Ese Mayordomo, Falla.
Notas del fanfic:
Kuroshitsuji y sus personajes no me pertenecen, sino que son obra de Yana-sama.
Con este fanfic no pienso obtener ningún lucro, es simplemente una forma de desarrollar aún más mi escritura, ademas, creó que ya es tiempo de desmitificar a Sebastian, él no siempre tiene que ser prefecto e.e .
Si les soy sincera debo admitir que no pensé que este fic tendría tanta demanda, pero que me alegro, porque si haya pasado y por eso es con gusto les escribo este segundo capitulo.
Créditos por el titulo a Breyito-Black-Lupin.
Créditos por las ideas para este cap. a Breyito-Black-Lupin, Miku75, LUKA666MICH, Karu-suna.
Agradecimiento por los reviews a: Breyito-Black-Lupin, Miku75, LUKA666MICH, Karu-suna, fannyhikari, isabel michaelis1 , Black. Cat1995 , rin taisho asakura.
Ese Mayordomo, Castigado.
Ya eran tres meses desde que Ciel había sufrido el trágico accidente que le había costado meses enteros postrado en un hospital, recuperándose lentamente, pero al menos, comenzaba a mejorar y prueba de ello era que le permitieran volver a su mansión, aunque aún debía guarda reposo y levantarse por cortos periodos de tiempo, solo lo suficiente para que sus piernas se comenzaran acostumbrar a caminar de nuevo.
Sebastian se encontraba realmente feliz, o al menos el equivalente a ese sentimiento en lo seres de su naturaleza, y no era para menos, ya que su amo por fin estaba mostrando síntomas de mejoría, aunque había algo que le molestaba y no era sólo el hecho de que la noche del accidente había dejado escapar a la banda de contrabandistas, sino que lo que le molestaba como piedra en el zapato era que su amo apenas le habla, desde que el pequeño había despertado, luego de varios días inconsciente, que su trato con su mayordomo había cambio de manera drástica, tanto así que Sebastian casi podía jurar que si no fuera por la oportuna y estridente irrupción de Soma y Agni en ese momento, el Conde lo hubiera desollado vivo.
Ahora viendo como el niño poseedor de dos hermosos zafiros, que tenia por ojos, se sentaba en su cama con ayuda de sus sirvientes, el mayordomo tenia toda certeza de que su error cometido le costaría caro, podía asegurar que el chico a quien el llamaba amo, tenia pensada una venganza contra él, para el hombre que siempre vestía de negro era obvio que su amo iba a castigarlo y como algo adicional sabia que la demora de aquello se debía a que al Phantomhive le gustaba planear todo con suma precisión, y ademas, disfrutaba ver como sus "victimas" se desasían en nervios ante la espera de la siguiente "jugada" del "Malvado Conde". Si no fuera porque todo eso no hacia más que fascinarle y sentirse atraído por el niño, ya habría planeado la forma de zafarse de dicha situación.
El sirviente se quedo observando a su amo. El chico estaba rodeado por sus torpes sirvientes y sus aún más torpes amigos -según Sebastian- Agni y Soma, ellos al igual que su amo, se habían enojado con él y no solo eso ,sino que además, le habían reprochado durante todo ese tiempo su deficiencia como mayordomo y protector de Ciel.
De pronto algo interrumpió los pensamientos del sirviente, los ojos de su amo se encontraban viendo fijamente los suyos. Sebastian se sorprendió, era como vivirlo por primera vez, y es que hacia tanto que esos dos zafiros no lo miraban que había olvidado como se sentía estar bajo su calculadora forma de mirar.
El akuma le devolvió el gesto a su amo, por instante azul y rojo se fundieron, parecía un juego de ver quien daba más, ninguno apartaba la mirada, eran zafiros llenos de obstinación y rubíes que irradiaban desafió, y así hubieran permanecido - quien sabe cuanto tiempo- si Sebastian no hubiera sido obligado a "retirarse del juego", ya que mientras el estaba en ese intercambio de miradas no sintió la llegada de mas visitas, una visita tan efusivas que no reparo en su persona y empujándolo de forma despiadada se abalanzo sobre su amo quien dejo escapar una exclamación de dolor.
—¡Shieruuuuu!— Se dejo escuchar la "melodiosa" voz de Lizzy.
—¡Elizabeth, compórtate como una señorita!—No tardo en hacer acto de presencia la voz de Madam Frances.
—Lo siento madre— Se disculpó la rubia y se aparto de su asfixiado prometido.
