So… después de mucho finalmente os traigo el segundo capítulo. La verdad es que tenía como tres días que planeaba publicarle, pero… no había tenido tiempo xd
Espero que lo disfruten.
Disclaimer: Yuri! On Ice © Production MAPPA, dirigido por Sayo Yamamoto y escrito por Mitsuro Kubo. Todo lo que diverge del canon es mío y está hecho sin fin lucro. ¡Di no al plagio!
Across the Universe
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by Miss. Breakable Butterfly
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Capítulo 2: Deseo.
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How doth Love speak?
In the wild words that uttered seem so weak
They shrink ashamed to silence; in the fire
Glance strikes with glance, swift flashing high and higher,
Like lightnings that precede the mighty storm;
In the deep, soulful stillness; in the warm,
Impassioned tide that sweeps through throbbing veins,
Between the shores of keen delights and pains;
In the embrace where madness melts in bliss,
And in convulsive rapture of a kiss–
Thus doth Love speak.
Fragmento del poema "Love's Language" de Ella Wheeler Wilcox
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.X.
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Si había algo que Yuri odiaba de su nueva condición, era la manera en que todos parecían tratarlo. Como si fuera una especie de figurilla de cristal que estaba a punto de romperse. Coño, él era un hombre, no importaba que ahora fuera un omega, un jodido omega…
La verdad es que si había algo que era peor que ser un beta era ser un omega, en automático todos parecían etiquetarte como débil y necesitado de cuidados.
— ¿Estás seguro de que estas bien? —Preguntó Mila, lo miraba con el ceño fruncido y parecía observar con demasiado detenimiento su entrenamiento.
— Por supuesto que si bruja —pronunció con dureza. Incluso Mila había comenzado a comportarse raro, era menos hostigosa y condescendiente.
— Pero… —Mila olfateó sin vergüenza alguna el aroma que desprendía y que aún no podía controlar del todo. Yuri se ruborizo y estaba a punto de cuestionarle su intrusión personal, sin embargo, cuando Mila abrió los ojos en sorpresa, sintió un nudo crecer en su estómago.
— ¿Q-qué? —Preguntó con nerviosismo. Mila había comenzado a mirarle de una manera extraña.
— Solo que hueles… —comenzó a decir, mientras olfateaba un poco más. De pronto sus labios se dividieron en una amplia sonrisa—… ¡tan delicioso!
Y luego le abrazo, Yuri gruñó ligeramente, el olor de Mila pese a ser ligero comparado con el de otros alfas, para Yuri era muy intrusivo.
— Aléjate bruja —pronunció demasiado a la defensiva. Su corazón comenzó a latir con fuerza y se sintió realmente incómodo.
Esa era otra parte que odiaba, al parecer pese a su desarrollo tardío su olfato parecía haber iniciado una revolución pues podía percibir demasiado bien el olor de otros omegas y alfas, el olor de los primeros era molestamente dulce, pero era fácil dejarlos de lado, pero el de los alfas… el de los alfas solía desequilibrarlo y ponerlo ansioso.
— Por favor señorita Mila, suelte a Yurio —una voz a sus espaldas les hizo tensar a los dos, pero por razones totalmente diferentes. Yuri sintió un revoloteó en su estómago y su incomodidad se vio disminuida cuando el olor del Katsudon comenzó a percibirse en el aire.
Mila por su lado se tensó porque Katsuki Yuuri había a producir unas feromonas de desafío y lo que era aún más aterrador era que pese a eso parecía conservar una sonrisa completamente dulce.
— C-claro, Yuri y yo solo estábamos conversando —pronunció antes de soltar un par de carcajadas forzadas.
Yuuri asintió y sin una segunda mirada se acercó a Yurio, quien lo observaba con un sonrojo en las mejillas.
— Pensé que regresarían hasta dentro de seis días —pronunció Yuri. Sus ojos recorriendo con avidez la forma de Katsuki. Maldijo a sus hormonas que parecían haber entrado en erupción.
Yuuri lo miró ligeramente avergonzado.
— Esa era la idea, pero… —las mejillas de Yuuri se encendieron como granas y un tono realmente bajo murmuró—… extrañaba a Yurio.
Y entonces el sonrojo inundo a Yuri hasta las orejas y Mila quien observaba la reunión, por un momento casi le pareció ver humo saliendo de ellas.
— ¡Tonto! —Exclamó Yurio, sin embargo, cogió de la mano a Katsuki y se lo llevó.
