Aclaración: Ninguno de los personajes aquí presentados, me pertenecen, todos son propiedad de J.K. Rowling y la historia es idea de Kitty.e2, y yo solo la estoy adaptando a la pareja Harry & Hermione
Bueno los dejo para que lean
Que lo disfruten
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Hermanos por Contrato
(Adaptación)
Capitulo Dos
Toda una Potter
Hermione había llegado algo tarde al departamento donde vivía junto con Luna, quien ya dormía placidamente sobre su cama, así que la castaña no quiso despertarla, después de todo no sabia como le diría lo que pensaba hacer en menos de 24 horas. Entonces decidió irse a dormir e intentar de poner en orden sus ideas, pero todo fue en vano ya que no dejo de recordar lo que había pasado con Melanie y su primo unas horas atrás…
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"Ante la insistencia de Melanie Hermione había terminado con ella en un bar bastante bonito, con algunas luces de colores y las paredes azul noche. Y mientras esperaban a que Harry llegara, Melanie le dio un repaso sobre los detalles del plan.
— ¿Me llamaran Helen? — preguntó la castaña sintiéndose un tanto incómoda.
— No — respondió la morena sonriendo y dándole un sorbo al contenido de su vaso— Hermione, así te llamaremos ya que ese es el nombre que tu familia de Inglaterra te dio al adoptarte…además creo que te será mas fácil y te sentirás mas cómoda. Y dirás que tuviste amnesia pero que te han llegado algunos recuerdos y así es como se supone que terminaste con nosotros.
— ¿Y si me piden exámenes de ADN? —cuestionó nerviosa.
—De eso nos ocupamos nosotros
Luego de esa confesión Hermione optó por no preguntar nada más. Se dedicó a escuchar atentamente las recomendaciones que Melanie le daba, como por ejemplo que si le hacían demasiadas preguntas fingiera que le venía un dolor de cabeza cada vez que intentaba recordar algo, y que para intentar tener una buena relación con Harry debería intentar no meterse demasiado en su vida privada.
— ¡Harry!, ¿Trajiste el contrato? — preguntó Melanie cuando el chico llegó a la barra con una carpeta entre las manos y cara de desconfianza. Ella le quitó la carpeta y se la pasó abierta a Hermione.
— Puedes leerlo o…— comenzó a decir Harry
— No es necesario — interrumpió la castaña tomando la pluma que él le alcanzaba mientras le hablaba— Tengo que irme temprano señor Potter
— No creo que alguien se convenza de que somos hermanos si me llamas señor Potter —dijo frunciendo el ceño— desde ahora en adelante deberás decirme Harry, y una última cosa señorita Granger — ella lo miró desafiante, él no se arrugó ni un ápice para decir lo que tenía que decir— Si tienes amigos aquí en Nueva York, olvídate de ellos por un tiempo. Recuerda que diremos que acabas de llegar. — le advirtió Harry, entonces Hermione se levanto, lo miro fijamente y dijo
— Entiendo, y otra cosa si yo tengo que llamarte Harry, creo que tú también debes llamarme Hermione o no lo crees "hermanito" — y tras despedirse de Melanie salio del establecimiento.
Y ahí era la parte donde el plan tendría un cambio, ya que si bien Hermione no le diría todo a Luna, si le diría algunos detalles."
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Aquel sería su primer día de trabajo, así que tomando en cuenta las recomendaciones que le dieron durante la noche, se vistió con lo mejor que tenía, un conjunto lo suficientemente bueno, como para hacerla lucir como una señorita refinada recién llegada del extranjero. Salió de la que había sido su habitación con maleta en mano y se dirigió a la cocina para hacer el desayuno, pero su querida amiga ya estaba allí con los platos servidos sobre la mesa.
Luna la miró fijamente, sorprendida de que siendo un día cualquiera estuviese vestida de esa forma, y luego bajó la vista hacia la maleta quedándose con la boca medio abierta. Hermione le dedicó una sonrisita nerviosa y se sentó junto a ella.
— ¿Qué sucede? — Preguntó curiosa su amiga mientras comenzaban a comer— ¿Por que tienes esa maleta?
