La Petición.

El rubio y la castaña viajaban juntos en un Bentley negro, el auto se abría paso por las ajetreadas calles de Los Angeles, detrás de ellos un Jeep Wangler de color azul y negro los seguía de cerca, este era conducido por la pelirroja quien apretaba el acelerador tratando de no perder al auto negro.

Dentro del Bentley, Naruto mantenía la vista en el camino y debes en cuando regresaba a ver a su acompañante quien veía por la ventana a su costado sin prestar atención al rubio.

- Y Hanabi, ¿Quieres desayunar? – El auto se detuvo en una intersección, junto a este el Jeep frenó y bajo el cristal del lado del pasajero.

La castaña lo miró con enfado y afirmó con la cabeza para luego solo resoplar y volver su vista hacía su costado.

Naruto conversó a través de su ventana con Karin para comentar el plan a la pelirroja, la cual solo afirmó y aceleró al cambiar la luz a verde.

Ambos autos descendían de las colinas en dirección al centro de la ciudad, llegaron a un restaurante lujoso en el centro y estacionaron frente a este.

El trío entró al restaurante y se sentaron en una mesa lejos de cualquier ventana, el rubio y la pelirroja miraban a la castaña quién tenía un rostro de enfado y solo se limitaba a ver a otro lado ignorándolos.

- Hanabi… ¿Qué edad tienes? – Karin como queriendo romper el hielo lanzó la primera pregunta que se le ocurrió, los pedidos demorarían y el silencio era insoportable.

- Catorce… - La chica respondió secamente a la pregunta, Naruto se llevó ambas manos al rostro sabiendo en el tremendo problema que estaba. - …pero pronto tendré quince. – por primera vez en la hora en la que habían estado los tres juntos, ella parecía tener un leve sonrojo y una expresión distinta al enojo, quizás estaba avergonzada.

Karin solo suspiró con desgano y se quedó sin preguntas, Naruto solo sentía que caía por un profundo pozo y que no iba a poder salir de este, el rubio tenía algunas preguntas, finalmente tomó valor y empezó hablar.

- Bueno, ¿Hanabi sabes a que se dedica tu papá? – El chico miraba con un rostro que mostraba cierto miedo ante la respuesta de la adolescente, ella por su parte frunció el ceño mostrando una cara de duda, luego contestó.

- Tiene unas empresas, en verdad no sé exactamente ¿por qué? – Nuevamente el silencio incomodo se produjo entre los tres, Karin y Naruto se miraron con cara dubitativa, el momento era tenso pero fue cortado al momento que el mesero llegara con las ordenes.

Karin solo tomaba un expreso sin azúcar, Naruto un gran vaso de jugo de naranja, mientras tanto la adolescente comía hotcakes cubiertos de miel, una malteada de chocolate y un plato de fresas con crema, Karin miraba a la chica y al rubio con una cara desaprobatoria.

Ambos jóvenes dejaron que la chica coma tranquila, cuando terminó de comer Karin carraspeó su garganta llamando la atención de sus acompañantes.

- Hanabi estoy segura que entiendes la gravedad de la situación… - Karin espero a que la chica afirmé con la cabeza. - …así que ahora la pregunta es: ¿Qué quieres para no contar nada de esto? – Naruto regresó a ver a la pelirroja con cara de asombro, Karin en cambio solo levantó su cartera y la puso sobre la mesa. Hanabi tenía una cara de satisfacción ante las palabras de la pelirroja, Karin levantó una ceja y volvió a hablar.

- Escucha, Naruto es un idiota pero es bueno y estoy segura que no quieres que le pasa nada malo ¿verdad? – Karin esperaba convencer a la chica para que venda su silencio, ella esperaba que solo quiera ropa, dinero y una que otra cosa que las chicas de su edad querían.

- Tienes razón, es un idiota… - La chica fue interrumpida por Naruto quien solo dijo "Estoy aquí" pero fue callado por la mirada de ambas chicas. – y tienes razón no quiero que le pase nada, entiendo el porqué de su preocupación pero… - en ese instante el celular de la chica sonó y ella lo atendió sin más.

El soliloquio de la chica se limitó a monosílabos afirmando o negando y antes de colgar dijo: "Naruto me va a llevar casa" luego colgó y volvió a mirar a los chicos quienes tenían sus ojos abiertos como platos.

- Tranquilos era mi hermana, creo que recién se dio cuenta de mi ausencia… bueno les decía que voy a colaborar pero solo quiero una cosa. – La chica sonrió de manera maliciosa mientras miraba atentamente al rubio quien trago saliva pesadamente.

- Naruto va a ser mi novio. – Karin sonrió al escuchar la petición de la chica, tomó su cartera y se levantó de su silla.

- Perfecto! Los dejo tortolos, tengo cosas que hacer, Naruto nos vemos en la casa a las 6 pm. – Karin trató de mantener las carcajadas mientras salía del restaurante.

Tiempo después el auto ahora avanzaba hacía Malibu, una de las zonas más exclusivas de toda California, empresarios, artistas y uno que otro afortunado pudiente podían darse el lujo de tener una propiedad en la costa. Naruto y Hanabi iban callados, cada uno se perdía en sus pensamientos.

Naruto regresó a ver a la chica, la verdad no se veía nada mal para su edad, el vestido de color amarillo que se ceñía a su juvenil cuerpo resaltaba sus crecientes curvas, el vestido llegaba hasta un poco más bajo del medio muslo dejando de ver su delicada y atrayente piel, el pequeño escote permitía ver los medianos, firmes y orgullosos senos de la chica.

Hanabi se sintió observada y regreso a ver al chico quien solo se ruborizó y volvió a concentrarse en el camino.

- Puedes mirar si quieres, ayer me viste completamente desnuda y… - La chica se había ruborizado por completo, sus manos sudorosas se posaron en la mano del rubio que sostenía la palanca de la transmisión. – ahora somos novios. – La chica le sonrió y quitó su mano para volver a mirar el océano que se extendía casi al infinito.

- Si, novios… - El rubio aceleró el auto y tomó la primera salida de la interestatal.

En un lapso de 30 minutos más estaban arribando al sitio donde la fiesta había tomado lugar el día anterior, las puertas se abrieron y los guardias permitieron el paso al reconocer al rubio y más aún a la hija de su jefe.

El auto avanzó por el largo camino cubierto de piedras y delimitado por palmeras, llegaron a una rotonda pequeña que daba la bienvenida a la casa principal.

El auto tomó la rotonda y giró hasta estar en posición para ir derecho por donde había venido, se detuvo; el chico apagó el motor y aplicó el freno de emergencia.

- Hanabi, lamento si de alguna manera te hice daño, esta situación es incomoda y como el "adulto" que se supone que soy, debí haber puesto un freno a esto… - Naruto tomó ambas manos de la chica encerrándolas entre las suyas. - …aunque no estoy en posición de pedir nada pero por favor no le digas lo que paso a nadie. – El chico sonrió animado mientras la chica lo miraba con cierto enfado, retiró sus manos de las de él, tiró de la camiseta naranja del muchacho y estampó sus labios en los de él.

- Eres un idiota pero eres mi novio. – Hanabi desabrochó el cinturón de seguridad y bajó del auto sin regresar a ver, algo que sabía la chica era que los chicos adoraban sus autos y por eso lanzó la puerta con violencia y se alejó en dirección a la puerta de su hogar.

Naruto solo negó con la cabeza y puso en marcha el vehículo.


Luego de meses vuelvo a actualizar, lo lamento pero la Universidad me tiene ahogado en tareas, pronto actualizaré las otras historias.