Capítulo 2.

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Reino de Cobre.

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Hay que cuidar lo que vemos. Una advertencia que la mayoría pasamos por alto. El problema no está en ver, sino en continuar mirando; acrecentando el deseo. El deseo entra por los ojos, y este a su vez ha llevado a muchos acometer locuras cuando pretenden satisfacerlo.

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El ambiente cálido de la mansión Tatsumi regreso a la normalidad, afuera hacia frio y se podía escuchar a lo lejos el canto de los grillos y las cigarras. Souichi en un principio tuvo el impulso de darle un fuerte coscorrón a Tomoe, coscorrón que se merecía. Pero se ablando cuando escucho sus disculpas y el joven dejo ver que admiraba al rubio.

La cena que Mitsugu Reiko, madre de Kurukawa había preparado, a duras penas alcanzaba para las cinco personas que compartían la mesa. Pescado fresco que en la tarde los jóvenes mayores habían llevado a casa, un poco de vegetales y arroz. Debían cuidar la ración de los alimentos y Tomoe que aún continuaba en crecimiento, no se saciaba lo suficiente.

- Niisan, quisiera repetir otro plato. Aún tengo hambre ¿Puedo? -

Souichi de reojo miro a Reiko, en cuestiones de cocina el prefería dejar todo en manos de la experta. La mujer que sabía que las cazuelas habían quedado vacías, devolvió la mirada al rubio y movió la cabeza negando y este entendió claro.

- Por hoy eso es suficiente Tomoe. Mañana saldré temprano con Kurukawa a revisar si algún animal a caído en las trampas y si tú y Kanako se levantan, pueden ayudarnos a buscar algunas setas o bayas -

- Pero, puedo comer algo de las cajas que semanalmente te dan y tercamente no abres. Además, deberías de aprovechar tu posición como futuro esposo del príncipe y pedir que te envíen el doble y muchas más cosas. Podríamos tener de todo si tú lo quisieras -

- ¡No voy a pedir nada! Y esas cajas servirán de alimento para ustedes cuando yo no este aquí. De las personas en el poder nunca debes confiar, prometen algo y no lo cumplen. ¿Quién te asegura que seguirán mandando comida o vigilando nuestra propiedad? Lo mejor que puedes hacer es preocuparte por aprender a hacer más cosas y puedas ayudar a Kurukawa -

Aunque por fuera era enérgico y exigente con sus hermanos, y estaba molesto ante la actitud de Tomoe, al final sentía ternura por ellos y cedió a sacar unas barras de cereal y chocolate de una de las cajas para que la comieran en sus cuartos.

Tomoe antes de quedarse dormido, escuchaba repetidamente en su mente lo que Souichi le había dicho durante la cena:

"Mañana saldré temprano con Kurukawa a revisar si algún animal ha caído en las trampas"

"Mejor preocupate por aprender a hacer más cosas y puedas ayudar a Kurukawa"

Con eso en mente, entendió a que se refería Souichi; su futuro era incierto. Ahora les llevaban cosas por el interés del rey en entablar una alianza, pero cuando se llevaran a su hermano bien podrían dejarlos a su suerte.

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Debido a su noche de reflexión, a la mañana siguiente Tomoe se levantó una hora antes que Souichi y Kurukawa, fue a despertar a Kanako que a regañadientes compartía la habitación con Reiko san, pues al igual que su hermano Tomoe, aun mantenía prejuicios de que esta era solo la sirvienta.

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Ambos jovenzuelos caprichosos una vez preparados se adentraron a la zona boscosa de su propiedad, con la intención de demostrarle a Souichi que ellos eran capaces de hacer las cosas por sí mismos. Envalentonados y orgullosos caminaron revisando una por una las trampas que su hermano mayor y Kurukawa habían colocado.

Tomoe vio que en una de aquellas jaulas se encontraba atrapado un animal y muy confiado se acercó a tratar de agarrarlo, sin embargo, mientras caminaba fijando su mirada en esa criatura. No miraba por donde pisaba y en un mal paso acciono una de las trampas más grandes que estaba destinada a atrapar un ciervo o un venado.

Un grito desgarrador se escuchó cuando la trampa atrapo su pie presionando el tobillo y ocasionando que este comenzara a sangrar. Kanako muy asustada llego hasta él y con sus pequeñas manos trato de abrir la trampa, pero las fuerzas de una chica no eran suficientes. Desesperada trataba de buscar algo con lo cual hacer palanca, pero los gritos y ahora visible llanto de su hermano la detenían.