— Bueno, .lo que pasa es que he encontrado trabajo — dijo Hermione, ya que después de todo lo del trabajo era cierto
— ¿Y es fuera de Nueva York? — volvió a preguntar Luna, mientras ponía mas fruta, en el plato de la castaña
— No — respondió esta, sintiendo que en ese momento no podía tragar con normalidad — es un trabajo aquí en la ciudad… Está lo suficientemente bien remunerado como para que cuando termine pueda regresar a Inglaterra — la rubia solo asentía — y… Luna —dijo con un horrible sentimiento de culpabilidad.
— ¿Dime?
— No podré vivir contigo por un tiempo — soltó rápidamente y al ver que su amiga no reaccionaba mal, continuó— y no sólo eso… ya que si por casualidad llegáramos a vernos en la calle, por lo menos durante algunas semanas, tendré que hacer como que no te conozco…
Luna no dijo nada por unos momentos, pero después con la sonrisa tan calida que ella tenia y tras soltar un suspiro dijo
—No es que me agrade demasiado la idea… pero si es por tu trabajo está bien. Pero… ¿estás segura de que es un buen trabajo? — observándola con preocupación.
—Sí, por lo menos mi "jefa" es una buena persona — medio mintió lanzando un pesado suspiro. Por que era cierto que Melanie le había caído muy bien y no podía quejarse, ya que lo que tenía que hacer era fácil, pero como todo en la vida tenía sus complicaciones y esa complicación era nada más y nada menos que el pésimo carácter de Harry Potter. Luna solo sonrío y siguió comiendo, Hermione agradeció que su querida amiga que no siguiera preguntándole sobre cosas que no podía responder con sinceridad, pues mentirle a Luna la hacia sentir terriblemente mal.
—Luna, debo irme — dijo Hermione un rato después poniéndose de pie con lentitud. Su amiga le sonrió con sinceridad y se acercó para darle un abrazo.
—No importa lo que suceda, recuerda que siempre estaré aquí para ayudarte si lo necesitas —dijo con voz suave rompiendo el abrazo para no demorarla más.
Tenía sólo un par de horas para llegar a la casa de los Potter, instalarse y partir a la clínica.
— Gracias por ser tan buena conmigo —respondió la castaña conmovida. Dudaba de que existiera otra persona tan generosa como Luna — Te extrañaré mucho.
—Y yo a ti Hermione. Pero estoy segura de que todo lo que suceda de hoy en adelante será para bien…y tienes que pensar en que luego de eso podrás regresar a Inglaterra
—Luna… ¿Tú no piensas regresar a Inglaterra algún día? — preguntó casualmente, pero en seguida se arrepintió. La cara de su amiga se había desfigurado por completo con una mezcla de melancolía y por sobre todo tristeza.
—No —respondió intentando sonreír una vez más— ya que la gran manzana me ha conquistado y pienso quedarme aquí por tiempo indefinido
Hermione no preguntó nada más. No quería causarle más angustia a su mejor amiga, así que tomó su maleta y partió rumbo a la calle. Aquello era sumamente extraño, pensó cuando estaba sentada en el bus, no podía creer que el destino fuera a dar un giro tan inesperado como para dejarla con un trabajo que le daría tantas ganancias como las mejores estrellas de Hollywood… No era que le agradara demasiado tener que hacerse pasar por una persona que ya estaba muerta, para engañar a otra persona moribunda, sobre todo si sabía bien que sentía especial debilidad por los ancianos. ¿Sería capaz de interpretar bien su papel sin que nadie la descubriera?
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Bajó del autobús cuando se encontraba lo más cerca de la dirección que Melanie le había anotado en un pequeño papel y se lamentó profundamente al notar que se había bajado antes y que tendría que caminar unas once o doce cuadras, por una calle algo empinada. Retomó su marcha a paso increíblemente lento, luego de observar durante unos segundos lo que sería su camino.
Cuando por fin dio con la dirección, quedó impactada. La casa casi no se veía entre los árboles, pero parecía que había una escalera para llegar hasta ella. Tocó el botón del intercomunicador y una mujer le contestó.
