Disclaimer: Los personajes e historia original le pertenecen a Rumiko Takahashi. Esta historia pertenece a una chica del foro ¡Siéntate! (luego revelaremos quien).
Fic participante del juego del foro ¡Sientate!, Mes de la Amistad: Amigo Secreto. Este fic en particular está escrito para Ako Nomura, de su amiga secreta.
—¡Ya sé, Otoño! ¡Tiene que ser Otoño, no creo que sea otra, es una buena estación!—Gritaba Koga, emocionado y defendiendo su orgullo. ¡Pues claro que el sabia que le gustaba a su novia, ¿Cómo no iba a saber? ¿Lo tomaban de tonto o qué?!
Claro, aunque las intenciones de Koga eran buenas, y el creía conocer a su novia, esta bajo la mirada con cierta irritación y se le subieron los colores a las mejillas. ¡Que vergüenza!
Al ser la única presente, Rin sonrió suavemente y camino en dirección a su amiga.
—Eres un gran novio, Koga. No tienes que demostrarlo siempre —Rin dijo mientras se acercaba a su amiga, quien intentaba asesinar a Koga con la mirada. Obviamente, este no lo notaba.
—Bueno, Ayame. Debemos irnos, te espero afuera.
Y sin más, salió de la casa de Rin. Ayame se quedo mirando la puerta por la cual Koga había salido, sus cachetes inflados, sus mejillas rojas del coraje, y su ceño fruncido. Si no fuera por los grandes ojos verdes, y su peinado infantil, la pelirroja daría miedo. En menos de una decima de segundo, su expresión había cambiado a una expresión rota y decepcionada, y después de esa a una expresión de falsa alegría.
—Ya sabes como es él, seguramente se le fue entre tanto trabajo.— Ayame le ofreció una sonrisa triste mientras volteaba a mirar fijamente a Rin, pero antes de que ella lo hubiera logrado, Rin se le hab'ia abalanzado mientras la envolvía en un abrazo.
—Él si te quiere, Ayame. Él lo hace, solo que no sabe como demostrártelo.— Le contestó Rin. Un abrazo era la única forma que Rin conocía para hacer sentir a alguien mejor, y con eso esperaba poder levantarle los ánimos a su querida amiga. Ayame, quien había estado rígida al principio, empezó a relajarse y le devolvió el abrazo, apoyando su cabeza en el hombro de Rin. Aunque Rin era la menor de su grupo de amigas, era tan alta como Sango, si no lo era un poco más. Por esa razón, Ayame se sentía pequeña, como si fuera de nuevo una niña de 10 anos, y extrañamente, Rin representaba su figura materna en este caso. Ese era el efecto que la muchacha más joven tenía en todos, despedía una esencia afectuosa, que te calmaba y te hacia confiar en ella.
—¡Ayame!—Escucharon a Koga gritar. El hombre sí que tenía unos pulmones bastante fuertes.
Se separaron del tierno abrazo amistoso, y Ayame asintió en señal de que ya se encontraba mejor.
—Gracias, campanita. Nos vemos pronto.— Agarrando a la rápida su abrigo, Ayame Salió rapidamnete de la sala y unos segundos después se escucho el cerrar de la puerta. Rin camino hacía la ventana y observo como su amiga se apresuraba para montarse en el convertible de su novio.
Ciertamente, ella sabía que Koga quería mucho a Ayame. Claro, al cabeza dura le costó mucho tiempo darse cuenta, con Kagome y todo eso, pero no hace mucho descubrió que sus sentimientos hacia Ayame eran verdaderos, y apenas hizo ese descubrimiento fue a pedirle consejo a Inuyasha, pero por suerte ella andaba cerca y les evito tanta incomodidad a Inuyasha y su supuesto "enemigo."
Pero Koga tenía que aprender a escuchar más a Ayame. ¿Cómo confundes Verano con Otoño? Pensó ella.
oOo
—¿Sessh? — No recibió respuesta alguna. Dejo sus llaves y bolso en la mesa e intento buscar con la mirada a su novio. Aunque no había encendido las luces podía ver adecuadamente, la luz de la luna le daba la suficiente iluminación como para no tropezarse con nada, y también el hecho de que ya conocía su hogar a la perfección.
Lo siguiente que sintió fue dolor en la cara, el cuelo y en el pecho. Alzo la cara del piso y miro a la culpable de su caída, la maldita mesita de café.