— ¡Yuri Plisetsky! ¡Aun no terminas tu entrenamiento! —Gritó Yakov cuando se percató de la salida apresurada de su alumno. Víctor quien hasta hace unos instantes hablaba con el entrenador de su nuevo horario de entrenamiento se rió y Yakov le fulminó con la mirada—. Esto es tú culpa.
— ¿Qué? ¿Por qué? Eres tan injusto —se quejó Víctor con un mohín sobre sus labios. No es como si él hubiera sabido que Yurio era un omega o que Yuuri al parecer tenía una debilidad por el gatito.
— Tú trajiste a Yuuri Katsuki —pronunció el entrenador, el ceño fruncido aun en sus características. Esta profesión iba darle ulceras gástricas.
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Después del desastre durante la fiesta de cierre. Yuuri no sabía que esperar cuando se despertó enlazado a Yurio. Bueno en primer lugar no esperaba estar enlazado a Yurio, quiero decir, no es que pensara que Yurio no era lindo, pero… él era un beta, y bueno también era menor y aún más importante parecía que no le agradaba del todo y por supuesto era un chico, y no es que fuera raro encontrar parejas alfa/omega conformada solo con chicos pero… ciertamente era menos usual. Sin embargo, cuando Yurio lo beso aceptando su unión, Yuuri sintió como si ese algo por lo que había estado esperando toda su vida —y de lo que no era consciente que necesitaba—, finalmente había caído en sus manos.
Sin embargo, cuando salieron de la habitación, Yuuri se encontró tan nervioso y abrumado, sobre todo, cuando sus ojos se encontraron con los de su madre y padre. Se sintió avergonzado, sus padres lo habían educado de una manera tradicionalista y él les había fallado; cediendo a esa parte primitiva. Lo peor es que sus padres eran betas y ellos no entendían del todo lo que era vivir con dos personalidades diferente.
— Madre, Padre —saludó con la mirada baja, sin atreverse a mirar a sus padres a los ojos. Sus mejillas parecían un par de tomates maduros.
Escuchó a su padre suspirar y cerró los ojos, listó para la reprimenda que estaba seguro vendría.
— Es bueno verte, hijo —pronunció su padre en su lugar. Una mano se posó en uno de sus hombros y finalmente miró a sus padres. Su madre le sonreía cariñosamente y su padre solo parecía resignado con la situación—. También a ti joven Plisetsky.
Y así como la ligereza había llegado se había ido. Volvió a tensarse cuando los ojos de su padre se posaron en Yurio de manera evaluadora.
— Es bueno verlos —murmuró Yurio cohibido. Su aroma se volvió ligeramente ácido y Yuuri tuvo que contenerse de soltar un gruñido. Las alteraciones en el aroma de Yurio parecían evocar sentimientos de protección.
En su lugar se pasó una mano nerviosa por el cabello.
— Porque no vamos a un lugar más privado —Pronunció Nikolai, quien apenas llagaba, había estado hablando con Yakov y Víctor quienes habían partido a Rusia en cuanto Nikolai y la familia Katsuki habían arribado a Barcelona. Yakov porque no solo era entrenador de Yurio, y Victor, porque no creía que fuera muy prudente inmiscuirse en el asunto, además, tenía que comenzar a revisar lo que se necesitaría para su regreso a la pista, y además, había recibido algunas propuestas de compañías de productos deportivos no solo para él sino para Yuuri. Y bueno, ambos habían pedido ser avisados cuando los dos patinadores salieran de su "inconveniente", ya que habría cosas que arreglar, sobre todo en el caso de Yurio, pues habría que hacer modificaciones legales en su perfil, pues una vez que las personas se presentaban, era obligatorio hacer modificaciones en sus documentos legales donde se tenía que poner la clase a la que partencia, aunque si se pensaba con detenimiento era realmente discriminatorio, solo que, las personas solían pasarlas por alto, ya acostumbradas a realizar esas acciones. Y en el caso de Yurio, en el que su perfil estaba etiquetado como beta, incluso podrían invalidar sus victorias durante las competiciones.
Yuuri se tensó ante la voz del abuelo de Yurio y casi por instinto se aferró a una de las manos del joven ruso, como si temiese que fueran a sepáralos. Yurio también estaba nervioso y correspondió el agarre con igual o tal vez un poco más intensidad.