Tomoe lloriqueando, la apresuro a mejor correr en busca de Souichi. Ya no aguantaba el dolor y no pensaba en moverse hasta que llegara la ayuda, de todos modos aunque lo intentara no era tan valiente. Una gran diferencia de él con su hermano.

Kanako llego rápidamente a la mansión y entro gritando y llorando:

- ¡Niisan, niisan...por favor ayuda a Tomoe! ... ¡Niisan! -

Souichi junto a Kurukawa que apenas se alistaban para salir, escucharon lo básico que entre sollozos la niña trataba de explicarles. Como si los persiguieran, salieron corriendo a buscar a Tomoe. Reiko san se acercó a abrazar a Kanako que continuaba temblando y con algo de histeria.

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Al mismo tiempo que con cuidado liberaban el pie herido de Tomoe, Souichi le gritaba:

- ¿Que tienes en el cerebro? ¡Te dije que Kurukawa y yo nos encargaríamos de esto! -

- No me regañes niisan... Lo hice porque quería parecerme a ti y ser de más ayuda, no depender del rey como dijiste -

Souichi solo froto los castaños cabellos de su hermano y lo sostuvo de un lado, mientras Kurokawa hacia lo mismo del otro lado.

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Al llegar a casa y buscar por todos lados, tristemente descubrieron que solo tenían ron para desinfectar la herida, ni describir el grito que lanzo Tomoe al sentir el ardor sobre su carne viva al contacto con aquel líquido que le quemaba.

Reiko san jalo a Souichi fuera de la habitación y Kurokawa y Kanako terminaron de vendarle el tobillo con un pedazo de tela, después acomodaron a Tomoe en su cama.

- Souichi, esto es muy delicado... No tenemos ningún medicamento y será difícil encontrar algunos, tú sabes que esa herida se puede infectar, pues esas trampas eran viejas y en un momento más Tomoe seguro tendrá fiebre ocasionada por el dolor y la inflamación -

- Cuide de él por favor. Iré a casa de las Seki y veré si ellas tienes antibióticos y algo para la fiebre, no tardare mucho -

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Solo contaban con una motocicleta y un par de bicicletas, sus autos se los habían llevado una noche unos malvivientes, si la moto se salvo fue porque Souichi la mantenía escondida. De todos modos el poco combustible que tenían, solo servía para ese pequeño vehículo y lo usaban para casos de emergencia.

Souichi no quería que se quedaran solos. Por lo tanto dijo a Reiko san

- Iré yo solo, Kurukawa debe quedarse con ustedes... Ayer no lo mencione durante la cena para no asustar a mis hermanos pero, incendiaron la propiedad de la familia Katsudo, aún pueden andar cerca esos Malditos saqueadores -

- ¡Pero salir tu solo! ...

- No se preocupe tendré cuidado -

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En la moto llego rápidamente a la pequeña casa donde vivían una joven y su madre, las Seki. Estas vivían solas, el ejército había reclutado al padre de familia y no habían vuelto a saber nada más de él.

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Toco varias veces la puerta y les grito, pero no se escuchaba ningún ruido y parecía que no había nadie. Sin embargo, no se retiró de ahí, insistió en llamar. Souichi sabía que ellas rara vez salían, siendo mujeres estaban demasiado atemorizadas y aunque Reiko san las había invitado a quedarse a vivir con ellos, las Seki no querían dejar su casa y perder lo poco que tenían. ¡Vaya ironía!

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Souichi entro a la vivienda forzando la puerta. Al ir avanzando hacia la sala, cubrió su nariz bajo su camisa, en su mente razonaba que algo se corrompía dentro de ese lugar, tal vez comida o algún animal muerto. Pero cuando llego a la habitación de las mujeres, abrió los ojos tanto que parecía que se saldrían de sus cuencas, el estómago se le revolvió y a penas logro contener el vómito.

Lo que miraba le horrorizo, madre e hija estaban recostadas en sus camas en un grado de descomposición avanzado, eso es lo que olía en el ambiente. Paradójicamente, lo que el buscaba junto con otro tipo de medicamentos, habían sido tragados por ellas para acabar con su agonía. Cierto, resistir no es vivir. Cajas y cajas de pastillas vacías yacían tiradas en el piso.

Tomo un pedazo de tela y con esta sobre sus manos, se acercó a cerrar los ojos de ambos cadáveres que mantenían un gesto de dolor y una mirada opaca al vacío.

Cerró la puerta después de salir y se dejó deslizar por esta de su espalda. El shock y los pensamientos

Lo aturdían.

Debí venir a ver que necesitaban, esto no habría sucedido si alguien les hubiera dado una mano. ¿Qué tiene que suceder para que las cosas mejoren?

