¡Hola lectores! Aquí vengo a actualizar, debo decir que estoy especialmente inspirada en esta historia, le tengo mucha fe. A los que siguen "De sangre, orgullo y magia" les prometo que actualizare pronto así que no desesperen.

Lo que paso en el capítulo anterior:

Eventos fantásticos y peligrosos sucedieron en uno de los puertos de Londres y el departamento de seguridad mágica (donde Herms es jefa y trabaja Harry) está a cargo. Harry pide el traslado de Malfoy a su departamento, ya que él era el encargado de los negocios de donde provenía aquel contenedor.

Hermione descubre la aventura de Ronald con una desconocida y herida pero aun enamorada, decide hacer como si nada y tratar de mejorar como esposa (según ella).

Aclaraciones del capítulo:

Aparece un personaje de origen francés, y yo en mi amateur escritura quise tratar de plasmar su acento agregando la letra "g" antes de consonantes mayormente antes de la letra "r". Espero se entienda y si ustedes me dicen que se complica mucho seguir la lectura considerare cambiarlo.

A los que odian o aman a Ronald, no es un personaje que tenga mi amor, pero lo veo como un hombre promedio. Y como hombre promedio sus metas son distintas, que no quieren decir sean malas.

¡Espero sea de su agrado! Háganmelo saber a partir de los bellos REVIEWS

Los personajes no son míos, son de J.K. Rowling.

Capítulo 2: … Corazón que no siente

Esa mañana cuando despertó sintió el espacio vacío junto a ella, todavía estaban las sabanas cálidas, así que dedujo que se había levantado hace poco. Se quedó extrañada porque, que recuerde, él nunca se levantaba antes que ella, sin embargo, se sintió peor cuando trato de recordar cuando habría empezado a hacerlo. No tenía idea. Se reprendió mentalmente y se levantó de la cama de un salto. Sintió movimiento en la cocina y vio a su esposo engulléndose un trozo de pan.

_ Oh…_ dijo con la boca semi-abierta_ Buen día Herms…_ saludo sonriendo. Hermione le devolvió la sonrisa, olvidándose por unos momentos lo que vio el día anterior. _ ¿Te sientes bien? _

_ Si…_ Hermione sintió como su voz parecía algo ronca y se aclaró la garganta.

_ Dentro de unos minutos hay reunión en la cámara de comercio y tengo que estar allí. Aparentemente van a hacer preparativos para la navidad y quieren que participemos todos. _

Acto seguido Ron se acercó a su esposa y le beso la mejilla.

_ Podemos almorzar juntos si quieres…_ dijo ella de repente. El pelirrojo parecía algo sorprendido. _ En el trabajo parece que ya hay más orden y tengo un tiempo al mediodía, podríamos comer algo en el bar de enfrente. _

_ Ah… me encantaría cielo, pero parece que quieren que nos juntemos todos en el almuerzo también para terminar los planes hoy. _

_ Ok…_ con un gran esfuerzo, le dedico una sonrisa. _ que tengas buen día… nos vemos en la noche_

_ Si…_ Ron parecía tener una expresión de duda por unos segundos, pero termino dedicándoles una sonrisa, mientras jalaba del picaporte y abría la puerta para irse.

Hermione se quedó unos instantes mirando la puerta, y casi podría jurar que escucho un leve "crack" salir de su pecho. Respiro irregularmente por unos segundos y miro el reloj de la pared. Ya era hora de irse a trabajar. Sin querer pensar en si Ronald se vería con ella de nuevo, se metió en la ducha y pocos minutos después, vestida y arreglada, salió del departamento hacia al ascensor. Pudo ver en el pasillo una gran cantidad de cajas y baúles que le daban la pauta de que alguien se mudaba junto a ellos.

_ Buenos días Sra. Granger_ saludo el joven del ascensor, vio que era el mismo muchacho que la noche anterior.

_ ¿Acaso no duermes Will? _ pregunto entrando al ascensor, poco segundos después estaban bajando al lobby.

_ Estoy cubriendo a Steven… su madre enfermo, el nuevo llega para el turno de tarde. _

_ Oh… que pena. ¿Quién se muda? _ el joven se limitó a encoger los hombros.

_ No tengo idea… lo único que sé es que tiene muchas cosas… aun sabiendo lo grandes que son esos departamentos no sé si le entrara todo lo que trajo. _

_ Ya veo… Gracias Will._ se despidió al llegar a la entrada con la mano.

_ Que tenga buen día Sra. Granger_

En la recepción, se encontraba Miranda, una joven de unos veintitantos.

_ Buenos días Sra. Granger…_ saludo mientras escribía algo en su cuaderno de actas.

_ Miranda…_ la joven la miro atenta._ ¿Tienes idea de quien se muda?_

_ La verdad es que desconozco quien sea… pero creo que su rostro me es familiar. _ enredo un mechón de cabello en sus dedos mientras meditaba_ Es un hombre muy atractivo… mayor como usted _ dijo señalándola, Hermione frunció el ceño ante la palabra mayor, pero la joven no parecía inmutarse_ sabe… aun siendo mayor, no me molestaría que me pidiera una cita…_ Hermione arqueo las cejas sorprendida.

_ WOW… Ok… Nos vemos Miranda. Gracias. _

_ Adiós Sra. Granger…_

Camino hacia la red flu, desapareciendo entre las flamas verdes.

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No le extrañaba las miradas que recibía. Cuando le pidió a Potter que lo incluyera en la investigación, había analizado las posibilidades de que los Aurores no lo aceptaran. Por eso no se extrañó que esperando en la oficina de Harry Potter lo acompañaran Seamus Finnigan y Dean Thomas, haciendo guardia por si llegaba a intentar hacer algo que ni siquiera habría intentado pensar. Ambos con miradas poco amigables. Bufo hastiado. ¿En que carajos se había metido?

_ ¿Qué ocurre aquí? _ pregunto Harry cuando al abrir la puerta de su oficina vio a un Draco Malfoy escoltado por sus dos oficiales y amigos. Pudo ver claramente la cara de fastidio del blondo que se frotaba insistentemente el ceño.

