Bien, segunda parte y última. Espero que les haha gustado como viene la cosa.
Ahora sí...
A leer (^.^=)/
๑
Naruto los miraba a ambos, esperando una explicación.
-Estoy aquí solo para demostrarte que lo que sueñas es imposible, usuratonkachi. Jamás soportarías que tocara a tu mujer. Así que un trío es imposible. -le dijo Sasuke. él mirándolo con los ojos sumamente negros. Naruto se descolocó.
-Yo... -trató de articular Hinata, pero se quedó con las palabras en la garganta cuando Sasuke golpeó la pared, donde ella estaba, con la palma abierta. La joven dio un pequeño bote, retrocedió y se pegó a la fría superficie. Uchiha le mostró una media sonrisa y se acercó a una distancia completamente peligrosa. Todo eso, era parte del plan que ambos habían acordado muchos días atrás. Sabían que al verlos así, Naruto haría algo, y tal como Sasuke había dicho, no permitiría que la tocara. Él se daría cuenta de que su fantasía era completamente absurda, no podría compartir a Hinata, desistiría de la idea y volvería a ser el mismo de siempre, tan sencillo como eso...
Sasuke se aproximó más al rostro de Hinata, haciéndola sonrojar en demasía. La actuación continuaba.
Naruto desde la cama veía como su mejor amigo estaba a punto de besar a su esposa, se sentía celoso, sumamente celoso... Celoso de que no fuera también él, quien provocara aquel sonrojo.
Hinata lo vio de reojo, el rubio se puso de pie, mostrando su esculpido torso desnudo, con sudor perlándolo. Tanto ella como Sasuke esperaban a que hiciera algo más, pero él se quedó allí parado con la mirada fija en ellos.
-No lo soportarás, idiota. -dijo Sasuke y lo siguiente que Hinata sintió fue como él la besaba. Ella abrió sus ojos intensamente, mientras sentía el calor de aquellos labios desconocidos sobre los suyos. ¿Porqué Naruto no hacía nada? Se suponía que era en ese momento cuando reaccionaba y echaba a Sasuke del cuarto. Uchiha se molestó, el idiota Hokage aún no actuaba. Bien, entonces vería hasta donde era capaz de mantenerse cuerdo. Sin previo aviso, tomó a la esposa de su mejor amigo de la cintura y la pegó contra su cuerpo, haciendo que ella sintiera su hombría en el vientre, luego la besó trasgrediendo lo establecido.
Hinata sintió que se desmayaba en ese preciso instante, su mente llamaba a Naruto para que la rescatara, pero sus labios estaban concentrados en Sasuke y en lo que se apoyaba en su abdomen, Uchiha parecía estar haciendo alarde de "eso".
Las cosas se estaban saliendo de su cauce.
¿En qué pensaba su esposo que se tardaba tanto en decir algo?, si eso seguía así... Uchiha le colocó una mano sobre sus senos, ella quiso gritar de la impresión y él aprovechó eso para sumar su lengua al beso, con total descaro. ¡Ese hombre se estaba propasando!, le colocó las manos sobre el pecho para apartarlo, pero Sasuke la movió de la pared más al frente mientras la sujetaba con fuerza para que no lo soltara, su intención era darle una mejor vista a Naruto.
El beso y las súplicas de Hinata porque su esposo reaccionara, se incrementaron. Ella estaba muy lejos de ser una persona violenta, pero Sasuke ya se las vería. Intentanto darle una severa advertencia, le mordió la lengua . Él sintió un escalofrío que viajó directamente a su miembro con aquella acción. Si esa mujer estaba esperando que la soltara, debió haber pensado en algo menos provocativo. Así sólo estaba haciendo las cosas más difíciles y él hacia rato que había dejado de fingir el beso, para pasar a uno de verdad. Hinata se dispuso a bloquearle los puntos de chakra para inmovilizarlo de una vez por todas, pero en ese momento, Naruto se dirigió hacia la puerta y apoyó una mano en el picaporte.
Los otros dos jóvenes creyeron que ese era el fin para el pequeño engaño, pero se pasmaron al ver que el rubio abandonaba la habitación y por medio del Hiraishin no Jutsu, aparecía al instante nuevamente con una botella de bebida.
El rubio cerró la puerta con llave, quedando ellos tres dentro de la recámara.