—Buenos días, ¿Puedo ayudarle en algo?
—Sí — respondió rogando por calma a los cielos — Busco a… al Señor Potter
— ¿Puedo saber su nombre señorita? —preguntó la mujer que tenía la voz un poco aguda.
— Hermione Granger — contestó ella aferrándose a su maleta.
El gran portón negro de hierro, se abrió dejando ver la imponente casa donde viviría mientras trabajara para los Potter. Entró cautelosa mirando hacia todos lados, el camino era de piedra, y a sus costados, crecían árboles y flores de distintos tipos. Y tal como había pensado, tuvo que subir una escalera para llegar a la puerta principal, donde su nuevo jefe la esperaba. Lo observó medio cohibida, pues llevaba el cabello mojado como recién salido de la ducha y se dio cuenta de que le venía demasiado bien.
— ¿Te molestaría ser un poco más puntual? —preguntó él en un susurro con enojo.
—No… — se detuvo al darse cuenta de que había hablado con voz demasiado aguda y que alguien la podía escuchar— No es mi culpa que tu casa quede tan lejos de la parada del autobús. ¿Tienes idea de cuánto me tomó llegar hasta aquí?
—Podrías haber pedido un taxi —replicó él, la castaña se ruborizó sabiendo que tenía razón. — ¿Y por que no te pusiste, los lentes de contacto que Melanie te compro? — dijo el moreno al notar que la castaña seguía teniendo ojos color miel
— Lo siento, no puedo usarlos me irritan los ojos — se justifico la chica, y Harry iba a decir algo cuando una voz detrás de ellos lo interrumpió
— ¿No me presentarás a tu invitada, Harry? —preguntó un hombre de cabello negro y ojos tan azules como los de Melanie
—Oh, sí. Pero creo que será mejor que entremos.
Hermione tomó su maleta para empezar a arrastrarla, pero un anciano hombre, le sonrió silenciosamente y la llevó por ella. Caminaron por un pasillo antes de llegar a una salita que se encontraba muy bien decorada. En las paredes colgaban algunos cuadros y fotografías y los estantes estaban repletos de obras de arte hechas en cerámica. Entonces Harry y Hermione se sentaron juntos en uno de los sillones y Sirius en el otro que estaba justo enfrente.
— ¿Me dirás ahora quién es esta señorita? —insistió el hombre que no parecía tener más de cuarenta años.
— Sirius, es más complicado de lo que piensas —comenzó a hablar el moreno mientras miraba a la castaña para indicarle que se mantuviera callada hasta que él terminara de hablar. Hermione apretó sus manos para descargar la tensión.
— Estoy dispuesto a escuchar —respondió el hombre con una sonrisa invitando a Harry a continuar
—Como sabes, he hecho muchas investigaciones para conocer el paradero de mi hermana —contaba Harry mientras Hermione creía que el perfectamente podría ser actor y graduarse sin necesidad de pasar más de un año en una escuela de teatro — Y todas ellas, aunque no se lo haya dicho antes a nadie, me llevaban a la misma persona; Hermione Granger. En vista de esto, investigué más sobre ella, y descubrí que había sido adoptada luego de perder la memoria, que lo único que parecía recordar era haber tenido un accidente en avión…
—Espera un momento — intervino el hombre llamado Sirius — ¿Me estás diciendo que ella es Helen?
—Sí —afirmó el joven sonriendo. Era la primera vez que Hermione lo veía sonreír, y aunque sabía que todo eso era puro teatro, no pudo evitar pensar que debería sonreír más seguido.
— ¿Lo has comprobado? Me refiero a exámenes de sangre… entrevistas…
— Por supuesto — respondió Harry con calma— Sabes como soy y sabes que no me precipitaría con una cosa así.
—Helen… digo Hermione, ¿estás segura de que no recuerdas nada? —preguntó Sirius dirigiéndose por fin a la castaña, quien tras mirar rápidamente a Harry dijo
—Tengo algunos recuerdos vagos sobre el viaje en ese avión… he intentado con todas mis fuerzas recuperar mi memoria, pero nada parece ser efectivo — finalizo poniendo mirada melancólica para hacer su actuación más creíble.
