Disclaimer: Antes de nada me gustaría comentar que los personajes de Detective Conan no me pertenecen. Son propiedad de Gosho Aoyama. No me considero violadora de ninguna ley.


Traducción de "I'm already there", "Stronger than I am" y "Coming Home", escritos por Becky Tailweaver. Yo uniré y traduciré lo que haya escrito hasta este momento. A medida que "Coming Home" (el fic largo y último) se vaya actualizando, yo iré traduciendo. Así que no me pidais que suba otro cap si no esta escrito, porque tengo el permiso para traducir, pero no para escribir. Igualmente, muchísimas gracias a Becky T. por dejarme traducir esta fantástica historia.


SI TU SUPIERAS

- Vale... Adiós, Shinichi.

- Adiós... Yo... Te quiero, Ran.

De repente, ella volvía a sollozar.

- No puedo... No puedo... Vuelve a casa... Por favor, vuelve a casa...

Y antes de que pudiera responder, antes de que pudiera pensar algo, ella colgó el teléfono fuertemente. Atontado, adolorido, él también colgó el auricular.

Capítulo 2

El dolor seguía en su corazón, como una herida de bala silenciosa y sangrante. Se dejó caer en el rincón de la cabina telefónica, la cabeza escondida entre sus brazos, sus hombros temblando con sollozos apagados. La agonía y la soledad salieron a flote y le rodearon, y por unos minutos no pudo parar el torbellino de emociones.

Todo dolía. El pensar en Ran, sola, todavía esperándole, llorando igual que él. El pensar en Yuuichi, riendo aunque estuviera triste, preguntándose por qué su padre podría no volver nunca. Estando a su lado, sin poder llegar a ellos.

Él había estado ahí para todo. Él había estado al lado de Ran cuando tuvo que esconder su reacción al conocer aquello que cambió su vida, una simple verdad que le golpeó de frente, robándole el aliento y dejándole sin fuerzas, todo por un momento de egoísta debilidad; su vida pasó de mala a destrozada, su culpabilidad y agonía mil veces peores que antes. Él estuvo a su lado en los largos meses de espera, viendo su esperanza y anhelo, haciendo todo lo que podía para sacarle una sonrisa; ella no lo dejaría ir sin importar lo que dijeran sus amigos o su familia, aguantando bajo el estrés de los crueles rumores y el aislamiento, hablando con él cuando llamaba, ansiosa por contarle lo que pasaba últimamente y como deseaba que él estuviera allí.

Él estuvo a su lado cuando pasó, y aunque él se negó a entrar una y otra vez, al final entró, y detrás de la cortina, escondido del ajetreo y la histeria, vio como ella dio a luz a ese milagro llamado Yuuichi. Él estuvo a su lado, esperando todas esas horas para poder sentirlo, esperando mucho tiempo para tocar el milagro, para abrazarlo, aunque sus manos fueran pequeñas para tan diminuta carga. Él estuvo a su lado con todos los adultos cuando ella le dijo que tuviera cuidado, que vigilara con la cabeza y que lo abrazara fuerte; y mirando entre las sábanas vio algo tan precioso y maravilloso que no pudo respirar, no pudo pensar; esa cosa tan perfecta y tan profunda que no había palabras, y sintió dentro que sólo podía llorar y reír a la vez.

Él estuvo al lado de los dos, preparado para ayudar a Ran siempre que pudiera, preparado para hacer cualquier cosa por Yuuichi. Él era un ayudante, como una niñera, un compañero de juegos, un profesor, un amigo, un hermano; pero nunca un Padre, nunca Amado...

Todo dolía, desde las memorias de sus últimos momentos con Ran como Shinichi, hasta la imagen de un precioso niño pequeño con sus ojos azules y el pelo oscuro de Ran. La mayoría de su vida estaba tan destrozada que agujereaba su alma, dejándole herido de muerte.

Muriendo por dentro, sufriendo y esperando y anhelando, élseguía a su lado. Y él estaría siempre, tanto tiempo como hiciera falta.

Era ese pensamiento y sólo ese pensamiento el que le empujaba a seguir y a quitarse las lágrimas. Él sólo le daba la fuerza necesaria para recoger su mochilla, ponérsela a la espalda, y dejar la cabina atrás. Las máscaras se habían marchado en esa conversación, y tenía poco tiempo para volvérselas a poner.