-Si haremos esto, lo haremos bien-ttebayo. -les dijo. Se había dado cuenta de cual era la intensión de los dos, sabía que sólo buscaban que abandonara sus fantasías y los apreciaba por intentar ayudarlo, el problema era que le habían puesto todo en bandeja de plata para que se enardeciera. Él ya había comenzado a intentar olvidarse de todo, pero ellos, su propia esposa y su amigo/hermano, acababan de darle la imagen más erótica de su vida. Acababan de tentarlo y de hacer que mandara al diablo su determinación. Entonces les seguiría el juego, después de todo ellos fueron los que iniciaron la provocación.
Hinata estando completamente desconcertada y alarmada, lo sintió acercarse. Mientras Sasuke la besaba, su esposo se colocó tras ella y con suma delicadeza le deshizo el peinado y dejó que su sedoso cabello cayera como cascada, entonces fue apartándolo suavemente, hasta dejarle un hombro al descubierto. Abrió ampliamente sus ojos grises, el cuerpo se le cosquilleaba y erizaba involuntariamente. ¿Qué estaba haciendo Naruto? ¿Qué no se daba cuenta de que ella y Sasuke habían acordado eso sólo para ayudarlo? Por primera vez, fue Hinata quien se dio cuenta de que eso era lo que Naruto quería hacer...
Sasuke y ella habían caido en su propia trampa...
'C-umpliré todas tus fantasías...' Sí, Hinata le había propuesto eso por iniciativa propia, con la creencia de que así haría entrar en razón a Naruto, pero sólo ahora era consciente de lo que sus palabras implicaban. ¿En verdad estaba dispuesta a conceder aquel deseo de su esposo?¿Estaría dispuesta a dejar que Sasuke la tocara también? ¿y él estaría dispuesto a quedarse? ¡Dios!, en qué se habían metido...
Uchiha besó Hinata un poco más y luego, la dejó por falta de aire, pero no apartó su rostro del de ella. La joven no se recuperaba del shock, cuando se sintió estremecerse por completo al experimentar los besos de Naruto que subían desde su hombro a su cuello. Luego, él colaba su mano entre Sasuke y ella y empezaba a acariciarle los pechos. ¿De verdad estaba haciéndole eso mientras Uchiha estaba presente? No pudo reprimirse e inconsciente, y traicioneramente, gimió de placer al verse atrapada entre dos cuerpos que comenzaban a emitir cada vez más calor.
Sasuke miró a Naruto buscando una respuesta. Parecía ser que era el único que aún mantenía la sensatez, sería realmente una locura si Naruto estaba creyendo en que él mismo se quedaría y participaría de todo eso. Hinata tenía unos labios y unos pechos increíbles, y había cumplido con su curiosidad al sentirlos, admitía que se había excitado en demasía, pero hasta allí llegaría... o eso era lo que él pensaba. Contrario a toda lógica, su amigo le devolvió una mirada completamente desconocida para Sasuke hasta ese momento, parecía como si sus oscurecidos ojos azules le dieran la orden de continuar.
-"Hagámosle el amor a Hinata" -fue lo que leyó en sus ojos. Esa insania estaba llegando muy lejos, los tres estaban jugando con fuego y las cosas podían terminar muy mal. -"Sé que eso es lo que quieres, Sasuke. Tú también deseas a mi mujer".
Aquello parecía un desafío. Naruto lo destaba desafiando, ¿quién diablos se creía?
-"Eres un imbécil" -le contestó Sasuke y antes de hacer algo más, tomó del mentón a Hinata. Ella lo enfrentó sus ojos claros. -"¿Qué es lo que harás ahora?". -le inquirió él, sólo con una mirada carbón.
La idea de poseer a la esposa de su amigo, le parecia en extremo irresistible y su erección ya ansiaba entrar en acción. Cuando llegaba a eso, jamás retrocedía, Sasuke Uchiha se convertía en un animal hambriento... Pero, él no era un malnacido y no obligaría a una mujer a nada, así que sólo esperaba que ella se rehusara para largarse de allí.
-"Son las fantasías de Naruto las que no lo dejan dormir, y no podrá descansar tranquilo hasta que no las cumpla. Su vida entera se ha basado en metas, y ahora de repente se enfrenta a algo que no puede conseguir. Eso debe ser más que frustrante"...
"Hinata, debes atreverte a sobrepasar los límites aveces"...
