca tendría fin, a un destino cruel que nadie merecía.

-Taiki por favor reconsidera tu decisión, no crees que esto es demasiado apresurado-le pidió la princesa secando sus lagrimas traicioneras.

-princesa usted ha hecho tanto por mí, por nosotros, siempre le estaré agradecido y creo que mi gratitud nunca será suficiente-tomando las manos de la pelirroja.

-entonces quédate-le respondió secamente

-Princesa yo se que usted sabe cuál es mi lugar en este mundo, sabe cuál es el lugar de cada uno de nosotros-

-lo entiendo y a pesar de que mi deseo es que te quedes a mi lado te apoyare, somos amigos y quiero que sigamos siéndolo-estrechándole un cálido abrazo, ella nunca obligaría a su estrella a quedarse a su lado por mucho que lo deseara.

-Taiki tu eres un… ¡TRAICIONARNERO! ¿¡CÓMO PUEDES SIMPLEMENTE IRTE COMO SI NADA!?-le reclamo Yaten a su compañero-¡TU ESTAS TRAICIONANDO A NUESTRA PRINCESA!-

-Yaten tú siempre te has obligado a seguir ese destino que se te dijo, como es posible que no puedas comprender que este no es nuestro lugar-

Seiya se limito a guardar silencio sin saber muy bien que decir ni a quien apoyar pues para él ambos tenían razón, sostuvo la mano de su princesa inconscientemente en busca de algo familiar en tanto la pelirroja lo miraba ilusionada.

-chicos cálmense, no puedo obligarlos a venir conmigo, pero puedo mostrarles la verdad, ustedes serán libres de tomar sus propias decisiones-intervino Galaxia tratando de calmar los ánimos.

-¡no tengo ningún interés en lo que tengas que mostrar! Me quedare aquí en este mismo lugar junto a la princesa-

-te entiendo Yaten solo te pido que me escuches, jamás te obligaría a venir conmigo, pero de tu decisión depende la vida de millones-guardo silencio al ver como la expresión del platinado cambiaba de una de profunda ira a de horror-tu estrella es Altair, eres la estrella ascendente y fuiste el guerrero más temido de muchas galaxias, eras implacable-

-ni siquiera se dé que estás hablando, no creas que con eso voy a…-pero la visión de su vida le hiso callar, esa vida justo como su instinto le había advertido al escuchar la verdad era peor de lo que jamás imagino, el dolor y la ira de una vida marcada por el sufrimiento y la pérdida no tardaron en hacerse presente.

Recuerdos de Yaten

Ese fue un planeta que existió hace milenios en una lejana galaxia y el tiempo se encargo de borrar su nombre, un planeta frio cubierto de nieve, enormes montañas y un clima extremo. Todos los habitantes vivieron siempre en el eterno invierno, jamás conocieron el otoño y mucho menos la primavera o el verano, su reina era blanca como la nieve que rodeaba todo su reino y su querido sobrino, un niño hermoso de 9 años era igual de blanco que ella, los ojos de ambos de aquel verde tan especial y sus cabellos color plata como el cielo de aquel planeta, inconfundiblemente en sus venas estaba la sangre real. El nombre de ese niño era Yaten, huérfano de padre y madre por un atentado de los rebeldes contra la familia real, criado desde muy pequeño en el palacio recibiendo todo el amor de su querida tía y seguridad que solo la reina le podía dar, convirtiéndolo en un príncipe y futuro heredero del reino mas frio del universo.

-príncipe Yaten la reina requiere su presencia-interrumpió la clase de tiro con arco, la que más le gustaba, una de las damas de compañía de su tía haciendo una exagerada reverencia.

-estoy ocupado-respondió secamente, a ese niño nadie le decía lo que tenía que hacer.

-pero la reina ha dicho que es urgente-

-ya te dije que estoy ocupado, si sigues molestándome pondré una fruta en tu cabeza y practicare contigo-mostrándole su arco.

-por favor príncipe no lo haga otra vez, la ultima vez casi me mata-le rogo la muchacha.

-me sigues fastidiando, me obligas-La joven dama desapareció al instante no sin antes hacer una reverencia a su altanero príncipe, aquel niño no tenía arreglo era tan insufrible que toda la servidumbre del castillo preferían la pena de muerte, que no se aplicaba hace siglos, que pasar un día completo con él.

No paso mucho tiempo luego de eso para que la Reina Kaguya, la hermosa soberana del invierno, apareciera frente al pequeño platinado, con postura de indignación sujetando su cintura firmemente y mirando al niño con cara de pocos amigos, dejando en claro que no le hacía ni una pisca de gracia la actitud de su querido pero muy mal criado sobrino.

YATEN! ¡Cómo te atreves a dejarme plantada en la fiesta del té!-reclamo la reina-¡OTRA VEZ!-

-tía me aburren tus fiestas de té, no puedes simplemente no invitarme-

La reina observo al niño, ahora ya no estaba indignada, estaba enfurecida poco le falto echar humo por los oídos y escupir fuego, pero por su puesto eso no era propio de la soberana del planeta de hielo.

