Disclaimer: Personajes de Rowling, blablabla, no gano dinero, blablabla, la trama es mía, blablabla, si la robas el coco te comerá, blablabla.
N/A: Chopecientos años después, el segundo capi. Como ya comenté, cada capi va a ser como una viñeta entre las 500 y las 1000 palabras, no quiero meterme en algo demasiado grande porque pronto empieza el curso y tal, aunque no descarto que los capítulos se alarguen con el tiempo (muy probable, de hecho), pero de momento, lectura ligerita xD
Gracias a Sigel-Malfoy, Joanne Distte, tuai, Alega Dathe, Liz Wolff - Muggle Artist, Shijiru Posible, Druida y Naruko.
Una Ginny, dos Ginnys, tres Ginnys
II
Había pasado poco más de una semana desde su pequeña excursión a Hogsmeade y Astoria se probaba vestidos de novia ante la mirada poco atenta de su hermana y los ojos ilusionados de Pansy, que volaban de uno a otro, de los escotes palabra de honor a las largas colas que se arrastraban al caminar. Sacaba uno y otro vestido y se movía en la tienda como si estuviese en su propia casa. A Astoria llegó un momento en que todos le parecían iguales. Más ceñidos o menos, con más escote o menos, ninguno era sencillo y a la vez elegante, y probablemente ninguno de esos vestidos pudiera dejar con la boca abierta a nadie. Cosa que, aunque no entraba en su lista de prioridades, sí entraba en las de Pansy y su propia madre.
-Astoria, ¿estás escuchándome?
No, claro que no estaba escuchándola. ¿Cómo iba a estar escuchándola cuando acababa de verla entrar en la misma tienda en la que ella estaba? No es que hubiera sido una casualidad, porque ella sabía que Ginny Weasley iba a ir a aquella tienda. Y que iba a ser aquel día. Y puede (tan sólo puede) que también supiera que iba a ir de mañana, y que por eso hubiera elegido aquel momento para elegir su vestido de novia.
-¡Astoria!
La exclamación de Pansy, en un tono algo más elevado del que debería haber empleado, llamó la atención de todos los que estaban en la tienda. Weasley giró la cabeza. Y a la vez que ella, lo hicieron sus amigas, aquella rubia lunática de Ravenclaw y la sabelotod insufrible de Gryffindor de la que tanto había oído quejarse a Draco. Pero ella no les prestó atención, porque la verdad, con esa melena pelirroja y aquellos ojos castaños, ¿qué interés podía causarle nada más?
Al parecer, el mismo que ella les causaba a aquellas traidoras a la sangre, que enseguida dejaron de mirarla para volver a prestar atención a un traje particularmente vulgar (que, obviamente, elegían por el precio. Al menos eso prefería pensar ella porque de verdad que no podía imaginar que alguien eligiese algo así por propia voluntad). Aunque aquello no frenó a Astoria, que bajó de la pequeña tarima a la que estaba subida, recogiéndose el vestido, y se acercó adonde ellas estaban.
-¿Por qué no te pruebas éste, Ginny? Es bonito y sencillo y…
-A mí me gusta este -Lovegood señalaba un vestido particularmente feo, repleto de volantes, y Astoria no pudo menos que levantar una ceja y mirar a la futura novia con una mueca burlesca.
-Creo que te gustará saber, Weasley, que los volantes ya no se llevan.
Las tres chicas se volvieron hacia ella, probablemente sorprendidas (aunque en reqalidad deberían estar halagadas) de que ella les dirigiera la palabra. Ginny (Ginny, incluso su nombre sonaba delicioso) abrió la boca para contestar, pero su amiga no la dejó.
-Yo creo que los volantes no pasarán de moda. Dicen que las…
-Vale, vale, no he dicho nada.
Sus ojos se habían posado en un vestido en particular. Uno muy simple, de líneas rectas, ajustado en el en el cuerpo y con la falda algo más abierta, y en su mente no se había imaginado a sí misma con él caminando al encuentro del joven heredero de los Malfoy. No. La había imaginado a ella y aunque no fuese un visión desagradable (de hecho, era una visión extremadamente atractiva), empezaba a ser preocupante.
-Astoria, ¿vienes o qué?
Aunque le empezaba a irritar la voz de Pansy siempre revoloteando a su alrededor, se contuvo de poner los ojos en blanco y se giró para volver a la tarima, llevando con ella el vestido que acababa de encontrar. No se olvidó, por supuesto, de chocar suavemente contra la pelirroja, llevándose con ella su olor y con una sonrisa a punto de aparecer en sus labios. Lo que no notó es que había tres pares de ojos captando el movimiento, y grabándolo en su mente con sumo detalle.
Sí, el par de ojos que no graba los movimientos en Pansy xD No es que la esté poniendo de tonta, es que puedo imaginarla examinando atentamente cada vestido, demasiado ocupada como para hacer caso a Astoria y, mucho menos, a Ginny, Hermione y Luna.
Espero que os haya gustado, y cualquier comentario será bienvenido, ya lo sabéis :)