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Y no es que nunca las hubiera ayudado, de hecho algunas de las cajas con provisiones que recibía del castillo; habían alimentado a esas mujeres por mucho tiempo. Pero sin duda llegaron a su límite y eso era algo que él no podía haber evitado.

Ya no había mas vecinos vivos que el recordara, y los demás de sus conocidos estaban muy lejos. Se levantó de golpe decidido a ir al único lugar en el que había abundancia; el castillo de plata.

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Estaba rebasando los límites de su propiedad, cuando un par de sujetos se le emparejaron en un auto que tenía el escudo del castillo de plata. Se trataba de los hombres que tenían la orden de no permitir entrar a nadie a las inmediaciones de la mansión Tatsumi. Enseguida lo reconocieron, día a día lo vigilaban a lo lejos y sabían que era el futuro consorte del príncipe Tetsuhiro.

- No puede salir de su propiedad, aún hay gente peligrosa en las cercanías. Hasta que acabemos con todos, solo su casa es segura -

- Necesito ir al castillo, ¡Es urgente! Uno de mis hermanos necesita medicamentos y si ustedes no me llevan hasta allá, yo me arriesgare bajo mi propia responsabilidad para llegar -

Encargaron la motocicleta a otros de sus nakamas y lo subieron al auto para llegar lo antes posible al castillo. El Rey ya les había ordenado que en caso de una situación como esta u otra urgencia, lo llevaran de inmediato al castillo.

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Nadie de los Morinaga conocía o había siquiera visto a alguno de los hermanos Tatsumi. De hecho, el Rey solo conocía y había pactado con Soujin san. No le importaba mucho la apariencia del futuro esposo de su hijo, para el solo se trataba de negocios y conociendo a su hijo; sabía que si lo encontraba fuera de su gusto evitaría tocarlo y continuaría con los hábitos que él pensaba que tenía.

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Se anunció la presencia de Souichi al rey, pero este estaba en una reunión con el Rey de Cobre. Este monarca no era igual a él en edad, no se trataba como en su caso de un hombre mayor, no, este era mucho más joven, muy audaz e inteligente. Isogai Taichirou era su nombre y él ocupaba una tercera parte del país, la última parte estaba regida por el Rey de barro.

Recibieron estos títulos en base a su importancia, estabilidad, logros, riqueza y eficiencia. La plata es más valiosa que el cobre, a su vez el cobre es más valioso que el barro. También la plata es más estable que el cobre y el barro. El reino de plata era el más poderoso.

Si, Japón ahora era gobernado por tres reyes y estos estaban pactando con cierto grado de paz, para mantener estables a sus reinos. Isogai Taichirou esperaba que en la familia real de los Morinaga hubiese una joven mujer para formalizar su alianza. Pero no la había, el rey de plata solo tenía dos hijos varones y Kunihiro e Isogai al ser informados de las pretensiones del rey de casarlos, casi se van de espaldas.

Ellos aseguraban que eran heterosexuales y que sus gustos por las mujeres estaban intactos. Cosa que el Rey de plata dudaba, había escuchado varios rumores referentes a que el Rey de cobre no les hacia el feo del todo a los varones.

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El rey de plata en un principio se molestó porque interrumpieran la reunión, pero al escuchar de que se trataba, sintió alivio de saber quién pedía una audiencia con él, era una gran oportunidad para mostrarle a aquellos dos que un discutían, que el matrimonio entre ellos no podría ser tan malo, cosa que a Kunihiro e Isogai les pareció un chiste.

En ese momento suplicaba el rey de plata en sus adentros, que su futuro yerno no fuera tan feo y al menos tuviera alguna que otra gracia. De otra manera sus argumentos serian rebatidos fácilmente y hasta Tetsuhiro podría aprovechar la ocasión para presentar excusas y tratar de anular el compromiso.

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Tetsuhiro desde la torre de música, había escuchado el alboroto de los perros cuando primero fue anunciado el Rey de cobre. No le importo apresurarse para llegar a tiempo a la reunión, sentía que su presencia no era relevante.

Para cuando escucho el segundo gran alboroto minutos después, sintió curiosidad por saber a qué se debía.

Se suponía que Taichirou Isogai ya había llegado junto con todo su sequito. Entonces ¿Quién era el segundo invitado? Pero el no recordaba que alguien más debía venir ese día. Por lo que con la curiosidad acrecentada se apresuró a bajar a la sala de reuniones y antes de entrar, vio en la estancia de ese lugar a alguien de larga coleta rubia sentado de espaldas.