-Lo haré, por tí Naruto... -se dijo ella. Hinata entonces, cerró los ojos, dejando de lado todo lo demás y recordando a quien deseaba complacer, llevó sus manos hacia Sasuke y lo atrajo hacia ella, para que juntos fundieran sus bocas.
Él cedió por completo ante ella, ante sí mismo y ante la lujuria. La besó con profundidad, sabiéndose observado por Naruto quien consentía aquella acción. Atreviéndose a más, con su mano le acarició el seno libre. Hinata no podía creerlo, se sentía tan extraño besar a alguien que no fuera Naruto, pero debía reconocer que Sasuke también sabía lo que hacía. Su boca era demandante, intensa, irresistible... Su corazón latía con una velocidad vertiginosa, su cuerpo estaba emocionándose.
-¡Naruto! -gimió en voz alta, tras separarse de Uchiha, al sentir que su esposo tocaba su intimidad por encima de la delgada bata, como recordándole que él también estaba allí. Sasuke la apegó más contra sí, ella advirtió nuevamente aquello firme presionándose contra su abdomen. ¿En realidad ella le estaba provocando eso a Uchiha Sasuke?...
El juego apenas y había iniciado, pero los tres ya estaban quemándose.
Naruto acariciaba la intimidad de Hinata con más fuerza, mientras le exploraba la espalda con besos húmedos. La bata cayó al suelo, revelando la femenina y curvilínea figura. Los tres se excitaron, como no pensaron llegar a hacerlo nunca con aquella situación.
Sasuke tomó la iniciativa y le desabrochó el provocativo sostén, sin que ella pudiera oponer resistencia. Su boca se abrió paso y se deleitó con los senos de la joven, a veces incluso utilizaba los dientes y las descargas eléctricas colmaban los sentidos Hinata, quien trataba que de su boca saliera alguna réplica, pero se halló a sí misma soltando cargados suspiros.
Naruto entonces la giró hacia sí, ella lo vio con los ojos lacrimosos. Una mezcla de excitación con enojo que aún pugnaban en su conciencia. Su esposo la besó haciéndole olvidar contra qué luchaba. Sasuke ahora, fue el encargado de recorrer la tersa espalda de la joven, probándola de esa manera descubrió que le gustaba hacerlo. Con su mano notó lo húmeda que ella se encontraba, y él no estaba en mejores condiciones, su pantalón y el resto de sus prendas lo ahogaban.
El rubio guió a la chica hacia la cama, Uchiha aprovechó para comenzar a deshacerse de sus ropas, luego tomó la botella que su amigo había traído. La bebida estaba muy fría y le refrescó la garganta, aunque eso no disminuyó en lo más mínimo el calor que avasallaba en su cuerpo.
Hinata quedó bajo el firme cuerpo su esposo. Estaba súmamente nerviosa, no sabía como continuar, aquella experiencia ni por asomo la hubiera imaginado. Una batalla entre pudores y deseos de abandonarse a la locura continuaba librándose en su cabeza. Su disputa mental se acabó cuando Naruto le arrebató sus bragas. Con pasión y el mismo cuidado de siempre, la acomodó y... se adentró. Ella se arqueó hacia Naruto, mientras soltaba un sonoro suspiro de sorpresa. Cerró sus ojos y se abrazó a él, al tiempo que ambos empezaban a mecerse a un delicioso ritmo.
Sasuke los observaba mientras se retiraba el resto de su ropa. ¡Maldición! ver aquello encendía, lo encendía de una manera inexplicable. Era demasiado... Esa mujer era impresionante...
Hipnotizado por los gemidos de Hinata, se acercó a ellos. Naruto al notar que su amigo también quería participar, dio unos fuertes embates hacia su esposa y luego giró en la cama, quedándose con ella encima.
Hinata, inmensamente agitada, apoyó las manos en el marcado abdomen del rubio y mientras este la ayudaba a moverse, no pudo evitar mirar hacia Sasuke. La pregunta fue que si se sentía inmoral, o una cualquiera por estar haciendo eso... Lo cierto era que sí, pero de sólo ver a Uchiha allí, presenciando todo aquel acto tan carnal, hacía que inevitablemente se sintiera cada vez más eufórica y caliente.