-¡HAGO ESAS ESTÚPIDAS FIESTAS POR TI!-

-entonces la solución es simple-mirándola con indiferencia-ya no las hagas-

La Reina del invierno respiro profundamente antes de responderle al príncipe- Yaten hemos tenido esta conversación tantas veces que ya perdí la cuenta, un príncipe y futuro soberano no solo debe ser hábil con la espada y el arco, debes socializar, tener amigos como cualquier niño de tu edad, si no conoces a tu pueblo ¿Cómo se supone que gobernaras en el futuro?-

-bueno supongo que para eso falta mucho-tratando de restarle importancia

-querido dime una cosa ¿No te sientes solo?-

-Tía Kaguya yo nunca me siento solo, porque tú siempre estás conmigo-sonriéndole a su tía, una sonrisa que rara vez aparecía en el rostro del niño, sonrisa que logro su propósito, la ira de su tía desapareció tan rápido como la luz del sol en aquel eterno invierno, abraso a su sobrino conmovida con las palabras del príncipe.

-eres un niño muy manipulador, lo sabes ¿cierto?-

En ese instante un estruendo de gran intensidad se sintió en todo el planeta del hielo, para cuando hubo terminado la onda expansiva los tenía en el suelo y un molesto pitido les hacia zumbar los tímpanos, ni siquiera alcanzo a darse cuenta de que era lo que estaba pasando cuando los guardias reales los escoltaban al príncipe y a la reina a un lugar seguro por los pasillos del gran palacio de hielo.

La muerte se sentía en el aire y una energía superior les impedía caminar, todos estaban paralizados, solo se percibía en aquel silencio sepulcral el terror y la angustia de todo los habitantes del planeta, la muerte y la destrucción estaban cerca y era inevitable, ese poder que tenia a todos sumidos en el miedo absoluto era superior a cualquiera que se halla visto en el universo, los segundos parecían horas y la destrucción no fue más que el comienzo de aquella energía maligna, acabo rápidamente con las casas de los habitantes y con ellas se llevo sus vidas, múltiples cuerpos destrozados e irreconocibles se veían en las calles, aquel reino hace apenas unos segundos era blanco, hermoso y elegante gracias a las estructuras y la nieve que lo rodeaba, ahora era el infierno, la nieve blanca estaba teñida de rojo de muerte producto de la sangre de los habitantes y el cielo se volvió negro entonces la oscuridad se apodero de todo.

-¿Tía que está pasando?-pregunto el príncipe

-no lo sé-el tono de voz de la reina era de profundo terror

Solo fueron un momento de distracción y el pequeño niño vio ante sus ojos como los guardianes reales eran asesinados de una forma brutal por un misterioso guerrero oscuro, ni en sus más horribles pesadillas había presenciado tal escena, la reina gritaba con histeria ante la llegada del que sería su verdugo y la sangre, tanta sangre, la sangre cubría todo el lugar aquel hombre disfrutaba de asesinar y mutilar los cuerpos de las formas más grotescas y terribles. La Reina Kaguya tomo a su sobrino entre sus brazos al ver en aquella mirada asesina que serian los siguientes, intento correr lo mas que pudo con la pequeña esperanza que podría huir de aquel hombre mortal, pero la realidad es que estaba acorralados, ambos podían sentir cada vez más cerca la aterradora presencia que se hacía notar con una sonora risa esquizofrénica.

-Yaten, voy a distraerlo, por favor corre no mires atrás, no dejes que te atrape-Le dijo desesperada abrasándolo con fuerza-toma-La reina deposito en las manos del príncipe un hermoso colgante plateado con el símbolo de la familia real "la flor de las nieves" la única flor que crecía en ese planeta.

-tía, por favor no-le respondió entre lagrimas comprendiendo que su querida tía y única familia se sacrificaría para que el viviera.

-no llores, debes vivir-secando las lagrimas del niño.

-¡NO PUEDO DEJARTE!- reclamo-eres lo único que tengo-

-¡NO TE ESTOY PREGUNTANDO! ¡Es una orden! Soy tu reina-la mujer abraso al príncipe por última vez-te amo-le susurro-

-también te amo-logro decir con un hilo de voz

Los firmes pasos del hombre se acercaban y su horrible risa se escuchaba cada vez más fuerte dejando paralizados tanto a la reina como el príncipe ¿Cómo era posible que la muerte estuviera tan cerca? Hace apenas unos minutos se encontraban en una discusión cotidiana ¿y ahora? ¿Por qué ellos? ¿Por qué su planeta? Si ellos eran insignificantes comparados con otros reinos, pero esas preguntas nunca tuvieron una respuesta.

-VIVE-le grito la reina

Salió corriendo lo más rápido que pudo del palacio cumpliendo la orden de su soberana y único familiar, sujetando con fuerza el colgante que le dio su tía sin mirar atrás ya que sabía que en el momento que lo hiciera se desmoronaría, pero aun tenía la inocente esperanza de que luego se encontrarían.

Corrió sin rumbo entre la fría nieve tratando de alejarse lo más que pudo del reino y sintiéndose un inútil cobarde sin honor, esos sentimientos se hacían cada vez mas fuertes a cada paso que daba, sus padres no estarían orgullosos, sus abuelos mucho menos, no era un digno hijo del planeta de hielo ¿Qué príncipe dejaría a su reina a la suerte con semejante amenaza? Pero su estúpida tía le había hecho prometer que correría, que viviría, de alguna manera eso era un juramento inquebrantable.

