¿Recién Casados?
"Cita Imprevista"
"Nunca olvidare el color de tus ojos...por más que lo intente...nunca podre olvidarte."
El camino sigue silencioso, no quiero ni voltear a mirar a mi lado, las calles de San Francisco son tranquilas algo que agradezco, no me arrepiento de haber salido del pueblo aburrido que es Fork's.
Miro que pronto nos acercamos ala parada de autobuses cerca de mi departamento, miro por el rabillo de mi ojo al hombre, sus mirada esta atenta hacia el frente, dejo caer mi frente en el vidrio, pronto veo la calle del restaurant-bar de Henry.
Levanto discretamente mi rostro al mirar de cerca la parada, me levanto como puedo con este maldito vestido color rojo llegando le al rosa, tomo mi cartera y salgo vacilando, solo 3 personas siguen el en autobús.
Camino hasta el timbre, siento una respiración cerca de mi cuello, hace que se me erice la piel. Timbro el chofer frena bruscamente mandándome hacia delante, me sostengo de las barras, pero no me caigo gracias a que el hombre, me sostiene de la cadera.
-¿Se encuentra bien?.-pregunta en mi oído, asiento, bajo los 3 escalones de un salto, quedamos frente al restaurant-bar de Henry mi vecino.
-¿Es aquí?.-pregunta mirando al frente luego de que el autobús se fue.
-Si.-respondo, miro si no pasa coche, camino hasta la entrada es un modesto local, esta dividido en 2 partes, bar y restaurante.
Emily la esposa de Henry me sonríe, yo solo hago una mueca, camino hasta la barra donde tomo asiento, me sigue de cerca.
-Esto no es un bar.-acusa, me encojo de hombros.-Claro que si.
-Hola B...
Henry llega sonriendo, es un señor de 40 años.-Hola.-saludo, Henry me mira sorprendido, le mando una mirada fulminante antes de que diga mi nombre.
-¿Qué van a tomar?.-pregunta alternando su mirada para mi y él hombre.
-Una mesa por favor.
-Esta bien, por aquí.-el hombre me toma del codo dirigiendo hacia donde nos lleva Henry.
-¿Esta bien aquí?.-pregunta mientras me dedica una sonrisa picara.
-Si, claro.
Antes de que tome la silla, el tipo del bar me da el asiento, tomo parte de mi vestido y me meto en la mesa, adornada por un mantel de cuadros, rojo y blanco, y un arreglo floral.
-¿Les gustaría tomar algo?.-pregunta Henry entregando la carta.
-Un vino...rojo.-me quedo sentada mirando como el observa la carta. Tomo la mía y la miro.
-¿Qué vas a pedir?.-pregunta acariciando su barbilla.
-Macarrones con queso.-sonrió.-¿en verdad?.-levanta una ceja, frunzo el ceño.
-¿Qué tiene de malo?.-pregunto mirando que mas hay en la carta.
-Por nada.-sigue mirando su carta, Henry pronto aparece con una botella de vino y copas.
-Aquí tienen.-Henry abre la botella, sirve el vino.
-Gracias.-murmuro tomando un sorbo.
-¿Van ordenar?.-Henry apunta con su lapicero a su libreta.
-Filete de res, con papas y verduras al vapor.
-Yo, macarrones con queso.-me encojo de hombros.
-Okei, ahora se los traigo.
Henry desaparece, miro a mi alrededor solo los señores Jacobsen están cenando, parece ser su aniversario.
-Y bien...Isa ¿Jugamos a las veinte preguntas?.-levanto una ceja, mientras muerdo mi labio.
-Okei, yo empiezo.
-¿Qué hacías en el bar?.
…
Edward Pov.
-¿En verdad tengo que hacerlo Jasper?.
-Edward...por favor, piensa, solo será un mes.-la voz cansada de mi amigo me alerta.-¿Tan mal estamos?.-pregunto caminando hacia la entrada del bar 'Mamacitas'
-Si, Edward, las deudas nos carcome y si no pagamos pronto nos echaran.-dejo caer un suspiro.
-Esta bien...todo sea por la plata.
-Además ¿no crees que será divertido? tú el gillogolo, el hombre que toda mujer desea, el que nunca se compromete...piensa Edward.
-Jazz...¿Por que no le digo a una miaga y listo?.-pregunto mirando las luces neón del bar.
-Por que amigo mío...el juez Eleazar se dará cuenta, además, quien quita y te enamoras de verdad.