— Eso sería conveniente —pronunció el padre de Yuuri. Mirando sus manos unidas por un momento antes de girarse y encaminarse con su esposa y Nikolai hacia el área del restaurante del hotel—. Hemos reservado una mesa.
Pronunció para los Yuri's que les siguieron como un par de condenados a su inminente castigo.
El restaurante era lo suficientemente grande y lujoso para albergar zonas para clientes que necesitaban intimidad, fue en una de esas zonas en que se encontraron ambas familias reunidas. Yuri se removió incómodamente ante el escrutinio del padre de Yuuri, evitando su mirada y centrándola en la copa con agua que había pedido.
— Hemos estado hablando sobre la situación —pronunció Nikolai finalmente, cortando la tensión como una cuchilla sobre el hielo—. Y llegamos a la conclusión que, pese a no ser lo más recomendado separar a una pareja que ha formado un lazo, tampoco vamos a obligarles a continuar con la unión sino es lo que ambos desean ahora que ambos os encontráis en sus cinco sentidos.
La comprensión en el tono de su abuelo fue como un bálsamo para los nervios de Yuri y por un ligero momento, casi sonrió victorioso, después de todo, no era necesario que el Katsudon y él continuaran juntos cuando todo había sido un error causado por su naturaleza y, sin embargo, en cuanto el pensamiento se materializo, una increíble incomodidad lo hizo removerse en su silla.
— Sé que es en su mejor intención, pero… —la voz del Katsudon lo saco de sus revoltosos pensamientos. Yuuri tenía una mirada de absoluta concentración, como si buscara la respuesta a un enigma, sus ojos buscaron los verdes de Yurio y cuando finalmente se encontraron sonrió tímidamente—…siempre he creído que las cosas pasan por algo y si Yurio está dispuesto a intentarlo, yo… are mi mejor esfuerzo.
La respuesta de Yuuri, le hizo revolotear el estómago y sonrojarse como grana. Como podía negarle algo cuando le miraba con aquella expresión. Yurio suspiro teatralmente y aun con las mejillas rojas, finalmente enfrento la mirada de los padres de Yuuri.
— Es cierto que ninguno de los dos planeo esto, pero ¿qué clase de persona seriamos si nos rindiéramos a la primera oportunidad? —Preguntó retóricamente antes de mirar a su abuelo y finalmente centrar su mirada en Yuuri—. Es cierto que yo no pedí ser un omega y que si lo hubiese sabido antes probablemente no hubiera elegido a Yuuri como mi pareja, y sé que probablemente lo mismo se aplica hacia él, sin embargo, creo que no pude quedar con un compañero más aceptable pese a las circunstancias y yo… —sus ojos parecieron tener un brillo de desafío—, estoy dispuesto a intentarlo.
Yurio y Yuuri se miraron por lo que parecieron siglos hasta que Toshiya se aclaró la garganta. Ambos se ruborizaron y miraron a su familia que los miraba con diversión mal disimulada.
— Entonces… —comenzó Hiroko con una sonrisa—… siempre he pensado que una boda de primavera es más hermosa que una de invierno, sin embargo, todo dependerá si decidís casaros en Rusia o Japón, porque definitivamente si escoges la boda de primavera Japón sería realmente adecuado, con las flores de cerezo lloviendo sobre vosotros, sería realmente romántico y significativo.
Yurio y Yuuri parpadearon confundidos hasta que la comprensión de lo dicho por la madre de Yuuri les quedo claro y ambos parecieron a punto de entrar en una crisis nerviosa.
— N-no… creo… —comenzó Yurio…
— C-creo… que… —pronunció Yuuri…
— A Yura siempre le ha gustado más la primavera —pronunció Nikolai—. Y cuando estuvo en Japón solía hablar mucho de ese festival hanami y del Katsudon.
— ¡Abuelo! —Gritó Yuri avergonzado.
— Entonces… ¿prefieres una boda en invierno? —Preguntó su abuelo con diversión cuando Yuri no dijo nada.
Yuri suspiró y miró a Yuuri en busca de ayuda, sin embargo, el Katsudon tenía una expresión de horrorizado espanto mientras más escuchaba hablar a sus padres y abuelo de Yurio.
— Creo que deberíamos fugarnos —pronunció Yurio sobresaltándolo. Yuuri lo miró con vacilación y cuando Yurio le sonrió y le guiñó un ojo, el estómago le revoloteó.