Sabía si desidia volver nunca se lo perdonaría, pero la culpa era inevitable el solo era un niño, un niño débil que jamás podría hacerle frente a un guerrero como ese, también era un niño que estaba aterrado apenas era un chiquillo de 9 años ¿Cómo podría defenderse de aquel demonio que acabo con todo su mundo tan repentinamente?

Siguió corriendo tratando de no pensar nada, de seguir con la ilusión de que luego se encontraría con su tía Kaguya pero se le hacía cada vez más difícil, no solo por la densa nieve acumulada, la oscuridad o por la nevada con la que amenazaba el cielo, eso apenas era un detalle comparada con la paranoia que sentía, un sinfín de pensamientos de odio de angustia y de incertidumbre no le dejaban en paz, estaba enloqueciendo, y en especial el rencor aquel hombre que había acabado con toda su vida, destruido su reino, matado a sus guardianes y que probablemente ya había dañado a su Reina. La ira es poco era la rabia de no ser capaz de hacer nada más que salvar su propia vida.

Una brillante luz dorada apareció en el oscuro cielo, aquella luz se fue acercando a alta velocidad, no le dio ni tiempo de correr cuando un profundo agujero se formo justo ante sus pies, por el aterrizaje de lo que parecía ser una estrella, de aquel lugar emergió una mujer de armadura dorada y rostro de ángel con un extraño y largo cabello rubio con tonalidades anaranjadas rojizas, sus ojos escarlata trasmitían tranquilidad y su brillante aura dorada era increíblemente poderosa y emitía una gran bondad, una sensación que jamás había sentido.

-soy Sailor Galaxia protectora del universo, niño ¿Cuál es tu nombre?-su voz era suave pero autoritaria.

-¿m…mi nombre? ¿Una Sailor? ¡Una Sailor! Eso…eso no importa usted es una Sailor tiene que ayudarme-aquella mujer le hacía sentir por primera vez esperanza-un hombre malo está matando todo el mundo y tiene a la reina-le explico con rapidez

-entiendo-

La enigmática mujer tomo al niño entre sus brazos y de lo que pareció ser un salto estaba de nuevo en el castillo. Ya no tenía dudas aquella Sailor era una poderosa guerrera.

-dame la mano, no la sueltes y se te digo que corras, corres ¿puedes entender eso?-con un tono severo muy parecido al de su tía cuando le regañaba.

-¿sabe? no soy estúpido-pero claro la costumbre era responder.

-no lo digo para que te enojes-hiso una larga pausa en lo que analizaba al pequeño platinado-te lo digo porque lo último que quiero es que te pase algo-

El niño abrió muy grande los ojos y sonrojo levemente, acababa de conocer a esa mujer ¿Por qué quería protegerlo?

-¿me vas a decir tu nombre? ¿O es un secreto?-sonriéndole dulcemente.

-No…no es un secreto-susurro, mientras caminaban por el castillo tomados de la mano-Soy Yaten, la reina es mi tía-

-un príncipe-dijo más para sí misma-¿sabes? Yo vengo del otro lado del universo, nunca había hecho un viaje tan largo…en esta vida…he sentido tu energía por eso estoy aquí, tu energía es muy poderosa se siente en todas las galaxias-

-¿mi energía?-pregunto incrédulo

-así es, tú eres…-pero la conversación fue cortada por los repentinos pasos rápidos de Sailor Galaxia que pronto se convirtieron en un correr desesperado, ambos corrieran en dirección a la torre más alta del palacio, pudo sentirlo, aquel poder maligno que emanaba de ese misterioso guerrero oscuro se hacía más potente, tanto así que hasta el aire que respiraban se sentía contaminado, en pocos minutos llegaron a esa habitación para encontrándose con una imagen escabrosa.

La hermosa soberana del invierno, su querida tía y única familia se encontraba abrazada al terrible guerrero oscuro que la sujetaba de la cintura, ambos compartiendo un apasionado beso, que dejo asqueado tanto al príncipe Yaten como a Sailor Galaxia ¿Cómo era posible que su Reina traicionara a su pueblo? ¿Cómo podía abrazar aquel que destruyo a su planeta? ¡MIERDA SE ESTAN BESANDO! ¿Acaso no había notado que aquel hombre había acabado con sus vidas? ¿Existía la posibilidad que ella fuera una traidora? ¿Cómo podía simplemente entregarse a aquel infame ser? Toda la imagen de su querida tía la persona que más admiraba y amaba se desmorono en aquel instante.

-¿¡PERO QUÉ!?-lo único que atino a decir.

La pareja solo se separo unos cuantos centímetros al percatarse de la presencia del niño y la mujer

- ¡YATEN CORRE!-le ordeno la Sailor.

La poderosa mujer dorada ataco sin basilar al guerrero oscuro emitiendo un poderoso rayo de energía.

-¡GALÁCTICA MAGNUM!-

El hombre recibió el ataque directamente pero no le afecto en lo más mínimo, dejando pasmada a la Sailor, ÉL solo se limito a mostrar aquella sonrisa sádica y desorbitada con aquellos ojos completamente negros y penetrante sedientos de sangre. Yaten al percibir aquella mirada sobre él, quedo paralizado, sintió como un horrible escalofrío subía por su espina dorsal provocándole un intenso dolor por todo su cuerpo. Nunca la muerte se sintió tan cerca, tan verdadera, tan real, tanto así que esta tenía cuerpo y rostro.