—Entiendo que todo esto resulte un tanto raro —dijo Harry observando de reojo a la que sería su hermana durante un tiempo. No podía hacérsele más extraño el haber aceptado la desquiciada idea de Melanie — Pero por eso, Hermione vivirá aquí con nosotros, quiero que reciba todo lo que no pudo recibir mientras estaba en la ignorancia de ser una Potter e integrarla a la familia una vez más, quizás de esa forma recordará.
—No lo sé, Harry —dijo el hombre con duda en su rostro — Aunque se asemeje a Helen… no me convence.
—Sirius, ya he hecho las pruebas necesarias para asegurarme —dijo Harry con convicción aunque comenzaba a temer que sus sospechas sobre que no podrían hacer tontos a sus parientes, se hicieran realidad. Pero seguiría con el plan hasta el final, su abuela necesitaba ver a Helen una última vez, y él le iba a conceder ese deseo aunque fuera una total mentira.
Sirius, por su parte asintió y nuevamente se dirigió hacia Hermione
— ¿Te dedicas a algo en especial?
—En Inglaterra daba clases en una escuela primaria — respondió según lo acordado con su falso hermano.
— ¿Qué edad tienes? —siguió.
—Veinticuatro.
— ¿Aficiones?
—Leer
— ¿Tus padres adoptivos son…?
— Jane y John Granger —respondió recordando con melancolía a sus padres y lo cuanto que los extrañaba
— ¿Algún hermano?
— No, soy hija única
—Al parecer te adoptó una familia bien constituida —observó el hombre y le dio un trago a su taza con café, que les habían llevado unos instantes atrás
Harry lanzó un suspiro silencioso. Aquello parecía un partido de ping-pong de nunca acabar, en donde la pelota se pasaba de un lado a otro de la mesa con una velocidad vertiginosa. Sabiendo que debía intervenir antes de que las cosas pudieran ponerse feas, abrazó a Hermione quién al estar desprevenida dio un respingo por el gesto.
—He encontrado a mi hermana y no puedo estar más feliz por eso. Si no aceptas que se quede con nosotros en esta casa, nos iremos a vivir a un departamento, pero Hermione no se quedará sola —dijo con determinación— y mientras lo piensas, la llevaré donde la abuela. Con tu permiso. Y se levanto llevándose a Hermione con el.
Hermione hizo un torpe movimiento con el cuerpo en forma despedida antes de salir de la habitación, aún con el brazo de Harry rodeándole los hombros. Comenzó a intentar zafarse de su agarre, y con molestia comprobó que el chico parecía hacer caso omiso de sus intentos frustrados, y solo hasta que llegaron junto al auto, él la soltó.
—Debes andar con cuidado — la previno — mi padrino no será fácil de engañar.
— ¿Entonces no sería más fácil irnos al departamento de una vez? —preguntó la chica.
—Si lo que quieres es estar a solas conmigo todos los días…
— ¡No…! —exclamó poniéndose roja de un momento a otro— No me refería a eso, yo solo lo decía por… olvídalo, no dije nada.
Harry rió ante la conducta de su "Hermana" mientras le abría la puerta del copiloto para que se subiera, ella dudó unos momentos pero luego se sentó sin objetar. Durante el camino se pudo percatar de que Harry en el fondo podría no ser tan duro como aparentaba ser.
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Unos minutos después bajaron del automóvil en cuanto el chico se estacionó frente a una clínica. Hermione comenzó a sudar frío, aquello no le gustaba para nada, pero según lo que decían, a la pobre anciana no le quedaba mucho tiempo de vida y lo único que quería era ver a su nieta y si Harry y Melanie se habían tomado la molestia de planear todo ese circo, era por que seguramente la anciana significaba mucho para ellos, y ella… bueno ella haría que su deseo fuera posible al suplantar a Helen y quizá de este modo ya no seguiría sintiéndose horriblemente culpable por engañarla
— ¿Vienes o no? — Preguntó el chico con tono hastiado mientras la espera a un lado de puerta— no pretendo gastar todo mi tiempo hasta que decidas bajarte.