_ Malfoy dijo que estaba buscándote…_ respondió Seamus, mientras Dean se limitaba a mirarlo por el rabillo del ojo.

_ Si…_ asintió Harry algo molesto_ Ayer deje bien en claro que Draco Malfoy se transferiría a esta oficina. No sé por qué tienen que escoltarlo. _

Ambos oficiales se miraron unos instantes y pudo ver que el joven moreno miraba a Seamus con cara de "te lo dije".

_ Pensamos que era lo apropiado…_

_ No están aquí para pensar Finnigan… están para hacer lo que yo les diga. _

Harry recibió una miraba molesta del susodicho y salió rápidamente de la oficina.

_ Ignóralo Harry… sabes que es un idiota. _ dijo Dean sonriendo. Harry le devolvió la sonrisa, sabiendo a lo que se refería. El ojiverde no dejaba de sorprenderse, que después de haber pasado 20 años de la guerra, siguiera ese tipo de resentimiento. Aun dentro de la oficina más de una vez ha tenido que sancionar oficiales que tenían como objetivos a Aurores provenientes de Slytherin, aun a aquellos que ni siquiera estuvieron en Hogwarts en las épocas de guerra. Solía pensar en que tratos podría llegar a tener su hijo en el colegio, al no ser solamente Slytherin sino también amigo de un Malfoy. Él ya tenía 13 años y pasaba por una etapa bastante complicada, y por lo sombrío que se veía, a veces, lo hacía arrepentirse de haberle puesto el nombre de Severus.

_ Me odian…_ dijo por lo bajo Malfoy. Se encontraba parado junto al escritorio viendo con mirada despreocupada la puerta donde habían salido los oficiales. Miro con poco disimulo los retratos de los Potter sobre su escritorio, y las demás fotos en la pared. _ Siempre supe que eras del tipo sentimental…_ dijo con su sonrisa de medio lado.

_ Podría decirse… tu siempre fuiste del tipo bastardo_ el rubio lo miro divertido.

_ Tienes razón. _ Harry sonrió y se sentó en su escritorio, pocos segundos después Draco lo imitó sentándose donde lo había esperado.

_ Leí tu mensaje anoche… Ginny casi hace explotar la lechuza con un bombarda… ¿No podías esperar hasta hoy? _

_ jajaja esa chica Wesley no ha cambiado en nada…_ se rio sereno, Harry se sorprendió de lo natural que Draco hablaba con él.

_ Tú en cambio, has cambiado bastante…_ sonrió el pelinegro.

_ Astoria era increíble…_ dijo algo decaído.

_ Me hubiera gustado conocerla mejor..._

El rubio asintió sin poder decir nada más. El recuerdo de su difunta esposa todavía lo atormentaba diariamente. Draco no tendría la necesidad de trabajar, ya que la fortuna que su familia y los negocios de sus compañías le podrían dar, a él y a su hijo, la vida que quisiera. Sin embargo, aunque no lo creyeran, para él era muy relajante salir de la mansión, ir a otro lugar donde hacer negocios, ver a las personas interactuar con otras. Y en épocas de escuela, con la falta de su esposa, solía salir aun más de la gran mansión, en donde sus únicos compañeros eran sus pasos.

_ Notifique al gobierno de Brasil… _ Harry había cambiado su expresión a una seria. _ A diferencia de nosotros, no tienen contacto directo con el gobierno muggle, así que la búsqueda de la información será mucho más lenta que en otros procedimientos. _

_ Lo sospeche… hoy al mediodía quede en almorzar con Joseph Palliet. Es quien hace de intermediario con los proveedores. ¿Vendrás conmigo? _

_ Si…_ dijo pensativo _ ¿es muggle? _

_ Si… ¿te sorprende? Los negocios entre magos y muggles no son ningún secreto… aun cuando estaban prohibidas las uniones matrimoniales, en los negocios, el Ministerio nunca pudo meter narices. Y una vez que el tratado se hizo más flexible, lo primero que hizo es legalizar todas esas relaciones, y hacer las suyas propias. _

_ ¿Los Malfoy siempre hicieron negocios con muggles? _

Draco sonrió algo afligido.

_ Mi padre casi se casa con una… _ Harry lo miro algo sorprendido _ mi familia ha tenido relaciones con la realeza desde hace siglos. No es de extrañarse sabiéndose que antes de la iglesia el consejero directo del rey era siempre un mago o hechicero. En una era mucho más moderna, esos consejos pasaron a ser negocios. Antes del estatuto del secreto, las relaciones eran tan abiertas, que incluso los "sangre pura" solían casarse con muggles, siempre y cuando pertenecieran a la realeza y tuviera beneficios económicos directos. Podría decirse que, si no fuera por el estatuto, estarías hablando con un príncipe ahora mismo. _

Harry, aun revuelto por lo oído, se animó a reírse levemente.

_ Así que esa estupidez de los "pura sangre" no se debía necesariamente a la sangre de magos…_

_ Ninguna familia en su totalidad podría ser de sangre pura… hubiéramos nacido deformes. Cuando se hablaba de pureza de la sangre, era solo una forma de, como decía mi padre, separar la plata de otros metales. _ Draco respiro algo hastiado, se había enterado de todo ello cuando, al caer preso su padre, heredo los negocios de su familia, hasta entonces nunca había sabido como hacían dinero. Asqueado, se limitó a seguir los negocios desde lejos, ganándose el apodo de "La sombra", ya que eran pocos los que conocían su cara. Poco después conoció a Astoria, en una reunión de graduados de Slytherin, enterándose de que no era la única familia con ese tipo de pasado. Ambos jóvenes, engañados y traicionados por su sangre, comenzaron a incursionar en el mundo muggle con el simple fin de irritar a sus familias, encontrándose con un mundo interesante. Ambos se enamoraron y se casaron, tiempo después, con dificultades, tuvieron a Scorpius. Y tanto Astoria como él, decidieron que el niño no crecería con creencias ajenas, lo que irrito mucho a ambas familias. El resultado había sido un niño dulce y tímido, cuyo primer amigo en el mundo había sido irónicamente, el hijo de Harry Potter.