-¡oh pero que sorpresa tan maravillosa!-dijo el guerrero oscuro con un tono de voz que parecía el gritos tétrico de un payaso asesino-¡pero si es la hermosa Sailor Galaxia! Yo estoy tan enamorado…hiso una pausa para mostrar de nuevo sus afilada sonrisa-de tu poder-

-¿y tu quien eres?-pregunto la Sailor.

-mi querida Galaxia me duele tanto que no me conozcas y yo mirándote desde la oscuridad por tanto tiempo…tu y yo somos almas gemelas-el guerrero oscuro en menos de un segundo apareció frente a Galaxia tomando una de sus manos, ella la aparto de inmediato.

-¿¡de qué estás hablando!? ¡Destruiste este planeta! ¡Mataste a millones de inocentes! ¡Tus pecados son imperdonables! ¡TE MATARE! ¡En el nombre del poder estelar de las Galaxias del universo!-

-¿Eso crees? ¿Crees que te daré tiempo?-el hombre hiso un rápido movimiento quedando justo detrás del príncipe apretando su espada oscura contra el cuello del niño.

-¡NO! ¡LO PROMETISTE!-exclamo la reina de las nieves aterrorizada-¡Dijiste que si me quedaba a tu lado no lo lastimarías!-

El espelúznate hombre volvió a mostrar esa aterradora sonrisa a la Reina Kaguya, provocando en ella una expresión totalmente desfigurada-cierto, lo prometí, pero antes de continuar me gustaría saber ¿Acaso él es…-pero no continuo hablando.

En tanto el semblante del Príncipe Yaten se mantenía sereno, como si ya hubiera aceptado que su muerte se aproximaba y era inminente, no entendió en ese momento porque ahora estando aprisionado por aquel demonio de muerte que podría tomar su vida cuando gustara se le hacía tan natural, como si esa fuera la voluntad del cosmos y aquel solo fuera su destino, morir en manos de un ser de oscuridad.

Pero el pequeño sin siquiera darse cuenta su cuerpo empezó a manifestarse, una poderosa aura azulada con desordenados destellos verdes que emanaba del niño invadiendo toda la habitación provocando visiblemente daños en el guerrero oscuro, como si la luz de Yaten fuera un fuego fiero que lo quemaba violentamente.

Sailor Galaxia aprovecho en ese instante para liberal al platinado con un certero ataque que fue directo a las manos del guerrero oscuro, jalo a Yaten rápidamente poniéndose delante de él en forma protectora.

-sí que lo es-dijo el hombre sonriendo a un más-tiene razón alteza, matarlo ahora sería un desperdicio, pero un día será la estrella ascendente y entonces se convertirá en mi aliado y uno muy poderoso-

El hombre apareció instantáneamente de tras de la Reina del invierno, con una de sus manos sostenía su delgada cintura y la otra sujetaba fuertemente la mandíbula de la monarca.

-¡SUÉLTALA!-le ordeno Yaten

-no príncipe, ella es la garantía de que te convertirás en mi aliado-tal y como había hecho antes empezó a reír fuertemente de una manera tétrica, su horrible risa resonaba en todo el lugar-a demás es hermosa, la convertiré en mi muñeca personal-

Yaten estaba a puto de lanzase sobre el hombre con tal de defender a su querida tía que después de todo el desenlace su reina volvía a tener el mismo honor que siempre la caracterizo al fin y al cabo ella pretendía sacrificarse por tal de salvarlo, pero él nunca se lo permitiría, prefería morir de la manera más humillante y patética que entregarle aquel infame la persona más importante en su vida y la que más amaba. Pero antes de lanzarse contra la muerte Sailor Galaxia lo sujeto fuertemente de uno de sus brazos anteponiéndose a cualquier acto de locura del príncipe.

-no te atrevas-le amenazo la mujer dorada-¡Y TÚ! ¿¡Quién diablos te crees que eres!?-refiriéndose al guerrero.

- pero que educación tan mala es la mía, ruego me perdones-hiso una pausa que pareció de largos segundos por fin sabrían cual era el nombre de aquel ser que por sí solo acabo con las vidas de todo un planeta-yo soy el CHAOS…he tomado este cuerpo prestado-

Galaxia palideció luego de la declaración del hombre quedando totalmente inmóvil incapaz de procesar lo que acababa de escuchar, siempre supo de la existencia de Chaos como un ente o más bien energía, pero de ahí a tomar un cuerpo físico la verdad es que nunca lo creyó capaz sabía muy bien que aborrecía la vida.

Antes de que pudiera reaccionar el guerrero oscuro es decir "Chaos" siguió hablando-tu y yo mi preciosa Galaxia estamos predestinados, un día seremos solo uno con tu hermoso cuerpo y el mi poder-sonrió sádicamente-el universo será nuestro-

-¡eso nunca pasara!-se defendió la guerrera-¡TE DESTRUIREMOS!-

- ya no tengo nada que hacer aquí, sacie mi sed de muerte y no tengo intenciones de matar a ninguno de ustedes-el hombre dirigió su profunda mirada oscura a Yaten-Príncipe despídete de tu Reina y ven a buscarla cuando seas digno de ella y un digno guerrero, cuando seas capaz de sostenerme una pelea que me divierta solo entonces te la entregare-tras esas palabras el guerrero oscuro "Chaos" y la reina desaparecieron justo ante sus ojos dejando como rastro un remolino de plumas negras.