-¡No digas estupideces Jasper! Sabes muy bien lo que pienso de las mujeres...
-Okei, okei no te exaltes, por cierto...¿Que le dirás a la chica cuando la conozcas?
-Um...buena pregunta, estaba pensando en decirle que, mi madre esta en el hospital y para eso necesito conseguir dinero y lo conseguiré casándome.
-Esta bien, suerte Edward.
-Solo espero no encontrarme con una loca.
-Bye.
Cuelgo el teléfono lo meto en el bolsillo de mi saco, me miro por ultima vez en el vidrio de la entrada, un guarura me mira un peli raro.
Entro al bar, las luces fluorescentes hacen el ambienté, miro a mi alrededor en busca de la chica que será mi esposa por un mes. ¿Pero que loca aceptaría?, mejor déjenlo así.
El bar esta lleno de rubias, pero eh aprendido la lección desde Tanya, nunca confíes en las rubias son peligrosas.
Camino directamente ala barra, posible y haya mas solteras, no encuentro ninguna morocha o castaña, o son rubias o pelirrojas.
Sigo caminando sigilosamente hasta la barra, es cuando la miro de espaldas una castaña de cabello largo con ondas, un vestido rosa casi llegando a rojo, la tez de su espalda es blanca como al nieve.
Lentamente me acerco, esta hablando por teléfono.
-...Sabes, no me vuelvas a buscar...-grita en el auricular. ¡Perfecto! una mujer despechada.
Lentamente me acerco a su lado, casi no puedo mirarla.-¡Otro wisky!.-pide a gritos, el barman refunfuña.
-¿Esta libre este asiento?.-pregunto con sensualidad, algo que ella no nota, ya que solo asiente.
Me siento en el banco, cuando el barman le entrega su bebida, discretamente pido un wisky.
Le miro fascinado, en solo dos tragos casi se lo acaba, solo le alcanzo a ver el perfil de su rostro una nariz un poco rosada pero perfilada, su tez pálida y la mitad de sus labios, la mayor parte de su cara esta cubierta por su cabello castaño oscuro con toques pelirrojos.
-¡Otro!.-grita, termino mi wisky, pero no pido otro, no quiero embriagarme mientras estoy en esto.
El barman mas de a fuerzas que de ganas le entrega otro, que al poco rato termina, claro que es una mujer despechada.
-¿Problemas?.-pregunto dejando mi mano en la barra, ella niega.-No.-responde dando el ultimo sorbo a su bebida.
Le pido al barman otro wisky.-Eso no parece.-concluyo, el barman rueda los ojos.
-No, no es eso...solo que... -deja inconclusa la frase, se gira sobre su eje, es cuando cruzamos miradas fugazmente.
-¿Solo que...?.-sus ojos se abren un poco, dándome a ver unos hermosos chocolates, su tez es pálida como la de un albino, sus labios rojos en forma de corazón, unas cejas arqueadas y una cara afilada de corazón.
-Eh...si, mis amigas me dejaron.-responde con tristeza, su mirada viaja al piso.
-Uy, te comprendo, mi amigo Jasper anda con su novia y ni se diga mi amigo Emmett.
Me muerdo la lengua, trato de verme tranquilo, por lo que me recargo en mi asiento y cruzo las piernas.
Su postura cambia parece nerviosa, su vestido rosado casi llegando a rojo se frunce cuando respira un collar cuelga de su cuello, y unas zapatillas negras le hacen juego.
-Si, bueno.-sonríe con tristeza.
-¿Cómo te llamas?.-pregunto inclinándose hacia la barra, para tomar mi bebida.
-Isa Dwyer.-puedo notar cierto nerviosismo al contestarme, pero parece segura.
-Lindo nombre.-mis labios se curvan dándole una pequeña sonrisa socarrona.
-Si ¿Y el tuyo?.-abro en grande los ojos, mientras me encojo de hombros. Nunca pensé en eso.
-Anthony...Hale.-me extiende la mano, siento su nerviosismo fluir, sus manos están pegajosas, pero no doy importancia.
-Bueno, Isa Dwyer, me gustaría invitarte una copa.-mis labios de nuevo forman esa sonrisa socarrona que tanto atrae a las mujeres.
-No, esta bien así, me tengo que ir, mis amigas me abandonaron.-toma su cartera de cuero negro, se levanta con pesadez de su asiento, se tambaleo un poco en sus zapatillas.