_ Vaya… creo que toda familia esconde sus secretos. _ Harry recordó como su tío Vernon Dursley trataba por todos los medios, de forma casi violenta, negar su parentesco con él. Estando seguro que los magos eran seres de segunda categoría. Sonrió ante la ironía.

El toque en la puerta hizo que mirara la puerta, reconoció enseguida la silueta detrás del vidrio rugoso. Trago en seco, porque, al divagar en la conversación, no llego a sacar el tema para asegurarse de lo que vendría.

_ Pasa Herms…_ Harry pudo notar por el rabillo del ojo, la expresión tensa del rubio.

_ Harry…_ la mujer paso de largo al rubio sin siquiera verlo_ ¿Qué rayos es esto? _ pregunto evidentemente molesta. Tenía en la mano un avión de papel color dorado.

_ Un memorándum… y parece que es del consejo…_ abrió grandes sus ojos al saber que significaba.

_ Exacto… aquí decía que había una reunión hace media hora… a la cual fui, en donde me reprendieron porque no fuiste y a lo que Lavender Brown dijo desde su silla junto a Bertha Beeshop, la jefa de la oficina de la Ley internacional mágica, que, si no podía manejar a la gente que tenía a cargo, no podía manejar este caso…_ la nariz de la castaña estaba pegada a su cara, y Harry volvió a tragar en seco al ver que los ojos de su amiga parecían querer hacerle un hechizo sin varita. Miro a su invitado, el que parecía algo nervioso ante el carácter de quien ahora sería su jefa. Hermione se volteo hacia donde dirigía la mirada su amigo.

_ Buenos días Granger…_ saludo el rubio, sin levantarse de su asiento. La castaña se sonrojo notablemente, dándose vuelta completamente. _ Para tu alivio… Lavender es una idiota, y Bertha a pesar de que la rubia es su asistente, no se toma con seriedad nada que provenga de su cabeza. Además… ¿no crees que es algo banal el que siendo la jefa de departamento te atormente lo que diga una asistente? _

Ok… pensó Harry, mientras comenzaba a sudar. Draco no tiene idea como manejar este tipo de situación.

_ ¿Banal? _ Harry abrió los ojos mientras negaba mirando al rubio, quien no quitaba la mirada de la castaña.

_ Si… banal. Sinónimo de trivial, insignificante, superficial… _

_ Su… superficial…_ Hermione respiraba irregularmente, y Harry sabía lo que significaba.

_ Yo soy quien determina aquí que es o no superficial… _ caminó molesta hacia la puerta, saliendo por ella, gritó molesta_ ¡A mi oficina Potter! ¡Y trae a tu amiguito contigo! _

_ Podría haber sido peor…_ dijo sonriendo el pelinegro. _ Vamos… antes de que se ponga peor. _ dijo más para sí, que para el blondo.

Cruzaron la oficina, la cual parecía algo atestada, salieron al pasillo e ingresaron a la oficina de la jefa de departamento. Cuatro escritorios se ubicaban en el salón, dos a la derecha y dos a la izquierda. Malfoy observo que solo dos estaban ocupados, una mujer casi anciana, que tipiaba en una vieja máquina de escribir con grandes anteojos gruesos y un joven que parecía hacer diez cosas al mismo tiempo. Al fondo, se veía la entrada de la oficina de Granger, la puerta estaba abierta y memorandos de papel volaban entrando y saliendo de ella de forma casi exagerada. Harry entro primero de forma familiar mientras Draco lo seguía algo dubitativo. La oficina de su ahora jefa se encontraba repleta de libros y pergaminos. Los archiveros se abrían y cerraban constantemente, ordenando y sacando documentos que la castaña miraba rápidamente, firmaba, sellaba o eliminaba acorde a su decisión. Draco levanto las cejas sorprendido, no habían pasado ni cinco minutos y la mujer ya estaba trabajando. Levanto la mirada algo irritada y ambos se sentaron al mismo tiempo.

_ Aparentemente no solo tú, Harry, piensa que Malfoy es de utilidad…_ dijo evitando la mirada a un tal rubio. Lo miro por unos instantes antes de soltar un largo suspiro. _ Kingsley piensa que sería de gran utilidad que trabajaras directamente conmigo. _

_ ¿Cómo? _ pregunto extrañado mientras Harry sonreía para sí.

_ Pierre Bonaccord hablo muy bien de ti… la Confederación Internacional de Magos quiere que el Departamento de Ley Mágica Internacional y el Departamento de Seguridad Mágica trabajen juntos, aparentemente hubo casos similares en países fuera de Europa. Y fuiste tú quien los notifico…_

Draco sintió la mirada del pelinegro, divertido ante la ironía de que le importara lo que pudiera pensar, comenzó a explicarse.

_ Es algo que iba a confirmar hoy mismo a la hora del almuerzo. Los países de Latinoamérica a diferencia de Norteamérica y Europa, no tienen relaciones estrechas entre muggles y el gobierno. Trabajan desmemoriándolos y eso lleva mucho tiempo y secuelas, la poca información que logre conseguir a través del ministerio es casi nula. _

_ Por eso utilizaras tus contactos…_ dijo Harry algo sorprendido ante la forma en que trabajaba el blondo.

_ La información si sabes dónde buscarla la encontraras… Hasta ahora solo se sabe que hubo dos ataques más… y que ambos tuvieron victimas muggles, uno fue en Brasil y otro en Argentina, ambas en zonas de poblaciones originarias. Es por eso que es difícil también conseguir información de forma directa. _

_ ¿Cuándo veras a tu contacto? _ pregunto Granger mientras miraba a la nada.

_ Hoy a las 12.30… quedamos en vernos en un bar que no queda muy lejos de aquí. _

_ Bien… iré con ustedes…_ dijo la castaña.