— Creo que… eso sería un movimiento muy inteligente —murmuró tomando una de sus manos bajo la mesa. Ambos se sonrieron y escucharon con resignación los planes que al parecer su familia ya había estado planeando desde que se enteraron de la situación.
— Esperen un segundo —pronunció Yurio cortando con eficacia la conversación de los adultos—. ¿Cómo sabíais que Yuuri y yo segaríamos con el enlace?
Los adultos lo miraron con condescendencia divertida. Mientras Yuuri asentía en acuerdo con Yurio, él también quería una respuesta, después de todo, cuando se despertó a un lado de Yurio, durante un momento había vacilado y por un ínfimo instante, casi había aceptado la salida que Yurio le había ofrecido.
— Eso es muy sencillo querido —fue Hiroko quien respondió, la sonrisa sobre sus labios haciendo que Yurio se sintiera avergonzado y tonto de siquiera preguntar, además, era la misma sonrisa del Katsudon y eso era aún más desarmante—. Eso es porque somos sus padres.
Finalmente les dijo y con eso volvió con renovado entusiasmo a planear la boda.
Ambos Yuris se miraron y con un suspiro de rendición escucharon las ventajas y desventajas de tener una boda en primavera, y la perspectiva de huir se volvió cada vez más tentadora. Ninguno de los dos soltó la mano del otro.
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Yurio arrastró a Yuuri hasta los vestidores. Pese a que sus padres y su abuelo no habían negado su permiso para que permanecieran juntos. Su boda se llevaría a cabo hasta que Yuri cumpliera prácticamente los diecisiete. Después de todo, apenas estaba por cumplir los dieciséis y además una boda como la que Hiroko quería llevar acabo —y con la que Yuri parecía entusiasmarse más— no se planeaba de un día para otro.
Sin embargo, ese tiempo de espera, también era una prueba para que ambos Yuris se conocieran y probaran su unión más allá del instinto que los había arrastrado a esta situación. Así que en cuanto habían arribado a Rusia y habían acomodado sus papeles de Yurio —con más de un dolor de cabeza—, finalmente habían decidido que vivirían juntos en el departamento de Yurio.
Y aunque la experiencia aún estaba por descubrirse, ya que, prácticamente Víctor y Yuuri habían tenido que partir para Japón en cuanto se habían reunido en Rusia, después de todo, ese año Yuuri había obtenido el nada despreciable segundo lugar, y tenía que hacer acto de presencia en su ciudad natal. Así que, ambos se encontraban ansiosos por descubrir ese aspecto.
Sin embargo, en esos instantes, todo carecía de importancia porque Yurio había estado ansioso durante las dos semanas que le tomo reencontrarse con Yuuri; y es que, al parecer los primeros meses después de formarse el lazo, la pareja pasaba por un extraño periodo dependiente y su omega había estado resistiendo la falta de su alfa, y aunque habían hecho video llamadas casi todos los días, y Yurio se había quedado con unas prendas del Katsudon, no había sido suficiente, y si la manera en la que Katsuki se aferraba a él era una indicación, para él tampoco habían sido unos días fáciles.
— Te extrañe mucho —murmuró Yuuri sobre la suave piel de su cuello y Yurio apenas pudo contener el estremecimiento que le recorrió la espalda.
Ese idita Katsudon, le ponía los nervios de punta y aun así…
— Yo también —murmuró bajito y cuando Yuuri busco sus labios, fue incapaz de contener el gemido que el simple roce le provocó.
Yuuri moldeo sus labios a los suaves y flexibles de Yura. Recorrió con pausa los contornos y cuando el deseo fue insuperable, los delineo con parsimonia con su lengua, mordiendo su labio inferior e incitando a la boca de Yura, quien finalmente se abría en cálida bienvenida.
Succionó su lengua y bebió de su boca como un sediento; intentando mitigar la sed y el anhelo que durante dos semanas lo había mantenido distraído.
Cuando el olor de Yuri se volvió más intenso, se obligó a separase de él.
El rostro sonrojado, la respiración agitada y el brillo febril que adornaban el iris verde de Yurio casi le hacen perder el ligero control, encendiendo su deseo como una chispa en un montón de yesca.
— Vamos a casa —pronunció con la garganta seca. Yurio lo miró aun aturdido, lamiendo sus labios en una invitación casi obscena.
— Si… —pronunció, caminando apresuradamente fuera del complejo. El olor dulce y que aún se le hacía difícil mantener bajo control, haciendo que un par de alfas volteasen y que Yuuri gruñera.