Aunque a veces estaba muy cansado, y sólo quería decirlo, terminar con la mentira, volver a casa, aunque la verdad doliera también... Seguía siendo mejor que todo ésto...

Una larga práctica hizo posible que se volviera a colocar esa capa en sólo unos momentos. En el tiempo que llegó a la puerta, nadie podría decir que algo iba mal con él. Estaba sonriendo cuando cogió el pomo y entró.

- ¡Hola!

- ¡Bienvenido a casa, Conan! - Ran saludó, saliendo un momento por la puerta de la cocina. Su rostro estaba rojo y sus ojos también, pero aún así hizo un buen trabajo al ocultar su dolor detrás de su sonrisa - Tendré la cena hecha en veinte minutos¿puedes ocuparte del "tsunami" mientras tanto?

- ¡Por supuesto, Ran! - una risa mantuvo todo escondido, al tiempo que dejó su mochila y sus zapatillas en la puerta, esperando lo inevitable.

- ¡Hermanooooooooo!

El niño estaba apodado correctamente como "el tsunami", una pequeña bola de energía que tenía la misma facilidad para los problemas, y suerte para salir de ellos, que su ausente padre tenía. Yuuichi Mouri era tan inexorable como una ola e imparable como una tormenta, el fuego de Ran y su fuerza se mezclaban con su inteligencia y determinación. Una combinación desalentadora, incluso cuando personificaba a alguien que no llegaba a las rodillas de la mayoría de adultos.

Conan se las apañó para coger a Yuuichi en el aire sin caer al suelo esta vez; con "doce" años y contando, aún seguía siendo más bien un enano. Una carga tan explosiva como Yuuichi encima de él era casi más de lo que podía soportar para mantenerse en pie.

- ¡Wow, diablo, no corras en la casa! - le dijo, arrodillándose para abrazarle a pesar de su amable reprimenda. Nadie estaba mirando y a Yuuichi parecía no importarle que él no fuera como siempre era, así que cerró los ojos y apretujó al chico entre sus brazos, sólo para abrazarlo, sólo para oler la esencia de su cabello oscuro.

No... Puedo seguir viviendo así. No puedo rendirme, todavía no. Ellos están todavía ahí fuera. Además, Ran me mataría, y... Yuuichi es demasiado pequeño para entenderlo. Sólo le asustaría y lo confundiría. Por Diós¿quién no estaría descolocado al tener a un niño como padre...?

- Te he echado de menos hoy, Yuu.

Sin vergüenza, el niño le retornó el abrazo, aunque confundido por el cambio de carácter de su "hermano mayor". A veces parecía que el chico cambiaba de alguna manera, creciendo en silencio y queriendo abrazarlo más rato de lo normal; pero esos momentos siempre eran bienvenidos, haciendo que Yuuichi se sintiera a gusto y a salvo de una forma que nadie más podría lograr.

- Estuviste mucho tiempo fuera - reprendió el niño con un posado serio -. Te he estado esperando, porque tú lo prometiste.

- Sí, lo sé - dijo Conan, apartándose -. Estaba en los juegos recreativos con Genta hoy, pero no me olvidé de pasar por la biblioteca.

Yuuichi empezó a dar saltitos.

- ¿Me has traído un libro¿Me lo has traído?

Conan sonrió.

- Haces bien en creer que lo he hecho. Éste te gustará, es de misterio - buscó el libro en la bolsa y lo sacó, mostrándoselo al niño -. Pero antes... ¿Cómo ha ido eso del libro de crucigramas¿Puedo verlo?

En menos de un momento Yuuichi fue a la habitación que compartía con Conan, y por el jaleo que montó, seguramente estaba removiendo toda la habitación en busca del libro. Sólo tardó un minuto en volver. Conan se había sentado en el suelo, esperándole. Los dos revisaron el libro, llegando a las soluciones. Conan sólo tuvo que darle un codazo al pequeñajo en los problemas más difíciles que no había hecho, viendo como su comprensión aumentaba rápidamente. No puedo ocultar el brillo de orgullo, aunque lo enmascaró con una sonrisa entusiasta e infantil.

Yuuichi es increíble; hablando, leyendo, escribiendo, pensando... Ha llegado mucho más lejos que yo con su edad...

