Había muchas posibilidades. Todas y cada una de ellas, estaban pasando por la cabeza de Sherlock Holmes, para explicar ese repentino (y nada agradable) cambio de cuerpo. Porque si, ya había aceptado que había cambiado de cuerpo. Sin embargo, cada explicación lógica que se le venía a la mente, era desechada al instante porque no, no eran para nada lógicas al final de cuentas.

Se miro de nueva cuenta al espejo. Si, no se podía negar lo obvio. Él era una mujer.

-esto no puede estar pasando-dijo maldiciendo con la mirada el reflejo que le regresaba el espejo, y estremeciéndose por la voz que salió de su boca-ay, por todos los…

Ttranquilizo tanto su respiración como su pulso. Estaba nervioso, no lo podía negar, pero esto no podía dominarlo a tal grado que no supiese hacer algo. Tenía que dominar esta situación. Siempre lo hacía, así que no le veía el problema con este caso.

-bien-dijo, aguantado las ganas de ahorcarse a sí mismo al odiar esa voz delicada que ahora tenía-sí, soy mujer… lo soy, porque… tengo las piernas mas esbeltas-y las toco con las manos, viéndolas con algo de interés-tengo… cintura junto con una cadera… si no prominente, al menos decente-una pizca de orgullo se le escapo en la voz-tengo… senos-y los tomo con sus dos manos-suaves y perfectos-sonrío de lado-mis hombros son pequeños, los rasgos de mi rostro son más definidos, tengo un cabello largo y negro-y se miro al espejo, viendo toda la maraña negra que le cubría la espalda y parte de la cara- ay que molesto- se quito los cabellos mojados de los ojos-y claro, casi olvidaba que ya no tengo pene- viéndose la entrepierna, lamentándose inconscientemente- oh por todos los cielos…

Respiro nuevamente, no podía dejarse desquiciar por esa locura. Quería creer que era una nueva broma de su cerebro en una pesadilla retorcida, pero incluso para él, eso era ilógico. No podía ser ni incluso una pesadilla.

-tú-hablándole decididamente al espejo, e ignorando que temblaba por el frío de haberse salido en plena ducha- eres Sherlock Holmes-el maldito reflejo mostraba una mujer nada convencida mojada hasta el orgullo- si, eres Sherlock Holmes… con cuerpo de mujer-y se río un tanto nervioso- ahora tengo que… saber que paso con mi cuerpo… y… oh, no puede ser… es que tú-y le recrimino al espejo con berrinche incluido-¡debes de ser hombre, no mujer!-a la par que reclamaba, varios cabellos se le fueron a la cara-Ay, estúpidos cabellos… lo primero que haré después de vestirme, será cortarlos… me tienen harto-reclamaba al final

En lo que hacía su monologo en el baño, alguien entraba al departamento, sonido que escucho Sherlock desde el baño y que fue lo único que pudo pausar al detective.

-oh, oh-dijo en voz baja, agudizando el oído- pisadas pesadas… son de hombre… oh, no es ¿John?… ¡John!-soltó sin querer un gritito muy agudo que le pareció insufrible-debía de llegar mas tarde...

Sherlock dio unos traspiés para atrás ("John no puede verme así, soy una mujer", "Se riera de mi, estoy seguro" "Tengo que huir… por la ventana… si"), no teniendo en cuenta que el piso estaba húmedo por lo que como resultado, fue que éste resbalara por el piso y terminara en la ducha sentado en el suelo, jalándose en el camino la cortina de baño y casi enredándose con ella.

-¡Ahh!

La persona de afuera escucho el alboroto y fue a inspeccionar al baño. Para cuando entro al baño, vio dentro de la ducha, a una mujer enredada con la cortina de baño, muy mal tirada en el suelo.

-¿se encuentra bien?-pregunto el hombre

"Oh no…" pensó Sherlock, reconociendo esa voz, tratando de quitarse los cabellos largos del rostro

-espere, deje la ayudo…

El hombre se acerco con cuidado a la chica, le dio la mano para poder levantarla del suelo, mientras ella se peleaba con el cabello alborotado, mojando todo el lugar, inclusive al hombre.

