Capitulo 2: La Tercera ya fue Escogida
…Aun no logro entender por que la estaban buscando a ella…que querían?
No sabría decirte…
Que le hicieron para que este así?
Escuchaba voces como lejanas, que hacían eco en el interior de su adolorida cabeza. Movió un poco la cara, y abrió lentamente los ojos, viendo una tenue luz y alrededor borroso. Vio como cuatro manchas se arremolinaban sobre ella, y volvió a cerrar los ojos, parpadeando con fuerza, y volvió a abrirlos, viendo como sus amigos la contemplaban con una cara de alivio.
Vane: donde… - reincorporándose con un poco de dificultad – donde estoy?
Kate: te parecerá increíble!
Hagrid: estamos en el Hospital de enfermedades y heridas mágicas
Kate: no te parece genial!?
Ale: contrólate!
Kate: como te puedes controlar si estamos en un hospital que creíamos que solo existía en los libros?
Vane: pero, que me paso?... – tratando de recordar - …unos dementores…en el barco…eran dos…
Hagrid: si, parece que te atacaron. Pero Remus Lupin logro llegar para salvarte justo cuando el barco se acercaba al puerto de Londres.
Vane: Remus Lupin me salvo!? Vaya…y por que los dementores me atacarían?
Hagrid: no lo se, pero como deben de saber ustedes, en este momento, por todas las circunstancias, debe de ser normal.
Vane: Si…
Ale: adivina que? Mañana te dan de alta, e iremos al Callejón Diagon!
Max: luego la emocionada es Kate…
Vane: si? Que bien! Ya no puedo esperar mas!
Y efectivamente, a Vane le dieron de alta en el hospital mágico. Hagid los condujo al Caldero Chorreante, donde alquilaron dos cuartos; uno para las chicas y el otro para los chicos. Allí, Hagrid saludo a unos personajes conocidos, pero no para nuestros cuatro amigos, que solo sabían quienes eran por los libros, y las películas, y se dieron cuenta de que los actores no tenían nada que ver con los reales.
- Eh! Hagrid!
- Hagrid: Hola Neville! Ah! Como estas, Dean? No, no he visto a los Weasley, lo siento. Bueno chicos, vayamos al callejón.
Entraron al patio trasero donde había una gran pared de ladrillo. Hagrid, con su paraguas rosa, pego con la punta un ladrillo el cual comenzó a estremecerse y a moverse junto con otro poco de ladrillos. Cuando el pasaje estuvo hecho, los cuatro se quedaron sorprendidos ante tan bello espectáculo; el callejón era mas de lo que ellos se imaginaron del libro, largos y extensos callejones y caminos de piedra, miles de vendedores ambulantes con exóticas plantas y productos, y pequeñas tiendas con estrambóticos letreros, uno al lado del otro, y el gentío también les sorprendió, ver tantas personas comprando, y el griterío de ellos y de las lechuzas que por allí pasaban. Hagrid rió ante sus caras.
Hagrid: Vamos, tenemos que ir primero a Gringotts a retirar su dinero. Por cierto, sabían que Hogwarts y el Ministerio de Magia les brindo un bono? Eso es bueno, no a todos los estudiantes muggles les hacen eso.
Siguieron caminando tras del gigante, viendo con gran interés cada cosa por la que pasaban; la tienda de Madame Malkin, la de pociones, y una que vendía distintos tipos de plantas.
Max: miren eso! – señalando una planta que se movía con violencia
Ale: son tentáculos venenosos, no?
Kate: y por que una es azul brillante?
Vane: porque es un tipo diferente de tentácula venenosa, esa es una tentácula venenosa de oscuridad, se ven mucho en las cuevas húmedas
Hagrid: que lista eres! Me recuerdas a Hermione, de seguro saben quien es
Ale: como sabes eso?
Vane: hay libros que simulan a los reales utilizados en Hogwarts.
Max: se nota que te gusta la magia
Vane: si, me encanta, tengo enciclopedias mitológicas en mi casa, y libros que te explican ciertas cosas del mundo de Harry Potter
Ale: no te vuelvas una Hermione Granger mas, por favor
Kate y Hagrid: jajaja!
Hagid: bueno, allí esta
Vieron frente a ellos un enorme y alto edificio de color blanco con detalles en dorado. El sol resplandecía en sus paredes, dándole una sensación de autonomía. Subieron por las escaleras de mármol, llegando a las doradas puertas con el mensaje escrito de prevención, para ellos era como estar en un museo realista.
Dentro, había un montón de duendes yendo de un lado para otro, y los que estaban en los mesones altos, habían varios otros pesando lo que parecían ser rubíes, zafiros y cuarzos. Un duende se acerco a ellos.