-¡NO!-grito el platinado cayendo fuertemente de rodillas al suelo lloro inconsolablemente, una opresión en el pecho no lo dejaba respirar, ya no tenía familia, su planeta había sido destruido, los habitantes de su reino habían sido asesinados injustamente solo para la diversión de un horrible ser, ya no tenía nada, todo, TODO le fue arrebatado justo ante sus ojos y el no pudo hacer nada para detenerlo, no pudo defender a su planeta a su gente ni a su Reina, era un inútil era menos que un insecto, menos que nada, no merecía más que la muerto o mejor a un el destierro-¿¡POR QUÉ!?-grito otra vez desgarradamente, mientras golpeaba frenéticamente el suelo con sus puños, trasmitiendo todo su dolor y desesperación a la Sailor dorada.

Galaxia abraso al pequeño otorgándole toda su luz y comprensión, el niño lloro en los brazos de la mujer por prolongados minutos ella fue su único consuelo. De alguna manera su aura luminosa evito su descenso a la locura.

-creo en ti…te convertirás en un poderoso guerrero-le dijo Galaxia mientras le acariciaba su platinado cabello.

Yaten no respondió solo siguió sollozando entre los brazos de ella.

Galaxia luego de lo que considero un respetable rato, tomo al muchacho de los hombros y lo miro directamente a sus enrojecidos ojos verdes- Yaten se que después de lo que acaba de pasar esto que te voy a decir es muy repentino…pero creo que puede darte una razón para seguir viviendo-el platinado asintió levemente-tu eres una estrella y la reencarnación de un poderoso guerrero, un guerrero que debe velar por la protección de Cosmos, tu eres la poderosa estrella ascendente-

-¿Cosmos?-

-a si es el Ente que creó el universo-

-¿Por qué alguien tan poderoso necesita protección?-hiso una breve pausa-ya ves ni a mi planeta puedo proteger-

-ella lo que quiere es que protejas el universo, ama demasiado a toda sus criaturas viviente-le explico.

-entonces ya la decepcione-nuevas lagrimas corrieron por su rostro.

- Yaten, "Chaos" es un ente mucho más poderoso que tú o yo, eres un niño y por ahora no puedes hacer nada pero Cosmos es muy sabia, tú junto a otros guerreros y junto a mí vamos a detenerlo-

El niño miro a la mujer con determinación recordando las palabras del guerrero oscuro el tal Chaos "ven a buscarla cuando seas digno de ella y un digno guerrero, cuando seas capaz de sostenerme una pelea que me divierta solo entonces te la entregare"

Si se convertía en ese dichosa estrella ascendente, si se volvía fuerte entonces podría rescatar a su tía, no podía sucumbir ahora ante el dolor tenía una responsabilidad que tomaría con orgullo, debía volverse fuerte esa era su única esperanza, la única forma de hacer pagar a ese horrible ser.

-Sailor Galaxia quiero convertirme en la estrella ascendente, quiero hacerlo porque solo de esa forma podre vengar a mi sangre a mi pueblo, matar a Chaos, recuperar a mi tía-

-entiendo ¿y entonces?-el niño quedo mirando estupefacto a la mujer que a su vez le devolvía una mirada interrogante.

Luego de un largo silencio él respondió comprendiendo que para obtener el poder que deseaba debía sacrificar algo, en este caso lo único que en este momento poseía-le entregare mi vida, protegeré el universo hasta las últimas consecuencias mientras este en mis manos yo como guerrero nunca dejare que estos actos de destrucción y de masacre se vuelvan a repetir en otro planeta, lo juro-

Ese día de muerte y destrucción Yaten se juro a si mismo nunca volver a llorar y convertirse en un poderoso guerrero que lucharía por el honor de su pueblo masacrado como último sobreviviente, juro proteger el universo, a los inocentes y en especial juro venganza.

La primera vez que el príncipe Yaten se durmió luego de que su planeta fuera masacrado y que prácticamente todo lo que había conocido le fue arrebatado, al despertar lo olvido, por un segundo creyó que todo era tal cual lo fue antes, creyó que estaba en su hermoso castillo de hielo y que su tía estaba organizando una aburrida fiesta de té, creyó que su querido pueblo estaba afuera y que podría mirar toda la ciudad desde su alcoba, un pueblo al que amaba pero nunca se acerco lo suficiente y que pronto lamentaría.

Al segundo siguiente como si le hubieran arrancado el corazón sin piedad alguna se le vino a la mente la masacre en su planeta y el robo de su reina, no pudo evitar sentir esa opresión en el pecho que no lo dejaba respirar, se dio cuenta que ya no estaba en el planeta del invierno, si no en un rustica habitación con un clima cálido que jamás había sentido, no le agrado, era un ser de temperaturas frías.

Decidió inspeccionar el lugar, lo primero que le llamo la atención fueron las enormes estatuas de una mujer de cuatro brazos que llegaba hasta las nubes de aquel cielo claro muy distinto al de su planeta natal, sabía que ese sería el lugar que le había mencionado Galaxia en donde entrenaría para convertirse en el poderoso guerrero que quería llegar a ser.