-estúpido cabello…-decía enojado Sherlock

-¿se lastimo?-pregunto el hombre, ignorando completamente que la cortina se le había caído al suelo, dejando al descubierto el cuerpo mojado de Sherlock

-obviamente-dijo con voz despectiva la mujer, levantando su mirada al hombre-¿me das una toalla?

Éste fue por la toalla al mueble que se encontraba a un lado, prefirió que fuera de cuerpo completo para evitar malentendidos.

-tenga…

Sherlock la tomo sin dar las gracias, verificando que tanto había sido el daño de la caída (un par de moretones en las piernas, uno en la espalda y una pequeña cortada en el tobillo).

-¿puedo saber quién es usted?-pregunto el hombre, alejándose de la mujer, dándole su espacio-¿se encuentra Sherlock Holmes o John Watson en el departamento?

-obviamente no-dijo Sherlock, mirándolo con recelo, ahora un poco más calientito que hace rato-si así fuera, ya hubieran venido por el escándalo que hice, ¿no crees?

El hombre sonrió a la mujer tras un breve análisis que le dio, como si con eso confirmara algo, algo que llamo la atención de Sherlock. Éste se fue al marco de la puerta y miro atrás para ver a la mujer que estaba ahí, solamente parada en medio del baño, como si no supiese a donde ir o que hacer.

-estas en un gran problema, Sherlock-le dijo su hermano, sonriéndole a la mujer-y éste, hermanito, es el peor de todos…

-no apoyes, Mycroft-dijo Sherlock, alegrándose internamente que él si hubiese podido saber al instante que esa mujer era él-¿Cómo lo supiste?

-quizás por el hecho de que aunque te transformes en perro, vampiro o en este caso, una mujer-señalándole con la mirada su cuerpo-tu carácter y tu manera de ser, son las mismas

-¿Qué haces aquí?-pregunto Sherlock, caminando para salir del baño e ir a cambiarse… aunque si bien, no tenía nada que una mujer le quedara que era mínimo tres tallas mas chica que la ropa de hombre que él habitualmente usaba

-venía a darte un caso-dijo su hermano, siguiéndolo con la mirada pues daba de vueltas por la sala-pero entro y lo primero que encuentro, es un grito de una mujer desde el baño … me sorprendió mucho eso, ya que habitualmente no hay mujeres en este departamento-y sonrió sarcásticamente- pensé que fuese una conquista de John, pero verte ahí tirado… y viendo cómo te comportas como una no-mujer… me hizo pensar en otras posibilidades, nada lógicas, debo agregar

-esto es un locura-Sherlock aun daba de vueltas por la sala, salpicando por todo el piso el agua que escurría de sus cabellos y parte del cuerpo-yo no soy una mujer… yo no puedo ser una

-admito que es un misterio, hermano-dijo Mycroft, sacando su celular para teclear un mensaje-pero esta es tu realidad ahora, así que debes de acomodarte a ella, mientras lo que dure... o en lo que encontramos el origen

-no pienso vivir como mujer-dijo enojado Sherlock, parándose enfrente de su hermano-por todos los cielos, Mycroft… ¡Soy mujer! Tengo cabello largo-y le enseño su maraña que había terminado enredándose-tengo cintura-y se coloco las manos en ella- tengo senos… ¡Senos!-con sus dos manos se tomo de los senos que claramente se notaban en la tela- ¡Tengo senos, Mycroft!

-ya lo sé, los vi hace un rato-y sonrió Mycroft por el desquicio de su hermano-no tienes que repetirme lo obvio… vaya, y pensar que madre siempre quiso una niña

-no es gracioso-y lo fulmino con una mirada de odio

Antes de que Sherlock pudiera seguir con su reclamo, Anthea había entrado al departamento con el celular en la mano y la vista puesto en él.

-¿señor?-pregunto ella

-Anthea, te presento a mi hermano, Sherlock-dijo Mycroft, indicando con una leve reverencia a la chica que estaba enfrente de ambos

Sherlock evaluó que Mycroft tenía razón en eso: era mucho mas conveniente decirle a todos los conocidos que aunque fuese y tuviese apariencia de mujer, seguía siendo el mismo hombre, el mismo Sherlock. Además de que Anthea era una mujer de mucha confianza, no por nada era asistente personal de su hermano.

