Agua Templada
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Notas del Ninja: Me alegra mucho saber que les ha gustado mi nuevo fic. ¡Espero continúen leyendo!
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Un mes después Ga Eul aún no aparecía.
Yi Jeon se había vuelto un recluso, no gustaba de salir si quiera con sus amigos, no buscaba compañía de mujeres y aunque había sido enviado varias veces por su abuela para conocer prospectos para casarse no llegaba a nada con ninguna de ellas. Woo Bin siempre estaba cerca y en los momentos de dolor, donde el alcohol no parecía dormir los sentidos, era quien recogía las piezas de todo lo roto y con cuidado lograba unirlas hasta volver a crear el heredero de la familia So.
La vida continuaba, sin importar cual cruel fuera, y ellos no podían evitar en caer en una monotonía. Jun Pyo volvió a su trabajo, moviendo todos los recursos que podía en búsqueda de Ga Eul, Ji Hoo mantenía la alerta en hospitales buscando e investigando los casos que aparecían (hasta ahora ninguna de las victimas era Ga Eul), mientras los hombre de Woo Bin no paraban de mirar los jóvenes en búsqueda de la prometida perdida. La madre de Yi Jeon había mejorado y esperaba en casa por noticias de su futura nuera; no parecía pero ella le había tomado mucho cariño a la niña quien le daba esperanzas para un mejor futuro (Y tal vez nietos para consentir).
Un mes más y sin señas de Ga Eul, Jun Pyo tuvo que salir de viaje para Nueva York, aun cuando Jan Di le armo una pelea milenaria y fue sometido al tratamiento del silencio durante varios días. Jun Pyo no podía para de sonreír cuando recordaba la lucha que la doctora la había montado, amenazando con el divorcio si se atrevía a salir de viaje. Pero él tenía un deber como presidente de la compañía; y aunque al momento estaba molesta ella entendería con el tiempo. En una de esas tardes llenas de llamadas telefónicas y mil documentos que firmar Jun Pyo echo su trabajo a un lado y escapando la cuidadosa guardia se su secretario y amigo logro salir del edifico que se volvía su prisión por horas y horas, caminando por Central Park mientras miraba la vida continuar.
Una hora antes de lo usual su teléfono comenzó a sonar y vio la llamada de su esposa, sonriendo acepto la conexión y se acomodó en una de las muchas bancas, su brazo entendiéndose sobre el espaldar. "Me acaba de llamar tu secretario, preguntando si sabía dónde te ocultabas."
"¿Cómo ocultarme en un lugar público? Bebería algo de café, ¿me acompañas?"
"¿Tengo otra? ¿Dónde estás?"
"Caminando por Central Park."
"¿No suponía firmarías el contrato con la Sony hoy?"
"No logre que pusieran mi nombre en uno de sus modelos, no aceptare el contrato si no es así." Dijo, sonriendo, mientras miraba el cielo. Podía verla claramente, su carita enrojecida, su cabello enmarcándola, mientras sus ojos se enfocaban en él. "Así podrías tener todos los Jun Pyos que quieras, sin que yo muera de celos."
"Con un Jun Pyo es suficiente."
"Ahora que lo pienso el que mires a otro Jun Pyo me da celos."
"¿Me hablabas de un café?"
"Tienes razón, un sabroso café de $36.50."
"Un café simple de Starbucks sería mejor, va mejor con mi personalidad."
"Y tienen tamaño más grande, tienes razón. Iremos a Starbucks."
"Tienes que ir a la oficina, olvida Starbucks!"
"¡Nunca!" Mientras caminaba, Jun Pyo hablaba. Era su costumbre el describirle a Jan Di todo lo que veía en sus viajes, para que ella se animara y viajara con él. Pero la doctora le había confesado recientemente que disfrutaba tanto de las palabras que el filtraba cautelosamente, los descripciones tan vividas y hermosas que no quería viajar con él, solo para escucharlo hablar de cosas tan hermosas. Tomo un taxi, y viajo hasta una calle muy conocida en Nueva York. "Hay dos Starbucks en esta calle, amor, es algo extraño. Pero es Nueva York. Algún día debes venir conmigo, y después de una tarde de comprar visitares ambos cafés y beberemos algo en ambos."