Pronto noto que justo frente a la estatua un niño de cabello castaño que parecía de su edad entrenaba arduamente, hacia movimiento provocando que su cuerpo se viera muy ligero y al mismo tiempo parecía movimientos que matarían a un mortal cualquiera.

El niño se acerco al darse cuenta que lo observaba y le estrecho la mano amablemente, de inmediato noto en sus ojos violeta había un gran dolor, en ellos albergaba el mismo deseo y aspiraciones que en los suyos.

-qué bueno que ya despertaste ya me estaba empezando a preocupar…llevas casi cuatro días durmiendo-hiso una pausa en lo que lo analizaba-soy Taiki desde ahora somos compañeros, se supone que soy la estrella de la luz-le dijo el castaño-espero nos llevemos bien-

-yo soy Yaten, y me convertiré en la estrella ascendente…

Fin de los recuerdos de Yaten

Las lagrimas en el rostro de Yaten caían inevitablemente, miro a Sailor Galaxia horrorizado, esa vida que acababa de ver se sentía tan suya que incluso tenia los mismos sentimientos de amor, odio y venganza que en aquel entonces, la opresión en su pecho apenas lo dejaba respirar ¿Por qué sentía esa realidad era más real que su vida? ¿Acaso era porque esa si era su verdad y no lo que actualmente vivía? Tenía miedo, tanto miedo de saber más pero si no preguntaba se volvería loco, necesitaba saberlo, saber si valía la pena seguir viviendo la fantasía que le había hecho creer su princesa, todo lo que había conocido hasta ahora era una absurda farsa.

-¿pude salvarla?-le pregunto finalmente a la Sailor.

La mujer desvió la mirada mortificada, la verdad no sabía cómo darle una noticia como esa al platinado, temía que no podría soportarlo, no estaba en sus planes provocarle un shock nervioso posiblemente grave-lo siento-su tono resulto más penoso del que hubiera querido.

-Yaten ¿Está todo bien?-pregunto la princesa poniendo una de sus manos en su hombro.

-¡SUÉLTAME!-le respondió el platinado.

El nunca le había gritado a su princesa, de los tres era el que más la veneraba, jamás habría osado siquiera a tutearla, pero ahora no solo le respondía de una mala manera su mirada estaba cagada de un odio irracional.

La princesa Kakyuu lloro como una niña pequeña en el pecho del azabache, sintió como si alguien muy importante hubiera muerto ante sus ojos, la angustia la recorría por completo, su estrella estaba sufriendo y eso le hería hasta el alma.

Seiya y Taiki observaban comprendiendo que lo que la Sailor le había mostrado a su hermano era algo muy doloroso, sin embargo ninguno de los dos entendió la reacción de Yaten, no intervinieron, lo mejor sería esperar a que se tranquilizara era evidente que cualquier tras pie le provocaría un colapso mental.

-por favor-le rogo a la Sailor, nuevamente Galaxia sentía su dolor, ahora Yaten tenía otra vida se supone que era otra persona, pero de nuevo tenían esa misma conexión que tenia con todas las estrellas elegidas por Cosmos, podía sentir sus sentimientos.

-Yaten lo siento de veras, pero no quiero que pienses que en tu vida solo sentiste dolor, tú hiciste amigos, incluso te enamoraste luchaste por justicia y no por venganza eso lo entendiste a lo largo de tu vida-

-por favor…dímelo…necesito saberlo-hiso una larga pausa, su mirada estaba llena de desesperación-para tomar una decisión-

Galaxia se acerco y lo abrazo de manera maternal, su rostro se calmo levemente pero a un reflejaban un profundo dolor. Por segunda vez la rubia con ayuda de su luz evito el descenso a la locura del joven platinado.

-ella fue contaminada por Chaos y murió aproximadamente hace dos años luego de que intento congelar la Tierra, quiero que sepas ante todo que la princesa de la Luna trato con todos sus medios de salvarla, pero no lo consiguió-

-yo la amaba-las amargas lagrimas de Yaten recorrían su mejillas-era lo único que tenia-

-no, ella no fue lo único que tuviste-secando las lagrimas del muchacho

Seiya y Taiki junto a la princesa Kakyuu observaban la situación más que sorprendidos ninguno de los tres podía creerse que el malhumorado de Yaten estuviera llorando por una mujer que nadie sabía identificar exactamente que fue del platinado y que a demás fuera consolado por Sailor Galaxia la mujer la cual le estaba declarando la guerra hace un minuto atrás.

-Yaten tú te enamoraste de una hermosa mujer que logro curar tu corazón herido, juro siempre cuidar de ti, ella juro en su lecho de muerte que te buscaría en su próxima vida para volver a cuidarte, esa mujer fue una luz en tu vida-

Galaxia tomo las manos de Yaten y con ello una corta visión de su vida anterior en donde estaba en un gran balcón con vista a un enorme jardín abrazado a una elegante jovencita a la cual no lograba verle el rostro, pero sus ojos eran tan brillantes y transparentes, lo más hermoso que ha visto sin duda alguna, de inmediato aquella mirada logro tranquilizarlo.

