Hola! Aquí un nuevo capítulo de esta historia, creo que estoy muy entuciasmada por ella :3
Los personajes han sido alterados para mis propios planes, espero y les guste!
Las reglas no solo estan para romperse, ellas restauran el orden y promueven la disciplina, al mismo tiempo que nos encadenan a ellas
Azura
Un nuevo día comenzó y él, aún no podía dejar de pensar en la pequeña charla sostenida con el Catorceavo. Su cabeza comenzaba a doler y el hecho de estar al tanto de las actividades del albino, no ayudaban en nada. Pequeñas ojeras estaban mostrándose con burla ante él, y al final, poco podía hacer para ocultarlas. Necesitaba un descanso y lo necesitaba ahora; salió del comedor excusándose de haber olvidado firmar algunos reportes, ante la atenta mirada de Allen y sus compañeros.
Allen desde la mañana había notado el raro comportamiento de su vigilante, y no es, de que no sea raro; pero lo estaba haciendo más de lo habitual. Como primer punto, había despertado en una cama ajena, diferente a donde había dormido. Link le había dicho que padecía de sonambulismo y según él, era peligroso despertar a alguien en tal estado. Al principio no se había tragado ese cuento, pero bueno, Link se lo decía; el rubio no sabía mentir, así que lo dejo pasar, confiando en él obviamente. Como segundo punto, él siempre veía al supervisor realizando su trabajo pero ahora, pareciera que estaba en otro mundo, diferente a como siempre estaba, atento a sus movimientos. Y como tercer y último punto, estaba evitándole; no con palabras, si no más bien con acciones. Hoy por ejemplo, al despertar este siempre le saludaba por las mañanas; aseaban sus dientes juntos; se contaban sus planes para el día de hoy, y desayunaban uno al lado del otro, sin embargo este día ninguna de esas cosas pasaron. Haciendo una mueca de preocupación se llevo a la boca un pedazo de pastel, el cual pertenecía originalmente al inspector. Lavi por su parte, tenía curiosidad al ver a su compañero y amigo, claramente podía descifrar que estaba preocupado y él, no iba a quedarse con la duda.
-Oye Moyashi-
-¡Es Allen! ¡Baka Usagi!-Contraataco el albino, más haciendo caso omiso a su queja, siguió tratando de hacer hablar al pobre de Allen.
-¿Qué te pasa? ¿Acaso algo sucedió con el Dos puntos? No me digas qué fue de soplón con Lvellie.
-¡Se llama Link, Baka Usagi! Y no. No ha pasado nada, solo que...-Mencionó Allen para después desviar la mirada-Solo que, creó que hoy no es su día, eso es todo-Concluyo, ocultando el hecho de que había despertado en la cama del inspector; termino el pastel de chocolate, el cual, le sorprendió por ser amargo. Se suponía que al inspector le gustaban las cosas dulces y no lo amargo, alejó esos pensamientos moviendo con suavidad su cabeza de manera negativa. Llamando aun más la atención del joven Bookman.
Si no era eso, entonces tenía que ser otra cosa. Observo durante un minuto a su amigo albino y decidió preguntar después, dio un pequeño suspiro seguido de una sonrisa, para seguir hablando de cosas tribales, alegrando a Allen.
Link caminaba por donde se supone que solo él podía pasar, para después lograr salir al exterior de la cede, yendo por un camino secreto que solo él y el director Lvellie tenían acceso. Y es que, aunque no lo pareciera, Lvellie estaba protegiéndole por una razón que no lograba entender, y que al final, el prefería ignorar. Llego a los límites del bosque y se adentro al mismo; de su bolsillo saco una cajetilla de cigarros, tomando uno y con paciencia lo encendió para después comenzar a fumarlo.
Dios, esperaba que nadie se diera cuenta de lo que en verdad era; era muy diferente a lo que siempre veían. Él se mostraba como un hombre hecho y derecho, seguidor leal de las reglas y normas, pero era todo lo contrario en cuanto a eso de seguir reglas y normas. Él había crecido en las calles después de que su madre "muriera", y cuando conoció a Lvellie, estuvo a punto de matarlo.
La lluvia caía sin piedad sobre su cabeza; sus ropas apenas y alcanzaban a cubrirle, más estas ahora estaban empapadas. Y es que era para menos, las había sacado hace no mucho de la basura y es que, su madre la única persona que tenía para cuidarle, había muerto hace dos años a causa de un monstruo. Siguió con su camino a través de las frías calles del pequeño pueblo, buscando un buen refugio para mínimo pasar la noche. Paso por un pequeño puente que conectaba una calle a otra y en medio de este, recargado en el barandal, había una persona. Más precisamente, un hombre de apariencia graciosa pero dura. Quizás la fuerte lluvia nublaba un poco su vista, pero apostaba a que ese hombre estaba llorando por algo, o alguien. En su mano tenía un reloj el cual resaltaba más de la cuenta.