"Jun Pyo, por favor es ridículo."
"Es cierto, solo quiero pasearme de la mano contigo." Después de pagar el taxi se bajó y vio a su asistente, fiel y callado, recostado en una limosina fuera del establecimiento que visitaría, lo saludo y continúo su camino entrando al café. Aun hablando con Jan Di hizo la fila y observaba el menú. "¿Qué crees sería bueno para hoy?"
Escucho su esposa respirar hondo, pensando; " Ya que es otoño, ¿será posible que tengan la mezcla con calabaza? El que sabe cómo el pastel de calabaza que probamos en California."
"Creo que sí."
"Entonces ese, con mucha canela, crema batida y poca azúcar."
"Suena bien." Y al llegar a la registradora pidió lo sugerido por su esposa. "¿Estas segura que no quieres que te envié uno? ¿O mejor que te compre una franquicia…?"
"¡No! No, está bien. Prometo que tomaremos una vacaciones y viajaremos a esa calle de extraña de Nueva York, ¿si?"
"Te lo recordare pronto."
"Bien." Y ella comenzó a bostezar.
"¿Qué hora es allá?"
"No lo sé, ¿como las once?"
"Ve a dormir, el café estará sabroso."
"¿Seguro?"
"¡Claro! Tú lo elegiste, ¿recuerdas?"
"Recuerda la propina."
"Siempre. Te amo."
"Te amo. Mañana te llamo, y vuelve a la oficina."
"Si, si." Y riendo colgó el teléfono. Había pedido el café a su nombre y usualmente tardaba algo porque nadie sabía pronunciar su nombre correctamente, pero él estaba tan acostumbrado…
"¡Jun Pyo!" Dijo una voz, haciéndolo voltear no solo porque (después de todo) era su nombre, sino por la sorpresa que emanaba de la voz. Ojos café encontraron con ojos café, y sobre un vaso alto de café con sabor a calabaza ambos se observaron.
"You!" Dijo Jun Pyo apuntando a la joven dependiente… "¿Ga Eul?"
"¡No! ¡No sé quién es!" Y asustada la joven volteo y corrió a la puerta más cercana, olvidando el café Jun Pyo la siguió, sin hacer caso a los empleados que le decían no podía pasar allí, y buscando por toda la pequeña cocina hasta llegar a la oficina, donde la joven recogía sus cosas y asustada trataba de salir.
"¡Eres tu Ga Eul! ¡No sabes lo que te hemos buscado!"
"No, no soy esa persona…"
"¡Mírate! ¡Sabes quién soy deja de hacerte la que no me conoces! ¿Sabes lo duro que ha sido para Jan Di sin ti? Y aún más para Yi Jeon…" El nombre la hizo congelar y Jun Pyo le sonrió. "Es bueno que te haya encontrado, pero que haces en Nueva York."
"No le digas a Yi Jeon que me has encontrado, olvida que me viste." Y ella lo observo por un segundo, sorprendiéndolo con la firmeza de su voz. Ella recogió sus cosas y estaba a punto de salir cuando Jun Pyo la sujeto de un brazo e hizo que todo lo que traía en manos cayera al suelo.
"¿Como que no…?" Comenzó a preguntar pero se detuvo al mírala. "Ga Eul." Ella no respondió. "¿Estas embarazada?"