Por diez días ambos habían esperado este reencuentro, con la duda y el deseo fantasma que su acoplamiento había incendiado; con la incertidumbre si una vez que se viesen, ambos aún se aferrarían a la resolución de mantener su lazo. Pero solo había bastado un instante para saber que ese temor había sido infundado pues ambos habían percibido el anhelo en el otro, el deseo casi febril y el cariño de una amistad en ciernes que tenía el potencial de ser algo más grande y hermoso.
Y con eso establecido por el momento era suficiente.
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— Entonces… Yuuri debe ser un tigre en la cama ¿no? —Preguntó Mila con una sonrisa lúdica. Disfrutando del sonrojo que cubría las mejillas de Yurio.
— E-eso no te importa ¡Bruja! —Gritó Yurio, mientras se alejaba.
— No hay de qué avergonzarse Yuri. Quiero decir, si yo también encontrase a un hombre que me mantuviera ocupada durante tres días continuos, sería… mmm… —ese fue el momento en que Yuri tapo su boca.
— Realmente eres horrible, anciana —murmuró, sus ojos buscando a su alrededor—. Y solo fueron dos días y medio.
— No —pronunció Víctor a sus espaldas, sobresaltándoles a los dos—. Estoy seguro de que fueron tres días.
— ¡Víctor! —Exclamó Yuuri unos pasos por detrás totalmente avergonzado.
— Enserio los odio —murmuró oscuramente Yurio, mientras se acercaba a Yuuri y sus dedos se entrelazaban casi inconscientemente.
— ¿Por qué eres tan malo Yurio? —Preguntó con un mohín Víctor—. Yo no tengo la culpa de que no hagáis bien las cuentas. Además, tuve que cancelar una reservación a un restaurante exclusivo porque se negaron a responder mis mensajes de texto y llamadas.
— Tres días… ¿enserio pasaron tres días encerrados? —Preguntó Georgi uniéndose al grupo.
— Y tan inocente que pareces Yuuri —pronunció Mila con una mirada evaluadora.
— No había visto a Yurio en diez días —murmuró Yuuri con timidez—… lo extrañaba.
— ¡Katsudon! No les alientes —dijo con exasperación Yurio.
— ¡¿Qué está pasando aquí?! Y ¡¿Por qué no estáis entrenando?! —Cuestiono Yakov, sus ojos resplandeciendo.
— ¡Por fin! —Exclamó Yura con alivio y aun aforrándose a Yuuri, se alejó del grupo—. ¡Jesús! Son como adolescentes.
— Pero Yurio… tú eres un adolescente —murmuró en voz baja Yuuri.
— No pedí tu opinión Katsudon.
— Solo quería aclararlo.
— Pues lo tengo claro, gracias.
— Tampoco es necesario que te pongas a la defensiva.
— Eres odioso…
— Y tú eres un punk rebelde.
— ¿Se supone que eso es un insulto?
— ¡Dios! Eres un crío insufrible.
— Te odio.
— No, no lo haces… además… —la voz de Katsuki Yuuri se perdió en los pasillos.
— Y… no os piensas regañar —preguntó Mila con una ceja arqueada hacia Yakov cuando ambos Yuris desaparecieron.
— Pues si vosotros no les hubieran incitado —se quejó Yakov. Además, dudaba que le hubiesen prestado atención, ambos parecían haberse olvidado de ellos—. Además, Katsuki es el pupilo de Víctor.
Todos se giraron a ver al penta campeón y suspiraron cuando le observaron enfrascado en una discusión por teléfono.
— Sí, si… os aseguro que será la última vez que recorro la reservación —le oyeron pronunciar—. Si, esa fecha suena perfecto.
— Entonces… realmente ¿tres días? —Preguntó Georgi aun sin creerlo del todo.
— Si muero prematuramente —pronunció oscuramente Yakov—. Te estoy culpando Víctor.
— ¡¿Qué?! —Se quejó Víctor.
La vida era buena, las competiciones aun no comenzaban y ambos Yuris estaban descubriendo que el sexo de reconciliación era tan bueno como el de reencuentro.
— Enserio… enserio… ¿tres días?
— Solo… ponte a entrenar Georgi.
Entonces… estaba pensando en incluir lemmon pero… no estoy del todo convencida. Pero si os interesa leerlo, tal vez me anime a incluir un poco. Bueno os dejo a vuestra consideración. Hasta el siguiente capítulo :)