Hermione bufo molesta, y todo lo que había pensado de el moreno momentos atrás se esfumo, ya que ¿quién se creía que era para hablarle de esa forma? Pero sabiendo que si abría la boca estallaría una guerra verbal de por lo menos media hora de duración, prefirió mantenerse en silencio y caminar a su lado mientras se internaba en el personaje.
¿Qué clase de mujer sería su abuela? ¿Irritable y desconfiada como Harry, o todo lo contrario?
— ¡Hermione! —un grito junto a su oído la sobresaltó— Qué bien que ya estás aquí, comenzaba a pensar que te habías arrepentido —dijo Melanie rápidamente soltando una risotada— Ya sabes, no creo que alguien quiera trabajar para Harry por gusto.
— ¿Hay alguien con la abuela? — preguntó Harry haciendo caso omiso de lo que la chica había dicho.
—No —respondió cambiando de humor en seguida— Será mejor que entremos con Hermione… la abuela despierta a ratos.
Hermione agradeció el hecho de que no la dejaran ir sola, pues aunque le incomodaba actuar frente a su nuevo hermano, se hubiese sentido peor al estar a solas con la anciana.
Al entrar lo primero que vio fue un biombo que separaba la cama de la enferma de una pequeña salita de estar, aquella debía ser una habitación privilegiada. En la cama estaba recostada una mujer muy ancianita de cabellos canos y de aspecto amable a pesar de que estaba con los ojos cerrados.
—Actúa como Helen —susurró Melanie en su oído— quizás así la abuela se despierte.
La abuela Potter estaba conectada a algunas máquinas, así que cuidando de no lastimarla, Hermione la tomó de una mano mientras se arrodillaba a su lado. No dijo nada, simplemente acarició la suave mano de aquella anciana para acostumbrarse a la sensación. Estaba tan concentrada pensando en su siguiente movimiento, que no se dio cuenta cuando la abuela abrió los ojos.
— ¡Abuela! —exclamó Harry corriendo a su lado. La anciana le sonrió débilmente— He encontrado a Helen, abuela. — la anciana pareció recobrar el color, le sonrió a Harry y volteo a mirar a Hermione
— ¿Helen? —pronunció la mujer.
—Sí — respondió Hermione— He regresado, abuela.
— ¡Oh, Helen, no sabes cuánto te he extrañado! Ahora que te he visto una vez más puedo morir tranquila…
— ¡No digas eso, por favor! — Exclamó la chica rápidamente— tú te pondrás bien, ya que aún tenemos muchas cosas de las que hablar.
—Tienes razón —asintió la abuela — creo que con sólo verte me he sentido mejor, gracias por volver pequeña y a ti cielo — dirigiéndose a Harry — gracias por cumplir la voluntad de esta vieja
— No tienes que agradecer nada abuela, sabes que yo haría hasta lo imposible para que tú seas feliz.
Cuando Hermione vio que por los ojos de Harry cruzaba un destello de profundo dolor, se sintió mal por el, ya que sabia que en verdad le estaba costando mucho trabajo engañar de aquella forma a su abuela quien parecía tener un muy buen corazón.
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—Hiciste un buen trabajo —dijo más tarde Harry cuando caminaban hacia el auto.
—Gracias —respondió ella un poco cohibida pues no se esperaba un cumplido por parte de él
—Quiero que me acompañes al Hotel —declaró el moreno abriéndole la puerta del automóvil.
— ¿Hotel?
—Sí. Ya sabes, como dueños de los Hoteles Potter…
— ¿Y por qué quieres que vaya contigo?
—Te presentaré ante el personal como la nueva subdirectora.
—Estás bromeando, ¿verdad? —soltó completamente abochornada. Entonces Harry la miró pensando en que ella era una chica bastante divertida a pesar de que en el poco tiempo que habían pasado juntos sólo discutían.
—Yo no bromeo —respondió seriamente— Si queremos que todos crean la historia de que somos hermanos, necesitamos hacerlo creíble en todos aspectos. Después de todo es el cargo que le correspondería a Helen.