- ¿Hiciste todo ésto en la escuela?

- ¡Síp! - contestó el niño, leyendo el segundo libro - Me aburría. La profesora dijo que podía.

- Eso está bien. Wow, tienes que pasar de curso.

- ¡Éso es lo que dijo Papá también! - Yuuichi le sonrió alegremente, un espejo de ojos azules y con el pelo revuelto que caía igual que el suyo - ¡Quiero pasar de curso! La profesora me vio haciendo los crucigramas y dijo que debería. ¡La profesora Jodie me quiere en su clase!

- ¿Sí? Ella te quiere... - sintió un frío apretón en su interior, aunque no mostró nada exteriormente.

Maldita... Maldita ella... Sabía que había sido transferida del instituto pero no sabía dónde... ¿Solicitó el trabajo en la escuela primaria a propósito?

Oh Diós mío... Ella sabe... lo de Yuuichi..?

- ¡Yuu, Conan, vamos a cenar!

- ¡Vaaaale, Mamá!

- ¡Vamos, Ran!

Ella tenía que saberlo. Ella está con elloses imposible que no lo supiera... Con sólo mirarle. Entonces... Tiene que estar planeando algo... Queriendo a Yuuichi en su clase... ¿Qué está esperando...?

Siguió a Yuuichi al baño, para lavarse las manos, intentando que el miedo se fuera por el desagüe al igual que el agua. Hasta que no los ganara, no podría volver nunca a casa, no como él quería hacerlo. Y la profesora, esa maldita Jodie Saintemillion, estaba en medio de todo, siempre ahí, siempre mirando, siempre preguntando. Ella era uno de ellos, y siempre y cuando sus ojos fríos estuvieran encima de él, él estaría atrapado. Y ahora ella tenía una vida en su poder mucho más importante para él.

Pena, dolor, soledad, ira... Todos eran adjetivos excelentes para su fría y silenciosa rabia. Esa pequeña familia de la cual formaba parte, separado de ellos... Y aunque estuviera atrapado detrás de esa pared invisible, su promesa de protegerlos costara lo que costara.

Yuuichi estaba saltando cuando llegaron al comedor, tarareando algo sobre "mañana", "cumpleaños" y "Papá".

Conan sintió como su corazón le daba un vuelvo al recordar que Papá no estaría mañana en el cumpleaños.

- Cariño, siéntate - le dijo Ran al niño a la vez que todos se sentaban. Kogoro Mouri y Eri, juntos en el mismo lado de la mesa; Ran sola en el siguiente, Conan y Yuuichi enfrente de la pareja.

- Ay¿cómo es que no me llamas Yuu como hace Conan? - protestó el niño - Incluso Papá me llama Yuu, como mi hermano mayor.

- Porque sigues siendo mi niño pequeño, tontín - respondió Ran, entre risas -. Y porque estás saltando como un conejito.

- ¡Porque mañana es el cumpleaños de Mamá! - cantó Yuuichi - ¡Y Papá volverá a casa mañana!

Kogoro y Eri intercambiaron miradas tristes, pensando lo mismo, sin decir nada; habían discutido miles de veces con la cabezota de su hija, diciéndole que debería dejar a Kudo fuera de su vida y buscar un hombre joven que pudiera quererla y ser un padre para Yuuichi, pero ella siempre se negaba. Aun cuando estaba por rendirse, su corazón se revelaba.

- ¿En serio lo crees? - preguntó Conan suavemente, mirando su plato al tiempo que la familia empezaba a comer.

- Ummmm, quizás - rió el chico, palabras tan parecidas a las que dijo por teléfono que Conan subió la cabeza -. Pero sé que lo intentará.

- Sí, seguro - le apoyó Ran, sonriendo a su hijo -. Éso es lo que importa. ¿Porque le queremos, verdad, Yuu?

- ¡Síp¡Yo quiero a Papá!

Alguien que nunca ha conocido... Que sigue queriéndole...

Conan tragó el nudo en la garganta.

- Aunque no pueda ahora mismo, él volverá algún día - continuó Ran, ganándose unas sonrisas triste de parte de sus padres -. No importa lo mucho que mi cabeza diga "olvídalo", mi corazón no me dejará parar de creer en él. Tengo que creer en él... Él es mi estúpido, egoísta, arrogante, dulce, idiota amante del misterio.