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Acariciando la orejita de su taza de café Jun Pyo observaba a Ga Eul, quien estaba sentada junto a él en su oficina del grupo ShinWa. La había arrastrado hasta allí, y desde que se sentó en la limosina no había pronunciado palabra, solo sujetaba de manera posesiva su redondo estómago y miraba a la nada. Era una maravilla observar como el embarazo había hecho que Ga Eul ganara poco peso, pero brillaba con la hermosura de la maternidad. Aunque su ropa era inapropiada para mujer embarazada tenía la anchura suficiente para cuidar sus curvas, que se veían más hermosas. Jun Pyo esperaba que algo mejor sucediera con Jan Di cuando ella quedara embarazada y también esperaba poder ver cada momento de cada mes, semana, día de embarazo sin tener que viajar por largo tiempo. Tendría que pedir muchos favores de parte de su hermana.
"¿Cuanto tiempo tienes de embarazo?" Ella no respondió, lo que hizo que el respirara hondo. "¿Haz visitado algún doctor?" De nuevo ella permaneció en silencio lo que preocupo al hombre. "Ga Eul, yah, ¿porque estas tan asustada?" Ella solo sollozo y se inclinó para tratar de ocultar sus lágrimas, pero Jun Pyo, conmovido hasta el corazón, se movió para abrazarla. Ella se aferró a él, mientras Jun Pyo le daba suaves palmaditas en la espalda Ga Eul se desahogó con él. Jun Pyo jamás pensó que algo como esto sucediera; la mejora amiga de Jan Di llorando en sus brazos, desconsolada, mientras el trataba de buscar una manera de consolarla.
"Ellos… ellos llegaron a mi escuela, me sacaron diciendo que había una emergencia de parte de Yi Jeon." El escucho la historia sin interrumpirla. "Me llevaron a una casa grande y allí una señora me dijo que debía salir del país o algo le pasaría a mis padres, a Yi Jeon y hasta a Jan Di. Me obligo a firmar papeles para cambiar mi nombre y cuando supo que estaba embarazada dijo que mataría a mi bebe."
"¿No te has tratado?"
"No, tengo miedo de que alguien… que ella envié…"
"Nadie le hará nada a tu bebe, yo me encargare de ello. ¿Quieres volver a casa?" La pregunta era una tonta pero no podía evitar hacerla. Ella movió su cabeza rápidamente, Si. "Entonces déjamelo todo a mí; ¿si? Te llevare a casa, un doctor te vera y nada le pasara a tu bebe; es mi sobrino después de todo." Ella comenzó a tranquilizarse levemente. "Porque asumo que es de Yi Jeon, ¿si?"
Nuevamente movió su cabeza, si.
"¡Wow! Ustedes tendrán un bebe antes que Jan Di y yo, ¡no puede ser!" Aun con lágrimas ella rio suavemente. "Te deben doler los pies, ese trabajo en cafetería es muy malo para una mujer embarazada. ¿Tienes hambre? Mandare que busquen algo para que comas." Ella no dijo nada, pero acepto la oferta.
"¿Jan Di está bien?"
"Si, trabajando mucho. ¿Te molesta si la llamo y le cuento que estas devuelta?" Pregunto el, sacando su celular, mientras ella levanto su mano y lo detuvo.
"¿No es muy tarde allá?"
"¿Crees que se moleste si la llamo?" Nunca muy convencido por quienes le rodean, Jun Pyo marco el número de Jan Di y espero que ella contestara. La voz al otro lado de la línea parecía algo molesta.
"¿Qué? ¿Que paso ahora?"
"Te tengo una sorpresa."
"¿Le pusieron tu nombre al televisor?"
"¡No, algo mejor!" Y le entrego al teléfono a Ga Eul, quien lo miro dudosa por un momento y luego lo tomo. Jan Di aun le preguntaba a Jun Pyo que sucedía y Ga Eul hablo de forma tímida.
"¿Jan di-ah?"
"¿Ga Eul-ah!?"
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"Ese Choi Young, que atrevido." Dijo Jun Pyo, pausando el video en su tableta, sorprendido con la imágenes. "¿Como puede tomarse de la mano con la doctora mientras ese idiota lo observa? ¡Míralo, míralo!"