—Tia Frances, Lizzy, que alegría tenerlas aquí— Dijo Ciel, mientras recobraba el aliento.
— Queríamos asegurarnos de que era verdad que estabas mejor— La marquesa miro fijamente a su sobrino, comprobando su estado. —Al parecer estas mejorando—Agregó y tomo asiento junto a el resto de los que rodeaban a Ciel
Mientras tanto, el ignorado y empujado mayordomo se había recuperado de la impresión y miraba con...con...realmente no podía definir el sentimiento que se formaba en él, al ver como Lady Elizabeth entrelazaba tiernamente sus dedos con los de su amo, además, tampoco le había gustado el "abrazo" que le había dado al niño, pero no le dio importancia, porque siempre le había molestado que la gente tocara a su amo, es decir, a nadie le gusta que manoseen su comida, aunque debía destacar que ese extraño y molesto sentimiento solo surgía con tal fuerza cuando era la prometida de Ciel la responsable de dichos toques, pero de todas maneras, él no hizo nada, se quedo a una distancia prudente de todos y atendió a las visitas de la manera adecuada e intento no fijarse en las demostraciones de amor de Lady Elizabeth hacia Ciel y si poner toda su atención en las expresiones de molestia del joven amo ante tanto amor.
...
La tarde paso lenta, y sólo cuando la noche dejó caer su oscuro manto sobre el Londres victoriano, las "apreciadas" visitas retornaron a sus hogares y los "eficientes" sirvientes se retiraron a sus aposentos y el Kuroshitsuji * quedo a solas con su amo.
—Sebastian—La refinada voz de Ciel lleno la estancia.
—¿Si amo?—El aludido cuestionó acercándose al pequeño.
—Tengo que hablar contigo de algo importante— El hermoso niño se sentó en su cama y miro de forma severa el mayordomo que acaba de ubicarse a su lado.
—¿Qué vendría siendo?— Preguntó el de mirada carmesí.
—Me mentiste— El chico casi escupió las palabras, que iban cargadas de un ponzoñoso rencor.
—Yo no miento—Replicó el mayordomo.
—Fallaste al contrato—Continuo con el mismo tono de rencor.
—Eso...
—Casi muero por tu culpa—El chico continuaba implacable.
—Bocchan, yo
—Pero esto no se va a quedar así...Sebastian— El chico miró directamente a los ojos de fuego de su sirviente y un tinte de despiadada venganza brillo en el azul profundo de sus ojos.
Sebastian miró con asombro a su amo y no pudo reprimir una sonrisa de plena satisfacción, esa crueldad que había en el rostro de "su" niño le era irresistible.
—A mi nadie me miente y mucho menos me falla, durante todo este tiempo estuve pensado en la mejor forma de hacerte pagar y fueron demasiadas las hipótesis que cruzaron por mi cabeza, la primera fue terminar el contrato (ante estas palabras la sonrisa de Sebastian se borro de su "apuesto" rostro y sus ojos se abrieron desmesuradamente), pero eso no sería de gran sufrimiento para ti, solo tendrías que buscar a alguien más que hiciera de tu contratista (suspiro: palabra que definiría de forma mas acertada aquello que Sebastian acabada de dejar escapar del umbral de su boca) y luego pensé que torturarte sería difícil, pero me di cuenta que a la verdad solo debo recurrir a las cosas que te molestan, por mas ridículas que me parezcan— Phantomhive se acomodo entre sus tantas almohadas y espero alguna reacción del mayor.
—Bocchan no esta hablando en serio, ¿cierto?
—¿Acaso parece que este bromeando?—Ciel le dedicó a su "querido" mayordomo una de las más frías miradas que tenia.
Sebastian sintió una perturbación en su persona, ¿qué cosa podría estar tramando su amo? Fuera lo que fuera, no le daría a Ciel la satisfacción de verle molesto por su causa, aguantaría lo que fuera.
—No bocchan, para nada—Respondió a la pregunta de su amo y antes de que "su pequeño y delicioso" amo hablara agrego:
—Entonces, ¿puede decirme cual será mi castigo?—Sebastian intento por todos los medios (en realidad no hizo ningún esfuerzo) no sonar burlesco, pero lo peor que su amo podía hacer era cancelar su contrato y el chico ya había dicho que no lo haría.
—¿Tu castigo?—Ciel levanto una ceja con burla —¿Crees que tu error sólo merece UN castigo?
—Ss...—Sebastian estuvo apunto de responder afirmativamente a la pregunta de Ciel, pero se detuvo a tiempo al ver como los ojos azules del Conde brillaban con sorna y algo de crueldad.