_ ¿Cómo? _

_ No soy una jefa de adorno… _ dijo determinante. _ Iré con ustedes…. Tal vez solo haga papeleo en el último tiempo, pero yo también estudie la carrera de auror junto a Harry. _

_ No creo que sea más que un interrogatorio Herms…_ dijo ante la mirada intimidatoria de la castaña al blondo. Draco rio algo divertido.

_ Vaya… nunca creí que pudiera estar actuando bajo las órdenes de Hermione Granger… pero, debo decir que me agrada. _

Harry Potter vio como su amiga sonreía, y como después comenzaba a reírse delicadamente acompañando al rubio. El pelinegro noto un pequeño encuentro de miradas, y no sabiendo porque, sonrió también.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

_ Puedes usar este escritorio… _ Hermione vio como el rubio levantaba las cejas, mientras miraba el mueble. Vio pasar el dedo sobre la madera, y frunció el ceño, Hermione creyó ver al Malfoy de su infancia por unos momentos, pero lejos de molestarla le dio algo de gracia. La castaña saco su varita del forro de su túnica y de un movimiento saco toda la tierra del escritorio. El rubio sonrió de lado. _ Eugene…_ llamo dirigiéndose a su secretario_ Él es Draco Malfoy, nos dará una mano mientras este el caso London Gateway abierto. Viene del departamento de Ley Mágica Internacional. _

_ Mucho gusto…_ saludo el joven fervientemente. _ Escuché de usted durante mis estudios… va… en realidad fui a una de sus clases. _

La castaña miro extrañada al rubio.

_ ¿Clases? _

_ Di unas clases en la universidad de leyes hace unos años. Pierre se encontraba enfermo y me pidió que lo hiciera por el… _

_ Es por usted que seguí leyes… _

_ Es bueno saber que no hice mal mi trabajo… _ dijo sonriéndole.

Hermione observo extrañada, no se esperaba que Malfoy fuera tan indulgente. Habían pasado 20 años, y aunque ella no creía haber cambiado en nada, el rubio parecía ser otra persona. Se preguntó si Eugene, su secretario, sabría del pasado de aquel al que decía admirar. Los ojos de la castaña fueron instintivamente hacia el brazo derecho del blondo, tapado por su grueso saco oscuro, sabía que la marca residía allí. Cuando levanto la mirada, se encontró con los ojos plata del rubio. Hermione se sonrojó avergonzada, mientras él le dirigía una mirada que no sabía cómo codificar. Lo que sí, a Hermione le parecieron los ojos más bonitos que había visto. Se dio un golpe mental al darse cuenta de lo que había pensado.

_ Mm… Voy a seguir con mi trabajo…_ dijo, algo apenado el joven, mientras los dos adultos desconectaban sus miradas.

_ Ok… _ no parecía salir las palabras_ Gracias Eugene…_

Malfoy se ubicó en su escritorio provisional, estaba junto a la puerta de la oficina de Hermione y frente al escritorio del asistente. Hermione lo observo unos momentos antes de entrar a su oficina, no lo había notado antes, pero en vez de una túnica, llevaba un traje oscuro que parecía de buena calidad, era delgado, alto y su cabello casi blanco lo mantenía corto y arreglado. Algo nerviosa por la atención que le prestaba al hombre, entro a su oficina y se dispuso a trabajar.

Después de unas horas de arduo trabajo sonrió satisfecha, su bandeja de pendientes estaba vacía. Se estiro como un felino sobre su silla y trono su cuello, había sido una mañana más que productiva. Su trabajo de la semana estaba realizado y ahora solo bastaba hacer las investigaciones pertinentes a los atentados. Miro su reloj de pulsera, ya eran las 12 del mediodía. Dirigió su mirada al escritorio de Malfoy, se encontraba leyendo uno de los archivos que había pedido, desde donde estaba podía ver perfectamente el rostro concentrado del blondo, como sus pestañas rubias adornaban esos lindos ojos, los cuales la pillaron mirándolo. Le sonrió de lado, lo que a Hermione le recordó, a los viejos galanes de películas, como Harrison Ford y Sean Connery. Hermione le devolvió la sonrisa algo sonrojada, lo cual le molesto porque ya era una mujer adulta para sonrojos y sonrisitas. Señalo su reloj de muñeca, dándole a entender que ya era hora. El reviso su reloj también, sorprendiendo a Hermione ya que era visualmente un reloj muggle, y se levantó de su asiento dirigiéndose a su despacho.

La alta figura infundida en su traje negro la miro sonriente, Hermione se golpeó mentalmente al pensar que era jodidamente guapo. Se preguntó porque no se había dado cuenta en el colegio, y al recordarlo, él nunca le dirigió ese tipo de gestos amistosos en la escuela. Por lo general, cuando se dignaba a mirarla, solo la mirada con el ceño fruncido del asco. A excepción de sexto año, en el que las pocas veces que lo cruzo, siquiera la miraba, y cuando lo hacía, sus ojos parecían dolidos. Ese año sintió una punzada rara en el pecho, al saber que la ignoraba.

_ Granger…_ escucho que la llamaba, se había quedado mirándolo mientras divagaba en sus pensamientos.

_ Disculpa… me quede pensando. _

_ Está bien… Te decía que el lugar es cerca de aquí, que podemos ir directamente caminando. Habría que ir a buscar a Potter e irnos. _

_ Si… _ la castaña se levantó de su silla y tomo su bolso y tapado. Rodeo su escritorio y atino a irse pero Malfoy se lo impidió.

_ Espera…_ dijo acercándose a ella. Llevaba el cabello en un rodete hecho con un lápiz, el blondo lo tomo y vio caer los rizos de la mujer sobre sus hombros. Hermione observo que acomodaba la cabellera de la castaña con delicadeza. _ Mucho mejor_ dijo el mientras salía del despacho, se detuvo al ver que la castaña no lo seguía_ ¿vienes?_

Hermione asintió despertando del shock de sorpresa y salió del despacho con él, aviso a su asistente de su almuerzo y se dirigió junto con Malfoy al despacho de Harry en la oficina de Aurores. Sin embargo, Harry no estaba allí.