Quería mostrarle a Sasuke Uchiha lo que ella disfrutaba con Naruto por las noches, quería mostrarle que sólo era Naruto el único que siempre la tocaba y que su presencia allí, sólo por que ella deseaba complacer a su esposo, no porque estuviera interesada en el orgulloso heredero Uchiha. Era demasiado perverso y enfermizo el sentirse de esa forma, pero no podía evitarlo, no podía...
El joven Uchiha y ella se dieron cuenta que sus miradas brillantes de lascivia se llamaban.
Los tres habían entrado en el consentimiento, y tácitamente acordaron que lo que pasara esa noche y en ese momento, solo ellos lo sabrían.
Sasuke caminó hacia la cama, al tiempo que los otros dos se perdían en el momento que compartían, él se ubicó tras la joven. Esa Hyuuga también lo estaba desafiando, entonces haría que ella jamás se olvidara de lo que iba a hacerle. La recorrió con besos, caricias. Su respiración ardía a medida que oía como ella intentaba evitarlo pero gemía repetida y ahogadamente.
En un momento Naruto se detuvo y salió de ella, Sasuke comprendió que le estaba permitiendo a él continuar. Se vio libre para ubicarse sobre ella, viéndola a los ojos con sus enigmáticas pupilas negras. La joven se mostró levemente molesta por el vacío que su esposo le dejaba, ya que estuvo a punto de llegar a la cima, pero pronto descubrió que Sasuke tenía algo increíble que ofrecerle.
Él no tuvo piedad, no pidió permiso, no fue suave, ni mucho menos cuidadoso, se adentró en ella de golpe y aquello la hizo delirar. Hinata cerró los ojos, y liberó un grito con fuerza al ser invadida tan maravillosamente.
-¿Qué opinas de esto? -le preguntó él al oido. Ella no pudo responder al sentir su mente tan anubarrada de sensaciones. Al no tener contestación, Sasuke llegó hasta su boca, la besó y luego la tomó de las piernas y se la colocó en los hombros, internándose de esa forma hasta lo más intimo de Hinata, quien creía que ya no podría continuar con aquella candencia que él le marcaba. Se inclinó hacia atrás y aferró sus manos en las sábanas, mientras Sasuke seguía impulsándose hacia ella con cada vez más prisa.
-¡S-e siente muy bien! ¡Sasuke! -le admitió con la voz anudada, aunque las palabras sobraban o faltaban para describir lo que los tres estaban experimentando. Pero aún faltaba mucho por hacer...
Sasuke gruñía en el oído de Hinata, mientras le demostraba que un Uchiha era tan hábil con el Sharingan como en la cama. Un genio en toda la extensión de la palabra, sabía donde tocarla para hacerla derretirse. La joven recordó a Naruto, con la vista nublada lo buscó. Su esposo tenía una sonrisa de aquellas que únicamente ella sabía que poseía. Una increíblemente sexy.
Después de unos minutos, sin descanso alguno, fue el turno de Sasuke de hacerla girar, para hacerla quedar sobre su torso pálido y fibroso. Hinata temblando de placer, dudó sobre si atreverse a continuar, pero las cosas ya habían llegado a un punto en que ninguno tenía conciencia, y sus sentidos de moralidad ahora yacían varios metros bajo tierra. Ella se decidió, se afianzó a él y empezó a balancearse sobre el miembro del mejor amigo de su esposo. Sasuke apretó los dientes conteniendo su propia voz, ella lo hacía deliciosamente bien. Desde allí abajo tenía un privilegiada vista de sus generosos y suaves pechos, posó su mano sobre uno para masajearlos y la otra la llevó a la cadera de la joven, para ayudar a que se moviera con más celeridad.
-Hazlo así. -le indicó articulando con dificultad.
-¿A-así? -preguntó ella ondulándose de una forma alucinante. Sin darse cuenta había cedido ante la sensualidad natural de Sasuke, ante su forma arrebatadora de poseerla.
-¡Hugm! ¡Sigue! -gruñó él guturalmente.
Naruto viendo como esos dos se entretenían, pensó que él no se quedaría fuera de todo. Sasuke estaba monopolizando la atención de Hinata pero no le molestó, porque tenía algo muy intenso en mente. Se bebió lo último que quedó del espumoso y luego subió a la cama, la joven giró su nublosa vista hacia él y ambos se besaron con premura. Los dos sentían el frescor en sus bocas, junto con la chispeante sensación del champagne.