No le dio la debida importancia, pensó que era algún secretario de confianza del Rey de cobre, pues los sirvientes o acompañantes, regularmente esperaban en los patios. Por lo tanto, fue directo a la sala.

Entro a encontrarse con su padre, Kunihiro e Isogai. El rey lo vio y enfadado dijo:

- ¡Tetsuhiro! ¡Llegas tarde! -

- Lo siento padre, pero como este es el compromiso de mi hermano; no creí muy importante mi presencia y tal vez hasta estorbaría -

- Bueno... Tenemos un pequeño problema con eso, ellos dos insisten que quieren desposarse con mujeres. Pero aprovechando que llego inesperadamente tu prometido, tal vez al verlos juntos entiendan que no es tan malo y que además, se trata de una negociación.

Les explique que ellos pueden continuar con sus mismos gustos y practicas... Es más, podrían hasta llegar a ser solo buenos amigos si no desean intimidad, aunque yo preferiría que la hubiera -

Tetsuhiro no entendió bien el rápido cambio de tema por parte del rey, se tardó en entender toda esa explicación. ¡Su prometido estaba allí! ¿Cuándo? ¿Porque no le informaron?

- Bien... Ahorrate tus argumentos con ellos. ¡Si no les gustan los hombres, pues no les gustan!... Y de lo otro ¿Como que mi prometido esta aquí? ¿Porque no se me aviso? -

- Te dije que llego de forma inesperada, según me explicaron nuestros hombres que vigilan aquella finca. Su hermano menor al que no aceptaste como consorte, tuvo un accidente y necesita medicamentos -

Tetsuhiro podía ser un personaje vanidoso, engreído y hasta mal intencionado en ocasiones. Pero, si algo aún conservaba era su humanidad, escuchar a su padre decir que era más importante sacar provecho de la presencia de Souichi, que conceder su petición le causó asombro.

- Y ¿Qué esperas para dárselos? Si se trata de una urgencia, no andes con tus banalidades y deja que se vaya pronto -

- Como quieras - El Rey hablando a un sirviente dijo: - Háganlo pasar -

Souichi ya estaba desesperado, necesitaba los medicamentos y aun no le daban nada. Cuando se abrió la puerta y lo llamaron para que entrara, apresuro sus pasos. No esperaba encontrarse con alguien más que el rey.

Explico su situación y el porqué de su presencia y solicitud de audiencia. La mirada de los cuatro hombres no se despegaba de él, hicieron que se sintiera muy incómodo.

- Lo siento su majestad, no deseaba molestarlo. Pero antes de venir aquí busque por todos lados sin encontrar nada y mi hermano para estas horas ya debe estar con una gran fiebre -

El Rey contemplaba embelesado al joven de hermosa apariencia frente a él y no pudo evitar ser bastante condescendiente.

- No te preocupes hijo, tú ya eres prácticamente parte de esta familia. De hecho si no fuera por esta situación de emergencia, difícilmente te permitiría regresar a tu casa. Con tu apariencia es muy peligroso que andes afuera -

Souichi mentalmente se preguntó:

● ¿Mi apariencia? ¿Luzco tan mal como para que me confundan con un forajido?

Sin desearlo, el rubio tuvo que obedecer las instrucciones de su padre y mostrar un comportamiento humilde y respetuoso hacia el monarca.

- Disculpe mi apariencia Señor, pero... Las pocas vestimentas que conservamos se han ido desgastando. Nuevamente me disculpo por presentarme así delante de usted -

Mientras él mantenía inclinada su cabeza por la reverencia, Tetsuhiro, Isogai y el mismo Kunihiro cubrieron con sus manos una pequeña sonrisa que les provoco aquel comentario. Lo único que les pasaba por la mente y les causaba gracia, era la inocencia de Souichi al no entender que su padre se refería que era demasiado atractivo y llamativo como para andar solo con tanto pervertido suelto.

Souichi alcanzo a escuchar la pequeña risilla de Tetsuhiro, ubico de qué dirección la oyó y cuando levanto su rostro, fijo su mirada disgustada en este. Las cosas no iban a empezar bien y menos cuando se enterara que él era su prometido. Por su parte el príncipe avergonzado desvió la vista, sorprendentemente, alguien lo había cohibido.