_ Me dijo que les informara_ comento Sam el chico de recepción_ encontró pistas e iba a investigar mientras ustedes almorzaban _

Hermione chasqueo la lengua en desaprobación, lo que hizo que el joven auror empezara a temblar ya que la mujer que tenía en frente era prácticamente uno de sus jefes. Harry siempre hacia todo solo por su cuenta sin siquiera comentarle nada, realmente la hacía enfadar.

_ Debemos irnos_ comento el blondo mientras volvía a ver su reloj muggle. _ son 12.10_

La castaña saludo a Sam amablemente y le pidió que le dijera a Harry que quería verlo ni bien regresara. Hermione y Malfoy caminaron por los pasillos ante las atentas miradas del ministerio. Pudo notar las miradas despectivas hacia el blondo, en especial de edades cercanas a ellos y mayores. Los jóvenes, en cambio, lo miraban de una forma cercana a la admiración. Seguramente muchos de ellos fueron a sus clases en la universidad. Muchas jovencitas, además, lo veían de una forma mas atrevida. No podía culparlas, era muy atractivo y el hombre de mediana edad, elegante y sofisticado era la fantasía más común para una chica mayor de 25 años. Se dirigieron a los cubículos que los llevaban hacia las calles de Londres, ascensores de color rojo, que indicaban la salida por medio del teléfono público. Entro ella primero y luego él. El ascensor era estrecho, y Hermione se dio cuenta de que Malfoy no era solo alto, sino que su contextura era bastante grande. Sintió un leve rose en sus brazos, lo tenía de frente, y tan cerca que podía sentir el aroma de madera que desprendía. -Carajos- dijo dentro de su mente, levanto la mirada y choco con los ojos color plata del blondo. Unos segundos y ya estaban en las calles de Londres. El rubio desvió la mirada y estiro un brazo para alcanzar la perilla de la puerta. Hermione se sintió como si ese leve contacto fuera un abrazo rápido, y le temblaron las piernas. -Carajos- se volvió a decir.

Malfoy le dio el espacio para que ella saliera primero, inevitablemente roso su cuerpo contra el blondo y roja como un tomate salió del cubículo del teléfono público. Sin siquiera dedicarle una mirada emprendió camino.

_ Granger…_ escucho detrás de sí. Ella paro en seco y se volteó algo incomoda.

_ Es hacia el otro lado…_ Malfoy estaba de lo más tranquilo, observándola con una expresión algo sorprendida. Hermione se reprendió por sonrojarse de la forma en que lo hacía teniendo los años que tenía, madre de dos niños. Sin decir más, comenzó a caminar hacia la dirección contraria, Malfoy la siguió a los segundos. Se mantenía junto a ella, caminando tranquilamente con las manos en los bolsillos de su sacón negro. Hermione no pudo evitar preguntarse si alguna vez el chiquillo que le escupía veneno cada vez que la veía en la escuela se hubiera imaginado caminando junto a ella. Por alguna estúpida razón, no podía apartar la vista de su perfil, su mentón era mucho más recuadrado de cuando era joven, y podía asegurar que no tenía una sola arruga en su rostro. Recodaba que sus compañeras solían decir que él tenía descendencia de veela. El blondo la miro de reojo y ella viro el rostro.

_ Es aquí…_ dijo el Sly deteniendo el paso, haciendo como si no hubiera visto nada. Lo cual, la castaña agradeció mucho. Se encontraban en la puerta de un pequeño café, se veía agradable pero no llamaba la atención. Un lugar neutral en donde diferentes tipos de personas almorzaba algo ligero y seguían con su trabajo. Un lugar perfecto para pasar desapercibidos, ya que nadie se quedaba allí más de treinta minutos. Entraron al lugar y se sentaron en una mesa al fondo del local. Malfoy miro su reloj, y suspiro.

_ Son las 12.35, conociéndolo si no está aquí vendrá más tarde de lo acordado… ¿De cuánto tiempo disponemos? _ le pregunto mientras tomaba la carta que le dejaba la mesera.

_ No tengo pendientes, quería terminar todo antes de dedicarme enteramente a este caso. _

_ Eso es bueno… Por lo general, Joseph llega siempre 10 minutos antes de cada reunión, si a la hora del acuerdo no se encuentra en donde fuimos citados es probable que llegue tarde. Es un pequeño código que establecimos durante estos años. _

Pidieron la carta, Hermione se decidio por una ensalada de salmón, mientras que Malfoy decidio por un emparedado de pollo. Hermione lo observo algo divertida.

_ Nunca creí ver a Draco Malfoy comiendo un emparedado de pollo en un café muggle…_

_ Hay muchas cosas de mi que no creerás que fueran ciertas…_ dijo con esa sonrisa de lado tan particular. Se preguntó si fumaba, y si lo hacía… ¿Lo haría de la misma forma que Harrison Ford?

_ ¿De dónde conoces este contacto? _

Malfoy la miro detenidamente unos segundos, como si estuviera deliberando si contarle o no.

_ Después de la guerra… _ comenzó sin mirarla directamente a la cara _ a pesar de mi indulgencia, el ministerio decidió darme algún tipo de castigo. Me enviaron a Francia a hacer algo de espionaje, resulta que había núcleos simpatizantes del Innombrable en Paris. Trabajaba al mando de Pierre, el me daba las directivas. Resulta que en esa clase de trabajo no solo hay magos involucrados. _ Hermione lo miro sorprendida, no podía decir que no sospechaba de la ausencia de Malfoy en los primeros años postguerra, ya que siempre se mantuvo informada de los antiguos mortifago por cuestiones de seguridad. Sin embargo, historias como espionaje en una época en la que creyó de paz se le hacían algo inverosímiles y a la vez la hacían sentirse estúpida por no pensar en que algo así claramente sucedía. _ Joseph era mi compañero muggle. Emparejaban a cada mago con uno, para que se pudiera cubrir ambos lados del país. Veras, en Francia el estatuto es casi nulo. Hay pueblos enteros que saben la existencia de brujos, y si preguntas en la calle casi te diría que te señalan donde viven. Una vez encontré a una simpatizante de Grinderwald, tenía una tienda de cosméticos. Obviamente eran todos a base de pociones mágicas. Y la mayoría del pueblo sabían de ello. Joseph es mucho más dedicado a esto que yo. Él es mayor que yo y fue una clase de mentor. _ Hermione no pudo evitar hacer un gesto de incredulidad _ Si… aunque fuera un muggle…_