"¿Que ves, Jun Pyo?" Pregunto Ga Eul, mirando la pantalla de la tableta, interesada.
"Oh, disculpa; un nuevo drama. Jan Di y yo comenzamos a verlo mientras estuve en casa y ahora lo veo por internet para hablar con Jan Di luego. ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo de agua?"
"No gracias, estoy bien. ¿Podemos ver ese episodio desde el principio?" A Ga Eul le encantaban los dramas, y era una de las muchas cosas que más extrañaba de Corea.
"¿No lo has visto?" Ella sacudió la cabeza. "Claro que podemos, me encanta el principio." Y usando su tableta comenzó el video. Ga Eul estaba nerviosa y después de destruir tres servilletas para controlar sus nervios quería enfocarse en otra cosa. Sabía que Jun Pyo cuidaría de ella y de su bebe, pero el volver a Corea tan repentinamente la tenía aterrada. Aun no estaba muy segura a que ciudad de Corea llegarían o a qué hora y como el mismo Jun Pyo dijo entre menos supiera mejor. Él había estado al teléfono durante horas antes de que abordaran el avión y Jan Di le había asegurado por teléfono que se verían pronto pero ninguna de las mujeres estaba muy segura donde.
Jun Pyo le entrego la tableta a Ga Eul, ya que tenía otra llamada, y se levantó contestando en susurros. El avión era más amplio de lo que recordaba y Jun Pyo desapareció en la próxima cabina mientras Ga Eul reparaba hondo y se enfocaba en la trama de la desconocida serie.
En la próxima cabina Jun Pyo se inclinó para hablar con el piloto.
"Senor, tengo entendido que esperan por su llegada en el aeropuerto de Seúl."
"No vamos a Seúl."
"Ese es el problema, control aéreo está demandando que debemos aterrizar en Seúl para una inspección sorpresa del avión."
"El avión fue inspeccionado en California hace dos días."
"¿Que hacemos, señor?"
"Continúen el curso original, yo me encargo de control aéreo." Y el piloto dio una leve inclinación mientras Jun Pyo volteo hacia su asistente.
"Sr. Lee, ¿quién está a cargo de control aéreo en Corea del Sur?"
"La familia Goreo, pero según mis fuentes han recibido una fuerte suma de dinero para la restructuración del aeropuerto de Icheon."
"Déjame adivinar; de la familia So." El asistente asintió suavemente. Jun Pyo rio suavemente, y levanto su celular. "Woo Bin, ¿cuán grande es tu red de trabajadores?" La contestación fue una carcajada. "Muévelos al aeropuerto de Icheon; control aéreo quiere que aterricemos a como dé lugar y no quiero problemas con el gobierno." Una pausa y luego Jun Pyo rio. "¿Crees que no puedo con el gobierno? ¡Te espero allá idiota!" Y colgando el teléfono Jun Pyo volteo al piloto. "Ignora radio, solo utilícenlo cuando haya una emergencia." Y volteando a su asístete se acercó más de lo usual para murmurar. "Soborna a quien tengas que sobornar, esto es algo de vida o muerte, Sr. Lee. Debemos aterrizar en Nueva Caledonia a como dé lugar."
"Lo sé, joven." Jun Pyo volteo para salir, pero antes de abrir la puerta al compartimiento volteo nuevamente.
"Y llama a mi madre, tengo algo que pedirle." El pedido era algo tan extraño que el Sr. Lee se quedó mudo. Aun después de tanto tiempo y cuando la señora había cambiado Jun Pyo continuaba una pequeña guerra contra su madre; tal vez por todos los años que habían pasado separados, o por que esta era la una manera en que podían comunicarse. Jun Pyo salió de la cabina con una sonrisa, después de todo la joven al otro lado no necesitaba saber los sinsabores de la jornada.
"Yah, ¡Ga Eul-ssi! ¿Cómo puedes adelantar para saber el final!?"
