Los verdaderos sentimientos de Takashi
-Te… extraño…- susurró Takashi en el oído de Mitsukuni, mientras éste sólo dormía abrazando a Usa-chan.
En el interior de Honey, explotaron un millón de fuegos artificiales. Cuando en realidad parecía que sólo necesitaba un pretexto para abandonar su trabajo en el club de Karate del Instituto Ouran, lo que había escuchado no era un pretexto, era la razón por la cual él quería dejar su trabajo. Así que lentamente fue quedándose dormido de verdad.
De un tiempo hacia entonces, Honey llegaba a la 3ra sala de música sin ganas de nada, por lo que sólo fingía hacerse el dormido en el regazo de Takashi. Por una extraña razón, se sentía feliz ahí (aunque eso no lo había sentido siempre, pensaba él).
Cuando despertó, ese día, estaba todo a oscuras y Mori no estaba ahí, sino estaba una nota que decía: "Salí a caminar con Tamaki-sempai. Si te sientes sólo o te da miedo, llámame". No sintió soledad ni temor alguno a pesar de que estaba prácticamente oscuro. "Salí a caminar con Tamaki-sempai…". ¿Eran celos lo que sentía?
-¡Claro que no!- se dijo a sí mismo-. Además, Mori puede tener amigos y pasar tiempo con ellos. Pero…hace mucho que no pasamos tiempo juntos él y yo… Tal vez me esté cambiando…
Sintió tantas cosas que nadie podía explicarlas. El simple hecho de que Takashi haya salido con Tamaki a caminar ya lo hacía enojar. "Sólo son amigos" dijo una voz en su interior. "¿Y eso qué? Yo nunca lo dejaría sólo así, ni tampoco sería por alguien más…" Se respondió el mismo. "Pero, son dos chicos…" Volvió a decir la primera voz. "No importa. Yo también lo soy… No…No sé qué me pasa… No… Tama-chan estaba buscando una forma de unirnos más otra vez mientras yo fingía estar dormido. No debo estar celoso.". Aunque en su interior, lo estaba.
No tan lejos de ahí, en uno de los jardines del Instituto, Tamaki y Takashi caminaban bajo la luz de las estrellas. Tamaki había decidido hablar con Mori porque precisamente era uno de los protagonistas de lo que estaba ocurriendo en el club y era el que parecía necesitar ayuda en ese momento.
-¿No crees que Honey-sempai se está presionando mucho a sí mismo con eso de que ahora también trabaja con el club de karate?- preguntó el príncipe del Host Club.
-Mitsukuni está dando lo mejor de sí. Quiere demostrar a todos y demostrarse a sí mismo que es una persona bastante fuerte.
-Eso es verdad. ¿Pero no crees que para la forma de vida a en la cual vivió durante 17 años, esto sea demasiado?- insistía Tamaki.
-No lo sé, eso es algo que sólo él puede contestarte. Sin embargo…-tomó aire para contestar pero no dijo nada.
Para Tamaki, ese silencio lo dijo todo: Mori tampoco estaba de acuerdo en que Honey se presentara en el club de karate más que en el Host Club.
-¿Lo…lo extrañas, verdad?
-Mitsukuni es la única persona que ha rebasado los límites, para mí… Conoce tantos secretos, hemos hecho tantas cosas juntas desde que tengo memoria… Siempre ha estado ahí para mí. Mitsukuni es mi mejor amigo…- en ese momento sus ojos brillaron-. Antes de pertenecer al club, lo tenía sólo a él. Ahora sé que cuento con el apoyo de cualquiera de ustedes, pero cuando necesito un abrazo, que alguien me de ánimo, que confíe en mí… Ese siempre es Honey.
-Mori… estás… ¿enamorado de Honey-sempai?
El chico serio del Host Club miró fijamente a su acompañante. "No es tan difícil enamorarse de Mitsukuni, pero, ¿yo lo estoy?" se preguntó a sí mismo.
-Mori…te quedaste callado… ¿tú no sabes lo que sientes por él verdad? Has pasado toda tu vida a su lado que es una tarea muy grande distinguir lo que ahora sientes hacia él- el hermoso joven se tomó un momento para ver la luz de la luna, resplandeciente-. Siempre he dicho que nuestra prioridad es la felicidad de nuestras clientas, pero jamás me he puesto a pensar en que tal vez tú seas más feliz al lado de Honey, y nadamás eso…
-Sí.
-¿Sí qué?- preguntó Sou Tamaki.
-Esa es la respuesta que querías. Ahí la tienes.
Después de declarar que sí sentía amor hacia Honey, Takashi se volvió hacia el Instituto. Se veía muy hermoso de noche. Pero fijó su mirada hacia el edificio principal, a la ventana que pertenecía a la sala donde, si no se equivocaba, Honey estaba dormido. Pero no se percató de algo…
