Jo abrió los ojos lentamente. Los parpados le pesaban mucho y sentía como si todo su cuerpo estuviera hecho de acero. Lo primero que vio fue una cabellera rubia encima suyo.
-¿Señora Duncan?-la chica arrugó el entrecejo confundida. No entendía que hacia la madre de Gabe a su lado. Ella sonrió enseñándole sus blancos dientes que contrastaban con su rubia melena.
-Jo, ¡que bien que hayas despertado!- gritó entusiasmada Amy.
-¿Donde estoy? Me duele la cabeza horrores- se sobó la cabeza despeinándose.
-Estas en el hospital.
-¿Ha dicho hospital?
-Si... Hospital.
Uno, dos, tres...
-¡No! ¡¿Hospital? ¡Sáqueme de aquí! ¡Odio los hospitales!- Jo empezó a moverse agitadamente. Ella no soportaba los hospitales y menos desde que... Bueno, eso no era importante. Lo único que importaba es que quería salir de ahí lo más pronto posible. Amy intentaba pararla, pero Jo tenia más fuerza que Amy y esta cayó al suelo. La niña la miro sorprendida, diciéndole con la mirada que no quería hacerle daño. Pero no tenia tiempo, tenia que salir de el hospital. Cuando Jo se iba a levantar de la cama, Gabe entró corriendo. Llevaba la mochila colgada del hombro, hecho que denotaba que acababa de llegar del colegio. Tenia las mejillas rojas y algunas gotas de sudor en la cara, ya que había ido corriendo. Su voz sonaba entrecortada.
-¿Mama ya ha despertado?- gritó al entrar para ver el panorama- Ah... Hola Jo. Veo que estas igual de enérgica que siempre.- sonrió ampliamente.
-¿Que hay estúpido?- la chica se encogió de hombros y saltó de la cama.
-¡Gabe, tienes que hacer que vuelva a la cama!- le gritó su madre desde el suelo. Las miradas de los niños se cruzaron. Jo entrecerró los ojos desafiándolo. Gabe la imitó
Él castaño placó a Jo, que volvió a caer encima de la cama. El chico se tiro encima suyo y le aguantó los brazos mientras ella pataleaba. Al cabo de unos minutos se cansó de patalear y se quedo calmadita.
-¡Eres un imbécil!-le grito al chico mientras hacia morritos.
-Gracias...- rió haciendo una pequeña reverencia con la cabeza- Eso significa mucho para mi.- Jo le sacó la lengua y Gabe hizo una mueca.
-Oye, señora Duncan... ¿donde están mis padres?- Jo se mordió el labio y miro a Amy con mirada suplicante. Gabe y su madre intercambiaron miradas.-Bueno... ¿donde están?-ella la miro expectante. Gabe se bajo de la cama.
-Bueno...-empezó Gabe indeciso.
-No hemos conseguido localizar a tus padres...
-Ah, vale...-la chica se tumbó y se tapó entera con la manta.
Gabe se sentó en la parte derecha de la cama y la miro con ternura. Ella no lo vio, porque estaba completamente tapada.
-Mama...- Gabe hizo un puchero y puso ojitos de cachorrito.
-Mientras no encontremos a sus padres... se podría quedar con nosotros...
-¡Has oído!-Gabe sonrió y la destapó- ¡Te puedes quedar en nuestra casa!
-¡Trae imbécil!-ella le arrebató la manta de las manos y se tapó- ¿Y si no quiero ir?
-¿Como que no quieres ir?-él le tocó el hombro pero ella se apartó.
-¡Que no quiero ir! ¡Eres tonto o estas sordo!-ella se cruzó de brazos- ademas, tengo casa y familia. Seguro que me vendrán a buscar. Seguro que si.- parecía que se intentaba convencer a ella misma. Sus ojos se estaban tornando cristalinos y tenia unas ganas tremendas de llorar. Gabe no sabia donde meterse. Ver a la misma niña que le pegaba hasta hacia muy poco estar a punto de llorar por eso... El chico pensó que, probablemente, había una razón de peso para el carácter tan borde de Jo.
-Pero de mientras te puedes quedar con nosotros...-Gabe la miró con una sonrisa forzada y ella apartó la mirada.
-Bueno... esta bien...-la chica miró las sabanas y las apretó con fuerza.
Bob abrió la puerta de golpe. Amy empujó levemente a Jo para que entrara en la casa. Una gran pancarta adornaba la sala de estar, donde se podía leer "Bienvenida Jo". PJ, Teddy, Bob y Gabe estaban de pie, sonrientes, como si hubieran estado durante horas esperándolas. Eso hizo sacar una sonrisa nerviosa a la niña.
Jo se acercó lentamente para quedarse delante de ellos.
-Tu eras PJ- le señaló y él sonrió- Teddy- se abrazaron, puesto que ya se conocían de antes- Bob, ¿no?-se apretaron las manos- y, obviamente, el imbécil.
-Ven-dijo Bob cogiendo la maleta que Jo llevaba en la mano derecha- dormirás en el desván. Lo sentimos, no tenemos mucho sitio disponible.
-No importa-dijo secamente. Se notaba que hacia un gran esfuerzo para parecer amable. Eso sacó una sonrisa a Teddy y a Gabe, que eran los que conocían mejor el áspero carácter de Jo.
Todos se dirigieron al desván. Este estaba compuesto por una pequeña sala de estar y, separada de una puerta corredora, la habitación de Teddy.
-Tendrás que dormir en la salita...- Amy empezó, pero Jo la cortó.
-Esta bien-se esforzó por sonreír.
Le arrebató la maleta de las manos a Bob y sacó un colchón inflable (desinflado obviamente).
-Dormiré aquí-dijo colocándolo en el suelo.
Jo miro a la familia Duncan y se sintió triste por un momento. Eso si que era una verdadera familia y, se preguntó mentalmente si algún día sus padres y ella lograrían formar una familia de verdad como esa.
Gabe se levantó de la cama y miró el despertador. Eran las 2 de la mañana, pero no podía conciliar el sueño. Pensó que podría ir a tomarse un vaso de agua a la cocina, así que se levantó (con mucho cuidado de no despertar a nadie). Bajo las escaleras lentamente. Chirriaban un poco, pero consiguió no despertar a nadie. Cuando llegó a la sala de estar, vio como alguien abría la puerta del comedor.
-¡Hey! ¿Quien eres?
-¡Shhh! Calla estúpido que despertaras a tus padres- dijo la voz desde la puerta.
-¿Jo?-Gabe se acerco a ella para distinguirla mejor. Llevaba una sudadera blanca que le quedaba muy grande, unos leggins negros y unas deportivas blancas.
-No... Soy un zombie que se viene a comer tu celebro... ¡pues claro que soy yo idiota!
-¿Que haces? ¿A donde vas?
-¿Y a ti que te importa?-iba a salir, pero Gabe corrió y se puso delante suyo- aparta imbécil.
-No. ¿Sabes que puedo gritar y despertar a mis padres? Supongo que no les gustara mucho que te vayas de la casa por la noche porque...
-Pues voy a dar un paseo. ¿Contento?- ella puso los brazos en jarras y lo miro fríamente- Pero ya se me han ido las ganas de pasear. Gracias estúpido- y se fue bajando por las escaleras.
-Dios... A esta chica quien la entienda que la compre- se encogió de hombros y volvió a subir las escaleras.