_ ¿Cuándo volviste a Inglaterra? _

_ Cuando mi madre enfermo el ministerio permitió que volviera. Pero aun así tenía que pagar mi deuda, así que seguí espiando para ellos. Pero dentro de los negocios familiares. Al principio fue algo que creí honorable, ya que eran negocios familiares. Pero descubrí ciertas verdades acerca de mi familia. _

_ ¿Lo de las relaciones con muggles? _

_ Aparentemente la pureza de sangre era una pantalla, para tener poder y control entero de esos negocios. _ comento con algo de odio en sus palabras _ yo como un idiota me creí toda la estupidez de la pureza cuando solo era una treta de parte de mi padre. _

Hermione lo miro con algo de pena, quería, por alguna extraña razón, saber que había hecho en esos años, como se había convertido en ese hombre tan similar, pero a la vez tan diferente del Draco Malfoy que se cruzó en los pasillos de Hogwarts. Sin embargo, no parecía querer seguir hablando de ello. Lo que ordenaron llego, y comenzaron a comer despacio y en silencio.

_ Ya se nos terminó el tema de conversación…_ dijo sonriendo de lado.

_ Si… y seguir hablando del pasado no es muy motivador_ señalo ella tratando de evitar el tema. Malfoy se removió en su silla algo incómodo. Miro el reloj de pulsera, ya eran pasadas la 13.

_ Es algo extraño ver que usas ese tipo de reloj…_ comento ella al pasar.

_ Es un regalo de mi esposa…_ dijo él.

_ Oh… lamento lo de tu esposa_

_ Gracias… ella tenía una cierta afición a lo muggle. Sobre todo, aquellos que tenía un funcionamiento mecánico. Le asombraba como lograban hacer herramientas que suplían la magia, de una forma fantástica. Entre sus objetos preferidos estaban los relojes, llego hasta coleccionar más de 1000. _ soltó una pequeña risa, Hermione sonrió con tristeza al verlo.

_ ¿Por eso cambiaste tanto? _ preguntó

_ Creo que sigo siendo el mismo… pero sin la coraza que me protegía de mi familia. No puedo decir que nunca creí en sus ideales, pero no entendía el odio. Me portaba como un idiota porque creía que así mi padre se enorgullecía. La verdad es que siempre fui un chico que temía mucho a su padre y no sabía nada. _

_ Wow… nunca creí escuchar algo así de ti _

_ Entonces te sorprenderás más aun… quería pedirte perdón. Por todos los insultos en los pasillos, y sobre todo… por pelear en ese bando. _

_ ¿Cómo conociste a tu esposa? _ pregunto pasando de alto su disculpa, no es que no sintiera que no fuera sincera, pero, a decir verdad, no sabía si ella lo perdonaba. El blondo sonrió con algo de pena en su mirada.

_ En una reunión de ex alumnos de Slytherin. Ella estaba bebiendo vino en el balcón, yo quería escaparme, y la encontré allí. Hablamos hasta que amaneció, yo le conté todo sobre mi en la guerra y ella en la suya. Su hermana era compañera mía en el colegio, murió durante la batalla de Hogwarts a manos de un hombre lobo. Su familia a pesar de ser del círculo cercano a Voldemort, Daphne y Astoria decidieron pelear del bando de los Aurores. Eso hizo que tuvieran más saña al matarla que con otros. Creí que me odiaría por estar del lado oscuro, pero ella simplemente me perdono. Y me amo. Me hubiera gustado poder protegerla de su enfermedad. Una maldición que le hicieron durante la guerra la dejo infértil, nos costó mucho tener a Scorpius y luego con el tiempo esa misma maldición se la llevo de mi lado. _

_ Suena como si hubiera sido perfecta. _

_ Lo era…_ Hermione sintió un leve nudo en el fondo de su garganta, sin entender que sentimiento la llevaba a sentir eso. No supo de que más hablar, aunque quería seguir preguntando no sabría que preguntar primero. Un hombre alto y delgado se acercó a ellos.

_ Si hugbiera sabido que vengdrias con una mujer tang hergmosa, me hugbiera vestido más elegante…_ dijo el hombre de unos cincuenta y tantos, tenía una pulcra barba candado, canosa pero no totalmente blanca. Y unos grandes ojos azules, Hermione creyó que seguramente fue un galán en sus treinta. Saludo a la castaña con dos besos, uno en cada mejilla y a Malfoy le dio aparte de los característicos besos, un abrazo.

_ Ha pasado un tiempo Joseph… _ Malfoy lo miraba de una forma cariñosa.

Joseph se sentó en la pequeña mesa dándole la espalda a la entrada del local, tenía un pequeño sobre de cuero oscuro que apoyó sobre la mesa, se peinó su canosa cabellera con los dedos y le sonrió a la mesera. Pidió un café nistretto y observo detenidamente a los dos empleados del ministerio.

_ ¿Ugstedes son pareja? _ pregunto sonriendo divertido. Hermione dejo de beber su bebida casi escupiéndola y Malfoy dejo de morder el emparedado, tomo un gran sorbo de su te para bajar el trozo atragantado. _ Oh… tema sengcible… _ comento divertido.

_ Joseph… _ comenzó a decir Malfoy mas compuesto _ ella está casada… _ el francés rodo los ojos mientras bufaba.

_ Ustedes los ingleses y su seriedad ante todo… se pierden de las deliciosas virtudes que nacen del deseo… _

_ Nosotros no tenemos ningún tipo de deseo hacia el otro… _ comento la castaña algo nerviosa y molesta, recordó el rose en el ascensor y el beso entre su esposo y su amante.