Anthea miro a la chica de pies a cabeza. Sherlock vio duda en su rostro, estaba a punto de preguntar de que se trataba aquello, pero al mirarlo a los ojos, su cara de duda pasó a una de completa sorpresa. Algo le decía que no era un broma, por muy de mal gusto se tratase.

-es obvio que no recibiré razones, ¿o sí señor?-pregunto Anthea, tratando de sonreírle a Sherlock, como en señal de apoyo

-lamentablemente no, Anthea-dijo Mycroft, ahora jugando con su sombrilla que había dejado en la sala por ir a ayudar a la chica indefensa-no es por no confiar en ti, sino mas bien… no tenemos las razones, aun

-de acuerdo-dijo la asistente, guardando silencio

-Anthea, llevaras a Sherlock a comprar ropa y todo lo que necesite para adaptarse a su nueva vida-le indico Mycroft, ignorando el soplido de fastidio de su hermano-después, lo llevaras a mi casa

-de acuerdo-respondió en el acto la chica, tecleando un mensaje en su celular-lo espero en otro automóvil, señor Holmes-refiriéndose a Sherlock, dicho esto, salió del departamento

-¿a tu casa?-pregunto sin entender Sherlock-me convertí en mujer, no en niño que tengas que cuidar dentro de tus terrenos, Mycroft

-como sabrás Sherlock, durante la historia, las mujeres han sido el causante de conflictos e incluso guerras-decía tranquilo

-¿y eso tiene que ver conmigo?-pregunto Sherlock cruzándose de brazos, sintiendo extraño y sin poder acomodarse pues ahora le estorbaba un par de cosas

-no estoy dispuesto a que salgas del departamento y ocasiones la III Guerra Mundial solo porque eres mujer-le miro severo-ahora eres una arma de doble filo, Sherlock

-yo no lo veo así

-¿te has mirado a un espejo?

-¿Qué?

-oh, mira

Jalo a su hermano frente a un espejo completo que estaba detrás de la puerta del baño.

-¿te has visto realmente?

Sherlock hizo lo que sugería Mycroft y se miro. Bien, si era mujer. Pero… vaya que mujer.

De altura de 1.80 m., 45 kilogramos de peso aproximadamente, por lo que sintió las medidas iban de 80 cadera, 50 de cintura y 80 de busto (nada mal, debía agregar). Seguía teniendo la misma piel blanca y ahora un poco más suave. El odioso cabello ya en proceso de secarse le daba a entender que él tenía los mismos chinos que cuando era hombre (o ni tanto, quizás solo sean caireles). El rostro era en forma de ovalo, afilado, pómulos un tanto mas marcados, nariz fina y pequeña, cejas definidas, pestañas largas haciendo juego con esos ojos tan suyos (heredados de madre) y esos labios un tanto rojos y medianamente carnosos.

-quien te hizo lo que te hizo-decía Mycroft, poniéndose detrás de Sherlock, colocándole las manos en los hombros-te hizo una mujer muy bella, Sherly

-no me llames Sherly-dijo despectivamente el detective, zafándose de su agarre

-estás de acuerdo que no puedo llamarte Sherlock enfrente de gente, ese nombre es para hombre… sería un tanto raro y sospechoso-de pronto Mycroft recordó-ya, te llamarás Sheridan

-¿Sheridan?

-madre te iba a nombrar así si hubieras sido niña…-y se alejo de su hermano rumbo hacia la salida-es mejor que no te pongas pesado con esto, Sherlock… no sabemos cuándo y cómo termine esto. No solo pienses en ti, piensa en los demás

-¿Qué tienen que ver los demás? El que se transformo fui yo-reclamo el detective, siguiendo a su hermano hacia la salida (importándole muy poco salir solo con una toalla sobre sí mismo)-los demás no importan, el que importa soy yo, yo no puedo quedarme como mujer… es inaceptable que yo sea una mujer-reclamaba, bajando las escaleras-¡Mycroft, estoy hablando en serio, no puedo ser mujer!-salieron a la calle

-¿y John?-pregunto su hermano, abriéndole la puerta del automóvil negro

-¿John?-se paró en seco

-¿has pensado en él?

No hubo respuesta, o si la hubo, solo Mycroft la entendió, ya que Sherlock le había dedicado una mirada extraña para después subirse al automóvil e ir a lo que parece ser, una boutique de moda.