Hermione no replico luego de ver los ojos de Harry, que parecían acumular montañas y montañas de dolor cada vez que mencionaba a su hermana ¿Es posible leer tan abiertamente los sentimientos de una persona a la que recién se viene conociendo? Hermione no entendía cómo era que de un segundo a otro podía entender los sentimientos de ese hombre que le resultaba tan desagradable.
— ¿Qué miras? —preguntó él secamente sin apartar la vista del camino. Ella al verse descubierta, se sonrojó hasta las orejas.
—Te quería preguntar si puedo prender la radio —mintió con rapidez. Harry se encogió de hombros y ella lo tomó como un sí. Comenzó a pasar de emisora en emisora hasta encontrar una canción que le gustaba.
Era una cantante Americana de nombre Emily Bloom que, por lo que había dicho Luna, se había ido a probar suerte al extranjero en donde triunfó con su hermosa voz. Pero la pacífica melodía no duró mucho, pues la mano de Harry viajó rápidamente al botón para cambiarla.
— ¿Por qué hiciste eso? —cuestionó molesta.
—Es mi radio.
—Dijiste que podía prenderla… además, me encanta esa canción —replicó aun molesta.
—A mi no —cortó él— Ni esa ni ninguna otra.
Y el viaje hasta el hotel fue hecho en completo silencio. Ninguno de los dos se volvió a dirigir la palabra y la radio permaneció apagada durante todo el trayecto. Hermione quería golpearse por haber sentido compasión por un hombre tan insoportable. No podía entender cómo era que alguien así existiera en la tierra, ¿es que cuando era niño no le habían enseñado modales? Podría por lo menos haber avisado antes de apagar la radio, pero no, tenía que ser prepotente y apagarlo sin decir ni pío.
—Tenemos que comprarte ropa —anunció el moreno doblando por una esquina y estacionando el automóvil frente a una boutique.
— ¿Es que ahora te crees diseñador y no aceptas lo que llevo puesto? —cuestionó malhumorada.
—Eres una Potter. Debes estar vestida apropiadamente, sobre todo ahora que te presentaré, además es un evento formal
Entraron sin ganas a la exclusiva tienda en donde dos dependientas casi se peleaban por recibir de cliente a Harry, pero él sólo las ignoró y caminó solo hasta donde estaban los vestidos. Tomó uno de color blanco con unos detalles en forma de holanes al frente y luego de observarlo detalladamente pidió ver accesorios que le combinaran.
— ¿Cómo sabes si me quedará bien?
—Tu cuerpo es como de la talla de Melanie —respondió encogiéndose de hombros. Y sin contar que su prima en varias ocasiones lo había obligado a ir de compras con ella, razón por la cual sabia la talla de su prima.
—Por lo menos no tienes mal gusto —murmuró por lo bajo mientras él pagaba la cuenta.
—Señorita acompáñeme por favor —pidió una de las vendedoras guiándola hasta el probador— el señor me ha dicho que debo vigilar que se ponga esto adecuadamente, estaré aquí por si me necesita.
Harry tenía razón, el vestido le asentaba a la perfección
— ¿Harry?… — llamó la castaña, entonces Harry quien estaba sentado en un sillón que había en el lugar y miraba una revista de modas, como quien mira jeroglíficos, levanto la vista y vio como su Hermanita le modelaba el vestido — ¿así estoy bien vestida?
— Si, esta perfecto… — dijo mientras veía de pies a cabeza a la castaña, que nuevamente estaba roja por la forma en que él la miraba — ya vámonos que se hace tarde — aclaro su garganta y dio media vuelta, para salir del lugar seguido de Hermione.
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Minutos después ya estando en la entrada del hotel el moreno miro a la castaña, quien parecía nerviosa. El la observó con desconfianza creyendo que no le sería tan fácil moverse entre ese grupo de personas que ni conocía, pero minutos después se dio cuenta de que estaba completamente equivocado al cuestionar el profesionalismo de su hermana postiza, pues en cuanto entraron al hotel saludó con propiedad a todo el personal mientras él la iba presentando como una Potter más.