_ Clagro cariño… debio haberg sido mi imaginación pagrisina. _ sonrió con algo de sorna y volvió su semblante a uno más serio. _ Hagce una semana volvi de Bragsil y pude averiguar algunas cosas. _

_ ¿Grupos extremistas? _ pregunto Malfoy con ansiedad.

_ Si… pegro no de los que tu crgeías. Son megstizos e hijos de muggles. _

_ ¿Hijos de muggles? _ pregunto Hermione sorprendida.

_ A decirg verdad, no es nada gragro… el 75% de la población de Latinoamérica es mestiza o hijos de muggles. Sin embagrgo, el 25% de brgujos provenientes de familias de sangre pugra son dueños de casi todas las tierras férgtiles, empresas y negocios internacionales de importancia. A pesar de que las políticas han mejorgado con el tiempo para los muggles, el Congreso Mágico no ha tenido ningún tipo de considegración hacia ese grupo social y político. Los muggles a difegrencia de nogsotros no tienen conocimiento directo del mundo mágico, solo organizaciones específicas que, por lo general, están constituidas por la gente podergosa, tienen contacto. _

_ ¿Por qué atacar a Europa? _

_ Feudalismo mágico… _ dijo encogiéndose de hombros. _ las grandes familias de sangre pugra de Latinoamérica tienen estrecho contacto con Eugropa, es más, magos eugropeos suelen ir a vivir a Latinoamérica, incluso casarse con ellos. Otros, como lo hacia tu padre… _ dijo mirando al blondo _ tenía tiegrras y plantaciones, pero solo recibía el dinero, mientras otros la administraban. _

_ ¿Has localizado algún participante de esos grupos? Es evidente que necesitan de gente de este lado del océano. _ pregunto el blondo, Hermione se sorprendió de la línea de pensamiento del blondo.

_ Ya puse en mogvimiento ese hilo de infogrmación… además tengo un contacto en Brasil que se infiltragra en el grupo. _ el lánguido hombre tomo su nistretto de un sorbo y miro a ambos seriamente. _ Pero no hay duda de que ese era un Obscurus… y que esa criatura vino de Brasil. Encontragron una niña, hija de muggles, muegrta en la costa. Tenía todos los signos de un gritual, segugramente provenía de ella. _

Ambos graduados de Hogwarts se miraron unos segundos mientras asimilaban la información, todo este tiempo, habían buscado en el lugar equivocado. Joseph tomo el sobre de cuero de la mesa y lo abrió, saco un pequeño papel doblado en dos y se lo extendió al ojigris.

_ Debo irme. Mi avión sale en dos hogras y quiero llegar a ver a mi dulce Sophie. _ se levantó rápidamente, los saludo con un movimiento de cabeza.

_ Mándale mis saludos, dile que extraño sus platillos. _ Malfoy dirigió su mirada a ella y le sonrió _ Sophie es su esposa, hizo que subiera unos kilos cuando estuve en París. _

_ Los cuales veo has bajado… Draco, si necesitas salir de esa hogrrible mansión en la que te aíslas tu solo, ven a casa. Por lo que tengo entendido su gente no tiene problemas en cuanto a transpogrtarse en periodos cogrtos. _

_ Lo tendré en cuenta amigo mío. _ Malfoy se levantó y volvió a abrazar al hombre, Hermione pudo notar que le dijo algo al oído sonriente. Cuando se separó, el rubio parecía tener un leve sonrojo en las mejillas.

_ Au revoir _ saludo con una pequeña reverencia y salió del café.

Hermione lo siguió con la mirada, mientras procesaba toda la información. Era doloroso creer que hijos de muggles como ella hacían tales barbaridades, aun viviendo las injusticias que vivían, no tenían derecho de hacer daño a personas inocentes.

_ Debemos ir al Ministerio a buscar archivos… _ dijo Malfoy mientras leía el papel que Joseph le había dado. Se lo extendió a Hermione. Cuando lo leyó se sorprendió de las habilidades del hombre que hace minutos había saludado. En el blanco papel, escrito con estilizada letra, había un nombre "Sean Peters".

Hermione le sonrió satisfecha, y el blondo le devolvió la sonrisa; un pequeño vuelco en su estómago la hizo sentirse incomoda, pero aun así se levantó junto a el Sly y salieron del café.

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El callejo Diagon en vísperas de navidad siempre fue algo bonito de ver, ya estaban en noviembre y las expectativas de potenciales clientes, movilizaban las tiendas que se esmeraban en decorar todo. A Harry siempre le gusto la magia que desprendía ese lugar y lo hacían rememorar tiempos en los que era un chiquillo. Su contacto había decidido reunirse allí, en un pequeño pub de mala muerte parecido al caldero chorreante, al límite del lado oscuro del callejón. No había recabado mucha información, aparentemente los pequeños grupos que aún seguían siendo simpatizantes de los ideales de Voldemort eran casi inexistentes y carecían de fuerza. El hecho de que las grandes familias sangre puras y adineradas se hicieran a un lado después de la guerra, saco cualquier tipo de benefactor al lado oscuro.

Lo más llamativo de lo que pudo escuchar de su informante, era sobre el regreso de una familia de brujos desde Latinoamérica. Se lo conto al pasar, más como un chisme que como información. Pero, lo que su informante no sabía, es que los atentados provenían de esas lejanas tierras.

El hombrecillo, demacrado y con la piel ceniza, había salido ya hace unos minutos cuando Harry reconoció afuera del pub una cabellera muy particular. Su pelirrojo amigo se encontraba ayudando a adornar con luces mágicas el callejón, moviendo su varita en suaves vaivenes. Recordó las lágrimas de su amiga, y sintió una presión en su pecho. Por alguna razón no pudo creerle enteramente a la castaña, ya que siempre creyó estar seguro del amor que le tenía el pelirrojo. La realidad le cayó encima como un balde de agua fría cuando vio a una mujer más jóvenes que ellos, tapándole los ojos desde atrás al pelirrojo. Era una mujer de baja estatura, rubia y de cara redonda con mejillas sonrosadas. Le recordaba mucho a las meseras de las tabernas alemanas. Nunca la había visto en su vida. Ronald se dio vuelta y ambos riendo se besaron por unos largos segundos. Harry miro con atención el semblante de su amigo, parecía lleno de alegría, hace mucho no lo veía así. Sin embargo, esa alegría era a base del sufrimiento de su amiga. Estaba realmente enfadado.

