"Who laugh at tragedies"
Disclaimer: D. Gray-Man no me pertenece. Boom.
Sí, yo tampoco me puedo creer que estoy actualizando esto. Pero la campaña de rol está que arde y hoy es mi cumpleaños. A diferencia del prólogo —porque ahora se trata de una introducción, para sonar más elegantes—, éste es otro tipo de escrito experimental, porque aparentemente me estoy empeñando en ser especial al respecto:
Traté de introducir elementos del rol de mesa, como las tiradas de dados y mecánicas clásicas, como los puntos de salud. Espero ser lo bastante explicativo para que no cause confusiones, pero cualquier aclaración la pueden solicitar en comentarios, MP o señales de humo. Paz. /m/
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Nombre: Allen Walker.
Raza: Humano (variante).
Clase: Blood Hunter (nivel 1).
Alineamiento: Neutral Good.
Exp: 150 puntos.
HP: 1.
"Bueno, eso es problemático", fue lo primero que le llegó a la cabeza luego de una rápida revisión de sus estadísticas. Lo siguiente, de modo mucho más espontáneo, fue un poco de dolor acompañado por un gruñido al tratar de levantarse de los escombros. De acuerdo, tal vez mucho dolor. Trató de hacer un recuento extremadamente rápido de la situación, que fue confirmado por los cuerpos de sus demás compañeros de campaña en condiciones similares a la suya.
Les había caído un edifico encima, ¿no?
Corrección: explotaron un edificio, y luego les cayó el techo encima. Ese día no estaba marchando de maravilla, definitivamente había tenido misiones mucho más productivas que ésta. En primer lugar, sabía de antemano que una ciudad steampunk iba a significar problemas (el supervisor Komui tenía una habilidad especial para hallar lugares extravagantes), al parecer tal sitio tenía una suerte de gobierno totalitario donde todo tipo de magia estaba prohibida, los ciudadanos rebeldes desaparecían a diario y ratas mutantes devoraban aventureros en las calles más bajas de la ciudad. No del todo normal para un cazador de monstruos, cuyo equipo de trabajo literalmente incluía estacas de madera y espejos de plata.
Pero claro, trabajo es trabajo, y ese encargo en particular era especial. Si había cualquier rastro de ese monstruo ahí, se iba a encargar de exterminarlo personalmente. No importaba que hubiera acabado un poco literalmente al fondo del barril, el piso más bajo de aquella metrópolis: cinco niveles, y tenían que terminar todos en el basural donde el control policial y la escoria eran significativamente peores, como especie de novela distópica. Se encontraron con un informante común —a él le habían enviado una carta a la Orden indicándole la dirección, suponía que sus compañeros tenían historias de introducción similares—, y a las pocas horas de ingresar ya les había acorralado la policía dentro de un bar. ¡En serio, él apenas conocía a esa gente!
Al menos puede suponer que las situaciones de vida o muerte promueven el compañerismo, porque todos habían estado cooperando bastante bien, incluso derrotaron a la mayoría de los robots (porque era una ciudad de steampuck, por supuesto que habían robots) tratando de arrestarlos. Claro, no todo marchó de maravilla. Les emboscaron, escaparon al piso superior del bar cuando todas las salidas habían sido bloqueadas, un sujeto uniformado les amenazó con un arma… y les cayó un techo encima, que resume toda la situación.
Al parecer el mago del grupo tuvo la brillante idea de activar los explosivos puestos por la policía en lugar de desactivarlos, y como resultado en la explosión, el edificio se desmoronó sobre la barricada de oficiales en la primera planta, con ellos en salvándose apenas con el mínimo de HP y una buena dosis de inconsciencia. Con dificultad alcanzó su reloj de bolsillo (que se trataba de un ítem mágico, gracias: claramente no iba a quebrarse por algo simple como un derrumbe), y confirmó que se trataron de dos horas sólidas las que estuvieron fuera de combate. Además, cuando logró enfocar los ojos lo suficiente por sobre el dolor de cabeza y el mareo producto del desmayo, distinguió más figuras levantándose del suelo aparte de las de sus compañeros.
Probablemente no habían sido los únicos en ser noqueados, y el enemigo también parecía haberse despertado con un patético punto de salud. De hecho, el par de robots que les atacó anteriormente ahora estaban lentamente reactivándose, con varias chispas saltándoles de los circuitos. Y como no podía faltar, el sujeto uniformado obviamente herido les volvió a apuntar con el arma nada más logró ponerse de pie, apenas con un borde desesperado en la voz.
—¡Quiero hacer un trato con ustedes! —dijo, a sabiendas que estaban en peores condiciones para pelear desde ahí, y que una patrulla de policía vendría a revisar el lugar más temprano que tarde. Allen suspiró, levantándose y sintiendo un crujido particularmente desagradable en la espalda, mientras el mago y el guerrero empezaban a negociar con el maníaco de la pistola para avanzar en la trama.
"Ésta va a ser una campaña muy larga".