El rubio sonrió maliciosamente, le susurró algo al oído y después de eso sus manos comenzaron a acariciar cierto punto secreto en su esposa. Ella se tensó un poco, se detuvo por completo sobre Sasuke, quien aprovechó aquello y concentró su energía para lo que, sin duda, seguía.
Hinata sintió algo apoyarse en su entrada, y soltó un intenso quejido al verse doblemente invadida. Al principio se incomodó, y como no hacerlo, ya que era la primera vez que Naruto llegaba tan lejos... y que manera de traspasar los límites... Nunca en toda su vida se hubiera imaginado que estaría en medio, literalmente en medio, de una situación así. Era difícil pensar, era extremadamente complicado razonar, mientras su cuerpo entero se dedicaba a gozar de todo aquello.
Naruto no quería hacerle daño, ni tratarla rudamente, al contrario su único fin era darle placer a la mujer que más amaba en el mundo. Pero se le hacía muy difícil permanecer quieto, así que finalmente se movió ingresando completamente al interior de la joven.
Sasuke atrajo hacia sí a Hinata y la besó para distraerla, al tiempo que no dejaba de acariciarla.
Los tres supieron que efectivamente, no había vuelta atrás...
Viéndola lista, Naruto embistió a su esposa. Ella gimió por lo alto. Sasuke desde abajo hizo el mismo movimiento, la joven se electrizó y su voz sonó con más fuerza. Volvieron hacerlo una vez más, inconscientemente los dos jóvenes competían para ver quien enloquecía más a Hinata. Y ambos lo estaban logrando...
Los tres se envolvieron en un indecente y candente baile. Sumergidos enteramente en la lujuria, continuaron haciendo sonar sus ecos. Sus caderan que chocaban unas contra otras, mientras oleadas de gozo los asaltaban.
La habitación se colmó de apasionados y ardientes sonidos.
Como hábiles shinobis que eran, pronto encontraron un ritmo que encajó a la perfección con los tres. Sasuke embestía primero a Hinata, al sentirlo, Naruto retrocedía y luego avanzaba con potencia, luego ambos ingresaban al mismo tiempo. La joven creyó estar delirando en medio de aquellos dos hombres. Alcanzaba escalas del placer cada vez más altas. Orgasmo tras orgasmo. Su boca no tenía descanso al igual que sus manos y su cuerpo, que recibía atención en todas direcciones y ya no sabía en donde concentrarse para sentir. Era Naruto el del cumpleaños, pero era ella quien recibía todo...
El sudor brotaba de sus pieles, lubricaba sus cuerpos desnudos y solo hacía que todo fuera aun más surreal, más exquisito, más prohibido...
Hinata no resistiendo más se apoyó sobre Sasuke, Naruto tuvo más libertad para darse el gusto y continuar arremetiendo hacia su esposa. Cerró los ojos, inclinó la cabeza hacia atrás mientras soltaba maldiciones y chocaba su pelvis contra el firme trasero de su Hinata, ingresando en ella con penetraciones rápidas y cortas que enloquecían a ambos.
Uchiha desde abajo, también siguió complaciéndose con la deliciosa estreches de esa mujer. La joven se movía como podía para seguirles, de pronto soltó un grito ahogado al sentirse una vez más plenamente satisfecha, y se lo hizo saber a sus dos amantes con los espasmos que la invadieron y que incrementaron el placer de ellos.
Sasuke llegando al linde, se liberó en el interior de Hinata, casi al mismo tiempo que Naruto. Las respiraciones de los tres sonaron con más desesperación, y con unos últimos movimientos se encaminaron al límite de perder la razón.
Así de cegados los dos salieron de ella, quien creyó que el acto terminaría, pero una vez más comprobó que esos dos no eran simples humanos y aún podían brindarle mucho más... Naruto subió sobre Hinata, le dijo al oído cuanto la amaba y volvió a penetrarla, ya no con suavidad sino con potencia, logrando sacarle más de un grito.
-Dios mío. -musitó ella cuando su esposo la levantó, e hizo que ambos quedaran arrodillados en la cama. Hinata repitió su exclamación, al sentir a Sasuke detrás. Él primero delineó aquella entrada con su miembro, torturándola delirantemente, y luego la invadió. La joven apretó los ojos con suma fuerza y clavó sus uñas en la espalda de sus esposo.
