Momento de inspiración have come! (?

Declaimer: Los personajes pertenecen a Kishi-oji y la historia me pertenece a mí :3.

Aviso: Aunque no del todo, parte de la idea se me vino mientras escuchaba: Rubia Sol, Morena Luna de mi adorada banda de rock Venezolana: Caramelos de Cianuro. Escuchen la canción! Está buenísima! :*


CAPÍTULO II: SOL.

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Realmente amo a la luna, es mi razón de vivir, es la razón por la que he mantenido la mitad de mi vida en secreto… porque no soportaría verla llorar, no sé si es porque he secado sus lágrimas tantas veces o porque amo verla sonreír.

Cuando tenía 10 años conocí al sol. Pero en aquel entonces ni si quiera me agradaba.

—¿Por qué tuve que venir contigo a Inglaterra? —pregunté a mi padre enojado, ya estábamos en la casa donde vivía en aquel país.

—Ya te expliqué que me reuniré con mis socios de Italia y tienen una hija de tu edad. Siempre la traen con ellos y se aburre, así que les comenté que te invitaría a venir.

—Pero yo iba a ir con los papás de Hinata al parque acuático —se quejó con los brazos cruzados.

—Perdón, Naruto, cuando volvamos iremos todos juntos, ¿está bien?

—Sí.

Pasaron solo horas cuando aquellas personas llegaron. Eran una pareja joven, creo que más jóvenes que mis padres, y su fastidiosa hija. Una niña de 10 años, rubia como el sol, su corte de cabello y el color de sus ojos me recordaron a Hinata. Solo por eso decidí darme la oportunidad de conocerla.

Nuestros padres se fueron por los amplios pasillos y nos dejaron a solas.

—Hola, me llamo Uzumaki Naruto, ¿y tú? —sus ojos mostraban orgullo y altanería.

—Mi nombre es Bernicelli Isabella —en cada silaba que salía de sus labios se sentía claramente su alto ego.

—Hablas muy bien el Japones —dije intentando iniciar una conversación.

—Obviamente. Seré famosa algún día, así que debo de prepararme muy bien para mi futuro.

—¿Serás famosa? —lanzó su cabello hacia atrás con una amplia sonrisa triunfante.

—Obvio, iluso, seré modelo, de hecho ya lo soy —estaba sorprendido—. Soy modelo infantil en mi país, y la razón por la que me traen a Inglaterra cuando se reúnen con tu padre es porque modelaré para su empresa pronto.

—Eso es aburrido… —bufé desinteresado.

—Hpm —musitó con fuerza y se dio la espalda, sacudiendo su sedoso cabello—. Ya sabrás de mí cuando me conozcan por «Shion» —dijo con firmeza y me dejó solo.

Agradecí que mi padre me enviara a Japón al día siguiente porque ella dijo que yo era aburrido.

Tenía 3 años de haberme casado con Hinata cuando mi padre decidió que era momento para mí de tomar las riendas de la empresa. Trabajaba para él, pero a partir de ese momento yo ocuparía su lugar.

Hinata realmente se alegró de que se me otorgara tal responsabilidad y celebró cada día conmigo mi triunfo.

La primera vez que debí prepararme para ir a Inglaterra en lugar de mi padre le rogué acompañarme pero se negó. Sufría de vértigo y le tenía pánico a los aviones.

Tomé el avión y ella me despidió en el aeropuerto. En serio debió acompañarme…

El segundo día la encontré, estaba en la empresa, de nuevo modelaría para la empresa, pero para ese entonces, era conocida en todo Europa como «Shion», justo como me lo había dicho, y no solo eso, mantenía su cabello rubio y largo, con ese mismo corte que le asimilaba tanto a mí luna, y sus ojos eran igual de altaneros.

—Naruto —saludó con una sonrisa en sus labios.

—Isabella —respondí tranquilo.

—Shion —me corrigió sonriendo—. Han pasado años, ¿quieres tomar algo más tarde?

—Está bien —asentí. Su mirada era la misma pero parecía haber cambiado.

El tedioso día de reuniones terminó tan pacifico y aburrido como los anteriores. Realmente detestaba el clima de Londres.

Llegué a la entrada del edificio y salí cubriéndome con el portafolios.