—Y después son los humanos los ingenuos—Se mofó el noble.
—Bocchan esta tomando muchos rodeos para decir mi sentencia—El mayordomo cambió de tema.
—¿Qué sucede Sebastian? ¿Estas impaciente?— Sebastian podía ver como el niño disfrutaba sacándolo de sus casillas.
—Bocchan—Dijo con voz severa.
—Aun no me decido como hacerlo realmente insoportable, pero si sé como empezar—Ciel se estiró y una mueca de dolor adorno su rostro, su cuerpo aún se resentía.
—Veras la semana que viene se llevara a cabo un evento de caridad el cual se encargara de bañar, desparasitar y encontrar un hogar a más de 600 perros callejeros de Londres.
—Que bien, ya era hora de que alguien hiciera algo para eliminar esa asquerosa peste que emana de esas criaturas—Comentó Sebastian.
—Si y que bueno que estés de acuerdo, porque tu seras parte del escuadrón que llevara a cabo lo anteriormente dicho—Phantomhive sonrió como niño cuando recibe un dulce.
¡¿Qué?! Él tendría que cuidar de esos repugnantes animales, él que no los soportaba, que los aborrecía con todo su ser. Eso tenia que ser una broma, una cruel broma de su amo.
—Bocchan—Sebastian habló con suplica, tal vez si se humillaba frente al chico este lo librara de semejante "tortura" de caridad.
—Y eso no es todo, además, quiero que te deshagas de todos los gatos que has adoptado hasta la fecha, y te reitero que sean todos, sin excepción alguna, agradece que sólo debes sacarlos de MI mansión y que no te ordeno matarlos.
¡Sus gatos! Sus queridos, amados y adorados gatos echados a la calle sin piedad, esto no era una broma, debía ser una pesadilla, aunque a la verdad tampoco podía ser eso, porque por su naturaleza él no dormía y mucho menos soñaba.
Sebastian miro a su amo con cara de suplica, rogando que no le hiciera botar a sus gatos, pero Ciel se mantenía imperturbable y pronto su mayordomo se dio cuenta que esperaba que él hablara.
—Entonces, en conclusión ¿debo cuidar a lo que más odio y abandonar a lo que más amo?—Dijo el mayordomo sintiéndose destruido.
—Si, aunque siempre puedes optar por la salida fácil y abandonarme— El niño dijo esa frase con tono de falsa inocencia.
Sebastian suspiro, su amo sabia que él no podía dejarlo, no porque no pudiera, sino porque simplemente le era imposible dejarlo.
—Sólo ese es mi castigo—Dijo el mayordomo con tono de burla, si su amo quería molestarle él también lo molestaría, le haría creer que eso no era nada.
—No exactamente, digamos que es sólo el principio— Dijo Ciel mientras la expresión de su rostro se ensombrecía bajo su macabra sonrisa.
...
La semana paso muy rápido y antes de que Sebastian se diera cuenta ya se encontraba en el carruaje camino a su "tortura", siete días cuidando pestes caninas ¿acaso podía ser peor? Claro que podía, bastaba con el hecho de que su amo aún no agregaba más castigos y eso le tenia alerta, ¿qué le quitaría después?
—Llegamos—La voz de Ciel sacó a Sebastian de sus cavilaciones y le hizo volver al mundo real.
Sebastian bajo del carruaje y ayudo a Ciel a bajar, luego se encamino junto a su amo hacia la gran tienda que se veía en medio de todo el lugar, la cual obviamente era la sede de organización del evento caritativo.
—Bocchan no debería haber venido, aún esta algo delicado de salud, y además, el medico le receto tres semanas más de reposo—Sebastian le reprocho a su amo mientras caminaban entre los distintos puesto que se habían instalado para llevar a cabo las distintas tareas.
—Estoy bien, además, como noble debo estar acá participando de esto.
—Pero bocchan—Reclamó Sebastian.
—Basta de eso, mejor entra—Dijo el chico cuando llegaron a la entrada de la tienda, de lejos parecía una tienda de circo, de cerca lo parecía aún más con toda la bulla que emanaba desde dentro.
El lugar era enorme y había mucha gente dentro que iba de un lado para otro llevando una variedad de cosas como papeles, cubetas, esponjas, vacunas, entre otras.
Ciel y Sebastian se dirigieron hacia una mesa que estaba ubicada cerca de la entrada y una mujer los recibió efusiva.