—Mierda.— Había olvidado por completo que ella había reordenado la sala. Sonrió. Hay veces que me paso de despistada, no sé como le hace Sessh para estar atento de sí mismo y de mi a la vez. Pensó
—¿Rin?—Escucho una somnolienta voz decir, se arrodillo y luego se paro con un poco de esfuerzo, aun afectada por la caída.
—¿Estas bien?—Dijo, ahora un poco más despierto. Se había apresurado en venir hacia ella cuando la vo en el piso. Rin le dio una de sus grandes alegres e infantiles sonrisas, y con un grato tono le dijo:
—Si, Sesshõmaru, estoy bien.
—¿Segura?— Sesshõmaru ahora estaba detrás suyo, un brazo abrazándola delicadamente por la cintura, su otra mano posada en su hombro. Ella sonrió y se apego un poco más a él.
—Si, aunque estoy muy cansada. ¿Qué tal el trabajo? —pregunto mientras se dejaba ser guiada por su novio hacía su habitación principal.
—Adecuado. Te respondería perfecto, pero estoy condenado a que enfrente mi oficina este la de mi odioso hermano.
Rin rio. Adoraba a Sesshõmaru.
—Te puedes poner esa mascara de bastardo descorazonado cuando quieras, enfrente de quien quieras, pero yo sé que ese no es el hombre a quien quiero. Tu aprecias,—no iba a decir "quieres", ella sabía que Sesshõmaru aun no estaba preparado para una palabra tan… fuerte. — a Inuyasha, pero te parecería hipócrita empezar a tratarlo bien. Pero, ¿sabes?, es peor que tú te sigas engañando a ti mismo.
Sesshõmaru arqueo la ceja. A veces a esa mujer se le daba por estar de sicóloga, pero no importa. recién ayer le había perdonado por el incidente de los ojos y no pensaba arruinar la paz que compartían ahora. Él, el gran Sesshõmaru, JAMAS admitiría que la vida de aquella bestia a la cual estaba obligado a llamar "hermano", le importaba.
—¿A dónde fuiste? Pensé que estarías aquí toda la tarde. —Ya estaban en su alcoba, Rin se separo de Sesshõmaru para ir a ponerse una camiseta vieja de Sesshõmaru de "Guns an' Roses" a la cual a ella le gustaba llamar pijama.
—Ayame me necesitaba, ya sabes… con Koga…—Paro un momento antes de entrarse al lavabo para alistarse e irse a dormir.
—Sesshõmaru… ¿Cuál es mi estación del año favorita? —Sesshõmaru se encontraba sentado en la cama de espaldas a ella.
—Haber, el invierno te trae malas memorias, el verano te pone muy nostálgica, y aunque actúas muy normal en el otoño te pones muy filosófica y curiosa, pero en la primavera eres tan alegre y juguetona como siempre, si es que no lo eres más, y te gusta hacer todo tipos de actividades. Te sientes libre. Así que creo que es… el otoño.
El hechizo de las palabras de Sesshõmaru se había esfumado con la pequeña broma. Rin le tiro la cosa más cercana que tenía, la cual era un vestido a cuadros naranja con amarillos, el que siempre usaba en verano o días calurosos y el que había estrenado el mismo día que conoció a Sesshõmaru.
—Son unos idiotas. ¡Ustedes parecen ser hermanos! ¿Qué carajos tienen los hombres con el otoño? —Dijo enojada mientras se encerraba en el baño de un portazo.
En el rostro de Sesshõmaru se dibujo lo que parecía ser una sonrisa ladina, pero en realidad era una leve y honesta sonrisa.
Él no alcanzo a decirle porque creía que su estación favorita era la primavera. En la primavera ella siempre despertaba con una gran sonrisa en su cara, siempre le decía un "te amo" o un "te adoro" cinco veces al día, siempre traía flores para adornar la casa, una semana serán "No me olvides", otra semana serían Claveles, o Margaritas, o Violetas… Cada sábado de la primavera él la llevaría al invernadero de su madre, cada sábado la vería emocionarse en el invernadero y con las diversas flores que se encontraban ahí.
Cada primavera ella era feliz, cada primavera ella estaba en paz, cada primavera ella era Rin en toda su gloria. No importaba que, el la amaba, pero prefería verla feliz.
Sí la primavera hacía feliz a Rin, también lo hacía feliz.
A/N: Bueno, me siento más contenta con esta drabble.
Ako, me alegro que te haya gustado. Hice que odiara tu color favorito porque me parecía muy esperado el que escribiese sobre Sesshõmaru o Rin amando ese color. XD Espero que también te haya gustado este, aunque me Salió más serio que el anterior.
Tu amiga secreta.