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El rey ordeno que proveyeran a Souichi de un botiquín lleno de medicamentos y además ordeno que el médico del palacio lo acompañara para que revisara a Tomoe. Cuando finalmente salió, los hombres no tardaron en comentar acerca de él. Kunihiro fue el primero:

- ¡Carajo hermano! Con una pareja así...hasta yo me comprometo - Miro a su padre y dijo: - ¿Porque a él si lo comprometiste con alguien tan apuesto, padre? -

Miro por unos instantes a Isogai y le dijo:

- Etto... Sin ofender -

El rey de cobre, Isogai, molesto contesto en el mismo tono:

- Lo mismo digo... Y si el príncipe Kunihiro está al igual que yo encontrá de nuestro compromiso, lo mejor sería cambiarlo -

El rey plateado no entendió muy bien a que se refería el Rey de cobre.

- No entiendo bien a que se refiere Taichirou -

- Me refiero a que aceptaría la alianza si con quien me comprometo es su hijo más joven. El príncipe Tetsuhiro me parece más adecuado para mí -

Tetsuhiro no dijo nada cuando su hermano había hecho aquel comentario, pensó que se trataba de una broma. Sin embargo, se puso en guardia al ver que Isogai no parecía bromear, al final de cuentas hablaban de él y ahora que había visto y escuchado a su prometido; Souichi. Una clara y fuerte atracción física lo estaba naciendo. Por lo que opino:

- Si le basta que sea alguien de Nagoya majestad, entonces no tendría ningún inconveniente si buscamos para usted a la mujer más hermosa de este reino...pues usted mismo confirmo que esos son sus gustos y no los hombres -

- Lo que sucede es que mujeres al final de cuentas puedo tener las que quiera y como dices las más bellas. Pero, un hombre como tú lo dudo..., piénselo Rey Morinaga yo estoy dispuesto a pactar bajo esas condiciones -

Con el mismo revuelo que provoco con su llegada, de esa misma manera partió el Rey de cobre.

El Rey de plata no sabía si solo era una provocación lo que pretendía Isogai, pero él no cedería. De algo valía ser el más poderoso de los tres reyes.

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Por su parte, Souichi fue llevado hasta la mansión y rápidamente guio al médico a su habitación, habitación que compartía con su hermano y Kurokawa. Esta estaba ubicada a lado de la de Kanako y Reiko san. No dormían de esa forma porque la casa careciera de más habitaciones, lo hacían para mantenerse juntos y cuidarse.

Tomoe ardía en una fiebre que Reiko san trataba de controlar con paños de agua fría sobre su frente, Kanako tenía inflamados los ojos y desgastadas las lágrimas de tanto llanto. La joven pensaba que su hermano moriría y también temía que a Souichi algo malo le hubiera ocurrido por la peligrosa travesía que había realizado. Tardo todo el día.

El medico descubrió la herida y comenzó a desinfectar. Ordeno que le dieran de beber algunos medicamentos, para la fiebre y la infección. Sabía que ese tipo de lesiones podían infectarse con rapidez. Tomoe aguanto bien, pues se hallaba casi inconsciente debido a la fiebre.

El medico prescribió sus instrucciones y se retiró de la mansión con los mismos hombres que los habían llevado. Todo lo que sucedió desde el amanecer, había sido agotador. A Souichi le llevo prácticamente todo el día regresar a su hogar.

Una vez más, la preocupación lo embargaba. Sus hermanos eran demasiado vulnerables y pudo entender que el mismo también lo era. Que para su desgracia, si esos tipos no le hubieran facilitado las cosas; el también podría haber resultado violentado. Pues de regreso en aquel auto, por el vidrio pudo observar a sujetos peligrosos que llevaban algunas cosas que difícilmente les pertenecían; los saqueos continuaban.

Ya sobre su cama, recordó que por la angustia y prisa que tenía; no pudo preguntar por su madre y saber que era cuidada y respetada. Eso lo hizo sentir tan impotente, sabía que no podía cuidar a sus hermanos las veinticuatro horas del día y que los accidentes pasan. Pero desaprovechar que esta vez se encontraba dentro del castillo y que no pudo hablar siquiera con Hanna lo hacía sentir estúpido.

También le hubiera gustado saber si alguno de esos sujetos que estaban con el rey era su "prometido"

Lo que si tenía claro es que si entre ellos se encontraba, rogaba que no se tratara del alto de cabellos negros. A un tenía fresca en la memoria la risa y mirada que aquel le lanzaba; le había resultado molesto y antipático.

Además que calculando sus propias fuerzas y estatura, pensaba que al más alto y fuerte seria difícil derribarlo si se atrevía a tocarlo, no así con Kunihiro e Isogai que eran unos centímetros más bajos, según sus cálculos él era de romperles la cara.

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Por lo menos se miraron Souichi y Tetsuhiro, veremos como podrá avanzar su relación y que sucederá con las pretensiones del rey de cobre Isogai.

Saludos.