¿Estas bien?.-preguntao cuando se trato de sostener, asiente, sus mejillas ya están un poco sonrojadas, lo que significa que esta un poquitín tomada. Pide la cuenta al barman, el cual refunfuñe un poco.
-Si.-responde seca, saca de su cartera su monedero, a lo cual niego.
-Esta bien, yo pago.-meto mi mano a mi saco.-No, es mi cuenta.-el barman se acerca cuando levanta el billete.
-Gracias.-dice sin esperar el cambio.
Se despide de mi con un asentir, el barman deja soltar el aire.-¡Que chica tan mas pesada! Sabes, deberías de ir por ella.-me guilla en ojo.-Creí que dijo que era pesada.
-De la buena forma, sabes es una chica rara, cada semana viene desde que termino con su novio.
-¿Cómo lo sabe?.-pregunto mirando hacia la entrada.
-Por eso soy barman.-me guilla el ojo, saco 50 dólares y se los entrego.
-¡Gracias!.-grito agitando mi mano mientras saldo del bar, el guarura me manda otra miradita, busco en todos lados a ver donde esta, hasta que la encuentro.
A lo lejos caminando abrazada a si misma, esta refrescando y lo entiendo, doy pasos largos para alcanzarla.
-¡Espera!.-grito mientras la trato de alcanzar, no mira ni nada, veo que busca un taxi, pronto levanta la mano y un taxista se acerca, corro lo más rápido para alcanzarla, antes de que tome la portola la detengo.
Levanta la vista lentamente, sus ojos se encuentran con los míos, parece enfadada.
-¿No escuchas bien?.-pregunto sosteniendo la puerta para ella.
-Si.-responde seca.
-Pasa.-le extiendo la mano como caballero, entra con cuidado al taxi, cierro la puerta tras de ella, recorro el taxi hasta la otra puerta, entro azotando la puerta.
-¿A dónde la llevo?.-pregunta le taxista.
-A...
-Al hotel Hamilton.-respondo antes que ella, su cabeza se gira inmediatamente hacia mi.
¡¿Usted que hace aquí?!.-pregunta alarmada, trata de abrir la puerta, pero el taxista ya arranco.
-Bien, le dije que quería tomar una copa con usted.-niega con la cabeza mientras pasa sus manos, por su cabeza.
-Esta usted loco. Taxi, por favor pare.-pide, el taxista mas de a fuerzas que de ganas se estación a un lado de la parada de autobús, sale dejando 10 dólares, cierra la puerta de un golpe.
Inmediatamente salgo del taxi detrás de ella, se sienta en una banca mientras supongo espera el autobús.
-¡Esta usted enfermo!.-grita, mira para todos lados asustada.
¿Por qué? solo espero el autobús.-le responde serenamente. No gano nada enojándome, como dicen "el que se enoja pierde"
-¿A dónde va?.-pregunta cruzándose de brazos.
-A donde usted valla.
Frunce el ceño.-mire yo no lo conozco, y dinero no tengo, soy empleada de una oficina para libros de literatura y la verdad, no tengo mucho, si me quiere secuestrar le vengo diciendo que mi padre es el jefe de la policía y mi madre una maestra, así que no tiene mucho gane.
Comienzo a reír ¿Cómo puede creer que la voy a secuestrar? por el amor de Dios, puedo secuestrar mejores cosas, prefiero no decir nada.
¿Usted cree que la voy a secuestrar?.-pregunto limpiando una lagrima de la risa.
-Si, O ¿Por qué me sigue?
-Um...porque me gustas.-trato de seducirla, la sangre de su cara desaparece para regresar en un rojo chillante.
-Esta usted loco.
-Igualmente.-respondo, miro hacia la calle en espera del autobús, no se a donde valla, pero si se que esta mujer me ha llamado la atención.
Un autobús pronto se acerca, ella se para tomando su vestido y cartera, hace la parda la sigo de cerca, paga su pasaje y yo pago el mío, miro hacia donde va, hasta la ultima fila, me siento a su lado.
-Okei, ¿Qué quiere?.-pregunta exasperada, mis ojos brilla ante su pregunta, me lamo los labios.
-A usted.-se quedo callada, mirándome directamente a los ojos mientras muerde su labio.
-Es usted...un...
-¿Un?
Suspira pesadamente, le siguo mirando a los ojos.-Esta bien...una copa.
Sonrío.-¡Genial!
-¿Por qué me siguió?
-Ya le dije...la quiero a usted.
