Los Personajes de este fic no me pertenecen, a menos que el mismo fic asi lo marque. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA. Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.
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»».}... Embestidura ... {.««
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Iba al camino y cruzó por la pradera, desde la distancia ubicó un sitio que le pareció conocido. El trote de Darko se había vuelto silencioso, escurridizo, era un andar manso que bailaba al ritmo de la alta hierba.
Sin saber por qué Link comandó a su montura tierras adentro, pese a que el lugar era una trampa mortífera y pese a que su lógica le dictaba que en ese sitio no tenía ningún asunto.
El rechinido de las patas de los guardianes sonaba como un eco a la distancia, era como un aullido peligroso y amenazante, una advertencia silente para los viajeros y para cualquier ser vivo que se atreviera a cruzar por esas tierras.
Las orejas del corcel bailaron y miró a su amo con cierto nervio, el joven estaba absorto y completamente perdido, tenía la mirada en blanco como si su mente se hubiera perdido en otro sitio.
Y siguió andando, trotando hasta que la espesura de los arboles le dio cobijo y la extensa llanura se fundió con las estructuras de piedra. Entonces abandonó a su amigo equino, el cielo pardo murmuraba cosas pero el joven ya no escuchaba nada, desde hacía horas que el espíritu que solía invocar con su tableta sheikah se había marchado; siempre lo hacía, iba y volvía, jamás entendería la naturaleza de aquel lobo extraño.
Escuchó un relinchido inquieto y de pronto miró al cielo, no sabía cuánto tiempo se había perdido en su propia mente, estaba empapado porque llovía a raudales como si no hubiera un mañana, las piedras se habían oscurecido y aquel lugar mostraba un semblante casi tétrico.
Con un salto diestro se encaramó a la estructura, caminó pausadamente y se detuvo en seco. Una lágrima solitaria escurrió por su mejilla y con cierta pesadez liberó la tableta sheikah de su cinto, tal y como pensaba; al mirar la fotografía se dio cuenta de que había estado ahí en el pasado y rememoró aquel instante como si la escena estuviera pasando frente a sus ojos.
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Los murmullos de los campeones bailaban en su cabeza, no le importaba, sólo tenía oídos para la voz de su princesa.
En tono firme y pausado la futura soberana finalmente lo nombro como su caballero, acababa de poner fin a un ritual tan antiguo como las mismas leyendas de Hyrule, a una ceremonia de embestidura que él había esperado con verdadero anhelo, y que no por nada agradecía a Daruk por habérsela propuesto a la futura soberana.
Después de un tiempo levantó la mirada, sus ojos y los de ella se cruzaron, parecieron sonreír en el silencio; los de él con el corazón, los de ella quizás por instinto porque al siguiente segundo se dio la vuelta como si quisiera huir de sus propias emociones.
La princesa se alejó sin decir nada, la vio marcharse y dio un suspiro triste, estaba consciente de que ella no lo quería, eso le dolía, no entendía por qué pero de verdad le dolía mucho, desde siempre se había esforzado porque ella lo mirara, se había convertido en caballero por ella y únicamente para ella.
Muchas personas se hubieran preguntado cual era la razón de esa devoción innata, ni siquiera él lo sabía, únicamente entendía que al mirarla a los ojos podía encontrar una parte de lo que él mismo era. Y lo sentía, y la tristeza lo embargaba, porque bajo la máscara de princesa él siempre lograba descubrir aquellos sentimientos de preocupación y amargura que embargaban a la chica.
-Sentí esto como una eternidad- la voz lo sacó de su letargo- se me estaban entumiendo hasta las plumas nada mas de esperar a que terminara esta farsa.
-¡Revali!- el gran Goron le gruñó a su compañero- no seas grosero.
-¡Que!, no me vas salir con que ahora decir la verdad es malo, o acaso será porque crees que hiero los sentimientos de tu amigo.
El campeón Orni soltó una carcajada, y siguió con su mofa hasta que de pronto sintió tras de él una mirada casi asesina.
-¡Ya basta!- Urbosa lo calló con autoridad desmedida, el orni se detuvo en seco ante el regaño.