-¿lo puedes entender ahora Yaten?-

El platinado solo asintió levemente sentándose en uno de los sitiales del salón, su cara a un reflejaba una gran sufrimiento pero se notaba más tranquilo luego de haber visto a un que sea en una visión los ojos de la que fue su amada, el también podía enamorarse, esa revelación le provocaba sentimientos encontrados sin entender porque sentía que su mente iba por dos caminos completamente diferentes, por un lado sin conocer aquella muchacha ya sentía esas molestas maripositas en su estomago que le producía unas insufribles ganas de vomitar y por otro le molestaba profundamente que alguien como él se rebajara a esas ridiculeces propias de alguien tan estúpido como Seiya.

-esto… necesito pensar-dijo finalmente Yaten evadiendo las miradas de la princesa.

-lo entiendo-

La princesa Kakyuu se sentía cada vez mas lejos de sus queridas estrellas, Taiki ya había decidido apenas se había enterado de quien era en realidad que se marcharía junto a Galaxia, Yaten parecía confundido y abrumado pero era más que obvio para ella luego de su reacción que tenía los pies mas afuera de Kinmoku que adentro, también estaba Seiya, si su amada estrella favorita se iba moriría, lo amaba demasiado como para dejarlo ir, jamás le permitiría ir a la tierra a visitar a la princesa de la luna y menos lo enviaría a una muerte segura.

Era ahora o nunca, debía sincerarse decir finalmente la verdad sobre sus sentimientos que ha mantenido por dos vidas, tal vez solo tal vez lograra que su estrella le correspondiera como en sus múltiples fantasías, miro al chico de sus sueños que seguía a su lado pensativo. Ambos sabían que era el siguiente. Galaxia le mostraría una visión de su vida y él tendría que elegir entre quedarse con ella o seguir un destino cruel marcado por la destrucción, muerte y una guerra sin sentido que nunca tendría fin.

La pelirroja notoriamente sonrojada se armo de valor y tomo la mano de Seiya que ni siquiera se molesto en mirarla ya acostumbrado a las muestras de afectos por parte de su princesa, pero a diferencia de otras veces ahora el corazón de la princesa latía con violencia, su cara era idéntica a la de una cereza y sus delgadas manos le sudaban, jamás se había declarado ya que solamente ha estado enamorada del azabache y esperaba que eventualmente con el tiempo él se enamoraría de ella, de esa forma no tendría que pasar ningún bochorno, pero tomando en cuenta la posibilidad que él la abandonara sus opciones se reducían a una.

- Seiya, antes de que Sailor Galaxia te diga cualquier cosa yo tengo algo que decirte-tartamudeando levemente.

-que pasa princesa…-"ni siquiera me mira" pensó Kakyuu al notar cierta indiferencia de parte del joven que parecía más concentrado en sus pensamientos que en ella.

-te amo-soltó.

Seiya despertó de inmediato del trance en el que se encontraba palideció súbitamente y miro a la pelirroja con una pisca de pánico mezclado con sorpresa, pensó en retirar su mano de la de ella pero no lo hiso porque no quería ofender a su princesa.

Y la verdad sea dicha para nadie en el salón esa declaración fue una sorpresa salvo para el despistado azabache.

-tienes que estar bromeando-de su boca solo salió lo primero que le vino a la cabeza.

-¡por supuesto que no Seiya! He estado enamorada de ti desde que nos conocimos-le reprocho como si él fuera el culpable ¡y claro que lo era!

-¿hace tanto?-pregunto inocentemente.

La princesa Kakyuu se ruborizo a un mas si es que eso era biológicamente posible-si supongo que desde hace mucho-

-bueno yo no sé qué decir-rascando nerviosamente su cabeza con su mano libre.

-di que te quedaras aquí conmigo-hiso una leve pausa al ver que el semblante de Seiya se volvía serio-no necesito que me correspondas ahora, se perfectamente que tu corazón está en la Tierra con la princesa de la Luna-

Al pasar los segundos y al notar que estos se hacían cada vez más eternos e incómodos por el silencio decidió seguir hablando.

-Siempre pensé que cuando llegara este día yo sería capaz de protegerlos de esta verdad, pensé que seriamos los cuatro felices aquí en Kinmoku, pero ahora me doy cuenta que por mucho que yo los quiera y que te ame a ti Seiya son ustedes quienes deciden sobre sus vidas, yo pensaba que a mi lado eran libres pero también sé que nunca se sintieron libres-dio un respiro, se sentía bien escupir toda esa verdad-por mucho que quiera encerrarlos en mi sótano eso no está bien-

Los tres la miraron sorprendidos, su delicada princesa era más psicópata de lo que jamás pensaron.

-Seiya mi estrella tu brillo es tan especial, por favor no sientas que te estoy chantajeando, pero si te vas me muero, si te vas ya no sabría qué hacer-

La princesa no se inmuto ante la mirada horrorizada de sus estrellas que nunca fueron de ella eran de alguien superior a una princesa de un pequeño planeta, pues las estrellas solo podían pertenecerles a los dioses, se sentía un poco mal recurriendo a tan egoísta artimaña pero sabía que en cuanto Seiya saliera de Kinmoku ya nunca volvería, tal vez incluso iría tras la princesa de la Luna ¿Qué pasaría si ella le corresponde? Ya nunca tendría una posibilidad por mínima que fuera, la posibilidad de que Seiya pudiera amarla ya no existiría, solo se convertiría en un lejano recuerdo.