Sus palabras amenazaron con quitarle sus máscaras a base de lágrimas.

Estoy aquí, Ran... Estoy aquí...

- Entonces... Todavía queda algo de esperanza - Conan ofreció su copa para un brindis, sorprendiendo a todos con el tono de su voz -. Esto es por que Shinichi vuelva a salvo y rápido.

- ¡Por qué, Conan...! - suspiró Eri, encontrándose asombrada por la fe del chico. Su marido levantó la copa con desgana. Yuuichi alzó su copa, aunque no entendía muy bien por qué, y Ran tocó con la suya la de Conan, sonriéndole.

- Gracias, Conan. Me conoces desde hace mucho para saber lo mucho que lo echo de menos...

Él asintió.

- Sé que no es mi cumpleaños, pero tengo un deseo que pedir. Quisiera que... Él estuviera aquí por ti. Odio verte llorar, Ran... Y sé... Lo mucho que tú... Le quieres... - su voz se quebró, y Ran malinterpretó su sentimiento de culpabilidad con el intento de no llorar de preocupación.

- Oh, Conan, cariño... - con las lágrimas en los ojos, dejó su copa en la mesa y pasó su brazo alrededor del chico, tirando de él en un firme abrazo - Gracias, Conan.

Su calor y cuidados estaban destinados a un joven llamado Conan Edogawa, pero por una vez en mucho, mucho tiempo, Shinichi se permitió a sí mismo aceptar el roce de su piel, se dejó llevar por su abrazo y pasó una mano alrededor de ella. Se prometió de corazón que todo lo que no pudiera decir, se lo diría algún día. La persona que ella estaba esperando estaba allí, a su lado, aunque ella no lo pudiera ver.

Estoy a tu lado, Ran. No importa lo que pase, siempre estaré aquí...

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Una chica joven con el cabello rubio permanecía en la calle del la Agencia del Detective Mouri, escondida en las sombras, las manos en los bolsillos de su chaqueta. Sus ojos profundos y penetrantes estaban fijos en la tercera ventana del local, apenas dejando pasar la luz amarilla de dentro. Había un calor peculiar que suavizaba su mirada inteligible; ese calor moviéndose hasta sus labios, curvándolos en una triste y débil, apenas reconocible sonrisa.

Aguanta, Kudo... Ya falta poco. Sólo aguanta un poquito más...


Acabada la primera parte de la "trilogia"!!! xDDDDD La verdad es que se queda interesante... Supongo que querreis saber como continua, pero para eso tendreis q esperar un pokito... Porque entre mi emocion y q vuelve el colegio, no se lo que pasara :S

Bueno, si lo quereis pronto necesito reviews que me animen a sacar tiempo de donde sea! Ya me entendeis.. xDDD

Gracias a littlethief03, Sha're, Lena Haruno, SHiNiCHi-KuDoXRaN-MouRi, Rani07, Kiiza y Amidala Granger! Todavia estoy intentando saber por que, xo en cuanto lei vuestros reviews no podeis ni aceros una idea de lo que senti. Me senti... Euforica! En serio! No se si fue porque es mi primer fic traducido o xq estoy completamnt enamorada de este fic, y ver que a vosotros tmb os gusta fue demasiado para mi... Xo fue una sensacion alucinante que espero poder repetir! (es una indirecta... ¬¬ XDDD) Muxisimas gracias! Os Quiero!!!!!!!!!

Ahora unos xikitines spoilers del siguiente capitulo:

- Yuu... Cariño... Es un poco temprano para estar...

Aunque te quiero mucho, hijo mío, las seis de la mañana es demasiado pronto para celebraciones.

- ¡Pero es tu cumple!

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Realmente, el chico era un regalo de Diós. Sí, él era un poco raro, distante, loco por el misterio y muy maduro para su edad; pero cuando se trataba de ayudarla con Yuuichi...

No sé qué haría sin él...

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Sonriendo, Ran se inclinó para verle mejor, para ver como él seguía mirando al pequeño, hasta que vio la expresión de su rostro.

Era una sonrisa, y mucho más que una sonrisa; y habían lágrimas resbalando por sus mejillas.

- ¿Conan...?

Bueno, me despido.

Hasta el próximo cap.

Nos leemos

MEICOSR