Niega con la cabeza.-Señor Hale, usted esta loco.
-Si loco por usted.
-Señor Hale...
-¿Qué?
-Mantenga sus pensamientos para usted.
-Soy muy honesto.
-Me molesta.
-Esta bien...Isa.
El trayecto hacia donde ella me lleva es silencioso, solo hay pocas personas en el autobús, le miro sin que se de cuenta, su cabello ondulado brilla bajo las luces de San Francisco, es tan hermoso, ¿Qué hacia sola en un bar? cualquier hombre, se le hubiese acercado tarde o temprano.
Levanta la cara, me giro rápidamente a mirar al frente, puedo notar su mirada, se levanta de su asiento como puede con su vestido, toma su cartera y me pasa, me levanto seguido de ella, camina como puede con sus zapatillas, se aferra a los barrotes, una señora me da un bolsaso, eso hace que caiga cerca de sus cuello, aspiro su aroma profundo, un olor a fresas y flores, delicioso.
El chofer frena bruscamente, se tambalea pero no cae gracias a que la sostengo de la cadera.
-¿Se encuentra bien?.-pregunto en su oído, asiente rápidamente, se libra de mi y sale corriendo del autobús.
-¿Es aquí?.-pregunto mirando del otro lado de la acerca, un pequeño local lleno de luces de navidad blancas y farolillos.
-Si.-responde, mira hacia los lados y cruza, le sigo de cerca mientras meto mis manos a mi bolsillo.
En cuanto entramos puedo ver que el local esta dividido, por un lado un restaurante y otro un bar.
Una mujer rubia con raíz nos sonríe.-Esto no es un bar.-acuso, miro a todos lados.-Claro que si.
-Hola B...
Un señor se nos acerca, de cabello castaño empezando a encanecer y barba candado, y un poco regordete.
-¿Qué van a tomar?.-pregunta alternando su mirada para mi y ella.
-Una mesa por favor.-pido, no quisiera solo tomar una copa y entre mas la conozca sobria mejor.
-Esta bien, por aquí.-le tomo del codo dirigiéndonos hacia donde nos lleva el hombre.
-¿Esta bien aquí?.-pregunta mientras le dedica una sonrisa picara a ella.
-Si, claro.-asiento.
Antes de que tome la silla, le cedo el asiento, toma parte de su vestido y se mete en la mesa, adornada por un mantel de cuadros, rojo y blanco, y un arreglo floral.
-¿Les gustaría tomar algo?.-pregunta el hombre, entregando la carta.
-Un vino...rojo.-pido, ella solo me mira, esto es extraño pero me siento cohibido con ella, tomo la carta y la repaso, aun que ya se que voy a pedir.
-¿Qué vas a pedir?.-pregunto mientras me doy mis aires de grandeza.
-Macarrones con queso.-sonríe.-¿en verdad?.-levanto una ceja, frunce el ceño.
-¿Qué tiene de malo?.-pregunta mirando que mas hay en la carta.
-Por nada.-sigue mirando su carta, el hombre pronto aparece con una botella de vino y copas.
-Aquí tienen.-el hombre abre la botella, sirve el vino.
-Gracias.-murmura la chica tomando su copa.
-¿Van ordenar?.-el hombre apunta con su lapicero a su libreta.
-Filete de res, con papas y verduras al vapor.
-Yo, macarrones con queso.-se congojé de hombros.
-Okei, ahora se los traigo.
El hombre desaparece, mira a su alrededor, buscando algo.
-Y bien...Isa ¿Jugamos a las veinte preguntas?.-levanta una ceja, mientras muerde su labio.
-Okei, yo empiezo.
-¿Qué hacías en el bar?.
Titubeo entre si responder o no, me quedo callado por unos instantes, antes de responder.
-Lo mismo que tu.
-Um...
-¿Cuál es tu comida favorita?.-pregunto agitando la copa.
-Macarrones con quedo.-sonrió divertido.-¿Por qué?.-pregunto mientras doy un sorbo.
-Porque mi madre los hacia cuando estaba enferma o me sentía triste.
-¿Mejor que un caldo de pollo?
-Mejor. ¿el tuyo?
-Carne de res con papas y verduras.
-¿Color favorito?.-pregunto.
-Azul.
-Azul, algo en común.
-Aquí esta su pedido.-El hombre nos entrega nuestros platos, Isa comienza a picotear la comida, al igual que yo, mi estomago rugue.