Habiendo intercambiado lugares de esa forma, los dos amigos se dedicaron a empujar sus intimidades hasta donde las fuerzas les alcanzaran. Hinata los recibía con la poca lucidez que le sobraba.
No reconocían sus voces que se distorsionaban y se perdían entre las cuatro paredes de la habitación. Frases inentendibles y cargadas de excitación escapaban de ellos sin que pudieran detenerlas, mientras pedían por más.
Con la entrada de la madrugada, todos llegaron al punto culmine de no saber siquiera quienes eran. Los dos amigos jamás intercambiaron un sólo roce, lo único que los unía era el deseo compartido de disfrutar, y hacer disfrutar, a Hinata.
No se contuvieron ni se privaron de nada, perdieron la razón en todas las posiciones posibles... incluso habían descubierto varias nuevas. De frente, de espaldas, de rodillas, de a dos, de a tres, acostados, de pie, en el suelo sobre la alfombra, en la orilla de la cama, en el sillón, cerca de la ventanas... Recorrieron la habitación entera con sus indecentes juegos. Y cuando uno de los dos sentía que ya no podía seguir, Hinata lograba encenderlos de maneras inimaginables.
Finalmente, y como era de esperarse, se rindieron enteramente extenuados.
Se recostaron en la cama, que fue el principal escenario de aquel fogoso encuentro. Sasuke a la izquierda, Naruto a la derecha y ella en medio. Hinata tuvo el impulso de colocar sus manos en los marcados pectorales de sus dos amantes, sólo para tener algo que la trajera a la realidad y no la dejara perdida en el delirio. ¿Sabría ella que acababa de vivir lo que las admiradoras de aquellos dos héroes soñaban? Sintió que su esposo le soplaba la frente, lo miró. Naruto comenzó a reír. Una risa completamente exhausta y satisfecha. Sasuke rió masculina y brevemente también. Ella sabía de que se trataba, ninguno había pensado que se aventurarían a hacer tal locura, pero lo habían hecho.
¿Hasta donde fueron conscientes, y hasta donde el deseo y el primitivo instinto se adueñaron de ellos? ¿Quienes eran ellos para permitirse disfrutar tanto y más allá de lo permitido?
Ninguno se arriesgaría por una respuesta...
-No fue como en mis sueños... esto superó todo... Mi mejor cumpleaños... -dijo Naruto adormecido, casi como si no se hubiera dado cuenta de que lo expresó en voz alta. Había cumplido su fantasía de hacerle el amor a su esposa, junto con su mejor amigo y lo había disfrutado demasiado. ¿Qué tan sucio sonaba eso?
-Lo fue... -pronunció Sasuke. Él no lo aparentó en ningún momento pero desde que Naruto le había contado lo de sus sueños, había imaginado en más de una ocasión lo que se sentiría participar de algo así. Se atormentó con ello, hasta el punto de que internamente deseó que la propuesta de Hinata, en principio falsa, se volviera realidad. Y había ocurrido... Quizás por eso había caído tan fácilmente ante los encantos de esa mujer. En verdad había sido tan sumamente ardiente que estaba dispuesto a tomar a la esposa de su amigo, una vez más...
Hinata los miró a ambos. No lo diría, jamás lo admitiría en voz alta, pero había experimentado algo realmente increíble. Se sintió libre, alocada, deseada como nunca... se pasó una mano por la frente todavía humedecida y soltó una risilla.
De pronto el silencio de la noche los invadió. Los tres miraban el techo y un inoportuno y jodido cuestionamiento cruzó las mentes de todos al mismo tiempo;
¿Cómo se supone seguirían sus vidas, después de que acababan de descubrir, que secretamente, podían compartir momentos tan intensos como esos?
...
Fin del oneshot, pervertidos...
Notas finales del capítulo :
¿Y quién apoyó todo esto?... pues, Sakura. ¿Se dan cuenta que se debe tener cuidado con las palabras que uno le dedica al otro? Puss, ahora ya no se puede llorar sobre la leche derramada, ñacañaca 3:)
¿Pueden darme su sincera opinión sobre todo esto?
Les advierto que ya estoy preparada para todo tipo de ataques (incluido verduras y piedras) así que no crean que me tomarán desprevenida.
Bueno amores míos. Cuídense y pronto tendré las continuaciones de los fics.
Sayonara ^.^)/
