Cascabel
Ladybug´s/Marinette's Pov.
Chat Noir no dejaba de observar el cielo del atardecer.
Ese día habíamos vencido victoriosos él y yo otra víctima más del poder de Hawkmoth.
Pero había algo muy diferente en él.
En vez de celebrar nuestro típico saludo triunfal él sólo se quedó viendo el paisaje.
Probablemente se encontraba pensando en algo importante, eso fue lo que pensé antes de volver a llamar su atención.
– ¡Bien hecho Chat Noir! – exclamé otra vez volviendo a extender mi brazo con el puño.
Él reaccionó y me miró.
Miró el saludo y después a mí.
– Mi Lady. – me llamó pero algo en su voz que me hizo preocuparme por él.
– Chat Noir, ¿Sucede algo? – pregunté, no quería sonar preocupada.
Pero él ya lo sabía.
Sabía que yo estaba preocupada por él.
Chat Noir me dedico una sonrisa.
Pero había algo detrás de esa sonrisa.
Una sonrisa que hizo mi corazón latir de la preocupación.
– Estoy mi Lady. – respondió él después de unos segundos que le hice aquella pregunta. – Pero… hoy no quiero chocar puños contigo.
Aquello que me dijo hizo que sintiera un fuerte golpe en la boca del estómago.
Algo no estaba bien aquí.
Pero quise ignorarlo.
– ¿Chat qué…? – antes de que pudiera preguntarle Chat colocó su dedo índice sobre mis labios.
– Ladybug, ¿Puedes hacerme un favor? – me susurró.
Su voz era pacifica pero aun así se encontraba ansiosa y… ¿triste?
No dije nada pero asentí.
Retiró su dedo de mis labios y me dijo.
– ¿Puedes…? ¿Puedes hasta diez Ladybug?
– ¿Por qué quieres que cuente hasta diez? – pregunté confundida.
Otra vez esa sensación hizo descontrolar mi corazón.
– Mi Lady, ¿Qué acaso no sabes el dicho "La curiosidad mató al gato"? – comentó él en su tono humorístico.
Lo cual hizo que yo le frunciera un poco el ceño e hiciera un puchero de una niña pequeña de cinco años.
– ¡Chat! – me quejé mientras que él sonreía y reía divertido.
– Perdóname mi Lady, no puede evitar la tentación de comentar eso. – sólo duro unos segundos con esa sonrisa hasta hacerla desaparecer. Para volver con esa mirada que me hacía sentir mortificada y ansiosa. – Pero enserio. ¿Puedes cerrar los ojos y contar hasta diez?
– Lo haré. Pero si me entero de que vas a hacer algo inapropiado Chat Noir no sabes cómo te va a ir. – lo amenace.
Claro que no era una amenaza de muerte, pero él sabía bien como era yo cuando se trataba de sus bromas.
– Te aseguro que no será así. Palabra de gato. – hizo aquel juramento de levantar su mano y mirarme fijamente.
Un recuerdo vino de pronto a mi mente.
Era aquel momento en que detuvimos a Lady Wifi. Él me hizo prometer que no revelaría mi identidad cuando mi transformación estaba a punto de terminarse.
No le dije nada, cerré mis ojos y comencé a contar.
Uno…
Dos…
Tres…
Al llegar a ese número sentí la mano de Chat Noir tomando la mía.
¿Qué se traerá entre manos?
Podía sentir como él abrió mi mano para luego colocar algo sobre ella y después cerrarla nuevamente.
El objeto era pequeño.
Mi corazón comenzó a palpitar rápidamente cuando escuché a Chat diciéndome "gracias mi Lady".
Nueve…
Diez.
Abrí mis ojos nuevamente al terminar de contar.
Esperaba con encontrarme con aquellos ojos verdes de mi compañero junto a su sonrisa burlona y coqueta. Pero no había nadie frente a mí.
Estaba sola.
En ese momento cuando abrí mi mano sentí algo dentro de mí rompiéndose a la vez que un nudo se había formado en mi garganta.
Ahí, justo en el centro de mi palma se encontraba el anillo de Chat Noir.
Comencé a hiperventilar mientras buscaba con una enorme desesperación a mi compañero, grite a todo pulmón su nombre con la esperanza de que él apareciera en cualquier sitio.
Sin importarme ahora su identidad.
Sólo con tal de que él volviera a mí.
Pero no vino.
Fue ahí cuando me di cuenta de que mi gatito no además me había entregado su anillo sino que también me estaba diciendo en su lenguaje…
Que me estaba entregando su cascabel.
Ya no era más suya.
Pero él… con o sin mascara él siempre será mi gatito.
Mi Chat Noir.