—¡Conde Phantomhive, que alegría verlo! Que bueno que ya este mejor—La mujer estrecho la mano de Ciel y miró al niño con adoración, Sebastian no vio eso con buenos ojos.
—Muchas gracias—Respondió el niño de forma cortes.
—Que usted este aquí es muy bueno, la presencia de alguien como el Conde atraerá a más gente a servir— La mujer seguía sujetando la mano de Ciel y no la soltó hasta que noto la no muy agradable mirada que Sebastian le estaba dando.
—Ejem...Bueno, Conde déjeme registrarlo y darle su ubicación e implementos— La mujer comenzó a llenar unos papeles y luego le entrego a Sebastian una caja con todas las cosas necesarias —Su puesto es el 23—Dijo antes de que ellos salieran de la tienda en dirección al puesto indicado.
...
La mañana fue horriblemente larga para Sebastian, tuvo que bañar un montón de perros -algunos que al parecer pensaron que quien debía tomar el baño era él- , peinarlos, cortales el pelo y desparasitarlos, claro que no había hecho todo solo, porque en cada puesto habían 5 personas y 2 especialistas que ayudaban con la parte de la medicina, pero aún así para el mayordomo había sido un suplicio.
Su joven amo, por su parte, no la había pasado nada mal, el niño se había encargado de peinar y entregar los perros a las personas que los llevarían para ser evaluados en conducta. Sebastian había apreciado como su amo se veía feliz junto a esas criaturas y era de esperarse, después de todo al chico el gustaban los perros, si hasta había tenido uno al cual le debía su nombre.
Ahora estaban en un descanso para almorzar y su amo había desaparecido. Finian lo había venido a buscar para mostrarle algo, si porque esos tres habían venido a ver a los perros, y según Sebastian, a estorbar.
La hora de descanso paso y llego el siguiente turno, pero Ciel no volvió. Sebastian se preocupo, pero sabía que el chico no estaba en problemas por eso no abandono su puesto, además, su amo le había ordenado que no debía dejar de cumplir sus obligaciones por nada, fue por eso que le toco ser empapado por otra tanda de perros, algunos hasta lo mordieron, pues esos animales no eran tontos y sabían reconocer cuando alguien no les tenia empatia.
...
Para cuando todo termino, Sebastian estaba tan mojado que se podía estrujar, y no solo eso tenia un montón de mordiscos en las manos y brazos y uno que otro arañazo, estaba molesto, muy molesto y pensar que aún le quedaban 6 días más de aquello. El mayordomo se estaba quejando cuando su amo apareció.
—Hasta que volvió, se ausento de sus deberes toda la tarde, bocchan— Sebastian miró a su amo con enojo.
Ciel iba a responder cuando la mujer que los había recibido, salio de detrás del Conde y lo interrumpió.
—El Conde estaba haciendo algo que todos deberían hacer, él adopto un cachorro, esa es la manera de actuar—Dijo la molesta mujer sonriendo con satisfacción.
En ese momento Sebastian notó que su amo llevaba algo en brazos, era un pequeño cachorro color chocolate con ojos verdes, el perrito se veía muy a gusto en los brazos de Ciel quien se había sonrojado antes las palabras de la mujer.
—¿Bocchan...adopto un perro?—Sebastian no lo creía.
—Si—Respondió el Conde, algo abochornado—Esto era lo que Finian me quería mostrar.
Así que ese idiota había llevado a su amo donde los cachorros y de seguro lo había convencido de adoptar uno, genial ahora le tocaría cuidar un perro de por vida, o al menos todo lo que el cachorro viviera, esto si estaba empeorando.
Notas finales del capítulo:
*Akuma: demonio.
* Kuroshitsuji: mayordomo negro.
Fin segundo cap.
Que dicen, hacemos un tercer capitulo o no?
y otra pregunta, ¿qué nombre quieren ponerle al cachorrito? (prohibio Sebastian, Sebas, Seb o cualquier otro derivado)
Bye bye.
PD: este capitulo iba ser publicado a mas tardar el Viernes 7 de Septiembre, pero por fallos de la pagina se me borro lo que llevaba escrito y me desanime y no retome la escritura hasta el día ya mencionado, perdonen la demora, pero si hay una cosa que me desmotiva es perder todo mi trabajo.
Día de termino del capitulo: 14 de Septiembre
PD 2: iba a agregar más, pero creo que ya les hice esperar mucho, así que lo dejare para el siguiente cap. digamos que será la parte dos de este.
Recuerden comentar y dar sus ideas e impresiones.