—¡Naruto! —me llamó desde un auto, abriéndome la puerta del copiloto.

—Gracias —le dije sonriendo. Ajusté el cinturón y ella partió—. ¿Sigue en pie la propuesta? —pregunté sacudiendo el agua de mis piernas.

—Claro, pero tú pagas por mojar mi auto —ambos reímos. Sí, ahora era más agradable.

Condujo un par de kilómetros y llegamos a un pequeño bar. El ambiente era agradable y oscuro. Según ella; «perfecto para una escapada». Era modelo, así que era lógico que no quisiera que nadie le viera en ese tipo de lugares.

Nos dieron una mesa furtiva al fondo del bar, cubierta por cortinas que lo volvían aún más privado. Nos dejaban una botella de tequila cada vez que se nos acababa la anterior y las dos pequeñas copas estaban una frente al otro.

Tomamos toda la noche, hablando de cosas tan triviales como el color de los ceniceros o la música de fondo.

La mesa era cuadrada, rodeada por uno de esos asientos tipo sofá que le dan la vuelta casi completa.

No sé en qué momento fue exactamente, pero ella se acercó a mí y me besó. Yo le respondí. Ese fue mi primer error.

Se sentó sobre mí y me envolvió entre sus piernas. No sé si fue por el alcohol o porque el ambiente se prestaba para la ocasión, pero desajustó mi camisa y mi cinturón.

—Señor no pueden —irrumpió el mesero.

Antes de que continuara tomé la billetera y le entregué la tarjeta de crédito junto a mi identificación. Cerró las cortinas y se retiró sin decir nada más.

Su minifalda me brindaba fácil acceso a sus muslos y todo lo que había debajo de ella. Sus pechos estaban de pronto expuesto ante mí y ya no hubo marcha atrás.

Al día siguiente desperté en mi cuarto de la casa de Londres, con ella envuelta en mis sabanas, un bauche exagerado de la tarjeta de crédito, una fuerte resaca y un horrible ratón moral.

Me levanté y cuando salí del baño ella estaba sentada al borde de la cama, con mi anillo de matrimonio en la mano y grandes lágrimas cubriendo su rostro.

—¡Maldito idiota! —gritó con fuerza arrojándome la joya que por suerte atrapé.

—De-déjame explicarte, Isabella —no sabía que debía de decir y ella sola se detuvo.

—¿Me lo puedes explicar? —limpió las lágrimas en su rostro y cubriéndose únicamente con las mantas se acercó hasta mí— ¿De quién es?

Su mirada era intensa, llena de esperanzas y me maldije eternamente.

—Era de mi mamá —quise golpearme pero ella comenzó a reír.

—Ay perdón —dijo abrazándome—. No debí haberme reído, pero realmente me alivia que sea de tu madre. Supe por tu papá que murió hace un año. Lo siento mucho.

Se abrazó a mí y le correspondí sin poder quitar la mirada de mi anillo de matrimonio, aquel que representaba mi lazo eterno con la luna.

—No importa.

—¡Iré a ver que hay para comer! —anunció robando una de mis franelas y perdiéndose por la puerta de la habitación.

—¡Maldita sea! —grité golpeando la pared más cercana.

Fije mis ojos una vez más en el anillo en mi dedo y me maldije mil veces. Quería llorar, quería que alguien me golpeara y lanzarme de un precipicio.

Había mentido.

Había mentido sobre la cosa más importante en mi vida.

Jamás creí mentir sobre eso.

Pero yo…

Había negado a mi luna.

Y lo peor es que no detuve las cosas, no me alejé. Desde ese día se volvió mi amante, desde que ponía un pie en Londres no se despegaba de mi lado, y aunque mantenía discreción por los periodistas yo sentía que quedaba sin oxigeno cada vez que pensaba en que Hinata me estaba esperando en casa…

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Continuará…


Bueno, sé que en este momento me odian :'( pero no todas las historias son bonitas… además, sinceramente contar esto es importante para mí porque detrás de esta historia está exhibido parte de mi vida. De mi pasado, del pasado de mis padres.

Es simplemente algo que siempre he querido reprochar, pero no sabía cómo hacerlo…

Aunque los papeles se invirtieron un poco, porque mi mamá era la rubia jeje…

Besos~~ FanFicMatica :*