—Debo contestar esta llamada —susurró él en su oído— No hagas nada que te pueda delatar.
Ella asintió confiada y luego sintió como Harry se alejaba a toda velocidad del salón en donde estaban todos los funcionarios reunidos. Hermione se quedó junto a una mesa con un vaso de jugo en la mano mientras observaba a la gente. Estaba tan sumida en su propio mundo que no se dio cuenta cuando un guapo hombre que aparentaba más o menos su edad, se paró a su lado.
—Bienvenida, señorita Potter — habló llamando la atención de la castaña — Quería felicitar a Harry, pero ya que no está aquí…
—Muchas gracias —respondió ella sonriendo— Mi hermano acaba de salir a contestar una llamada, pero ya vuelve.
—He oído que usted llegó de Inglaterra hace un tiempo atrás, ¿es eso cierto?
—Sí —respondió sin dejar de sonreír, pues una sonrisa era signo de confianza— Es cierto… pero preferiría no revelar más detalles sobre mi vida personal si es que no le molesta.
—Oh, no me molesta para nada, es sólo que yo también vengo de Inglaterra — contó el joven sonriéndole de vuelta— Lamento haberla incomodado con mi pregunta.
—No es nada —respondió rogando internamente para que Harry no se tardara tanto en regresar— Iré a buscar a mi hermano… con su permiso.
Caminó entre la gente dedicando leves movimientos de cabeza a quienes la saludaban a su paso, parecía que con cada minuto que pasaba más y más personas llegaban al lugar, ¿Dónde se habría metido Harry? Estar sola entre todos esos desconocidos no le era demasiado agradable, sobre todo teniendo en cuenta que tenía que actuar tal y como lo haría un miembro de la prestigiosa familia Potter…
— ¿No te dije que te quedaras donde estabas? —cuestionó una voz a sus espaldas.
—Podrías haberte demorado un poco menos ¿no crees? —respondió ella al ver que se trataba de su querido hermano.
—Ya te dije que tenía que contestar… era Melanie con buenas noticias — anunció sonriendo un poco y Hermione pensó que nunca había visto una sonrisa más bonita que esa— La abuela está mejor, los doctores dicen que en unos días le darán el alta.
Ella no dijo absolutamente nada pues la garganta se le había puesto repentinamente seca, y simplemente se dejó arrastrar hasta un pequeño e improvisado escenario que estaba ubicado en uno de los extremos del salón. Ambos se ubicaron junto a un micrófono y Harry fue el primero en hablar.
—Buenas tardes a todos — comenzó — Quiero darles la bienvenida a este pequeño cóctel —continuó y Hermione ahogó las ganas de reír ante lo ridícula que resultaba la palabra 'pequeño' frente a toda esa gente, los músicos, la gran cantidad de comida y el detalle con que todo estaba decorado — He querido reunirlos aquí para darles dos excelentes noticias. La primera, es que mi abuela y presidenta de los hoteles Potter se ha recuperado y será trasladada a su casa en cuestión de días.
Un mar de aplausos llenó el lugar. La gente que allí se encontraba sonreía y comentaban entusiasmados ante la noticia y Hermione pensó que la abuela Potter debía ser una persona muy querida por el personal.
—Y la segunda noticia es que por fin he encontrado a mi querida hermana Helen —dijo él dedicándole una deslumbrante sonrisa mientras la tomaba por los hombros para presentarla ante todos— Ella compartirá conmigo la dirección del hotel, así que espero que la traten bien y con el respeto que se merece.
La gente volvía a aplaudir y Hermione no pudo reprimir un leve sonrojo ante el gesto. Saludó con la mano una vez y la música comenzó a sonar.
—Recuerda sonreír mucho y hablar poco —le advirtió Harry segundos más tarde cuando ambos bajaban del escenario.
—Es lo que he hecho hasta ahora —dijo mirándolo ásperamente, ¿es que no podía tener un poco de confianza en su profesionalismo?