-No le hagas caso Link- habló Mipha con su vocecita tierna, siempre había estado ahí para consolarlo, para defenderlo, para dar la cara por su mejor amigo. En cualquier otro día Link le habría regalado una sonrisa, pero aquella tarde el joven hylian estaba diferente.
Por ridículo que pareciera algo había cambiado. Era cierto, Zelda no lo quería, pero él quería que lo quisiera. Era terco y no pensaba darse por vencido, había luchado toda una vida por ganarse un lugar a su lado, y quizás ahora estaba ahí portando un nuevo título, pero eso no significaba que de verdad fuera su caballero. Solamente era otra prueba.
-No es una farsa- pronunció, dio la vuelta, desafío al Orni con una sonrisa ladina.
-Si lo es.
-No para mí.
Le gruñó con la mirada, Urbosa estuvo por aplacarlo de nuevo pero se detuvo al ver la expresión del joven hylian.
-Y no hoy, Revali. Lo siento, pero no puedes arruinarme el día más feliz de mi vida.
Era cierto, quizás a los ojos de otros la embestidura no había valido nada.
Pero él nunca olvidaría…. Jamás olvidaría, ese momento en el que Zelda le cedió el derecho de acompañarla a todos lados al aceptar realizar aquella ceremonia.
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Y aun ahora se preguntaba si había hecho lo suficiente, ¿si había luchado tanto como había podido? ¿Si lo había dado todo en una plena entrega?
No recordaba nada, pero quería creer que de verdad lo había intentado, los fragmentos de su memoria le aseguraban que por lo menos él y la princesa habían logrado ser buenos amigos.
Nuevamente la luz de la naturaleza iluminó el cielo, el altar de las ceremonias estaba pardo y desteñido, apagado desde que hacia un siglo que lo habían dejado en el olvido. Y sintió pena, mucha pena, ese lugar había sido para él un lugar importante.
Un fuerte relámpago se esgrimió en el cielo, el relinchido de Darko no fue más que un ruidillo en su mente, un eco que se perdía entre la pesadez que impregnaban las patas de los guardianes al moverse.
-Mi princesa- fue lo único que pronuncio, lo único que podía pensar en aquel instante, ¿Cuánto dolor había cargado únicamente por pertenecer a la sangre de Hylia?,¿Y él? Solamente entendía que ser caballero había sido por decisión propia.
"Ese chico le recuerda todas sus carencias, así que es normal que se desmoralice"
El eco del recuerdo le dolió profundamente, la voz de Urbosa campeona Gerudo vagabundeaba en su cabeza destiñendo casi cualquier otro sentimiento.
¿Había sido su culpa?... quizás, y sin embargo muy dentro de sus memorias también guardaba las sonrisas que únicamente para él había podido esbozar Zelda.
Todo era un gran rompecabezas de piezas suelas que parecían no tener sentido, con voluntad firme abandonó esos sentimientos, quería saber más y se propuso a recuperar todos sus memorias así le costara la vida.
Hastiado, se pasó la mano por la cara y se acicaló el flequillo, estaba empapado, no veía casi nada, la tormenta se había aferrado a ese sitio como si quisiera descargar sobre el toda su ira, de pronto se sintió sordo había mucho ruido; cascos de caballo golpeado cosas metálicas, se dio la vuelta de forma brusca, una intensa luz roja le cegó la poca vista que tenía. Estaba atrapado y no se había dado cuanta, un raudo escalofrió le recorrió la espalda; tres guardianes y ninguna salida. Había estado tan absorto que se había desconectado del mundo.
Nuevamente el relinchido del corcel resonó entre la tormenta como una advertencia a lo inevitable, se quedó estático y sin aliento, no había visto venir el peligro, para cuando reaccionó ya tenía al guardián justo encima.
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Comentarios del Capitulo:
Chan.. Chan...¿Y que paso despues?, bueno, lo obvio Link corrio como loco por la pradera xD jajaj ok no
Pero el capitulo se queda asi porque despues voy a ligar este Drabble con otro mas que vendria a ser una de esas curiosidades y/o secretitos que guarda el juego.
El siguiente sera One Shot, asi que posiblemente la siguiente publicacion se salte una una semana, o depende a lo mejor estoy inspirada y tal y no tarda tanto