-princesa Kakyuu-Seiya la miro tan intensamente con esos ojos zafiros que podrían derretir a cualquier mujer-por favor no me haga esto ahora, yo nunca tuve una familia y no tengo recuerdos de mi infancia simplemente antes de conocerla yo solo existía, necesito saber quien soy princesa, creo que todas las personas necesitan saber ese tipo de cosas-

Tras ese argumento ya no tuvo nada que decir, su corazón se trisaba lentamente y por ende era más doloroso ¿Por qué tenía que amarlo tanto? ¿Cuántas veces tendría que romperle el corazón para que aprendiera? ¿Acaso era demasiado egoísta pedirle al hombre que amaba que se quedara a su lado para siempre? ¿Tan egoísta era pedir que la amara a ella y solo a ella? Seiya no lo entendía, no entendía que si no estaba a su lado se sentía miserable y vacía. Trago saliva intentando retener las lágrimas, ya no podría soportar vivir sin él.

-Sailor Galaxia-dijo con seguridad-muéstreme quien soy en realidad-

La Sailor dorada observo al joven azabache con una media sonrisa, la seguridad de Seiya siempre seria la misma no importaba en que tiempo se encontraran, siempre tendría esa personalidad tan arrogante y encantadora.

-Seiya tu poder viene de una nebulosa y es Ensis, tú fuiste un gran guerrero, eres la estrella inorgánica, pero lo que tenias de poderoso lo tenia de idiota-conto la Sailor con un cierto toque de indignación.

-¿Qué?-murmuró, rápidamente los colores se le subieron al rostro.

En cambio Yaten y Taiki no perdieron oportunidad de burlarse, el hecho de que alguien tan señorial y seria como Galaxia llamara idiota a su compañero era un regalo del cielo. Las alegres risas del platinado y el castaño resonaron en el salón quitándole toda la seriedad al asunto, olvidando por un momento en la situación en la que se encontraban.

-Lo sabía, lo tuyo no tiene cura-dijo Taiki sin poder parar de reír.

-me pregunto si habrá algo en esa cabeza hueca-agrego Yaten.

-por supuesto que hay algo-

-¡CABELLO!-dijeron ambos al mismo tiempo, riendo a un mas luego de que Seiya les regalara una de sus miradas asesinas, claro que a estas alturas esa mirada no hacía más que causarles gracia ya que era unas señal de triunfo, si tan solo hubieran tenido una cámara para retratar todas las expresiones del azabache una mescla de profunda vergüenza y un poquitín de cólera contra los que se decían sus hermanos, que lo traicionaban justo ahora que necesitaba más que nuca que alguien negara lo dicho por Sailor Galaxia.

-Por…porque Taiki es el sensato Yaten el implacable ¿y yo? ¡Un idiota! ¡No es justo!-Le reprocho a la Sailor escandalizado-Sailor Galaxia estoy seguro que si me conociera un poco mejor se daría cuenta que soy muy muy muy inteligente-

-no hace falta, te conozco mejor de lo que crees, sé que eres un idiota sin remedio-

El comentario de la Sailor provoco que Yaten, Taiki e incluso la princesa Kakyuu explotaran de risa, no es que no supieran ese minúsculo detalle en la personalidad de Seiya pero el hecho de que lo dijera una mujer tan intachable como ella era cómico, luego de que él intentara salvar su honor a duras penas y que nuevamente fuera pisoteado por Sailor Galaxia era definitivamente obra de una fuerza divina, jamás imaginaron que la rubia llegara a ser tan divertida o a caso era la cara tan graciosa de Seiya, ese rostro solo reflejaba "What the fuck" no importaba cual fuera el caso, ya les dolía la barriga de tanto reír.

-princesa usted también-le reclamo a la monarca.

-lo...lo…siento…es que…yo-pero no pudo formular la oración tampoco pudo parar de reírse.

La mano de la Sailor se poso en el hombro de Seiya-un idiota que solo sigue a su corazón ¿sabes? Un poco de juicio no te vendría nada de mal-

Seiya alzo la barbilla orgulloso sonriendo con superioridad-entonces debo ser el más idiota del universo entero-

-no tengo ninguna duda de eso-luego de un pequeño silencio Galaxia le confesó-lo que vas a ver no te va gustar ¿estás seguro de querer verlo?-

-a Yaten y Taiki tampoco pareció gustarles-argumento.

-es diferente, tu nunca lograste reponerte, para mí… era muy difícil…controlarte…si me dices que si ahora ya no habrá vuelta atrás-

-la verdad no se puede cambiar, negarlo sería realmente cobarde, necesito saber quien soy en realidad-

Dicho eso las imágenes de los recuerdos empezaron a aparecer en la cabeza de Seiya y con ellas una sonora y molesta risa burlesca con susurro apenas audible pero lograba distinguir una palabra que por alguna razón le provocaba una molesta sensación en la garganta, como si quisiera gritar pero no pudiera "bastardo" logro escuchar no lo entendió en ese momento pero esa palabra le asqueaba y le dolía en lo más profundo de su alma.

¡Muchas gracias por leer!

Espero no haberte provocado un trauma irremediable, pero si lo que quieres es ver personajes felices mejor no leas este fic.

Nos vemos en el siguiente capítulo.