De ahí en adelante no se pudo despegar de su hermano falso ni por un minuto. Compartieron con el personal un poco más antes de que la música parara y el cóctel terminara, para ese momento todos se iban comentando seguramente sobre la nueva directora Potter.
—Vaya Hermione, no sabía que eras nieta de la abuela Potter, y no del Señor Robert Granger
Hermione se quedó helada mientras sentía como toda la sangre de su cuerpo desapareciera. No podía creer lo que sus ojos veían. Seguía siendo tan alto y con el cabello tan rojo como siempre ¿Qué hacía él ahí?
— ¡Ron! — Exclamó — Escucha sé que es confuso, pero necesito que no digas una palabra de esto a nadie.
—Me extraña que me lo pidas, Hermione. Deberías saber de sobra que puedes confiar en mí… ¡Harry! — Dijo finalmente mirando al chico que se encontraba boquiabierto— ¿No me darás un abrazo después de todos estos años sin vernos, amigo?
— ¿Qué rayos haces aquí Ron? —cuestionó el aludido una vez que pudo salir de su asombro.
— ¿Se conocen? —preguntó la castaña aún más sorprendida
—Por supuesto que sí. Harry y yo fuimos criados prácticamente juntos ¿verdad? — Dijo sonriendo— ¡Qué decepción! He vuelto a ver a dos buenos amigos y miren cómo me reciben, cualquiera diría que no soy oportuno…
— ¡Por supuesto que no eres oportuno! — Explotó el moreno — Escucha Ron, si alguien se llega a enterar de lo de Hermione, no dudes que correré a asesinarte.
—Calma, calma… Ténganme un poco más de confianza, ¿quieren? Si quieren mentir necesitarán de todos los aliados posibles y ahora que estaré quedándome en Nueva York por un tiempo podría serles de ayuda.
Por supuesto que Hermione confiaba en Ron, lo conocía desde la prepatoria cuando había llegado de Estados Unidos. Ambos habían sido muy buenos amigos. Hasta que ella había decidido mudarse a Nueva York y así perder el contacto con el.
—Pero, ¿qué haces aquí? —Preguntó Hermione al joven Weasley — Digo, ¿No habrás cambiado de opinión sobre…?
—Por supuesto que no —respondió él sin dejarla terminar— Vengo en representación de la joyería de mi familia a un encuentro que se realizará aquí en Nueva York y decidí hospedarme en este hotel con la esperanza de encontrarme a mi querido amigo Harry.
— ¿De qué se conocen? —interrogó Harry poniendo mala cara.
—Fuimos amigos en la preparatoria —respondió Hermione— Pero no te preocupes, Ron es de fiar.
—Eso ya lo sé —dijo el de cabello negro mientras comenzaba a caminar siendo seguido por Hermione y Ron — Ron, si quieres conversar hazlo con ella, pero debes llevarla a casa antes de las diez.
— ¿Seguro que no te quedas con nosotros? También creo que tenemos mucho de qué hablar.
—Tengo mucho trabajo por hacer aún —cortó.
—Entonces supongo que ya sabes quién vendrá a hospedarse en tu hotel este mes.
— ¿De que hablas?
—Olvídalo —dijo riendo para restarle importancia. Tomó a Hermione por los hombros y comenzó a agitar la mano en forma de despedida— Conduce con cuidado.
— ¿Quién vendrá? —cuestionó la chica.
—Hermione solo escucha esto, hay cosas que será mejor que te enteres de ellas por Harry pues si las sabes por mi, seré hombre muerto.
Continuara…
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Bueno, aquí esta el segundo capitulo, de esta historia espero les haya gustado y me dejen sus Reviews con su opinión
Y gracias a todos los que me dejaron Review en el capitulo antecos, en verdad muchas gracias.
Fénix, Lucesita, Andrómeda, Silvana Potter, Harmonyland, joanne granger, Asaf, Yuna Granger, lanyera, Regina, YO, Vladislav, loquin y en especial a Kitty.e2, ya que si tu no me hubieras dado permiso, esta historia no estaría aquí.
Y los que leen y no dejan review, también muchas gracias
Ahora si, me voy
Cuídense y hasta el próximo capitulo
Adiós