Un pensamiento paso por su cabeza, si lo robaba, quizás pasaría una buena temporada si lo vendía, podía comprar ropa nueva y un nuevo par de zapatos, podría pagar una buena comida y lo que sobrara lo compartiría con sus hermanos. Aquellos que veía a las afueras de la iglesia del pueblo. Era un buen plan, pero necesitaba quitarle el reloj a ese hombre, total si estaba solo en ese puente, podía empujarlo y quitarle el dichoso reloj antes de que cayera a una muerte segura. Sonrió para si, mientras se acercaba con sigilo al hombre, por ahora tenía 13 años, pero ya contaba con la suficiente fuerza para poder hacer lo que tenía planeado.
Una vez que estaba detrás de él, de un rápido movimiento pudo arrojar al hombre por el puente y que por suerte, logro soltar su reloj dejándolo caer a la calle a su derecha. Corrió en búsqueda del reloj el cual encontró en seguida, lo guardo en su abrigo para despues regresar a comprobar que el hombre estaba muerto o en todo caso, moribundo. Grande fue su sorpresa al ver al hombre aún colgando del puente, este lo miro por un segundo antes de pedirle ayuda, Link solo le miraba con indecisión y es que, él había sido el culpable de que estuviera colgando del puente.
Negó con su cabeza antes de salir corriendo por donde había venido, más se detuvo a la mitad de su huida y es que, las enseñanzas de su madre golpeaban sin piedad a sus acciones. Maldijo por lo bajo antes de volver a ayudar al hombre y que por obra del destino seguía colgando del puente. Una vez que ambos estuvieron en la seguridad del puente, el hombre hablo por primera vez.
-Gracias por regresar a ayudarme...
-No lo hice por que quería viejo-Respondió con hostilidad, y es que la ultima persona que le hablo así, estuvo a punto de matarlo.
-¿Viejo? ¿De verdad parezco alguien de esa edad?-Cuestiono el hombre haciendo que volteara a verle. Link sonrió por un momento antes de volver a poner su faceta seria.
-No, pero eso no evita que ya lo seas.
-Jajajaja, eres la segunda persona que me hace reír, me caes bien. Te propongo un trato...-Dijo llamando la atención de Link.
-Escucho...
-Te ayudaré, a cambió quiero que me regreses mi reloj, tu lo tienes despues de todo-Le había descubierto, en ese momento no pudo sentirse más que avergonzado por sus acciones.
-Yo...
-No importa, por cierto, llámame Malcom-Mencionó levantando un poco su mano para saludarle, a lo que Link solo lo miro con desconfianza antes de tomar la mano del que ahora es su superior.
Nunca había pensado con tanto detenimiento en su pasado, solo se enfocaba en su presente y futuro.
Que estupidez
Detuvo su andar para después recargarse en un árbol, tratando de estar más cómodo. Odiaba ser tan indeciso, más de pronto llego a su psique todo lo que tuvo que pasar para llegar allí; todo el entrenamiento, todo el dolor físico como psicológico, todos los asesinatos que tuvo que cometer para quedarse como lo que es ahora. Sonrió para después comenzar a reír con un deje de locura, y es que, no, no podía dejar influenciarse con unas simples palabras que el verdadero enemigo le había dicho. Ya había tomado una decisión con antelación, y ahora no podía flaquear en la misma; el Decimocuarto le había encontrado en su momento mas débil, pero ahora, el condenado Noé podía irse directamente al demonio. Lo único que le preocupaba era Allen, pero consideraba que podía cuidarle mejor en una cómoda celda.
Volvió después de haber terminado su cigarrillo, encontrándose a Allen en la habitación que compartían. Este le pregunto en dónde había estado, a lo que él se limito a decirle que había ido a entregar los reportes faltantes.
Allen le examino antes de sonreírle, al parecer los reportes relajaban a su vigilante. Sintió que la preocupación se iba disipando poco a poco al ver al inspector volver a actuar como siempre, más al pasar al lado de él pudo percibir un tenue olor a Tabaco. En ese momento le llego un presentimiento, el cual decidió ignorar por el bien de ambos.
-Oh por cierto Link, Komui me dijo que mañana saldremos a una misión, que hoy podemos descansar todo lo que queramos-Informo al inspector con emoción-¿Quieres hacer algo hoy? ¿Quieres ir por un postre? Escuche que iba a ver en gran cantidad.
-Hn, nada me apetecería más...-Respondió antes de seguir al albino hacia el comedor. Quizás era un egoísta, pero las calles le habían enseñado de la peor manera el no confiar en nadie, aunque sus emociones y deseos le gritaban lo contrario. Pero ahora ya había tomado una decisión, y no daría marcha atrás.
Lastima por ese chico albino, pareciera que la desgracia le perseguía.
