¡Segunda parte del prólogo!
Más allá de los sueños
Prólogo parte dos
El aeropuerto de ciudad Lumiose lucía en absoluta calma. La amplitud del edificio empequeñecía por completo la congestión de personas que entraban y salían del mismo. Los pasos de Serena retumbaron poco, sólo lo suficiente para captar la atención de sus amigos que aguardaban en la sala de espera.
—Serena, por fin llegaste —Ash habló primero.
—¡Lo siento! —contestó con la respiración agitada.
—Está bien —él sonrió meneando la cabeza—, todavía queda algo de tiempo, ¿verdad, Pikachu?
El roedor eléctrico asintió enérgicamente.
Serena apenas pudo sonreír.
—¿Y qué harás una vez llegues a Kanto? —Clemont preguntó curioso.
—¡Empezar desde el principio! —exclamó de repente, asustando a su amigo—, como cuando inicié mi viaje apuntaré a la Liga de Kanto —se explicó.
—¡Eso suena genial! —Bonnie apoyó emocionada.
—Me entusiasma volver a recorrer el camino con la experiencia que ahora tengo —continuó—, antes dependía mucho de las enseñanzas de Brock y los regaños de Misty.
Una incomodidad se apoderó de la performer.
—Ellos fueron tus primeros compañeros de viaje, ¿verdad? —la más pequeña lo miró con interés—. Y son Líderes de gimnasio, ¿verdad?
—Sí —Ash asintió emocionado—. ¡Son súper fuertes! Espero un día puedan conocerlos.
La menor de los hermanos asintió enérgica, comenzando a dar brincos por el lugar.
De pronto los altavoces del aeropuerto se encendieron, anunciando el pronto abordaje para el vuelo.
—Parece que es la hora —señaló Clemont.
—Sí.
Sin decirse más ambos estrecharon las manos.
—¡La próxima vez que nos veamos tengamos una batalla! —anunció el moreno.
—¡La estaré esperando entonces!
—Bonnie —Ash desvió la vista a la menor, que se aguantaba como podía las lágrimas—, cuida bien de Clemont hasta entonces, ¿de acuerdo?
—¡S-sí!
—Serena —y después la miró.
Todo se detuvo por un segundo.
—Ash, yo… —se apresuró ella.
Luego dirigió una mirada nerviosa al Líder de gimnasio.
—Bonnie, alejémonos un poco —susurró el rubio.
—¿Por qué?
—Parece ser algo entre Ash y Serena —respondió.
De inmediato la rubia comprendió.
—¿Eh? —el moreno miró por encima del hombro de Serena—, ¿por qué se van ya? —preguntó mirando a los hermanos alejarse.
—Ash —Serena volvió a captar su atención—, quiero decirte que…
Los altavoces volvieron a repetir la indicación de abordaje; y Ash la miraba tan expectante que la ponía aún más nerviosa.
—Que… ¡m-me gustas!
Y ahí estaba. Su corazón latía como loco, escandalosamente; sus piernas temblaban, pero extrañamente sus hombros se sentían bien. Sueltos, relajados.
—A mí también me gustas, Serena. Eres una buena amiga —él le sonrió bobamente.
Pero algo no cuadraba en sus palabras. ¿Acaso había malinterpretado su confesión? ¿Entonces debía haberlo dicho de forma más explícita? ¿La estaría rechazando quizá? Un sinfín de interrogantes apareció en su mente en un instante.
—¡Esfuérzate para ser la Reina de Kalos!
—P-pero…
—¿Uhm?
—¡N-no, nada! —negó apresurada—. Tú también esfuérzate con la Liga Pokémon.
El entrenador asintió.
Los altavoces repitieron por última vez la indicación de abordaje. Lentamente él y Pikachu comenzaron a abandonar el lugar, alzando las manos como despedida.
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Una vez que el avión abandonó la pista, Clemont y Bonnie volvieron a acercarse. Serena había permanecido estática mientras lo observaba partir. Parecía la escena de una película de amor… sólo que no con un final feliz.
Bonnie tironeó con poca fuerza la mano de su hermano para expresarle su preocupación.
—Serena… —Clemont la llamó con sutileza. Luego observó que ella comenzaba a temblar—. Está bien, sólo déjalo salir.
En un instante el cuerpo de la castaña se dejó caer al piso, sus manos intentaban inútil y desesperadamente limpiar las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
—Serena, n-no llores —Bonnie intentó consolarla, pero ella también comenzaba a llorar.
Clemont se inclinó hacia ambas, acariciando la cabeza de su hermana y posando la otra mano sobre el hombro de Serena.
—Lo volveremos a ver —les aseguró.
Pronto. Tarde. Pero lo volverían a ver.