Hagrid: ah! Hola Griphook, como has estado?
Griphook: Muy bien señor Hagrid. Son estos los cuatro nuevos estudiantes que Dumbledore aviso que vendrían?
Hagrid: así es.
Griphook: muy bien, síganme.
Hagrid: vayan, yo los espero aquí.
Los guiaron a una puerta adelante, entrando a lo que parecía ser una enorme cueva subterránea con vías férreas. Esperaron a que llegara un carrito de hierro, en el cual se subieron. Griphook les previno que se agarraran bien, y salieron disparados a una enorme velocidad de vértigo. Fue cuando llegaron a una cámara acorazada, una de las más grandes.
Griphook: permítanme decirles que, entre ustedes cuatro, comparten esta cámara de seguridad. – abrió la cámara, dejando pasar a los cuatro jóvenes contemplando con asombro su interior. Vieron en el lado izquierdo, montañas de pequeñas monedas cobrizas, en el lado derecho, monedas plateadas un poco mas grandes, y en el centro, montañas de monedas de oro grandes
Kate: Knuts!
Vane: Sickles!
Ale: Galeones!
Max: vamos, no tenemos tiempo!
Luego de retirar un poco de dinero, regresaron con Hagrid para comenzar a comprar los materiales. Entraron a la famosa librería Flourish y Blotts, se hicieron túnicas en lo de Madame Malkin, y compraron ingredientes de pociones. Camino a la tienda de Ollivander…
Kate: oye Hagrid, por que nuestras túnicas son negras? Como se les colocan después el color de la casa a la que pertenecemos?
Hagrid: magia…
Max: simple – burlándose.
Vane: y si vamos a la tienda de Ollivander…no que el había huido?
Hagrid: al principio todos creímos eso, pero resulta que necesitaba crear más varitas con nuevas especies, y fue a Nueva Zelanda, pero regreso a los seis meses, y con nuevas varitas y nuevo material para hacer más.
Entraron a la tienda, donde vieron a un anciano de unos 60 años ordenando unas cajas delgadas. Los vio entrar, y sonrió.
Ollivander: vaya! Así que estos son de los que se hablan!
Vane: se hablan?
Hagrid: es que como les dije, es un caso extraño ver a magos o brujas que expresan su poder ya desarrollado en una forma retardada.
Ollivander: bien, comencemos contigo jovencito – señalando a Ale – a ver…si, lo tengo – agarro una de las cajas que estaba ordenando, y saco de ella una varita de madera oscura con un anillo de metal oscuro – ten, madera de acebo, y nervio de corazón de dragón. Es una de las nuevas que hice, es de un dragón que solo se encuentra en Nueva Zelanda. Pruébala.
Ale la movió, y efectivamente, esa era la suya. Chispas de color rojo con verde salieron de ella. Ollivander sonrió, y sacando una caja negra de otro estante, saco una vara marron claro, dándosela a Kate.
Ollivander: varita hecha de tronco de cerezo con un cabello de unicornio. Pruébala. – la probo, y lanzando chispas amarillas y azules, la varita la escogió. La de Max resulto ser una varita de sauce con un cabello de unicornio. Mientras los otros hacían sus pruebas, Vane miraba alrededor, y contemplo una de las varitas que Ollivander tenia sobre el mostrador; era muy hermosa, de un marron negruzco con un destello, y un tallado de hojas sobre esta. Leyó el cartel que tenia colgado de un hilo; "Varita de tronco de muérdago con núcleo de pluma de fénix". Ollivander vio seriamente como ella contemplaba la varita, y, sin estar de acuerdo consigo mismo, le dijo a ella que la probara. Vane la agarro con esmero, y con asombro, la movió ligeramente, haciendo que chispas rojas y doradas salieran de ella. Ollivander quedo consternado con aquello, pero no dijo nada, simplemente sonrió – la varita ha escogido al mago.
Luego, los cuatro jóvenes pagaron y se retiraron al Caldero Chorreante. Al día siguiente seria 31 de agosto, y el 1 de septiembre irían a King Cross a tomar el tren a Hogwarts. Ollivander, por su parte, no podía dejar de sentir aquella inquietud en su interior. Cerró su tienda, y agarro un pedazo de pergamino:
"Ya la tercera fue escogida. Parece que algo sorprendente va a pasar. Espero que allá este todo bien. Saludos, Ollivander."
Enrollo en pergamino, y se lo entrego a una lechuza parda.
Ollivander: llévasela a Dumbledore lo más rápido que puedas. – la lechuza, comprendiendo sus palabras, salio por la ventana al oscuro exterior. – espero que todo salga bien…