-¿Música?.-pregunto dando una mordida a mi brócoli.
-Muse.-sus mejillas se enrojecen.-¿Coincidencia? no lo creo.-ella ríe.
-¿Libro?
-Orgullo y prejuicio.-da una cucharada a sus macarrones.
-Romeo y Julieta.
-Buen libro, aún que un poco trágico.
-Es hermoso como Romeo da todo por Julieta.
Ella ríe, comemos en silencio mientras comemos, hay música de ambienté, mi plato esta vacío cuando el de ella esta casi lleno.
-He muerto todos los días esperando por ti
Cariño no tengas miedo, yo te he amado
Durante mil años
Te amaré por mil años más
La música de fondo me llega, sus ojos siguen pegados ala comida.
-¡Hora de bailar!.-la música para, el hombre comienza a bailar con la señora rubia.
-Solo le pedía al tiempo
Que algún día valoraras mi amor
Tu mataste el sentimiento
Me canse de la tristeza y del dolor.
Marc Anthony se escucha, Isa sigue sumergida en sus pensamientos, me levanto de mi asiento dejando mi silla, le extiendo la mano.
-No se bailar esta música.
-No importa.-dudosa toma mi mano, ella acepta sin refunfuñar.
Nos acercamos a la pista los que estaban en el bar se acercan, comienzo a moverla de un lado para otro es divertido verla batallar, sus pies se enredan con su vestido, por lo que comienzo a reír, pero para ella no es divertido.
La música sigue alternándose, pronto los dos estamos cansados, tomados de la mano caminamos a nuestra mesa, tomamos un poco de agua que esta al centro.
-¡Woo! Eres un gran bailarín.-me elogió.
-Si.-respondo.
-¿Dime quien eres Anthony Hale?.-pregunta acercándose al centro de la mes.
-No lo se...solo soy yo.
-En verdad dime ¿Qué hacías en el bar? y no me vengas a decir que por mi, en verdad me intrigas.
Sus cejas se acerquen.
-Dime Isa, ¿Qué es lo que mas desea?
En cuanto digo eso ella abre en grande los ojos, sus labios se entre abre, por unos minutos estamos en completo silencio.
-Ir a Inglaterra.-murmura al fin.-¿Por qué?.-pregunto interesado.
-A vivir...tal vez no te interese a ti...pero, cuando era pequeña mi abuela Mary vivía en Londres, tenia una gran casa, cada verano lo pasaba haya, tengo gratos recuerdos de esa casa, cuando mi abuela murió, me dejo esa casa, el problema es que...mi madre odia la casa, no le gusta, por lo que la ha puesto en venta, algo que me entristece, me gustaría poder comprarla.
Da un sorbo a su agua, sus mejillas están rosadas, sus ojos están dilatados por al emoción, pequeñas hebras cuelgan de su cabello.
-Y si te dijera que puedo cumplir ese sueño ¿Qué harías?.-pregunto recargándome.
-¿Cómo?.-pregunta suspicaz.
-Dime, ¿Qué estarías dispuesta a sacrificar?.-su frunce se frunce, sus cejas bajan enojadas y frustradas, sus manos se cierran formando puños.
-Mira Hale, no se quien mierdas seas, o que te hayan dicho, pero no soy una puta barata ni mucho menos prostituta y si tu buscabas algo así, puedes irte al infierno.
Sus ojos ya no brillan, esta muy molesta.
-No es nada de eso...Isa. ¿Estarías dispuesta a estar conmigo? no de esa forma claro, si no de una diferente.
Su cara muestra confusión.-¿Cómo?
-Prométeme que no dirás nada.
-¿Por qué?¿Es un secreto de gobierno?
-Algo así.-mi mirada se torna entre ella y mis manos.
-Okei.
-Isa...te lo estoy pidiendo como un favor, si tuviera a quien recurrir, te aseguro que no te lo pediría pero...
-Anda, dime.-sus ojos se tornan cálidos. Trago duro antes de pronunciarlo.
-Durante un mes ... por favor, finge que estamos casados.
Sus ojos se abren en grande.
-¡¿Que?!
-Por favor.-alcanzó a tomar su mano, ella me mira desconcertada.
-Pero...¡Eso es imposible!
-Es posible Isa, si tu quieres, no habrá una ceremonia, ni un juez ni padre ni nada...solo por favor.-llevo su mano a mi pecho.
-Anthony eso es...
-Isa por favor piénsalo, solo piénsalo.
-Yo...