Su mirada pareció ser muy intensa, ya que Ron dirigió su mirada hacia el pub, y a pesar de la mugre que tenía las ventanas reconoció a los ojos verdes de su amigo. El rostro del pelirrojo se tornó inmediatamente pálido, y sus ojos se abrieron sorprendido. Harry le sostuvo la mirada, y levanto una ceja, cuestionándolo. El pelirrojo pareció entender y excusándose con la joven, se encamino hacia el deplorable pub. Harry volvió a hacer su gesto imperturbable de sacarse los lentes y masajearse el puente de la nariz. Aun con dos hijos adolescentes y una hija envuelta en los delirios de su primer amor no tenía tantos problemas en su casa, como los tenía con sus amigos.

_ Hola Harry _ saludo el pelirrojo sentándose en la silla frente a su amigo.

El ojiverde se colocó sus eternos anteojos redondos y lo miro fijamente por unos segundos antes de hablar, trataba de encontrar alguna respuesta a todo este asunto sin que fuera lo que se imaginaba.

_ Hey… _ comenzó Ronald antes de que dijera algo _ me pones nervioso cuando me miras así… pones esa mirada solo en dos ocasiones, cuando entrevistas a un criminal o cuando regañas a tus hijos. _

_ No eres uno de mis hijos Ronald… ni tampoco eres un criminal. Pero no apruebo lo que estás haciendo. _

_ Yo tampoco lo apruebo Harry… pero no puedo dejar de hacerlo. _ el pelinegro lo miro sorprendido, ni siquiera buscaba excusarse.

_ ¿Y Hermione? Te recuerdo que es tu esposa… y la madre de tus hijos. _ pudo ver como el semblante de su amigo se descomponía, trago en seco y dirigió la mirada a sus pies.

_ No puedo asegurar que todavía no la amo… pero, es como si ya no la extrañara. _ Harry escucho atento, su amigo levanto la mirada, sus ojos azules reflejaban la verdad. _ al principio, hace ya no sé cuántos años, la extrañaba demasiado. Pero, a medida que paso el tiempo, no tenía la necesidad de tenerla a mi lado. Creí que solo me había acostumbrado, pero las pocas veces que nos veíamos, no sentía lo mismo. _ Harry volvió a frotarse el ceño, esta vez sin molestarse en sacarse los lentes. Miro a su amigo que esperaba un veredicto de su parte, pero realmente no sabía que decir.

_ ¿Quién es ella? ¿Cómo la conociste? _

_ Se llama Ingrid, es pastelera… hace poco puso una tienda en el callejón, sin embargo, la conocía de antes. Es madre de uno de los compañeros de Hugo, quedo embarazada de un muggle y cuando se enteró de que era bruja, él simplemente desapareció. _

El pelinegro lo miro expectante, no había contestado a su "VERDADERA" pregunta, por lo menos no a la que realmente importaba.

_ Solíamos hablar mucho cuando venía a comprar los libros de los niños. Le gustan mucho los chascos, es un alma jovial… _ se rio un poco y viendo la cara de su amigo se calló y prosiguió _ cuando puso la pastelería, fui a saludarla y felicitarla por su negocio. Ese día me invito a tomar té con tortas y simplemente, en un impulso, la bese. _

_ ¿Cuánto paso de esto? _

_ Unos seis meses… _ dijo sin mirarlo.

_ ¿Por qué no te vas de tu casa? Si dicen que no puedes dejar de hacerlo, que nos sientes lo mismo por Hermione ¿Por qué sigues ahí? _

_ Pensé que tal vez, en algún momento volvería a verla como lo hacía antes. Con ese amor que tanto me volvía loco en mi juventud. Es decir, ¿Cómo se puede dejar de amar a alguien después de todo lo que vivimos? _

_ No lo sé… eso te lo pregunto a ti, yo amo a mi esposa tanto como el día que dije acepto en el altar. _ Ronald parecía angustiado, pero Harry no iba a dar el brazo a torcer. _ Mientras tratabas de recobrar ese amor del que hablas, ¿piensas pasar el tiempo con esta mujer? _

_ No lo entiendes… mi hermana es devota a ti… ella siempre está para ti. Hermione hay días que ni siquiera se volteaba a mirarme. _

_ Claro, ahora tu eres la victima… _

_ ¡No! _ dijo desesperado _ ¡Yo también tengo sueños! ¡Yo también quiero un futuro en donde pueda ser importante! _

Harry se recordó frente al espejo de Erised en primer año. La noche que había llevado a su amigo, para mostrarle a su familia reflejarse en él. Sin embargo, Ron se vio a si mismo con la copa de las casas, con la insignia de premio anual en su pecho. El deseo más profundo y oscuro de su corazón. Harry suspiro cansado. Habían pasado por tanto… pero aun así debía reconocer que lo que le dijo Dumbledore en ese entonces era real. A veces, nuestros deseos más profundos son peligrosos. Él, con casi 40 años, seguía añorando a su familia, aun habiendo formado la suya propia. ¿Ron seguiría añorando que alguien lo mirara con admiración?

_ No me interesa que es lo que haras de ahora en adelante… _ dijo mientras se paraba para irse. _ Pero asegúrate de no arrepentirte. _ miro hacia afuera, donde la sonriente mujer de cabellos rubios adornaba su tienda con moños y muérdagos. _ No mantengas engañada a Hermione… si no sientes lo mismo. Al menos ten en consideración que fue tu compañera todos estos años. Y que ha sido nuestra valiosa amiga, nuestra querida Hermione. _ Harry dejo unos galeons caer en la mesa, y se marchó.

Antes de salir del local, miro a su amigo cabizbajo aun mirándose los pies. Sintió como se oprimía su pecho al recordar, como los tres solían reír juntos en la gran sala común, frente al fuego, jugando al ajedrez y Hermione leyendo un pesado libro.